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Full text of "Código militar: Anotado de acuerdo con las leyes, decretos y resoluciones que complementan é ..."

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A. BARREIRO Y RAMOS - Editor 

EXTRACTO DEL CATÁLOGO GENERAL 



Bosquejo de nuestra vro^iedad territoriait 

por el doctor Alberto A. Márquez. — Un vo- 
lumen en 8.**, de 456 páginas $ 1,80 

Cegislacióti comparada sobre organiza^ 

CiÓtl jUdiCialt por el doctor Bamón López 
Lomba. — Tomo i, un tomo, rústica » LOO 

Repista del Plata«-^ Publicación hecha en los 
años 1882 a 1883, bajo la dirección de los doc- 
tores: Aréchaga, D. Terra, Arturo Terra, 
Agustín de Vedia, Manuel Herrero y Espi- 
nosa.— Tres tomos, ó sea el total de los núme- 
ros publicados 12«00 

Derecbo procesal Internacional en el 
Congreso Jurídico de montevideo» por 

Q-ONZALO Ramírez. — Un tomo, rústica » 2«00 

Cuestiones prácticas de Derecbo Penal 

Procesa It por Laudelino Vázquez, con un 
prólogo del doctor Vicente Fidel López. — 
Un tomo en 8.°, rústica » 1*50 

Cuestiones prácticas de Derecbo Penal 

PrOCesaIt por Laudelino Vázquez, con un 
prólogo del doctor Vicente Fidel López. — 
Un tomo en 8.®, encuadernado » 2«00 

manual guía del escríbanot por Antonio 

Vázquez. — Contiene Matrícula de los escriba- 
nos de la República. Requisitos exigidos por 
la ley para optar al ejercicio de la profesión. 
Procedimientos que deben observarse. Sus 
deberes, penas é incompatibilidades. De los 
protocolos. Su formación. Requisitos que de- 
ben observarse. Registro de protocolizaciones. 
Relaciones quincenales y anuales. Formula- 
rio de las escrituras que pueden otorgarse con 
aplicación de las leyes y disposiciones rela- 
tivas á cada caso. Ley de herencia. Arancel 
general de escribanos. — Un tomo, encuader- 
nado, de 200 páginas » 1*50 




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CÓDIGO MILITAR 



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Cédígos y Leyes usuales de la República Oriental del Uruguay 

Publicados por A. Barrdro y Ramos 



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CÓDIGO MILITAR 



ANOTADO DE ACUERDO CON LAS LEYES, 
DECRETOS Y RESOLUCIONES QUE COMPLEMENTAN É INTERPRETAN 

SU TEXTO PRIMITIVO 



S.SL EDJCIOiT 



MONTEVIDEO 

A. BARRBIRO Y RAMOS, BDITOR 

LIBRERÍA NACIONAL 

1906 



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^ 



MONTEVIDEO. — TALLíJRES DE A. BAUSEIRO Y RAMOS 

CALLE CERRO, NÚMERO 61 



ANTECEDENTES Y SANCIÓN DEL CÓDIGO MILITAR 



Montevideo, 18 de Abril de 1880. 

Considerando el Gobierno que el Código Militar presentado por la 
Comisión nombrada en 31 de Enero de 1874, adolece de algunos defec- 
tos, susceptibles de ser corregidos. 

El Presidente de la Eepública, 

DECRETA 

Artículo 1.° Nómbrase, para la revisión del expresado código, una 
Comisión compuesta de los siguientes señores : doctor don Joaquín Re- 
quena, Coronel don Pantaleón Pérez, Coronel don Ventura Torrens, 
Coronel don Juan M. de la Sierra, Teniente Coronel don Carlos Lacalle, 
Teniente Coronel don Máximo Tajes, Teniente Coronel don Manuel Ro- 
dríguez, Teniente Coronel don Nicolás Bardas y Sargento Mayor don 
Emilio Reynaud. 

Art. 2.^ Comuniqúese, publíquese y dése al L. C. 

VIDAL. 
MÁXIMO Santos. 



m 

Ministerio de Guerra y Marina. 

1 

Montevideo, 30 de Julio de 1880. 

El Superior Grobierno con esta fecha, ha aceptado la renuncia del 
cargo d^ miembro de esa Comisión, que desempeñaba el Teniente Co- 
ronel don Manuel M. Rodríguez, nombrándose para reemplazarle al 
Teniente Coronel don Juan J. Gomensoro. 

Lo que comunico á usted para su conocimiento. 

Dios guarde á usted. 

MÁXIMO Santos. 
Señor Presidente de la Comisión Revisora del Código Militar. 



CÓDIGO MILITAB 



UoDtevldeo, 5 de Jolio de If^i. 

El Código Uilitar remitido por e) Poder Ejecutivo de la República, 
ha sido sancionado por laa Honorables Cámaras en sesión del día '27 
del mes de Junio próximo pasado, con las modiíjcaciones, adiciones y 
supresiones que se indican en los pliegos que se acompa&an. 

Debo hacer notar á V. E., que habiéndose introducido en el título V 
un capitulo, XV, el que tenia esta numeración pasa í ser XVI y éste á 
XVII, alterándose por tal hecho y por el de las supresiones, el orden 
numérico de los artículos del referido código, como asimismo el de las 
respectivas citas en ellos contenidas. 

Aprovecho esta oportunidad para reiterar á V. E. las seguridades de 
mi mayor consideración y aprecio. 

Xavier La viña, 

Presidente. 

José Luis Missafflia, 

Seoretario Hod actor. 

Al Poder Ejecutivo de la Btpública. 



Cúmplase, acúsese recibo, comuniqúese k quienes corresponda, insér- 
tese en' el R. N, y publíquese. 

SANTOS. 
MÁXIMO Tajes. 



ISF08ME DE LA COMISIÓN 6EVIS0EA 

S PROYECTOS DE CÓDIGO MILITAR, SOilRE EL CUARTO PROVECTO 
QUE PRESENTA 



La Comisión que el Superior Gobierno nombró por decreto de 13 de 
Abril de 1880, para la revisión de los proyectos de Código Militar, viene 
¿ dar cuenta del resultado de sus tareas, sometiendo al juicio ilustrado 



INFORMÉ DE LA COMISIÓN EEVISORA 



<le V. E. un proyecto que es el cuarto que se confecciona sobre tan im- 
portante .rama de la Legislación Nacional. ' 

El primer proyecto se debió al estudio y dedicación de la Comisión 
creada por decreto gubernativo de Enero de 1861, que lo presentó en 
2 de Julio de 1862, con un extenso informe firmado por los señores, 
Brigadier General don Antonio Día^, General don José María Reyes, 
doótor don Joaquín Requena, Coroneles don Pantaleón Pérez, don Juan 
E. Lenguas y don Salvador García, de quien la Comisión hizo una re- 
comendación especial por sus conocimientos en la Legislación Militar 
y su contracción como vocal Secretario. 

Eljsegundo prpyecto, revisión del primero, se terminó en Septiembre 
II de 1876, y fué sometido al Gobierno con una extensa exposición sus- 
crita por la Comisión respectiva que la componían el General don Ber- 
n9,bó Magariños, Presidente, el doctor don Joaquín Requena, Vicepre- 
sidente, Coronel don Ptvntaleón Pérez, Coronel Fiscal Militar don Manuel 
de Clemente, don Juan José Soto, don Pedro Bauza y el Coronel don 
Salvador García, Vocal Secretario. 

El tercer proyecto se debió á la laboriosidad del Coronel don Juan 
M. de la Sierra, quien lo elevó igualmente al Gobiefno con una nota 
detallada explicativa de los motivos en (jue fundaba las reformas intro- 
ducidas, por haberse requerido oficialmente su dictamen acerca del 
mencionado segundo proyecto. 

Esta serie de proyectos por diferentes Comisiones y en diversas épo- 
cas durante el transcurso de veinte años, es una garantía de mayor acierto 
: que viene á favorecer al de la última Comisión que le ha dedicado el 
más detenido estudio de los trabajos preexistentes, fruto de la medita- 
ción sobre el antigi^o derecho español, de su comparación con los de 
otros países, y de su aplicación á las necesidades, costumbres é insti- 
tuciones de la República, como lo revelan los siguientes párrafos del 
informe de la primera Comisión. 

« La República Oriental del Uruguay como los demás Estados de la 
América, antes colonias de Ja España, que heredaron con su emancipa- 
ción política la Legislación Militar que regía en la antigua Madre Pa- 
tria y que no podía acomodarse con los principios constitutivos de su 
nuevo ser independiente, ni presentarse en armonía con el poderoso 
impulso que las adquisiciones de la civilización y los progresos del si- 
glo han impreso á las condiciones sociales, á los intereses, á las cos- 
tumbres y á la nueva vida que se desarrolla en los pueblos americanos; 
que pudo inscribir en sus banderas y en sus leyes los gloriosos atribu- 
tos de sus libertades,' vive sin embargo en la dolorosa estagnación en 
que, como á las demás de su origen, la postraron sus trastornos polí- 
ticos, sometida á acatarla como leyes de la Nación, esperando que en 
medio de los frutos de la tranquilidad, del progreso y de la paz, aso- 
mase el plausible pensamiento que había de eneaminarla á la reforma 
de la legislación peninsular sobre la cual reposa el régimen y ox'gani- 
isación de los ejércitos que son el más fuerte cimiento del poder real 



8 CÓDIGO MILITAR 



de los pueblos y la mejor garantía del orden y del respeto á sus insti- 
tuciones. 

« El supremo decreto que con ese noble fin dictó el Gobierno de la 
República creando una Comisión especial para proyectar un nuevo có- 
digo, sin limitación á ningún texto existente y tomando á todos, como 
de sus propias inspiraciones, aquellas más acomodadas á la legislación 
vigente y á las condiciones que ese poder ha de representar en un IpsÁs 
esencialmente republicano y democrático, y á las que él mismo 4ia de 
cobrar en la plenitud de su vida con el desenvolvimiento progresivo de 
elementos de porvenir y de fortuna á la sombra de esas instituciones 
que ayudó á fundar con su sacrificio y su sangre, ha colmado aquellas 
esperanzas, imponiendo á los encargados de esa honorífica misión el 
deber de justificar sus arduas tareas y de corresponder dignamente á 
* la confianza con que quiso distinguirlos V. E. 

« Mediante aquella autorización^ la Comisión resolvió estudiar y ana- 
lizar las prescripciones de los códigos extranjeros y compararlos con 
los de la monarquía española á que los pueblos de su propia habla es- 
tuvieron habituados desde que ella les dio existencia, por las afinida- 
des de su genio y de sus hábitos como de su veneración á las mismas 
creencias, no ha podido menOs, al confirmarse una vez más en la sabi- 
duría de sus estatutos, que tomarlos por guía inseparable de sus tareas, 
procurando conciliar en*lo posible, la solidez de sus doctrinas con los 
cambios introducidos en el Derecho Militar de todos los pueblos y 
con todo aquello que no se opusiera á las Leyes fundamentales de la 
Nación ». 

Se ve, pues, que la Comisión primitiva tomó por guía principal de 
sufe tareas los estatutos españoles ú ordenanzas del ejército y sus mo- 
dificaciones posteriores, reconociendo su sabiduría y solidez, aunque 
aceptó los cambios introducidos en el Derecho Militar de otros pueblos 
y que no fueran opuestos á nuestras leyes fundamentales. 

Esa preferencia se revela con especialidad en las disposiciones rela- 
tivas á los deberes de todas las clases y de todas las jerarquías del 
ejército, deberes habituales que son los que comprenden las relaciones 
consuetudinarias entre el subordinado y su Jefe en el ejercicio de sus 
funciones, y deberes accidentales que son los intimados por una orden 
del superior. 

La Comisión del segundo proyecto conservó esas disposiciones hasta 
con su antigua redacción, explicando así su proceder: «La Comisión á 
quien *el Superior Gobierno tuvo á bien encargar de la re visación del 
Proyecto de Código Militar confeccionado por otra Comisión nombrada 
en Enero de 1861 y presentado en Julio de 1862, inició sus trabajos, 
tomando en consideración previa el informe en que los autores del 
proyecto, personas de reconocida competencia, consignaron las expli- 
caciones relativas al plan adoptado y las razones que servían de fun- 
damento á ciertas disposiciones de bastante interés. 

« Continuando sus tareas la Comisión actual se consagró al estudio 



INFORME DE LA COMISIÓN REVISORA 



del proyecto, discutiendo cada uno de sus artículos y revisados todos, 
acordó practicar una segunda re visación con el propósito de reconsi- 
derar á la vez las modificaciones y adiciones introducidas en que no 
kabian tenido participación los nuevos miembros con que fué inte- 
grada la Comisión por ausencia de algunos de los anteriormente nom- 
brados. 

«En el seno de la Comisión revisora surgió desde luego el pensa- 
miento de dar á los artículos del proyecto una redacción más adecuada 
al sistema de codificación moderno, y de simplificar aquél, suprimiendo 
repeticiones; pero prevaleció la idea de que la Comisión no había sido 
encargada de redactar un nuevo proyecto y debía limitarse al cometido 
que le había sido dado por el Superior Gobierno, de revisar un pro- 
yecto redactado y presentado por otra Comisión que encontró conve- 
niencia en conservar la fórmula de las antiguas ordenanzas militares 
en lo que de ellas ha tomado y es principalmente doctrinario con la 
repetición respecto de cada clase del Ejército, de los deberes los que 
son comunes ó relacionados para facilitar su reconocimiento y hacer 
más exigible y exacta la observancia del código ». 

Lá Comisión informante ha seguido en esto á sus predecesoras, te- 
niendo también en cuenta, que el tercer proyecto nada ha alterado 
sobre el particular, dejando intactos los capítulos relativos á las obli- 
gaciones respectivas sobre que tanto conviene inculcar para facilitar 
^ su cumplimiento que si no es riguroso y estricto, puede causar conse- 
cuencias deplorables para los individuos y para los intereses generales 
del Ejército y del país. 

Esta seiria consideración impulsó á la Comisión actual á inclinarse en 
favor de la inclusión en el código, de esos títulos, separándose de la opi- 
nión del señor Coronel de la Sierra enunciada en este párrafo de su nota 
expositiva: 

« Mi primer cuidado fué dedicarme á un examen escrupuloso del se- 
gundo proyecto. De este estudio formé la resolución de deslindar el 
carácter de los diversos preceptos que contiene, á fin (}e que en el Pro- 
yecto^de Código Militar que debía redactar, sólo tuvieran cabida los 
que no corresponde al Gobierno establecer, ya en razón de sus atribu- 
ciones administrativas ya en virtud de la facultad de organización que 
la Constitución del Estado le confiere sobre el Ejército ». Pero esta Co- 
misión revisora entiende que hay evidente conveniencia en revestir del 
carácter permanente de la ley, á los preceptos sobre obligaciones y de- 
beres, porque siendo inalterables se forma la habitud de cumplirlos 
evitando vacilaciones y dudas. 

Sin embargo, esta Comisión, como la anterior, ha hecho innovaciones 
para la mejor inteligencia y aplicación de tales preceptos, para vigori- 
zar la disciplina y respeto mutuo entre las distintas clases y categorías 
del Ejército; para impedir abusos de autoridad, manteniendo á cada uno 
en el círculo de sus atribuciones, y para evitar conflictos con las auto- 
ridades ó funcionarios civiles. 



10 CÓDIGO MILITAR 



En lo que esta Comisión no ha imitado á su predecesora ha sido res- 
pecto á la organización del Ejército y á las entidades militares, que 
según este Código, estarán siempre ó en servicio activo ó de reemplazo, 
y ha preferido conservar el sistema práctico y más sencillo con la je- 
rarquía actual, que no cuenta sino después de Coronel con la de Coro- 
nel Mayor ó General y Brigadier General ; pero suprime el título de 
^Coronel Mayor manteniendo el de General más usado y popular y más 
propio y conforme con el de Brigadier General. 

El servicio de la guardia Nacional queda en concepto de la Comisión 
' debidamente organizado ya sea que se preste en tiempo de paz ó en es- 
tado de guerra, en sus respectivos departamentos ó incorporada al ejér- 
cito de línea; pero respecto de los artículos que tratan del pie y fuerza 
de los cuerpos de las diversas armas del Ejército, esta Comisión repite 
las ideas de su antecesora, «que este punto debe considerarse como 
siempre ha de serlo, de efectos transitorios, sujeto á tantas modifica- 

* ciones ó reglamentos especiales que comprendan á la vez la educación 
y el ejercicio de las armas con relación á los diversos sistemas que han 
surgido y podrán surgir en adelante, á fin de acomodar el aprendizaje 
al modo cómo debe hacerse el ejercicio de ella.> 

Tampoco ha imitado esta Comisión á la segunda revisora, en cuanto 
á las restricciones con que aceptó su cometido, rehusando articular el 
proyecto revisado, según el sistema de la moderna legislación, pues la 
Comisión ha entendido que llenaba mejor la voluntad y las ideas del 
Gobierno, procurando mejorar el proyecto con el empleo de los buenos 
elementos que existen y á ello la estimuló también la insistencia del 

'Coronel de la Sierra, autor del tercer proyecto, que como miembro de 
la Comisión revisora, ha instado por esa mejora y contribuido á ella. " 
En el tercer proyecto, aunque su autor tuvo á la vista, además de las 
ordenanzas españolas, el proyecto de 1862, y las. leyes patrias, y con- 
sultó detenidamente el Código Militar de Chile, que había sido redac- 

; tado con presencia de las legislaciones Belga, Inglesa, Prusiana, Suiza 
y de Estados Unidos, declara: « Que las disposiciones de su proyecto no 

i podían calcarse sobre aquellas legislaciones.» 

Este juicio provenía de que, vigente entre nosotros la antigua legis- 
lación común y la militar de la Metrópoli, y ajustándose á ellas los tres 
proyectos, tenían éstas que diferir notablemente de aquellos nuevos 
códigos; pero esta Comisión, como acaba de indicarlo, se propuso aban- 

- donar, en cuanto á la penalidad, las ordenanzas y tomar por norma la 
' moderna legislación. 

Se contrajo, pues, al estudio de los diferentes códigos mencionados y 
ha utilizado los más recientes proyectos que corren impresos: el del 

- coronel Garmendia, el de Código Penal Militar para la República del 
Salvador y el de Código Penal Militar para el Ejército Argentino. Este 

'último es un notable trabajo, basado parcialmente en las prescripciones 

• de los códigos extranjeros que se indican al pie de cada uno de sus ar- 
tículos que esta Comisión ha adoptado, modificando algunos, como ha 



INFORME de; la COMISIÓN REVISOR A 11 



adoptado también la división y orden de las materias, por ser más de- 
tallado y completo que el de los proyectos revisados, en todo lo que se 
relaciona con los delitos y sus penas, ya se trate de delitos puramente 
militares ó de los delitos comunes considerados como militares y coló- 
cados bajo la jurisdicción militar, según la ocasión, lugar y tiempo en 
que se cometan por individuos del Ejército. 

Integran, además, el primer libro del proyecto, los capítulos relati- 
vos á la Inspección General, á la sucesión del mando, ascensos, vacan- 
tes y propuestas, á la situación de jefes y oficiales y sus sueldos, 
determinando éstos sin perjuicio de las modificaciones que en lo ulte- 
rior puedan hacerse en los respectivos presupuestos; á las capitulacio- 
nes y convenios militares, á los tratamientos y honores, á los matrimo- 
nios y testamentos, al montepío, retiros, pensiones, convoyes y auxilios, 
terminando el libro primero con las disposiciones generales comple- 
mentarias. 

Las antiguas ordenanzas y leyes posteriores á que se han uniformado 
los proyectos sometidos á revisión, imponían á los jefes y oficiales el 
•deber de solicitar previo permiso del Gobierno para efectuar el matri- 
monio, y á los individuos de tropa el de sus jefes ; pero la Comisión in- 
formante deja subsistente esto último y suprime lo primero, con la 
condición de que dichos jefes y oficiales deberán dar cuenta á la Ins- 
pección Geneíal dentro de un mes de celebrado su casamiento, para que 
se hagan las anotaciones respectivas. La Comisión ha considerado que 
^i aún existen las razones que motivaron la necesidad de la licencia 
previa con respecto á la tropa, faltan ó se han modificado los J)rincipa- 
' les objetos que tenia en vista la Monarquía Española con relación á los 
oficiales. 

n 

Acerca de la delicada materia de la organización de los Tribunales 
Militares, de su jurisdicción y reglas esenciales, de su procedimiento, el 
segundo proyecto hizo varias reformas al primero sobro el último punto, 
•que esta Comisión ha mantenido, consecuente con las consideraciones 
aducidas por su antecesora, y que son éstas: «En cuanto á la forma de 
nrocedimiento, la Comisión ha procurado que el proyecto se ajuste per- 
iectamente á las instituciones patrias, así es que no solamente se ha 
suprimido el juramento y la promesa de decir verdad en las declaracio- 
nes del acusado y establecido la asistencia del defensor á la confesjóu, 
•que las ordenanzas prohibían, sino que se preceptúa que el mismo de- 
fensor y el acusado presencien las declaraciones de los testigos del su- 
mario, con arreglo al artículo 114 de la Constitución de la República. 

« Es tan terminante y explícito el precepto de este artículo, que no 
Admite la mínima duda en cuanto al espíritu que prevaleció en la Ho- 
norable Asamblea Constituyente, que pesando los inconvenientes y las 
ventajas de ese sistema, prefirió proscribir el secreto en los procedí- 



12 CÓDIGO MILITAR 

mioDtOB judiciales para rodear al acusado de mayores garantías. De 
ese modo quedaba prohibida la pesquisa secreta; pero la prohibición 
ae reiteró más directa y explícita por el artículo 115 de nuestro Código 
Constitucional. En presencia, pues, de esas prescripciones constitucio. 
nales, la Comisión ha considerado como un deher imprescindible de su 
parte, el respetarlas en et proyecto de Código Militar, puesto que nin- 
guna ley puede ni debe sancionarse que contraríe las bases fundamen- 
tales de la Constitución del Estado. > 

Los proyectos segundo y tercero contienen numerosas reglas para 
el orden de los juicios, que convendrá se tengan presentes cuando se 
trate de la ley de enjuiciamiento militar. Pero en cuanto ¿ la jurisdic- 
ción y organización de los Tribunales, nuestro proyecto contiene se- 
rias innovaciones, pues quedan sometidos á la jurisdicción militar los 
militares que encontrándose en actividad ó de reemplazo, injurien á 
sus superiores de hecho, de palabra, por escrito ó por la prensa. Esta 
innovación es grave, pero la Comisión, que conoce cuan indispensables 
y esenciales son la subordinación y disciplina, ha juzgado necesaria 
esta medida para vigorizarla, < La disciplina, ha dicho un ilustrado 
tratadista, es la primera condición de un buen ejército, porque si las 
órdenes de los jefes se menosprecian, si cada individuo se cree arbitro 
de poder obrar á su antojo y con entera independencia, no aconseján- 
dose, ni oyendo otra voz que la dal interés privado ó la del instinto del 
momento, no hay ejército, todo seria desorden, anarquía, irregulari- 
dad: la consigna del militar es \a. obediencia y abnegación*. Siendo 
esto asi,'no debe tolerarse que el militar & quien una orden, ó una co- 
misión del servicio, dada por su jefe ó superior, le fuere desagradable 
ó la juzgara impropra, vaya á combatirla de hecho ó de palabra fuera 
del cuartel ó por la prensa, haciendo más general y público el menos- 
precio. Cualquiera concibe las consecuencias perniciosas de semejante 
proceder, tanto más digno de reprobación por lo mismo que todo mili- 
tar, desde el simple soldado, tiene garantidos por la ley loa medios de 
reclamar de los actos que considere injustos ó impropios \ de reparar 
las injusticias que le infieran sus superiores; y aunque el militar es 
también ciudadano fuera de lo concerniente al servicio este modifica 
su estado, sus faltas agravian la subordinación y la disciplina militar 
y es, de consiguiente, delito militar en todo caso, su mjuria u ofensa al 
superior, y ella queda fuera de la jurisdicción de los Tribunales ordi-. 

De acuerdo con la ley que abolió el fuero personal, sólo continúan 
perteneciendo á la jurisdicción militar los delitos comunes de los mili- 
tares por razón del lugar ó de las circunstancias en que los cometan; 
y quedan sujetos á la misma jurisdicción los que sin pertenecer al ejér- 
cito, cometieren el crimen de traicíóa, espionaje, reclutamiento ó so- 
borno, intrusión, devastación, destrucción de cosas ii objetos militares 
y violencia sobre los heridos, cuando estos hechos sean realizados en 
frente del enemigo. 



INFORME DE LA COMISIÓN REVISOR A 13 

— "" ■ ■ ■ • ■ — — » — -— — I I I ■ ■. — ■■■ ■ -^ w ■ - ■ . . . . ■ - ■ ■ ■ ■ -. 

En cuanta á los crímenes ó delitos mixtos ó conexos, la Comisión ha 
optado por el sistema que establece que cuando el juzgamiento corres- 
ponda á diversaí? jurisdicciones, serán juzgados los culpables de pre- 
ferencia por el delito que merezca mayor pena respecto de los autores^ 
pues de este modo no pueden haber fallos diversos por un mismo de- 
lito y los coautores y cómplices, serán sometidos al fuero de los auto- 
res del delito. 

Los ilustrados redactores del proyecto argentino han seguido el sis- 
tema opuesto, es decir, el que en un delito mixto A^ militar y común, las 
personas sujetas á la jurisdicción militar serán juzgadas por los Tribu- 
nales Militares y las sujetas á la jurisdicción común por los Tribuna- 
lea Ordinarios ; pero entre los antecedentes que invocan en apoyo de 
este sistema, mencionan una resolución de la Corte de Casación de 
Francia, fecha 20 de Julio de 1818, en el cual declaró : « Que un militar 
no estaría sujeto á la jurisdicción común si el delito que le es impu- 
tado es simplemente correlativo y no conexo con delitos imputados á 
otros individuos no militares ». La consecuencia lógica de esta declara- 
ración, es que la Corte entendía que siendo de delito conexo, el militar 
podía ser juzgado con los no militares por la jurisdicción ordinaria. 

La Comisión ha juzgado demasiado extensa la jurisdicción que el 
tercer proyecto atribuye al general en jefe de un ejército destinado á 
combatir á un enemigo extranjero, ya se encuentre éste dentro ó fuera 
del territorio de la República, ó cuando sea puesto en campaña sólo 
para prevenir un ataque extranjero 6 para mantener ó restablecer el 
orden público turbado por causas internas. En todos estos casos atri- 
buye la facultad al general para dictar por medio de bandos cuantas 
precauciones juzgue convenientes para afianzar el orden y obediencia 
de sus tropas y asegurar el éxito de las operaciones militares, opn tal 
que estas prescripciones no contraríen en manera alguna las disposi- 
ciones imperativas ó prohibitivas del Gobierno ó las lej^es, agregando 
que los que contravengan á estas disposiciones podrán quedar sujetos 
por los mismos bandos hasta la última pena, bien sean los contraven- 
tores militares agregados permanente ó accidentalmente al ejército, ó 
habitantes del territorio que ocupan los beligerai^tes. 
, Consecuente con su juicio indicado, la Comisión ha limitado las 
mencionadas facultades del general en jefe al caso en que combata con 
un enemigo extranjero, pero declarando que los que contravengan á 
sus bandos quedan sujetos» según los casos, á las penas señaladas por 
este Código, puesto que esos bandos no pueden comprender á los indi- 
-viduos que no pertenezcan al ejército ó que no lo sigan y los cuales 
sólo estarán sujetos á la jurisdicción militar en los únicos casos en que 
la ley los sujeta á ella; ni la jurisdicción ordinaria puede ser alterada 
ni menoscabada por dichos bandos, ni tampoco pueden ser modificadas 
las penas establecidas por la ley, ni impuestas otras sino por el Poder 
Legislativo. Por consecuencia, nuestro proyecto establece que el gene- 
ral en jefe de un ejército en tiempo de guerra por causas internas, no 



Í4 CÓDIGO MILITAR 

tendrá otras facultades que las que el código le señala; y que aunque 
laa autoridades locales de los Departameotes que ocupe el ejército en 
campaña, estarán sometidas á la jariedicción del general en jefe, lo cual 
ee previene también respecto de las ciudades ó pueblos íortiñcados 6 
sitiados; queda eicceptuada la autoridad judicial. 

En la organización de los Tribunales Militares, la Comisión, que no 
ignora que en el ejército • la perpetración de uu delito exige el castigo 
pronto, porque sin esta expedición la disciplina y al orden se relajan 
completamente >. ha procurado conciliar la prontitud coa las mavores 
garantías del acusado acordándosele al menos las principales que la 
Constitución y las leyes de la República conceden á loa de] fuero co- 
mún, establecibüdo Tribunales permanentes de primera, segunda y ter- 
cera instancia para los cosos de apelación, cuyo recurso no sufrirá 
dilaciones, porque tanto para los incidentes como para lo principal será 
siempre en relación, esto es; que el superior conocerá y fallará con sólo 
la vista del proceso de primera instancia y las razones aducidas al fun- 
dar la apelación: proceso que es formado por un Juez de Instrucción 
hasta el estado de sentencia y presentado al Consejo de guerra para su 
fallo; teniendo además aquél la facultad de conocer y resolver en todos 
los incidentes que ocurran durante la instrucción con apelación en re- 
lación para ante el Tribunal de Apelaciones, cuya resolución causará 
ejecutoria. De esta manera quedan también suprimidos los juicios por 
comisión que la Constitución prohibe. 

Como los brevísimos términos señalados para los procesos militares 
continuarán en vigencia y el Juez de Instrucción no tendrá otra ocupa- 
ción que io distraiga, el expediente ha de ser rápido y constituido ya el 
Consejo de guerra, quedan suprimidas las dilaciones que en la actuali- 
dad originan la necesidad de recurrir al Gobierno en cada causa para 
la designación de loa vocales. 

En tiempo de guerra, para loa juicios que ocurran en el ejército ó en 
plaza sitiada ó militarizada, donde no 'residan los Tribunales Ordúia- 
rios, se abreviará más el procedimiento, puesto que habrá solamente 
dos Tribunales y una sola apelación en relación, debiendo ser organi- 
zados aquellos, ó por el jefe del ejército ó por el comandante de la plaza, 
quienes nombrarán loa vocalea respectivos, el juez de instrucción y el 
fiscal. Pero en cuanto á la ejecución de la sentencia ha de estarse á lo 
que disponen estos artículos; <705. Las sentencias de los Tribunales 
extraordinarios se harán ejecutar: 1.** en. loa ejércitos y plazas milita- 
res no cercadas por el enemigo y que estén bajo su dependencia, por el 
general en jefe con calidad de dar cuenta de la ejecución al Poder Eje- 
cutivo; '2." en las plazas cercadas por el enemigo, por loe comandantes 
de ellas. — 7Ü6. El comandante de una plaza que no esté cercada por el 
enemigo, tiene la obligación de dar previamente cuenta al general en 
jefe de quien dependa ó al Poder Ejecutivo en defecto de aquél.' — 707. 
A loa efectos de loa dos artículos anteriores el Tribunal comunicará su 
sentencia, en el ejército ai general en jefe, y en las plazas militares á 



INFORME DE LA COMISIÓN REVISORA 15 



los comandantes, dentro de veinticuatro horas. — 708. Los Tribunales- 
Extraordinarios cesarán en sus funciones inmediatamente que desapa- 
rezcan las causas que originen su instalación. » 

« La conveniencia de uniformar el procedimiento militar con el co- 
mún en materia criminal », fué reconocida por los autores del proyecto - 
Salvadoreño, para dar más garantías al individuo y á la sociedad: pero- 
consultando preferentemente la rapidez del procedimiento, proponen- 
consejos de guerj^a formados á sorteo de un número cuatro vece^ ma- 
yor que el de los vocales « sin más apelación que al comandante general' 
de la República en todo tiempo, al general en jefe del ejército en cam- 
paña y al comandante de una plaza en sitio y que se supriman la Corte- 
Marcial y el Supremo Consejo de Guerra»; supresión que seguramente - 
amenguaría las garantías anheladas. 

Las infracciones en que pueden incurrir los militares, ó son de disci- 
plina, ó pertenecen á las del fuero común, que se reputan militares, 
según se ha notado, en ciertas circunstancias, y la Comisión ha consi- 
derado equitativo que el militar juzgado por un delito común, cuente 
con los mismos recursos legales con que cuenta el simple particular, 
pues en lo relativo á la generalidad de las faltas ó infracciones de la 
disciplina en que es más exigida la pronta y ejemplar corrección, el re- 
sultado se obtendrá siempre desde que compete á los superiores respec- 
tivos el corregirlas. 

Pero la novedad que se registra en este cuarto proyecto y que no • 
tiene precedente en ninguno de los códigos antiguos y modernos que- 
•conocemos, consiste en la creación de un solo Consejo de Guerra per- 
manente, para juzgar en pritíiera instancia á los acusados, cualquiera 
que sea su calidad ó su categoría en el ejército. 

Las Ordenanzas Españolas aplicadas todavía en los juicios militares^ 
establecen el consejo de guerra ordinario y el consejo de oficiales ge- 
nerales, el primero para los individuos de tropa y el segundo para los 
oficiales; y esta división se mantiene en el nuevo proyecto argentina 
« por él derecho de los oficiales del ejército de ser juzgados por sus 
iguales, de manera que la calidad del reo decide de la competencia del 
Tribunal y de su diversa composición » ; j^ero la Comisión presta debido- 
acatamiento á lá Constitución de la República que proclama la igual- 
dad ante la ley, sea preceptiva, penal ó tuitiva; y establecido el consejo- 
de guerra de oficiales generales se guardan las consideraciones y garan- 
tías que á estos se deben, al paso que se aumentan respecto de los sol- 
dados, cabos y sargentos; lo cual lejos de merecer censura, la Comisión 
cree que es digno de aplauso. 

Sobre este punto, el proyecto hace otra innovación que consiste en 
\ la supresión del Auditor, porque la Comisión entiende que si la confu- 

sión de la legislación heredada de la Metrópoli, y sus contrariedades 
con las i^gtituciones de la República, hacían conveniente la interven- 
;. ción de un Auditor Letrado, ella puede excusarse, abreviando más el 

» procedimiento de los juicios, desde que sancionado y promulgado el 



16 CÓDIGO MILITAR 



Código Militar cada uno puede instruirse fácilmente de sus disposicio- 
nes, comprenderlas y aplicarlas á los casos ocurrentes, siendo aquella 
supresión un estímulo para su estudio con cuyo fin también se dispone 
que todos los empleados en la administración de justicia militar deben 
ser militares. 

Si la República contara entre sus nuevos códigos el Penal ordi- 
nario, la tarea de la Comisión se habrík simplificado con la sencilla 
referencia á ese Código en cuanto á la responsabilidad por infracciones 
comunes sometidas á veces á la jurisdicción militar; siguiendo el ejem^ 
pío del Código Penal Militar de Bélgica; pero careciendo todavía de 
aquel importante y necesario antecedente, la Comisión ha imitado á los 
ilustrados redactores del proyecto de Código Penal Militar Argentino, 
' que por igual carencia de un Código Penal de la Nación, han interca- 
lado todo lo relativo á delitos y penas en general. 

Este procedimiento es indispensable desde que no podemos ni debe- 
mos continuar sometidos en materia de penalidad á las antiguas leyes 
y ordenanzas. Prodigando éstas la pena de muerte en los delitos gra- 
ves, á los que no revisten esa gravedad les imponen el presidio, que no 
puede pasar de diez años; de lo que resulta que en las conmutaciones 
que h^cen más frecuentes « los progresos que la civilización ha impreso 
á las condiciones sociales, á nuestras costumbres y á la nueva vida que 
se desarrolla en los pueblos americanos», como lo nota en el informe 
de la primera Comisión, viene á ser sustituida la pena de muerte por 
la de diez años de presidio. 

En los códigos modernos, tanto americanos como europeos, la pena • 
de muerte apenas si se aplica á delitos gravísimos (á los cuales la limita . 
también el proyecto) prefiriéndose para los graves la de presidio ó per 
nitenciaría por quince, veinte y hasta treinta años. 

En el proyecto de nuevo Código Penal para Italia, cuyo autor es el 
sabio jurisconsulto y eminente estadista el honorable señor Mancini, se 
suprime la pena de muerte, pero jes reemplazada por el ergdstoío, que 
ha de cumplirse en una isla del reino y cuyo primer y esencial carác- 
ter es la perpetuidad^ mediante la cual el condenado queda separado 
para siempre y sin necesidad dp patíbulo ni de verdugo, de la sociedad 
que ofendió, y la sociedad queda también garantida para siempre de 
todo peligro por parte de los grandes criminales. 

La Comisión, sin embargo, ha optado por el sistema que, aboliendo 
las penas perpetuas, fija el máximum de las de presidio ó penitenciaría 
en veinte años y el mínimum en dos años, y ha señalado dentro de 
estos dos extremos, la duración de la pena según la más ó menos 
gravedad de la infracción criminal, cuya duración puede disminuirse 
mediante la buena comportación del condenado y en virtud del derecho 
de gracia que le acuerdan los artículos 802 y 803 del Código. 

Este abraza las disposiciones relativas á los delitos y las penas en 
general, como lo revelan los títulos que pertenecen al segundo Tibro del 
proyecto y que aquí se mencionan: De la intención criminal. — De la 



i 

4i 



INFORME DE LA COMISIÓN REVISDRA 17 



«onsumación de los actos. — De los delitos o infracciones en general ó 
de las personas responsables. — De las penas. — De las infracciones con- 
tra la seguridad del Estado. — De las infracciones contra el orden cons- 
titucional. — De las infracciones contra el orden y la seguridad del 
Ejército. — De las infracciones contra las personas. — De las infraccio- 
nes contra la propiedad. — De las infracciones en el desempeño de car- 
gos ó comisiones especiales. — De las falsedades. — De las infraccio- 
nes contra la religión, exhumación de cadáveres y violación de sepul- 
turas. V 

i 

Se ocupa, pues, el proyecto, de todas las infracciones que puedan ser 
objeto del Código Penal Ordinario y sancionado aquél, si se continuara 
aplicándose por los Tribunales Ordinarios la legislación antigua con 
sus reconocidos y justamente censurados defectos, tendríamos el es- 
pectáculo altamente chocante de estar sometido el mismo delito á 
diversa penalidad y prevaleciendo en la generalidad de los casos la 
legislación anticuada y mala sobre la nueva, más conforme con nues- 
tras instituciones patrias, con nuestras costumbres y con las ideas y 
principios que predominan en la moderna legislación de los pueblos 
más civilizadq^. . 
; Eso puede evitarse declarando el presente Código como supletorio 

[' mientras no se promulga el Código Penal Ordinario, en todo lo que se 

; relaciona con las infracciones comunes y sus penas y debiendo los Tri- 

• • bunales Ordinarios aplicar sus prescripciones en los casos ocurrentes. 

! Este arbitrio usual ha sido adoptado ya en el Código de Instrucción 

i Criminal que contiene disposiciones transitorias, hasta que sea promul- 

I gado el Código Penal á cuya materia corresponden. 

Esta Comisión se considerará muy feliz si, con el trabajo que pre- 
senta, satisface los deseos y las miras de V. E. y las legítimas aspira- 
ciones del país por la mejora de su legislación penal. 

Montevideo, S de Julio de 1882. 

Joaquín Bequena, Presidente. — Ventura To- 
n^ens, Coronel, Vicepresidente. — Panta- 
león Pérez, Coronel, vocal. — Juan M. de la 
Sierra, Coronel, vocal. — Máximo Tajes, 
Coronel, vocal. — Juan J. Gomensoro, Co- 
ronel graduado, vocal. — Carlos Lacalle, 
Teniente Coronel, y ocol,— Emilio Beynaud, 
Teniente Coronel, vocal. — Nicolás Bardas, 
Coronel, vocal -Secretario. 



CÓD. MIL. 2. 



CÓDIGO MILITAR 



LIBRO PRIMERO 



TITULO I 



DEL EJÉRCITO Y SU RECLUTAMIENTO 



CAPITULO I 

DEL EJÉRCITO DE LÍNEA 

1 . El Ejército de Línea, forma parte de la fuerza pública y 
está obligado á sostener la Constitución y las Leyes, la integridad 
territorial, el honor, la independencia, la soberanía de la República 
y el orden público. 

2. La institución militar de la República, constituye una ca- 
rrera como la magistratura, la política y la administración en ge- 
neral. 

t- 

3. La fuerza militar no tiene otro mando territorial que el 
que en tiempo de guerra se le designe por el Superior Gobierno. Su 
esfera de mando se circunscribe en el Ejército, á su material y á 
su administración que abraza los servicios de todos sus ramos. 

4. Las funciones y responsabilidades de los Oficiales Gene- 
rales y demás Jefes superiores con mando de Ejército, Cuerpos de 
tropa ó plazas militares no determinadas en este Código, deberán 
serlo por reglamentos ó leyes especiales. 

5. La instrucción general teórico-práctica del Ejército, es 
objeto de unq^ ó varios reglamentos para establecer la que debe re- 
cibir el Oficial y el soldado en los cuerpos y el alumno en la Es- 
cuela Militar. 

6. Le es prohibido á todo militar de línea mientras se en- 
cuentra en actividad, ó Guardia Nacional, hallándose ésta movili- 
zada, la emisión del pensamiento en escritos públicos, en cuanto 



« 



20 CÓDIGO MILITAR 

el ejercicio de ese derecho pueda afectar la suboi-dinación, la dis- 
ciplina y la moral del Ejército 'i). 

7. Loa Oficiales de Milicia, no pueden en ningún caso ingre- 
sar en el Ejército de Línea. 

O. El ingreso en el Ejército sólo podrá verificarse por simple 
soldado ó alumno de la Eacuela Militar. 

CAPÍTULO II 

RBCLITAMIEXTU IIEL 1;JÉHIITI> EN TIEMPO HE VX7. 

9, El Ejército se recluta entre hombres voluntarios ó contra- 
tados, que Henea las condiciones siguientes : 

1.* Ser mayores de diez y aíete años y menores de cuarenta, 

2." Tener una talla que no baje de un metro y cincuenta y seis 
centímetros. 

3." Poseer una constitución robusta y exenta de enfermedades 
crónicas ó deformidades físicas que les hagan inadecuados para las . 
* funciones y fatigas de! servicio militar. 

4." No haber sido condenado á pena aflictiva ó infamante. 

5." Empeñarse á servir en el Ejército, por dos años los primeros 
y cinco los segundos. 

6." Xo pertenecer á otro cuerpo del Ejército. 

7." No haber sido licenciado por faltas graves contra la disci- 
plina militar. 

1 0. Podrá admitirse para las bandas de los cuerpos, mucha- 
chos que habiendo cumplido doce años de edad, se ofreMaE espon- 
táneamente á servir con el consentimieuto explícito de sus padres 
ó tutoi'es. 

{i) Por decreto del U de Septiembre de 1S91 te prohibió á todos los milita- 
Tea en actividad, afiliarse á ceutroa ó olabs de carácter político y concarrir é, 
reaniones de la misma naturaleza; y por el decreta del I» de Marzo da IS92 que 
definid la Bitnacida do los jefas y oficiales se declaró qae los Jefes ; Oficíale» 
GB disponibilidad (aitnsciúu de caartsl) quedaban equiparados & los en activi- 
dad para las disposiciones diaoiplinariae y penales. 

Estas disposiciones quedaron derogadas por el decreto del'SS de Abril de 19KI 
por el oaal se estableció, qne ■ 1» prohibición de concurrir é. reuniones de cario- 
ter político ó afiliarse A clubs de esa naturaleza, queda subsistente eiclnsi- 
vamente para tos Generales, Jetes y Oficiales colocados en los cuadros del Ejér- 

— Una resolución gabemativa del 26 de Abrü de ISaS, recomienda é, las Jefes 
y Oficiales del Ejército que no concurran i renrJones organizadas por residen- 
tos eitranjeros y en las cuales deban tratarse asuntos relacionados con la po- 



LIBRO I. TÍT. I. — EJÉRCITO Y SU RECLü¥aMIENTO 21 

Estos muchachos no^ estarán sometidos' á las penas militares 
mientras nó sean mayores de diez y siete años, y contraído enton- 
ces nuevo empeño de conformidad con el artículo anterior. 

Si se negasen á contraerld, se les expedirá su licencia. 

II. Al incorporarse en un Cuerpo del Ejército, cada recluta 
voluntario tiene opción á recibir de los fondos fiscales, y sin cargo 
alguno, una paga integra. 

Si ello tuviese lugar, se hará constar en la filiación respectiva. 

Los contratados recibirán una cuota quesera fijada por el Go- 
bierno, en la forma conveniente, para mayor garantía del buen ser- 
vicio del contratado. * 

I 2. Tienen opción á igual paga los soldados y Cabos volun- 
tarios que habiendo cumplido el tiempo de su empeño, contrajeren 
uno nuevo.; 

CAPÍTULO III 

DE LA GUARDIA NACIONAL 

I 3- La Guardia Nacional forma parte como el Ejército de Lí- 
nea, de la fuerza pública. 

I 4. Todo ciudadano mayor de diez y siete hasta cuarenta y 
cinco años, está obligado á enrolarse en la Guardia Nacional. (D 

I 5. Para el enrolamiento de la Guardia Nacional se proce 
deráen todos los Departamentos de la República á levantar un 
padrón en que se exprese el número, nombre, edad, domicilio, pro- 
fesión y estado civil de cada ciudadano, mayor de diez y siete á 
cuarenta y cinco años de edad. j 

I P, La clasificación del domicilio civil ó vecindad se hará de 
conformidad con lo proscripto en los artículos 24, 25, 26, 27, 28, 30, 
31 y 34, Título 2.^ del Código Civil. 

Cl) En general, al convocarse la Guardia Nacional, se han omitido diversas 
disposiciones de este Código y sobre todo se ha hecho una*confu8Íón de los tér- 
minos empadronamiento y enrolamiento haciendo prevalecer este último. El Có- 
digo establece la formación de nn padrón previo al enrolamiento (articnlos 
15, 18 y 22); pero á veces confunde ambos términos, como sucede en el articulo 
19, donde dice enrolamiento y debe entenderse empadronamiento. 

En el fondo estas disposiciones tienden á establecer que se hará un empa- 
dronamiento ó inscripción de todos los ciudadanos de 17 á 45 años ; y que hecho 
este empadronamiento, y resueltas las excepciones por la Junta Calificadora, 
ésta formará las listas de enrolamiento (articulo 28) determinando el servicio 
que corresponda á los inscriptos, ó en otro caso harán entre los empadronados 
ó inscriptos el sorteo á que se refieren los artículos 46 á 53. 



22 CÓDIGO MILITAR 



17. Si por notoriedad se considerase á un individuo con la 
edad requerida para ser enrolado, no se le excusará del servicio, 
sino mediante prueba con documentos auténticos, ó en su defecto, 
por declaraciones de testigos de tener menos de diez y siete años 
de edad, ó más de cuarenta y cinco. 

lo. SI padrón de enrolamiento se levantará cada tres años 
por los Jefes de la Guardia Nacional ó por subalternos de sus de- 
pendencias comisionados al efecto con el auxilio y cooperación de 
la Policía y el Juez de Paz de cada Sección. 

I 9. Practicada el enrolamiento de la Guardia Nacional harán 
publicar edictos para que en el térm^ino de seis meses se presenten 
á deducir excepciones los que las tuvieren. 

20. Los ciudadanos que tuviesen que deducir excepciones se 
presentarán por escrito á la Comisión Calificadora que establece el 
artículo 23, manifestando las causas que tengan para ser exceptua- 
dos del enrolamiento en la Guardia Nacional. 

21. Quedan excluidos del enrolamiento de la Guardia Na- 
cional: 

1.^ Aquellos á quienes hagan inútiles para el servicio sus defor- 
midades físicas ó enfermedades crónicas, á juicio de la Comisión 
Calificadora que establece el artículo 23. 

2.^ El hermano que tenga huérfanos á su cargo de padre j madre. 

3.° El hijo único ó de un padre ciego ó septuagenario ó impe- 
dido, ó de una madre actualmente viuda, sin pensión del Estado, y 
siendo varios los hijos, el que el padre ó madre determine ; y en 
defecto de hijos, el nieto único ó el nieto que los abuelos designen. 

4.^ Los miembros del clero, incluso los seminaristas. 

5.° Los individuos que forman parte del Ejército de Línea. 

6.° Los encargados del servicio de vigilancia del resguardo y 
fronteras. 

7.0 Los maestros de colegios y escuelas de primeras letras, los 
sacristanes no e^xcediendo de dos por cada templo en la Capital y 
de uno en los demás pueblos del territorio de la República; el 
principal administrador y los empleados indispensables, á juicio de 
la Junta Calificadora, en acuerdo con el propietario, de estableci- 
mientos industriales ó de pastoreo cuyo capital no exceda de cua- 
tro mil pesos, sin incluir el valor del suelo. 

8.^ Los padres viudos que tengan hijos menores de catorce años, 
que sean sostenidos con su trabajo personal. 

9.** Los miembros del Cuerpo Legislativo, los Ministros de Es- 






"LIBRO I. TÍT. I. — EJÉRCITO Y SU RECLUTAMIENTO 23 

-■■— ■ » I ■< ■■■■ —— —- ■,■■ — ■— ^ ■ i. I I ■■■■ ■■ — ■■■■■, ■■--■■ I ■■ ■■■■■■1. ■,! ». I ■■■■ ■ 

tado, los miembros del Tribunal Superior de Justicia, los Fiscales 
del Estado, los Jueces Letrados, los Jueces Departamentales y los 
Jueces de Paz. 

10. Los directores y profesores.de los Colegios y Liceos de la 
Nación. 

11. El agricultor propietario de un área de terreno, cuando me- 
nos, de veinte cuadras que las cultive personalmente. 

22. Terminado el empadronamiento se pasará por los Jefes 
•de la Guardia Nacional una copia autorizada á la Inspección Gene- 
ral de Armas y otra á la Junta Calificadora. Esta conocerá y resol- 
verá sobre las excepciones que se deduzcan. 

23. La Junta Calificadora se compondrá del Jefe Político 
como Presidente, el Jefe de la Guardia Nacional, el Juez Letrado 
•del Departamento, tres miembros de la Junta Económico-Adminis- 
trativa designados por ella, y el Médico de Policía. 

24. Si á juicio de la Junta Calificadora fuese necesaria en 
sus sesiones la presencia de los Jueces de Paz ó Comisarios de Po- 
licía, dispondrá que concurran á ellas para suininistrar las noticias 
que se les pidan. 

25. La Junta procederá verbal y sumariamente y de confor- 
midad con las reglas que quedan establecidas, en la resolución de 
las demandas de excepción que le fueren presentadas ya por los in- 
teresados, ó por sus representantes legales nombrados al efecto. 

26. De las decisiones de la Junta Calificadora habrá apela- 
ción para ante el Ministro respectivo. 

27. La clasificación que para los casos previstos en los ar- 
tículos 39 y 40 debe hacerse dividiendo la Guardia Nacional en tres 
Kílases, se hará por la Junta Calificadora ocho días después de haber 
tierminado el plazo fijado en el artículo 19, para deducir excepciones- 

28. La Junta Calificadora formará dos listas correspondien- 
tes á cada clase de Guardia Nacional Móvil y Departamental y 
pasará copia autorizada de cada una de ellas á la Inspección Gene- 
ral de Armas y al Jefe de la Guardia Nacional. 

29. A los individuos que resulten exceptuados por decisión 
•de la Junta, se les expedirá una papeleta en que se haga constar la 
causa de la excepción. 

30. Todo ciudadano tiene el derecho de hacerse reemplazar 
por un individuo que tenga las condiciones requeridas para el ser- 
vicio de las armas. 



24 CÓDIGO MILITAR 

La Junta resolverá si el propuesto reúne eaas condiciones. 

31. En el caso de deserción de un reemplazo, el individuo que 
lo hubiese dado es responsable durante el primer año; pero que- 
dará libre de toda obligación si el desertor fuese aprehendida den- 
tro del mismo año. Tampoco es responsable si falleciese el reemplazo 
en el servicio aunque sea por enfermedad. 

32. Ea el caso de guerra y mientras ésta dure, los individuos 
comprendidos en las clases 1.* y 2.^ de la Guardia Nacional no po- 
drán salir del territorio de la República, sin previo permiso del 
Gobierno del Estado. 

33. Los autores y cómplices de fraudes y malos manejos em- 
pleados para excluir indebidamente del enrolamiento de la Guardia 
Nacional á cualquier individuo, serán sometidos á la Justicia ordi- 
naria y castigados con una multa de 50 á 500 pesos, ó una prisión 
que no baje de un mes ni exceda de un año, según la gravedad del 
caso. 

34. La Guardia Nacional puede ser movilizada en todo ó en 
parte por el Poder Ejecutivo, cuando á au juicio lo demanden lae 
exigencias del servicio público, en los casos previstos por el ar- 
ticulo 81 de la Constitución; pero sin alterar la organización de 
aquella, salvo el caso especial á que se refiere el articulo 37 db 
este Código. 

35. La Guardia Nacional será puesta en Asamblea para reci- 
bir la instrucción que le corresponde, en los días Domingo y otros 
festivos, de Febrero, Marzo y Abril de cada año. 

36. El Poder Ejecutivo reglamentará la forma en que deb« 
tener lugar la Asamblea, asi en la capital, como en campaña, y de- 
terminará las excepciones para no concurrir á ella. 



CAPÍTULO ÍV 

DE LA GCARDIA NACIONAL EN TIEMPO DE GUKKRA 

37. Para los efectos de lo dispuesto en este capítulo se con- 
siderará el pftis en tiempo de guerra nacional, no sólo cuando se 
halle actualmente empeñado en ella, sino también cuando la haga 
inminente 6 probable la necesidad de precaver el ataque de un ene- 
migo extranjero ó la de llevar nuestras tropas á combate fuera del 
territorio de la República. 



LIBRO I. TÍT. I.— EJÉRCITO Y SU RECLUTAMIENTO 25 

38. En tiempo de guerra nacional es obligatorio el servicio 
militar en todos los ciudadanos, mayores de diez y siete á sesenta 
años de edad, con exclusión de los exceptuados en el artículo 21. 

39. En los casos previstos en el artículo 37 de este capítulo, . 
la Gruardia Nacional se dividirá en tres clases: 

1.* Guardia Nacional Móvil. 

2.* Guardia Nacional Departamental. 

3.* Guardia Nacional Pasiva. 

En la primera y segunda clase á que se refiere el presente ar- 
ticulo, el Poder Ejecutivo podrá hacer nombramientos desde Al- 
férez hasta Coronel, gozando ' los nombrados las mismas prerro- 
gativas que los de igual categoría en el Ejército de Línea, mientras 
se encuentren en servicio activo. 

40. A la Guardia Nacional Móvil pertenecen todos los ciu- 
dadanos solteros ó viudos sin hijos, mayores de diez y siete á treinta, 
años de edad, hábiles para el servicio de las armas. 

A la Guardia Nacional Departamental todos los ciudadanos de 
treinta á cuarenta y cinco años, los casados de diez y siete á treinta 
y los viudos con hijos. 

A la Guardia Nacional Pasiva todos los ciudadanos de cuarenta 
y cinco á sesenta años, incluso los módicos, farmacóulicos. Tenien- 
tes Alcaldes, jefes de oficina y los exceptuados en los incisos 6.°, 
7.^, 10 y 11 del artículo 21. 

41. La Guardia Nacional Móvil compondrá en todo ó en» 
parte, según sea necesario á juicio del Gobierno, con los cuerpos 
de línea, el Ejército Nacional de operaciones dentro y fuera de la. 
República. 

42. La Guardia Nacional Departamental prestará sus servi- 
cios dentro de los respectivos Departamentos y concurrirá al Ejér- 
cito cuando á juicio del Gobierno sea necesario; pero no está obli- 
gada á salir fuera del territorio de la República. 

43. La Guardia Nacional Pasiva prestará 'sus servicios de 
vigilancia, y conforme á sus condiciones de tal, en las ciudades, 
villas ó pueblos de su residencia, fortificados ó que se pongan en 
estado de defensa. 

44. Cuando, en el caso previsto en el artículo 37, se haga ne- 
cesaria la organización de la Guardia Nacional Móvil, podrá ésta, 
ser mandada por Jefes y Oficiales de línea. 



45, La Guardia Nacional Móvil será considerada á la par del 

Ejército de Linea, en el caso del artículo 37 de este Código. 

46, Cuando, en el caso del artículo 41, deba concurrir la Guar- 
dia Nacional á la formación del Ejército y no eea necesario sino 
una parte de ella, se sorteará ésta proporcionalmente por Depar- 
tamento, con relación al número de ciudadanos empadronados. 

El Gobierno podrá ordenar, en caso de urgencia, la movilizaciíni 
de! Departamento que crea conveniente. 

47, Recibida por el Jefe de la Guardia Nacional la orden de 
movilizar una parte de ella, citará á todos los ciudadanos inscrip- 
tüs, á la cabeza del Departamento y dará aviso á la Junta Califi- 
cadora para que proceda al sorteo. 

4o> Bil día designado para el sorteo, la Junta dispondrá ii^ue 
la Guardia Nacional reunida forme en un paraje público; y]la- 
inando á cada ciudadano por su nombre, se hará constar sí están 
presentes todos loa inscriptos. 

49. -Ratificada la presencia de los empadronados y anotados 
loü c[ae faltaren, la Junta procederá á depositar en una urna un nú- 
mero de bolillas igual at total de los inscriptos, siendo de éstas ne- 
gras, un número igual al contingente ordenado, y el resto blancas. 

50. El Presidente de la Junta, llamándolos por el orden de 
íiu inscripción, hará que cada uno de ellos saque de la urna una bo- 
lilla, que será proclamada y anotada inmediatamente. 

5 I . Una vez concluida la operación del sorteo, se tendrá |ior 
definitivamente terminada, sin que bajo ningún pretexto pueda re- 
no vArse. 

52. La Junta hará labrar acta de todo lo obrado, haciendo 
constar en ella los nombres de los sorteados ; la cual será leída en 
alta voz. 

53. El que no concurra al acto del .sorteo sin causa justifi- 
cada, será aprehendido y remitido al Ejército por todo el tiempo 
(fue deba estar en él, el contingente de su Departamento. 

54. Inmediatamente que cesen las causas que hayan dado 
mérito á la organización de la Guardia Nacional Móvil, será ésta 
liuenciada, y los ciudadanos que la foz-maban volverán á ingresar 
en los Cuerpos á que pertenecían. 



LIBRO I. TÍT. II. — COMPOSICIÓN, ORGANIZACIÓN Y DOTACIÓN 27 



TITULO II 

COMPOSICIÓN, ORGANIZACIÓN Y DOTACIÓN DEL EJÉRCITO 

CAPÍTULO I ^ 

Composición y organización del ejército 

55. El Ejército Nacional se compondrá de Artillería, Infan- 
tería, Caballería y Cuerpo de Ingenieros. 

56. La Artillería se dividirá en ligera y de plaza. 

57. La Infantería, como la Caballería, serán ligeras; pero los 
Cuerpos recibirán la instrucción correspondiente á los dos órde- 
nes, abierto y cerrado. 

58. La Artillería de plaza y la Infantería se organizarán por 
Batallones, la Artillería y Caballería por Regimientos. 

59. Los Ingenieros Zapadores y Pontoneros se organizarán 
en compañías como unidad y éstas podrán serlo en Batallones 
cuando las exigencias del servicio público lo demanden. 

60. Los batallones de Artillería de plaza ó Infantería pueden 
ser organizados por Regimientos, cuando por razón del buen ser- 
vicio lo juzgue conveniente el Poder Ejecutivo. ' 

61. Los Cuerpos del Ejército se distinguen por su numeración 
-que reciben según su antigüedad y arma. (D 

62. En las formaciones de parada, los Cuerpos tomarán 
puesto según su número y arma ; en los ejercicios ó. funciones de 
guerra, ocuparán el que les designe el Jefe superior, ó el que las 
circunstancias determinen. 



(1) Véase el decreto de 21 d,e Julio de 1898 que dio denominación especial á 
los Batallones 1° y 3.° de Cazadores. 



CÓDIGO MILITAR 



CAPÍTULO n 

DE LA FUERZA DEL EJÉRCITO PERMANfeNTE T SC DOTACIÓN DB . 
GENERALES, JEFES Y OFICIALES 

63. El Ejército permanente constará de la faerza que anual- 
mente señale el Poder Legislativo. 

64. Jerarquía Militar: 

1." La Jerarquía Militar del Ejército de la República tendrá las 
siguientes dotaciones : 

Cabo. 

Sargento. 

Subteniente 6 Alférez. 

Teniente 2.°. 

Teniente 1.°. 

Capitán, Comandante de Compañía 'ó Batería. 

Mayor, 2," Jefe de Cuerpo ó Jefe de Escuadrón. 

Teniente Coronel, Jefe de Cuerpo. 

Coronel, Jefe de Regimiento. 

General de Brigada, Jefe de Brigada. 

General de División, Jefe de División. 

Teniente Genera), Jefe de Ejército. 

2." Habrá en el Ejército, cuando más, dos Tenientes Generales, 
cuatro Generales de División, y ocho Generales de Brigada. 

3." Los actuales Coroneles Mayores del Ejército serán conside- 
rados en adelante como Generales de División y los Brigadieres 
Generales como Tenientes Genei'ales. 

4.** No habrá ascensos de Tenientes Generales, ni de Generales 
de División, ni Generales de Brigada sino cuando estén vacantes 
algunos de los empleos fijados en el inciso 2." de este artículo. 

5." La sección déla Inspección General deArmas del Ejército O 
constEirá: de un Inspector General de la clase de General, ó Co- 
ronel, de un segundo Jefe de la clase de Coronel, cuatro Jefes de 
secciones de la clase de Tenientes Coroneles ó Sargentos Mayores 
ó Capitanes, ocho auxiliares de la clase de Tenientes primeros ó 
segundos, cuatro escribientes Subtenientes, y dos Ordenanzas. 

(1) Véase la nota al artioulo 397 de este Cddigo. 



J 



LIBRO I. TÍT. II, — COMPOSICIÓN, ORGANIZACIÓN Y DOTACIÓN 29 

■ ■-fl..-^ .III..!. ■- ■ ■ ..ll.l.ll- .1-1 I. . - ..-■-■ — -I.M ■ .1 ■ ■■■ ■ — ., 

6.° La sección de la Escuela Militar, constará: de un director 
de la clase de General ó Coronel, un vicedirector de la clase de 
Teniente Coronel ó Sargento Mayor, seis ayudantes de la clase de 
Capitán ó Teniente y el personal enseñante necesario. 

7.*^ La Plana Mayor del Cuerpo de Ingenieros, constará : de un 
Comandante General de la clase de Coronel, un Teniente Coronel, 
un Sargento Mayor, cuatro Capitanes, cuatro Tenientes y cuatro 
Subtenientes. ^ 

8.° La Plana Mayor de cada Batallón de Artillería de Plaza, 
constará : de un Teniente Coronel, un Sargento Mayor, un Capitán 
Ayudante, un Teniente primero segundo Ayudante, un Alférez 
Abanderado, un Cirujano, un Músico Mayor, un Maestro armero, 
dos Sargentos segundos guías generales, un Sargento primero de 
cornetas, uno ídem segundo de ídem y veinticinco músicos. 

9.^ La Plana Mayor de ca'da Batallón de Infantería, constará: 
de un Teniente Coronel, un Sargento Mayor, un Capitán Ayudante, 
un Teniente primero segundo Ayudante, un Subteniente Abande- 
rado, un Cirujano, un Músico Mayor, un Maestro armero, dos Sar- 
gentos segundos guías generales, un Sargento primero de clari- 
nes, uno segundo de tambores, una escuadra de gastadores, com- 
puesta de un Cabo primero y ocho gastadores, y veinticinco músicos. 

10. La Plana Mayor 'de cada Regimiento de Artillería ligera, 
constará: de un Coronel ó Teniente Coronel, un Sargento Mayor, 
un Capitán Ayudante, un Teniente primero segundo Ayudante, 
un Abanderado, un Practicante, un Maestro armero, un Músico 
Mayor, dos Sargentos segundos guías generales, un Sargento se- 
gundo de clarines, un Cabo primero de clarines y diez y seis mú- 
sicos. 

11. La Plana Mayor de cada Regimiento de Caballería, constará: 
de un Coronel ó Teniente Coronel, un Sargento Mayor, un Capitán 
Ayudante, un Teniente primero segundo Ayudante, un Abanderado, 
un Practicante, un Maestro armero, dos Sargentos segundos guías 
generales, uno ídem ídem de clarines, un Cabo primero de ídem y 
diez y seis músicos. 

12. La dotación de cada compañía de Artillería de plaza ó In- 
fantería de los Cuerpos del Ejercite, constará: de un Capitán, un 
Teniente primero, un Teniente segundo, dos Subtenientes, un Sar- 
gento primero, cuatro ídem segundos, cuatro Cabos primeros, cua- 
tro ídem segundos, cuatro clarines, cuatro tambores y ochenta 
soldados. 

13. La dotación de cada escuadrón de Artillería ligera y Caba- 
llería, constará: de un Capitán, un Teniente primero, un Teniente 



30 CÓDIGO UILITAB 

segundo, tres Alféreces, an Sargento primero, cti&tro segandos, 
cuatro Cabos primeros, cuatro segundos, ocho clarines y ochenta 
soldados. 

14. Los Batallones se compondrán de cuatro compañías y los 
escuadrones de cuatro secciones cada uno. 



65. En los casos previstos en el articulo 61, la Plana Maj-oi- 
de cada Regimiento de Artillería de Plaza, constará: 

1." De un Coronel, un Teniente Coronel, dos Capitanes Ayudan- 
tes, dos Tenientes primeros segundos Ayudantes, un Capitán, un 
Sargento primero de clarines y otro de tambores, un Guarda Al- 
macén de Maestranza, uii Maestro Mayor de montajes, un Maesti'o 
ídem de mixtos, uno ídem de armería, un Oficial de libros y un liel 
recibidor de útiles. 

2." La Plana Mayor de cada Kegimiento de Infantería, constai'á: 
de un Coronel, un Teniente Coronel, dos Capitanes Ayudantes, un 
Capellán, un Sargento primero .de clarines y otro de tambores. 

66. Los Regimientos de Artillería de Plaza é 'Infantería se 

compondrán de dos ó más Batallones, y los de Artillería Ligera y 
Caballería, de dos ó más Escuadrones. 

67. Los Regimientos de las tres armas podrán ser organizados 
en brigadas, y éstas, en divisiones. 



CAPITULO III 

DE LOS EMPLEADOS EK EL EJÉRCITO SIN <JLA9B MILITAR 

68. Los que se expresan á continuación no pueden ejercer 
ninguna autorídad militar; pero para los efectos de la jurisdic- 
ción, subordinación y honores, se lea considerará revestidos de 
carácter anexo á los grados siguientes: 

l,o El Comisario General, el Cirujano Mayor del Ejército y el 
primer Capellán serán considerados como Coroneles. 

2." El Comisario de Guerra y los primeros Cirujanos, como Te- 
nientes Coroneles. 

3." Los segundos Cirujanos, como Sargentos Mayores. 

4." Los Practicantes de cirugía, con tres años de estudio, y los 
Farmacéuticos, como Capitanes. 

5." Los demás empleados del Cuei'po de Sanidad ú Hospitales, 
serán considerados respectivamente según sus funciones, desde 
Teniente inclusive, hasta la clase de tropa. 



LIBRO I. TÍT. III.— VESTUARIO, ARMAMENTO Y BANDERAí^ 31 

6.0 El Guarda Almacén de Maestranza será considerado coma 
Teniente 1.°; los Maestros Mayores de montajes, armería y mixtos, 
como Tenientes segundos ; los Guarda Almacenes de los Cuerpos,. 
Oficiales de libros y fieles recibidores de útiles, como Subtenien- 
tes, y los demás empleados de Maestranza, «n la dase de tropa. 

69. Los Maestros Mayores de las Bandas de Música, serán 
considerados como Tenientes primeros, y los clarines, tambores y 
músicos, como Cabos segundos. 



CAPITULO IV 

DEL CUERPO MÉDICO Y DE SANIDAD MILITAR 

70. El Cuerpo Módico y de Sanidad Militar se compondrá de 
un Cirujano Mayor, dos primeros Cirujanos y dos ídem segundos. 

71. El número de farmacéuticos, practicantes, veterinarios y 
encargados de conducción de ambulancias y equipajes, será deter- 
minado por el Poder Ejecutivo, según lo exijan las necesidades del 
servicio.. 

Del mismo modo podrá ser aumentado el personal del Cuerpo 
Módico Militar. 



TITULO III 



DEL VESTUARIO, ARMAMENTO Y BANDERAS 



CAPITULO I 
DEL VESTUARIO 

72. A cada Cuerpo del Ejórcito se le entregará en tiempo de. 
paz, un vestuario de primera clase para el servicio de tres años, 
dándoseles anualmente otro vestuario de segunda clase para el ser- 
vicio ordinario y un vestuario doble de verano. 

73. Al hacerse la entrega de cada vestuario á los Cuerpos, se 
aumentará el veinte por ciento, cuyo excedente ha de ser depositado 



32 CÓDIGO MILITAR 

eD el almacén de loa miamos para proveer á las altas y otras nec 
sidatles imprevi a tas. 

74. El Cuerpo que esté más de seis meses en la campaña, i 
c¡\)irii doble el vestuario de segunda clase. 



CAPITULO II 

DEL ARMAMENTO 

, 75. A ios Cuerpos del Ejército se les entregará el armamento 

que les corresponda, según el servicio á que íuesen destinados. 



CAPITULO III 

DE LAS BANDERAS 

7D. Cada Batallón tendrá una Bandera Nacional cuyas cor- 
batiis serán una blanca y la otra azul- celeste', inscribiéndose en 
éatrts el número del Cuerpo, y e! asta será de dos metros dncaeiita 
y seis centímetros de altura, comprendiendo la moliarray regatón, 
y de ésta penderá un cordón con dos borlas de oro ó de plata se- 
gún el botón del Batallón; la medida de la bandera será de dos 
metros de largo por un metro y medio de ancho. 

77. Los Reginíientos de Aj-tillería y Caballería tendrá cada 
uno una Bandera Nacional cuya asta será de dos metros cuarenta 
y cuatro centímetros de largo, comprendiendo el regatón y la moLa- 
na, y de ésta penderá un cordón con dos borlas de oro ó de plata 
se^'úu el botón del Cuerpo, debiendo ser la medida de la Bandera 
de nn metro y medio de largo por uno de anclio, y las corbatas se- 
rán una blanca y la otra azul-celeste con la inscripción del Cuerpo. 

78. Los guiones serán del color, de la divisa del Caerpc-, y 
dlevai-án la inscripción con el número de él. 



I.IBRO I, TÍT. IV, — DIVERSAS CLASES DEL EJÉRCITO 33 



TITULO IV 



DE LAS DIVERSAS CLASES DEL EJÉáciTO 



CAPITULO I 



DEL SOLDADO 



79. El recluta que llegare á una compañía será destinado á 
Tina escuadra cuyo Cabo le enseñará á vestirse con propiedad y á 
«cuidar sus armas, enterándole de la subordinación que desde el 
momento en que se aliste en el servicio debe observar estricta- 
mente. 

80. En aualquier punto en que se le siente su plaza, recibirá 
la zúa va ó blusa, pantalón y kepis en el estado de uso en que estu- 
viese el vestuario de la compañía que le toque, y además ^e le dará 
•el suyo con el completo de botones, sin rotura, ni remiendos mal 
iiechos. en paño ó forros. 

O I . A ningún recluta se le permitirá entrar de guardia hasta 
que sepa con precisión todas las obligaciones de un centinela, lle- 
var bien su arma, marchar con soltura y aire, y hacer fuego con 
prontitud y orden. 

82. Desde que se le siente su plaza, ha de enterársele de que 
•el valor, prontitud en la obediencia y grande exactitud en el servi- 
cio, son objetos á que nunca ha de faltar, y el verdadero espíritu . 
de su profesión. 

83. Obedecerá y respetará á todo Oficial y Sargento del Ejér- 
<3Íto, á los Cabos primeros y segundos de su propio Cuerpo y á 
■cualquiera otro que le estuviere mandando, sea en guardia, desta- 
camento ú otra función del servicio. 

84. Para que nunca alegue ignorancia que le exima de la pena 
-correspondiente á la inobediencia que cometa, debe saber con pre- 
<;isión el nombre de los Cabos, Sargentos, Oficiales y Jefes de su 
Ouerpo. 

CÓD. MIL. 3. 



34 CÓDIGO MILITAR 

85. A todo Oficifil Genei'al que halle aobre su marclia — un 
estando de facción — debe pararse y cuadrarse para saludarle al 
pasar, llevando la mano derecha á la altura de la visera del kepig, 
uñas hacia afuera, dejándola caer con aire, sobre la costura del par- 
talón, & los dos pasos después de haber pasado la persona á quien 
se saluda ; á los Oficiales de cualquier Cuerpo, Sargentos de su Ba- 
tallón y Cabos de su Compafiia, estará obligado á saludarles siem- 
pre que se encontrase con ellos en su tránsito. 

o6> A las autoridades civiles y eclesiásticas y demás funcione.- 
riosque llevasen distintivo de 8U carácter público, saludará sobre ia 
marcha, sin pararse, llevando la mano derecha á la altura del kepis. 

87. En el esmero del cuidado de U ropa, consiste la ventaja d? 
q¡ie el soldado no se .empeñe, cotno que se granjee el aprecio de su:? 
Jefes, y para lograr-uno y otros, se lavará, peinará y vestirá con 
aseo diariamente, tendrá los zapatos y botones del vestido limpios, 
el corbatín bien puesto, su uniforme sin manchas, roturas ni mal 
remiendo, el pelo corto, el kepis bien armado y en todo su porte y 
aire marcial dará á. conocer sn buena instrucción y cuidado. 

88. No ha de llevar en su vestuario prenda alguna que no sen 
de uniforme, nunca se le permitirá ir de poncho ó capote sin per- 
miso de su superior, fumar en los actos de servicio, sentarse en el 
suelo en calles ni plazas publicas, ú otra acción alguna que pueda 
acusar desprecio á su persona. 

o9. Se presentará muy aseado en la revista que cada manan» 

le pasará el Cabo de su escuadra, antes de salir del cuartel, reco- 
nocerá su arma quitándole el polvo. A la lista de la tarde asistirá 
con la misma puntualidad, y si sus Jefes hallaren por conveniente 
el pasar otras listas, será igualmente exacto en su cumplimiento. 

90. Habrá, siempre que se pueda, en cada compañía un sastre 
encargado de las composturas que ocurran en los vestuarios de sus 
individuos, dándosele una corta gratificación por plaza que«e sa- 
tis fai'á de la masita, eximiéudole también de destacamentos, y sólo 
será de su obligación el poner el hilo; pero el paño, botones ó forro, 
deberá entregársele por cuenta del soldado. 

9 I , Aun cuando esté sin armas, marchará con despejo, man- 
teniendo derecho el' cuerpo, la cabeza levantada, el pecho afuera, 
los brazos naturalmente caídos, el kepis bien puesto y las rodillas 
tendidas; porque en su airoso y natural manejo debe la tropa en 
todas partes distinguirse y acreditar la instrucción que se le ha dado. 



J 



LIBRO I. TlT. IV. — DIVERSAS CLASES DEL EJÉRCITO 35 



92. El que fuere ranchero, cuidará de tener pronto su rajicho 
á las horas prevenidas para las comidas, siendo de su obligación 
entregar con limpieza las ollas, tapaderas, platos ú horteras en que 
coman, com© apagar los fogones. 

93.' En cada cuadra del Cuartel habrá un cuartelero, y si en 
una misma hubiere más de una compañía, cada una tendrá el suyo; 
éste barrerá la parte de la cuadra en que esté su compañía, no de- 
jará sacar arma alguna sin ord«n del Oficial, Sargento ó Cabo de 
la misma, impedirá que los ' soldados se entretengan en juegos 
prohibidos, que ninguno tome ropa de mochila ó maleta que no sea 
propia, ni que ésta la saque del cuartel sin noticia del Sargento ó 
Cabo respectivo, cuidará que las cainas se levanten á la hora seña- 
lada y que las lámparas no se apaguen después de encendidas hasta 
haber amanecido. 

94. Se prohibe bajo seVera corrección al soldado toda con- 
versación que manifieste tibieza ó desagrado en el servicio, ni sen- 
timiento de la fatiga que exige su obligación, teniendo entendido 
que para merecer ascenso, son cualidades indispensables el inva- 
riable deseo de merecerlo y un grande amor al oficio. 

95. Desde que al soldado se le entregue su menaje, municio- 
nes y armas en el mejor estado, observará perfectamente el modo 
de cuidarlo todo con aseo para uso pronto del servicio, debiendo 
conocer las faltas de sus armas y el nombre de cada pieza de que 
se componen ; el modo de armarlas y desarmarlas, considerando las 
ventajas que le resultan de tener sus armas bien cuidadas. 

96. Conservando en buen estado sus armas para el total ser- 
vicio de ellas, debe el soldado tener mucha confianza en su disci- 
plina, y por ella seguridad en la victoria, persuadido de que la lo- 
grará infaliblemente guardando su -formación, estando atento y 
obediente al mando, haciendo sus fuegos con prontitud y buena di- 
i'ección y embistiendo con el arma blanca al enemigo cuando el su- 
perior se lo ordene. 

. 97. Estando sobre las armas no podrá el soldado separarse 
con motivo alguno de su fila ó compañía, sin licencia del que lo es- 
tuviese mandando, guardará profundo silencio, se mantendrá dere- 
cho, y no se rascará ni hará movimiento inútil con pie ni mano, no 
saludará á persona alguna, pero cuando desfilare delante de algún 
Jefe, al llegar á su inmediación,, volverá un poco la cabeza para 
mirarle como distintivo de su respeto. 



H^9ÍPF*Í5*T*^ 



Sfj CÓDIGO MILITAR 

98. Se prohibe á todo soldado disparar su arma sin que lo 

disponga e) que lo mande, á excepción de los caaos que se preven- 
drán para la centinela. 

99. El que en los ejercicios ochase al suelo sus cartuchos, ó que 
procurase ocultarlos en alguna parte, será severamente corregido. 

1 00. El soldado para entrar de guardia reconocerá con anti- 
cipación su arma y municiones, pues si en la revista que su Cabo 
respectivo ha de pasarle antes de ñ- á la parada, notare alguna 
falta, será á proporción de ella corregido el que la tenga. 

101 • Sin licencia del que mande la g a ardia, . solicitada por 

conducto de su Cabo, no podrá separarse de ella, y sólo en caso ur- 
gente, y á muy raro soldado podrá concederse este permiso. 

1 02. Todo soldado inmediatamente que oyere á sa Oficial ó 
Cabo la voz de; á las armas, deberá con prontitud y silencio acudir 
á ellas y formarse descansando sobre la suya, para ejecutar cuanto 
disponga su Jefe. 

I OOp Sil soldado que se enviase de una guardia á llevar algún 
pacte por escrito ó verbal, marchará con su fusil al hombro hasta 
llegar á la persona á quien fuese dirigido: á un paso de ella pre- 
sentará el arma si fuese de grado á quien la presentaría en centi- 
nela, y le dará el parte qae lleva, sea verbal ó por escrito; y des- 
pués de recibir la orden que le diere, pondi-á al hombro su fusil, 
dará media vuelta á la derecha, y volverá á sn puesto, cuya forma- 
lidad practicará en igual caso con cualquiera otra persona mante- 
niendo siempre su arma al hombro. 

I 04, El que se embriagare estando de servicio, se remitirá 
en derechura á su cuartel, pidiendo el relevo con noticia de su 
falta, para que el Jefe de su Cuerpo lo someta á juicio, pero no de- 
Ijerá removérsele de la guardia hasta que no se halle en estado de 
ejecutarlo por sus pies. 

1 05. Debiendo regularse la fuerza de cada guardia al número 
de cuatro hombres por centinela, de las que fueren indispensables, 
que corresponde á cuatro cuartos de loa que el uno se emplea de 
centinela, deberá haber otro de vigilante y dos de descanso, en in- 
teligencia de que el vigilante no podrá entrar en el cuerpo de 
guardia sino en caso de lluvia ó por orden del Jefe del punto. 

I 06. El que le toque entrar de centinela, cuando fuere lla- 
mado por su Cabo, seguirá con el arma bien puesta al hombro y 



LIBRO I. TÍT. IV. — DIVERSAS CLASES DEL EJÉRCITO 37 



en llegando á la que debe mudar, la presentarán ambos. La sa- 
liente explicará á la entrante con mucha claridad, las obligaciones 
particulares dé su puesto ; el Cabo las oirá con atención, y satisfe- 
cho de que la consigna está bien dada, ó renovando lo que hubiese 
omitido la centinela saliente, encargará á la entrante la exacta ob- 
servancia de lo que se le ha enti^egado, y que tenga presente las 
obligaciones generales que se le han enseñado. 

I 

I 07 . Toda centinela hará respetar su persona, y sólo podrá 
hacer uso de su arma en los casos siguientes: 

1.° Contra una ó más personas que la acometan ó violando su 
consigna y despreciando su intimación, intenten penetrar en el 
puesto que defiende. 

2.^ Estando de facción en un puesto fortificado, contra una ó 
más personas á quienes sorprenda ocupadas en reconocer las forti- 
ficaciones, si intimándoles que se detengan desoyen su intimación. 

En uno y otro caso deberá la centinela sin perjyiicio de lo dis- 
puesto, llamar al Cabo de guardia. 

I 08. El que estuviere de centinela, no entregará su arma á 
persona alguna ; y mientras se hallare en tal facción, no podrá el 
mismo Oficial de la guardia castigarle, ni aun con palabras injurio- 
sas reprenderle. 

I 09. No permitirá que á la inmediación de su puesto haya 
bullicio, sé arme pendencia ni haga cosa impropia ó indecente. 

lio. No tendrá mientras esté de centinela, conversación con 
persona alguna, ni aun con los soldados de su guardia, dedicando 
todo su cuidado á la vigilancia de su puesto; no podrá sentarse, 
dormir, comer, fumar ni hacer otra cosa alguna que desdiga de la 
decencia con que debe estar, ni le distraiga de la atención que 
exige una obligación tan importante, sin extenderse más que á diez 
pasos de su lugar, con la precisa circunstancia de nunca perder de 
vista todos los objetos á que debe atender, ni abandonar su puesto 
bajo la pena que le corresponde. 

111, Nunca dejará el arma de la mano, manteniéndola al 
hombro, al brazo ó descansando sobre ella, de cuyas tres posicio- 
nes podrá usar, las dos primeras para pasearse, y la tercera para 
mantenerse á pie firme, debiendo en cuanto pueda, alejar de si todo 
tropel de gfente. 

112. El que estuviere de centinela á las armas, cuidará con 
vigilancia de que nadie las reconozca, ni quite alguna de su puesto. 



38 CÓDIGO MILITAR 

estará atento á las conversaciones de los soldados para avisar de 
cualquiera especie que merezca la noticia del Jefe de ta guardia, y 
procurará qae la gente que pasare, lo haga en cuanto sea poSibU, 
sin arrimarse tanto á las ai-mas, que las toque. 

I 1 3. Toda centinela por cuya inmediación pasare un Oíicia., 
deberá pararse, poner bien su arma al hombro, mirar á ta campaíl^ 
si estuviese en la muralla, ó si en la puerta ú otro punto de una 
plaza, al Oficial, y si fuere persona á quien corresponda el honor 
de presentar las armas, lo ejecutará igualmente que la guardia de 
que es parte. • 

I I 4p Si estando en la puerta de una plaza, viere venir alguna 
tropa armada ó pelotón de gente, llamará luego á su Cabo y ¿ pro- 
porción que se acercase, continuará su aviso; y en el caso de qu* 
el Cabo no le haya oído ó que la celeridad de los que se acerquen 
no le haya dado tiempo para acudir, la misma centinela cerrai'á la 
barrera ó puerta, si la hubiera, mandará hacer alto á los que se 
aproximen, y sí en desprecio de este aviso pasasen adelante, defen- 
derá su puesto con fuego y bayoneta hasta perder tá vida. 

115. La centinela que viere medir con pasos, cuerdas ó de 
cualquier otro modo la muralla, foso, camino cubierto ó glasis d« 
la fortificación, ó que alguno con pape!, pluma ó lápiz hace apun- 
tación A observación con cualquiera Instrumento, dará pronto aviso 
á su Cabo, y si la persona que hubiese Intentado las expresadas 
medidas ó reconocimientos se fuese alejando, le mandará que se 
detenga, llamándole, y si á la torcera vez de su mando no le obede- 
ciere, le hará fuego; debiendo practicar lo mismo con los que reco- 
nocieren la artillería ó minas, escalasen la muralla ó hiciesen daño 
en la estacada. 

116. Si viese incendio, oyese tiros, reparase pendencia ó cual- 
quier desorden, dará pronto aviso á su Cabo; y sí entretanto que 
éste llegare pudiera remediar ó contener algo sin apartarse de su 
puesto, lo ejecutará. 

117. Todas las órdenes que la centinela reciba, han de dársele 
por conducto de su Cabo; pero si en algún caso particular quisiere 
dar alguna por si, el Comandante de la guardia, la recibirá, obede- 
cerá y reservará si así éste se lo encargare. 

I I 8. A persona alguna podrá comunicar las órdenes que tenga 
sino al Cabo ó Comandante de la guardia, en caso que se lo man- 
dare, y al primero deberá callar las que el segundo como supericr 



1 



LIBRO I. TÍT. IV. — DIVERSAS CLASES DEL EJÉRCITO 89 

le haya dado con prevención de reservarlas en el casó que explica 
el artículo antecedente. 

I I 9. La centinela no se dejará nijidar sin presencia del Cabo, 
ó por orden del Comandante en persona, y mientras estuviere de 
facción no entrará en la garita ni de día ni de noche, á excepción 
de una crecida lluvia ó nieve ó que el rigor del calor persuada al 
Comandante á permitirle en las horas que señalare de día, debiendo 
tener/ siempre abiertas las ventanas de las garitas. 

I 20. Toda centinela tendrá especial cuidado de dar con la po- 
sible anticipación aviso á su guardia, cuando viere venir á ella al- 
gún Jefe de la plaza ú otra persona á quién correspondan honores. 

121. Cuando en un recinto ó cordón militar se diese aviso de 
pasar la palabra, los /centinelas la darán cada cuarto de hora, desde 
la retreta hasta la diana en esta forma: «centinela alerta», y 
con las mismas voces pasarán de una á otra, empezando por el pa- 
raje que estuviere señalado. 

I 22. Toda centinela apostada en muralla, puerta ó paraje que 
pida precaución, desde la retreta hasta la diana, dará el ¿quién 
vive? á cuantos llegaren á su inmediación, y respondiendo «pa- 
tria», preguntará ¿Qué gente? ¿qué regimiento? Si los pregun- 
tados respondieran mal ó dejasen de responder, repetirá dos veces 
el ¿QUIÉN vive? y sucediendo lo mismo, llamará la guardia para 
arrestarlo y solamente en caso de que tomare una actitud hostil, 
hará uso de su arma. 

! 23. Siempre que al ¿quién vive? de una centinela apostada 
en la muralla se le respondiera: ronda mayor, ronda, contraronda 
ó rondilla, la hará hacer alto y avisará al Cabo de escuadra para 
que la reciba como corresponde, y lo mismo practicarán las centine- 
las en campaña, si al preguntar ¿ qué regimiento ? respondiesen : 
Oeneral ú Oficial de día. 

1 24. Cuando pasen las rondas presentará su arma toda centi- 
nela, y hará frente al campo, si estuviere en la muralla, y si en otro 
puesto, al objeto que le esté encargado. 

I 25. Las centinelas que estuvieren á los flancos y retaguar- 
dia de cada Batallón acampado, sólo. permitirán á los Oficiales Ge- 
nerales y á los Oficiales de día el pasar á caballo por las calles que 
forman las compañías, y no dejarán que entre paisano alguno sin 
licencia del Capitán de la guardia de prevención, ni aun Sargento, 
Cabo ó soldado de otro Regimiento. 



40 CÓDIGO MILITAR 

I 26. Las centinelas de un campo no permitirán de nocbe qu» 
persona alguna extraña entre en laa tiendas, sin que preceda e! 

permiso del Oficial que manda la guardia de prevención, y cus.iido 
alguno se acercare, avisarán i la guardia para hacerle reconocer. 

127. También impedirán que salgan por vanguardia, reta- 
guardia ni flancos de los BataUones acampados, soldados, Cabos ni 
Sargentos que no tengan el pase del Capitán de la guardia de pre- 
vención á quien harán constar el permiso que les han dado. - 

I 2o. Las centinelas que estuvieren en el recinto de una plazii 
/> en campafia, no dejarán que se les acerque de noche persona al- 
guna; á la distancia de cuarenta pasos mandarán hacer aleo, para 
que dando aviso á la guardia, se le reconozca antes de franquear 
el paso. 

I 29. Cuando Uneva cubrirá la centinela su arma, en la dis- 
posición que explica el manejo de ella. 

I 30. Todo soldado, ^ea en paz ó en guerra, hará por el con- 
ducto del Cabo de su respectiva escuadra las solicitudes que tu- 
viere, y sólo podrá acudir en derechura á sus Sargentos y Oficiales 
cuando sean asuntos que no tengan conexión con el servicio, ó en 
queja de alguno de sus inmediatos. 

131. Al soldado de Infantería que quisiere trabajar eu su 
cuartel en las horas francas del servicio, le será concedido hacerla 
sn cuanto lo permita la policia del cuarta 

I 32. A ningún soldado cumplido se le dilatará su licencia, 
pero si por alguna equivocación ó inesperado accidente llegare este 
caso, desde el mismo día en que se haya cumplido su empeQo batata 
el en que se le entregue aquélla, se le pagarán los alcances que 
haya devengado. 

CAPÍTULO II 



I 33. El Cabo de escuadra debe saber todas las obligaciones 
del soldado e.fplicadas en el capitulo anterior, para enseñarlas y 
hacerlas cumplir exactamente en su escyadra, guardia, destaca- 
mento, y á cualquiera tropa en que tenga mando, y á mas, obser- 
vará las siguientes. 



LIBRO I. TÍT. IV. — DIVERSAS CLASES DEL EJÉÍICITO 



41 



1 34. Para el cuidado de cada escuadra, habrá un Cabo pri- 
mero y un segundo, quedando los soldados de ella á cargo de éste 
en ausencia del primero; y para suplir las veces del segundo, ele- 
girá el Capitán el soldado que juzgare más á propósito ; el Cabo se- 
gundo cuya escuadra sea más bien cuidada y mejor instruida, será 
preferido para primero, y el que de esta clase se distinga más en el 
mando y gobierno de" la suya, será atendido para Sargento en la 
primera vacante de su compañía. 

I 35. Para ascender á Cabo^ deberá precisamente preceder el 
examen de su aptitud que hará el segundo Jefe, y éste consistirá 
en que nada debe ignorar de las obligaciones del soldado, ni de las 
que explica este capítulo para Cabos, cuya elección en las dos clases 
de segundos y primeros ha de hacerse en la misma compañía en 
que ocurra la vacante, á excepción de cuando convenga atender á 
soldado ó á segundo Cabo de otra por particular capacidad ó mérito, 
con conocimiento del Jefe. 

I 36. Las funcionas del Cabo segundo son las mismas que las 
del primero, á quién estará siempre subordinado; deberá vigilar el 
exacto cumplimiento de todas las órdenes que se dieren á su es- 
cuadra, las obligaciones generales de los soldados y lo que se ex- 
plica en este capitulo para los Cabos primeros, cuyas funciones 
harán en ausencia de éstos, y en todos los puntos y casos en que 
estuviere empleado de Cabo. 

I 37. El Cabo, como Jefe más inmediato del soldado, se hará 
querer y respetar de él, no le disimulará jamás las faltas de subor- 
dinación, infundii'á en los de su escuadra amor al servicio, y mucha 
exactitud en él desempeño de sus obligaciones, será firme en el 
mando, graciable en lo que pueda, reprimirá sin cólera, y será me- 
dido en sus palabras aun cuando reprenda. 

I 38- Cuidará que cada soldado de su escuadra sepa su obli- 
gación, enseñará el modo de vestirse con propiedad, conservar sus 
armas en el mejor estado, y conocer sus piezas y faltas. 

I 39. El Cabo será siempre responsable del aseo, buen estado 
del armamento, cuidado del vestuario, puntualidad y economía «n 
los ranchos, subordinación y policía de su escuadra, y á él hará el 
Sargento cargo de cualquier defecto que notare. 

1 40. El Cabo cuidará que cada soldado dé su escuadra con- 
serve en buen estado los cepillos, peines y toallas de que debe^ 
estar provisto. 



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42 CÓDIGO MILITAR 

141. Ei Cabo revistará au escuadra todas las maílanas á hi 
rliora señalada en el Caerpo, si algñn soldado no se presentare en 

ella con el aseo debido, providenciará su pronto remedio: si el des- 
cuido lo fuere de reincidencia, lo mant«ndrá todo aquel dia anes- 
tado en la compaftía. 

Después de la revista de la limpieza personal, hará que cada sol- 
idado en 8u presencia reconozca sus armas j' les quite ei polvo; con- 
cluido, dará parte aJ Sargento de estar su escuadra aseada y las 
armas corrientes, noticiándole al mismo tiempo cualquiera novedad 
ó providencia que hubiere tomado. 

1 42. Siempre que la escuadra tomase las armas sea para le- 
vista de inspección, de comisario, guardia de plaza, destacamenrr.^ 
ejercicios ú otro motivo, el Cabo de ella la formará en ala con \a. 

-debida anticipación^ mandará armar la bayoneta, reconocerá cada 
arma con mucha prolijidad, cuidará de examinar si la bayonelit 
está bien ajustada al fusil, los muelles corrientes y si en todas sii.s 
partes está su arma en buen estado, concluida la revista de ai'map, 
hará reconocimiento de las municiones, y tanto de frente como de 
- espaldas, examinará todo el aseo del vestuario y correaje, reme- 
diará prontamente las faltas que notare, y ai hubiere alguna que no 
pueda por entonces, dispondrá se enmiende con la brevedad posible. 

1 43. Luego que se presente el Sargento, y el Cabo haya hecho 
su revista, le dará noticia exacta del número de los presentes, nom- 
bres y destinos de los ausentes, estado del armamento y aseo de riu 

' escuadra, y la misma formalidad observará con los soldados de ella 
que entran de guardia diariamente, y con cualquier ntimero de ellos 
que se destine para función del servicio. 

1 44. £1 Cabo estará en todo subordinado al Sargento para 
cualquier asunto del servicio, y sólo podrá acudir á su Subteniente, 
en caso de tener queja del Sargento, al Teniente, cuando la tenga 
■de ambos, y al Capitán y demás Jefes por graduación, siempre que 
no se le haga justicia. 

1 45. Tendrá una lista de su escuadra por antigüedad, otra 
por estatura, y otra en que estarán asentadas todas las prendas de 

.su vestuario y armamento, con el número ó marca de cada fusil. 

I 46. £^1 Cabo tendrá autoridad para arrestar en la compañía 
á cualquier soldado de su escuadra, y en caso de desobedecerle, 
■ dará parte al Sargento, para que por el conducto de éste, llegue la 
falta á noticia de ios Oficiales de su compañía. 



LIBRO I. TÍT. IV. — DIVERSAS CLASES DEL EJÉRCITO 43 



\ 



1 47 • En los ejercicios, funciones di guerra y toda formación, 
los primeros Cabos reemplazarán á los Sargentos que faltaren para 
el completo. 

148. El que vaya mandando una guardia ó destacamento, 
marchará á la cabeza de ella. 

1 49. Si el Cabo tolerase en su escuadra, ó tropa qxie mandase, 
faltas de subordinación, murmuraciones contra el servicio ó conver- 
saciones poco respetuosas de sus (^ficiales, podrá ser depuesto de 
su escuadra por orden del Jefe, si no hubiere lugar á la formación 
del correspondiente proceso' en caso de circunstancias agravantes 
de. la falta. 

I 50. Para llevar y dar orden á su Oficial tendrá el Cabo su 
arma al hombro, y después de recibir la que aquél le comunique, 
dará media vuelta. 

I 5 I • El Cabo cuidará de que la parte del cuartel que corres- 
ponda á su escuadra, esté con el mayor aseo, las armas puestas en 
la mejor forma, las mochilas colgadas, que no se pongan clavos en 
la pared sin licencia de su Capitán, y que las mesas y bancos, tina- 
jas, ollas, tapaderas y demás muebles que hubiere, se tengan lim- 
pios y cuidados. ) 

I 52. El Cabo vigilará que su escuadra reciba la leña, camas 
y luz que le corresponde; que se muden las sábanas cada quince 
días^ que toda la ropa que le entregue la proveeduría sea de recibo; 
en inteligencia de, que en cualquiera de estos asuntos que recono- 
-ciere falta, ha de acudir al Sargento de su compañía, quién dará 
parte á.su Subteniente para que por el conducto regular se remedie. 

I 53. Cuando se retiren las escuadras del ejercicio, si algún 
soldado se atreviese á disparar su arma, y el Cabo dejase de po- 
nerlo preso y dar parte á su Sargento para que llegue á noticia de 
su Capitán, se corregirá al mismo Cabo con arreglo á la falta. 

I 54. El que teniendo tropa á sus órdenes, no la haga observar 
una 'exacta disciplina, será corregido severamente. 

I 55. Siempre que los soldados tomen las armas, cuidará el 
■Cabo de que cuantos movimientos ejecutaren del manejo de ellas, 
«ean con mucho aire y exactitud, y que en su marcha, formación y 
puntualidad, acrediten su buena disciplina. 

I 56. Los Cabos, en su trato con los soldados, serán sosteni- 
•dos y decentes, darán á todos el de usted, les llamarán por su pro- 



44 CÓDIGO MILITAR 

pió nombre y nunca se valdrán de apodos, ni permititón que Ic: 
soldados entre si, usen de voces ni de chanzas de mala crianza. 

I 57. El Cabo, que encontrare fuera del cuartel im soldado 
desastrado, embriagado ó incurriendo en alguna falta de lae que le 
están encomendadas al Cabo reprimir, procurará contenerlo y coi- 
ducirlo al cuartel, y caso de resistencia, pedirá auxilio á la autori- 
dad civil ó militar más inmediata, con cuya intervención cesará en 
todo caso la del Cabo. 

I 58. Cuando entrare de guardia y llegue con ella á formarse 
enfrente de la salieote, pedirá la venia á su Sargento ó inmediato 
Jefe para recibirse del puesto, y mudar las centinelas; conseguido 
el permiso del que manda la guardia, numerará ios soldados desde 
uno hasta que termine el niimero; eligiendo para centinela de la,s 
armas al más experto y de mayor confianza, y dejando para orde- 
nanza uno ó dos soldados de agilidad y despejo, según convengu 
en aquel puesto. 

1 59. El Cabo entrante se acercará al saliente, y sabido por él 
el número de centinelas que debe mantener de dia y de noche, lla- 
mará los soldados que deben mudar las salientes: ambos Cabos, 
con el arma al hombro, marcharán juntos á la primera muda, que se 
hará con la formalidad expresada en el articulo 106, y durante sn 
' marcha hasta el puesto de la primera centinela, enterará el Cabo 
saliente al entrante de las órdenes de que aquella está encargada, 
para que, instruidos ambos cuando lleguen á mudarla, presencien 
la entrega de una á otra, y aseguren más la importancia de que no 
se equivoque la consigna, repitiendo esta formalidad en todas lua 
demás que relevasen. 

I 60. Si en la guardia Hubiere dos Cabos, el uno cuidará de! 
relevo de las centinelas, y el otro se recibirá del cuerpo de guar- 
dia, muebles, aseo del puesto y órdenes particulares que hubiere 
en él ; este Cabo, por el conducto de su inmediato Jefe, pedirá per- 
miso para recibirse del puesto; y cuando hubiere algunas centine- 
las muy distantes de las otras, ayudará á mudarlas el Cabo que sr 
recibe del cuerpo de guardia, debiendo ambos, luego que hayan 
concluido 8UB funciones, avisar de haber mudado las centinelas; y 
recibidos del puesto, darán cuenta al mismo tiempo de cualquiera 
novedad ó falta que hubieren observado, y si no lo ejecutaren, es- 
tarán sujetos á la pena correspondiente al exceso ó falta. 

161. Si el Cabo que fuere jete de una guardia, tuviere una cen- 
tinela separada de las armas, distante y no vista desde ellas, asís- 



1 



LIBRO I. TÍT. IV. — DIVERSAS CLASES DEL EJÉRCITO - 45 



tira á la muda de la primera por si mismo, y enviará, con el relevo 
de la má3 sepai*ada, el soldado que ^ea de isu satisfacción para su- 
plirle, pero éste no ha de eximirse de hacer su centinela cuando le 
toque, en cuyo paso se nombrará otro que presencie la entrega. 

I 62. Cuando hayan dos Cabos en una guardia, uno de ellos 
alternativamente estará siempre sentado ó en pie á la inmediación 
de las armas, y ambos siempre atentos á las conversaciones y ac- 
ciones de los soldados. 

I 63- El Cabo prevendrá á la centinela, cuando la deje en su 
puesto, que á más de las órdenes particulares que le hubiere entre- 
gado la saliente, observe exactamente todas las generales de un 
centinela. 

I 64. El Cabo cuidará de llevar las centinelas, entrantes y 
salientes, con la mayor formalidad; antes de marchar reconocerá 
las armas de las entrantes, cuidará de que estén en buen estado de 
servicio, y no. marchará con las entrantes, ni despedirá las salien- 
tes, cuando se restituya á su guardia, sin permiso de su Jefe. 

I 65- El Cabo de una guardia debe ser la confianza y descanso 
de su Jefe; la vigilancia y desempeño dé la centinela, aseo de su tropa,, 
y puntual cumplimiento de todas las órdenes qi^e se dieren, son 
atenciones indispensables y propias de sus obligaciones. 

I 66- Las centinelas se relevarán de dos en dos horas, y sólo 
se variará esta regla limitándola á menos tiempo, por excesivo ca- 
lor, ú otra circunstancia, á juicio del Com*andante de la guardia. 

167. El Cabo de cada guardia (sea en guarnición ó en cam- 
paña) visitará de día con frecuencia á sus centinelas; y de noche 
lo ejecutará cada media hora, ó cuando el Comandante de la guar- 
dia lo disponga, dándole para esto el Oficial una señal que, oída de 
las centinelas á distancias competentes, reconozcan ser la visita de 
su Cabo, Sargento ú Oficial y á fin de que las guardias inmediatas 
no la ignoren, y que sus centinelas no extrañen el ruido, se la 
comunicarán recíprocamente á los Jefes de las guardias confi- 
nantes. 

I 68. Una muda de cuatro centinelas se conducirá en una fila ; 
de seis hasta ocho en dos; de nueve hasta doce en tres; el Cabo 
marchará un poco adelante del centro de la primera fila, y cuidará 
con frecuente observación de que su tropa le siga con el silencio y 
buen orden que debe. 



46 CÓDIGO UILITAR 

1 69. El Cabo que mandare nna gnardía ' y lo mismo otro en 
igual caso ) laego que se le baya eutregado el puesto, reconocera 
las armas y mnníciones de su guardia, y cuidará que todas estén 
en el mejor estado; concluida esta revista, hará arrimar las ai mas, 
formará su guardia en rueda, leerá las obligaciones gener&I^s de 
las centinelas y aKadirá las órdenes y prevenciones peculiai'cs de 
la plaza y sayas para aquel puesto; esto es, las que puedan ser pú- 
blicas y no sean reservadas al Cabo de la guardia para su particu- 
lar atención y conducta. 

I 70. £'1 Cabo que estuviere mandando un puesto, enviará por 
la orden un soldado al principal ó paraje señalado para darla, siem- 
pre que estuviere independiente; pero si estuviere en avanzada, ó 
))araje dependiente de otro puesto, enviará por la orden á la ^'uar- 
dia de que ha sido destacado. 

I 7 I . En todas las plazas donde haya guarnición, y se pudie- 
sen comunicar el recinto ó puesto de él, saldi-á después de tocada 
la retreta desde el puesto principal (si estuviere sobre la muralla) 
ó del que en ella designare el Jefe de la plaza, una roodilla que hará 
un C^abo de escuadra con un farol, para asegurarse de la vigilancia 
y desempeño de todas las centinelas que encuentre de pae^to á 
puesto, y encargarles que cumplan con su obligación. 

I 72. Este Cabo, llegando al Cuerpo de guardia inmediato 
por su derecha, entregará el farol á otro Cabo de aqnel, el cual, 
sin péi-dida de tiempo, ejecutará igual servicio por sa derecha y 
continuándose lo mismo de puesto en puesto, correrá esta rondilla 
sucesivamente sin cesar ni detenerse en toda la noche, hasta que, 
después de haber tocado la diana, pare el farol en el puesto de donde 
salió, en el que ha de cuidar.se de su conservación y provisión, 

I 73. En tocando la diana, después de abierta la puerta y he- 
cho el reconocimiento exterior que debe precederle, mandará el 
Cabo á la mitad de su guardia, no empleada en las centinelas, que 
se laven, peinen, limpien los zapatos y se aseen en cuanto sea po- 
sible, dándoles para esto, una media hora, la cual concluida, los 
revistará y hará que la otra mitad ejecute lo mismo, debiendo el 
soldado estar en su guardia, con el propio aseo como si acabara de 
salir de su cuartel; después de relevadas las centinelas por otros 
soldados ya aseados, se hará que las salientes, á un propio tiempo, 
se pongan en igual estado. 

I 74. Los Cabos harán barrer cada mañana el cuerpo da 
guardia y toda la inmediación de su puesto, para cuyo fin se le 
proveerá de las escobas necesarias. 



LIBRO I. TÍT. IV. — DIVERSAS CLASES DEL EJÉRCITO 47 



I 75. Los Cabos y soldados habilitados para recibir la orden, 
formai*án rueda con los Sargentos destinados a igual fin, prefiriendo- 
en el círculo (con inmediación por su derecha al Ayudante que la 
distribuya), los Sargentos á que seguirán los Cabos, á éstos los 
soldados, tomando, dentro de cada clase, su respectivo lugar por 
antigüedad; y para no permitir que persona alguna se acerque, se 
proveerán de la guardia cuatro centinelas que se mantendrán con 
las armas presentadas y la espalda al círculo mientras el Ayudante. 
estuviera dentro de él. 

I 7 6. El Cabo que mandare una guardie^ se pondrá á la de- 
recha ó izquierda de ella, según el paraje donde formare su cabeza. 

I 77 - El que mandare guardia que dependa de una plaza, en 
caso de oir tiros, ver fuego, señal de alarma, ó cualquier alboroto, 
la pondrá sobre las armas inmediatamente; si hubiese barreras, las^ 
cerrará y tomará las demás precauciones que juzgare conducentes 
á su seguridad; sin perder instante, enviará un soldado á dar 
parte de palabra á la plaza de la ocurrencia, y repitiendo el parte 
por escrito. 

Cuando la guardia sea la del cuartel, dará éste aviso á su Jefe,., 
al mismo tiempo que á su plaza; y si la novedad mereciese alguna 
atención, prevendrá á todas las compañías que se vistan y apronten 
para tomar las armas á primera orden. 

I 78. Todo Jefe de guardia, sea Cabo, Sargento ú Oficial, lle- 
vará consigo papel para escribir los partes por si mismo, pues toca 
solamente al que manda el puesto esta confianza, y la responsabi- 
lidad de la explicación en las novedades de que diere cuenta. 

I 79. Cuando una guardia mandada por un Cabo (sea en 
tiempo de paz ó de guerra), viere acercársele una tropa armada, 
ó cualquier tropel de gente, deberá por precaución ponerse sobre 
las armas, y si hubiere alguna desconfianza de ella, reconocerla ; 
no permitiendo entrar en la plaza ú otro punto militar donde se 
encuentre, gente armada que pase de cuatro hombres, sin orden del 
Comandante de ella, á menos que sea tropa de la guarnición que- 
vaya con objeto del servicio, previa orden del Jefe superior del 
puesto para^su salida y entrada. 

1 80. Cuando las centinelas de la guardia dieren aviso que 
viene ronda mayor, ordinaria ó rondín, lo advertirá al Cabo de su 
escuadra ó al que mandare la guardia, quién enviará un Sargento 
ó un Cabo con cuatro soldados á reconocer si es la ronda que se^ 



4& CÓDIGO MILITAR 

ba nombrado, y sí el Cabo se hallare jefe del puesto, hará salir 
dos soldados suyos al reconocíiniento, instruyendo á éstos de lo 
que pi'acticarian si él los condujere, para que cumpla en la propia 
forma, en cuyo caso el más antiguo de los dos, llevará la lepreseii - 
tación del Cabo. 

181. Sí fuere ronda 6 contraronda ordinaria, saldrá el Cabo 

de escuadra con dos soldados á reconocerla, y la hará adelantar á 
-diez pasos de las armas, y presentando el mismo Cabo su bayoneta 
-al pecho de la ronda, se hará dar el aanto y la contraseña. 

IoZé ^i Cabo qne mandare una guardia avanzada, y se le 
presentase algún individuo que venga de los enemigos, hará que S3 
le veoden los ojos, y lo enviará al Oficial de quién dependa. 

1 83. SI Cabo que mandare guardia de campo, cuidará de que 

esté siempre con la cara al enemigo, y se mantendrá formada con el 
frente hacía él, en et caso de tener qne hacer honores á las perso- 
nas que pasasen por ella. 

1 84. Cuando los Jefes de dia visitaren los puestos, las guar- 
dias se pondrán en ala, descansando sobre las armas, y el Cabo en 
el lugar que corresponda, según la representación que tenga de jefe 
ó subordinado. 

I 85. Guando las tropas desalojaren un cuartel, el Cabo cui- 
dará de que se apaguen loa fuegos que tuviere su escuadra. 

186. tii en la marcha se enfermase de modo que no pueda 
seguirla, dará el Cabo inmediatamente parte á su Sargento; y en 
su defecto, al Subteniente para que llegue á noticia del Capitán <. 
Comandante de la compañía, quien dará la providencia que re- 
quiere el caso. 



CAPÍTULO III 

DEL SABGEKTO 

lo/. Sabrá con precisión todas las obligaciones del soldado 
y Cabo, explicadas en los capítulos anteriores, como las leyes "pe- 
nales, para enseñarlas y hacerlas cumplir en su compañía ó cual- 
quiera otra tropa en que tenga mando, observándolas él por sí, en 
la parte que le toca. 



LIBRO I. TÍT. IV. — DIVERSAS CLASES DEL EJÉRCITO 49 



I OO. Para ascender á Sargento precederá el examen de su 
4iptitud, hecho por el segundo Jefe, á quien responderá en cuanto 
le pregunte de todo lo perteneciente á las obligacÍ9nes del soldado, 
Oabo. y las respectivas á su ascenso. 

1 89. Sabrá filiar un recluta con arreglo á las prescripciones 
establecidas. 

I 90.' El que disimulare cualquier desorden, oyere alguna con- 
versación prohibida ó especie que pueda tener trascendencia con- 
tra la subordinación y buen orden de la tropa, y no contuviese ó 
remediase lo que entonces pueda por si, omitiendo dar noticia á su 
inmediato Jefe, á la guardia ó persona que más prontamente pu- 
"diese tomar providencia, será corregido como si él mismo hubiese 
intervenido. 

I 9 I • Los segundos Sargentos estarán en todo subordinados 
til primero, y en la falta de éste, en cada compañía, sea por enfer- 
medad, ú otro motivo, hará sus funciones el más antiguo de se- 
gunda clase de ellos. 

I 92. No interrumpirá ni reñirá á los Cabos en el ejercicio de 
:sus funciones ; no los maltratará de palabra ni les dará mayor cas- 
tigo que ponerlos en arresto con la precisión de dar luego parte á 
«u inmediato superior, para que por el conducto regular llegue á 
noticia de su Capitán, quien graduará la corrección que mereciese 
la falta, atendiendo siempre á dejar bien puesta la subordinación. 

I 93. El Sargento tendrá con los soldados y Cabos el trato 
sostenido y decente, dará á todos el de usted; no usará ni permitirá 
familiaridad alguna que ofenda la subordinación, se;*á exacto en el 
43ervicio y se hará obedecer y respetar. 

I 94. Tendrá una lista de su compañía por antigüedad, otra 
por estatura y otra que comprenda todas las prendas de su ves- 
tuario y armamento con el número ó marca de cada arma. 

' I 95. Al cuidado del Sargento primero, ó el que hagíi sus f un- 
<$iones, habrá en cada compañía un libro en que se escriban diaria- 
mente la orden general y la del Jefe del Cuerpo; y en cuaderno 
separado, la particular del Capitán á su compañía; estos libros se 
^u^rdarán hasta la revista de inspección, para comprobar con ellos 
«n aquel acto cualquiera duda qne ocurra sobre las formalidades 
que se observan en el servicio y gobierno interior del Cuerpo. 

CÓD. ICIL. 4. 



50 CÓDIGO MILITAR 



I 96* £1 Sargento de segunda clase que más se distinga por 
su aplicación, inteligencia y buena conducta, será elegido para pri- 
mero en su compañía, y el más sobresaliente entre los primeros del 
Cuerpo para Oficial. 

' I 97 • Los Sargentos alternarán entre si para tomar la orden,, 
llevarla á sus Oficiales, leerla en rueda de compaüia y revistar los- 
nombrados de servicio ; pero si el Sargento primero tuviere otras 
ocupaciones á que atender, podrá prevenir á los de segunda clase 
para que uno de ellos desempeñe, aquella parte á que no pued& 
asistir. 

1 98. El Sargento que vaya á tomar la Orden del Cuerpo con- 
currirá con puntualidad á la hora señalada y paraje donde se dis- 
tribuya; no habiendo Sargento en la compañía, irá el Cabo más 
antiguo de ella que sepa escribir para tomarla, formarán todos- 
rueda, empezando los Sargentos desde la derecha, á éstos seguirán* 
los Cabos que la cerrarán, tomando unos y otros en su respectiva 
clase la preferencia de sus compañías ; todos descansarán sobre la» 
armas, escribirán la orden con el kepis puesto, y de la guardia de- 
prevención se pondrán con anticipación cuatro centinelas con la es- 
palda á la rueda y las armas presentadas para evitar que nadie se 
acerque á oir la orden, manteniéndose en esta disposición hasta, 
que salga del círculo el Oficial que la haya dado. 

I 99. El Sargento que estuviera á la orden, irá á comunicár- 
sela á su Capitán inmediatamente que la tome^ recibirá la suya, y 
con la del Jefe del Cuerpo, la llevará el Teniente y Subteniente. 

Si el Sargento que hubiese tomado la orden fuese de segunda 
clase, deberá comunicársela al primero, pero no estando en el cuar- 
tel no se dilatará la orden, y la dará el que la haya recibido, repi- 
tiéndola al primer Sargento cuando se presente en la compañía. 

200. El que vaya á llevar' la orden á sus Oficiales tendrá al 
hombro su arma sin variarla de esta posición mientras la comu- 
nique. 

20 I • El Sargento que asista á la orden, notificará al Ayu- 
dante, cada noche, las plazas efectivas y presentes que tiene su com- 
pañía en estado de servicio. 

202. Visitará una vez á la semana los enfermos de su com- 
pañía que tuviere en el hospital, y dará á sus Oficiales puntual 
noticia del estado de salud, asistencia y cualquiera queja que tu- 
vieren. 



LIBRO I. TÍT. IV. — DIVERSAS CLASES DEL EJÉJRCITO 51 



203. No usará en su vestuario prenda alguna que no sea de 
uniforme, ni se diferenciará del soldado en el modo de llevarlas 
puestas. 

204. Siempre que la compañía tomase las armas, concurrirán 
todos los Sargentos, con anticipación, al paraje señalado para la"^ 
primera formación; esperando allí que cada Cabo haya revistado 
su escuadra y dé parte al primer Sargento de su número, destino 
y estado; entonces éste prevendrá á los de segunda clase las escua- 
dras que han d^ revistar, eligiendo para su personal reconoci- 
miento la que le parezca; cada Sargento examinará con mucha pro- 
lijidad el armamento, municiones, vestuario, correaje y aseo de los 
soldados; de cualquiera falta que notare y con proporción á ella, 
hará cargo al Cabo, quien durante este examen seguirá con su 
arma al hombro, y concluido, se colocará descansando sobre ella á 
la derecha de su escuadra. 

Los Sargentos de segunda clase darán al primero puntual noticia 
de la escuadra ó escuadras que hayan revistado, y éste mandará 
echar armas al hombro y formar en alas por estaturas ó antigüe- 
dad, según por sus JeieB se haya prevenido, lo que ejecutado, man- 
dará descansar sobre las armas para esperar á sus Oficiales ; los 
Sargentos tomarán entonces las suyas y se pondrán en el lugar que 
les corresponde. 

205. Cuando llegue el Subteniente, saldrá el primer Sar- 
gento ocho ó diez pasos á recibirle, y darle cuenta del estiado de 
la compañía, número de los presentes y de los ausentes, con los 
nombres y destinos. 

Durante la revista del Subteniente el primer Sargento le seguirá 
con el arma al hombro, y sólo él será responsable al Subteniente 
de las faltas que éste hallare, siendo muy contrario á la exacta vi- 
gilancia del Sargento primero el disculparse con la omisión del 
inferior y á la subordinación, el no hacer cargo al inmediato Cabo 
subalterno. 

Concluida la revista del Subteniente, pasará el primer Sargento 
á ocupar su puesto; pero si el Subteniente no compareciere por 
ausente ó enfermo, practicará lo dicho el primer Sargento con el 
Teniente, y si por descuido del Subteniente se atrasare el servi- 
cio y se hallare ya presente él Teniente, ó ( en su defecto también 
de éste ) el Capitán, evacuará su oficio con el Oficial g^ue se hallare. 

206. Si hubiere en su compañía, guardia ó destacamento,, 
alguna omisión ó inobediencia, se hará siempre cargo al Sargento 



52 CÓDIGO MILITAR 

con arreglo á lo prevenido en este capítulo, y en los primei-os y 
segandoB que tratan de la obligación del soldado y del Cabo, cuyo 
exacto cumplimiento vigilará, y tendrá entendido de que la que se 
gradúe de falta en aquellos, será más grave en él. 

207. El primer Sargento distribuirá las raciones y utensilios 
de su compaQia; y á excepción de casos muy urgentes, y por corto 
tiempo, no será destacado ni empleado en servicio alguno que le 
separe de ella. 

208. En las revistas de ropas (que se harán cada semana), 
reconocerá, antes de salir de las cuadras de sus compañías, si los 
soldados tienen algunas prendas que no sean de su vestuario 6 de 
uso permitido, y en caso de hallarlas, y de ser de legitima proce- 
dencia, se las hará entrenar precisamente sin tolerar su uso. 

209. Asistirá puntualmente á las listas, dormirá en su pro- 
pia compañía y no saldrá del cuartel sin licencia de sus superiores. 

210. El Sargento que á la tropa que tuviere á su orden no 
la hiciere observar la más exacta disciplina, será punido severa- 
mente y responsable con su persona y empleo de los excesos que 
cometiere, si no hiciese constar que puso de su parte todos los me- 
dios posibles para evitarlos y corregir i, los culpables. 

211. Cuando estuviere de guardia con un Oficial, se enterará 
por el Sargento saliente de las órdenes de ella, que observará exac- 
tamente; y sin ceñir las funciones del Cabo explii:adas en el capi- 
tulo segundo, vigilará su debido cumplimiento, tanto en las obliga- 
ciones generales de un Cabo de guardia, como en las particulares 
de aquel puesto. 

2 I 2. ^08 partes que le diere el Cabo, los comunicará el Sai'- 
gento á su Oficial, y de éste recibirá las órdenes que le ocurra dar 
para la gnardia. 

2 I 3. Hallándose el Sargento de guardia bajo Oficial, irá con 
su permiso, en guarnición y en campana, á donde se hubiere seña- 
lado á la hora precisa y no voluntaria para tomar la orden, y cuando 
se restituya á su puesto, que será sin pérdida de tiempo, la comu- 
nicará á 30 Oficial, llevándola por escrito para mayor seguridad y 
le entregará el santo. 

214. Será muy vigilante en su puesto, fijando su considera- 
ción en que este buen ejemplo en punto tan importante al servicio. 
asegurará su desempeño y será calidad muy recomendable para sus 



LIBRO I. TÍT. IV. — DIVERSAS CLASES DEL EJÉRCITO 53 



2 I 5. Estando de guardia con un Oficial, visitará repetida- 
mente (avisándole antes) sus centinelas; pero si hubiere alguna 
muy separada del cuerpo de guardia, fiará este cuidado al Cabo ; 
para que el Sargento sea reconocido de sus centinelas en la noche, 
tendrá la contraseña particular del puesto, que hará á bastante 
distancia de cada una, para darse á conocer y evitar el ¿ quién 

VIVE? 

216. Cuando conduzca una guardia de que sea jefe, al tiempo 
de montarla, cuidará de que marche al paso redoblado, llevando las 
armas con el mejor orden, y á este fin mirará con frecuencia su 
tropa para asegurarse de su silencio, marcha, buen aire y unión. 
Con igual precaución y en el mismo orden conducirá su guardia 
saliente. 



CAPITULO IV 

OBLIGACIONES DEL SOLDADO, CABO Y SARGENTO DE ARTILLERÍA 

217. Además de las obligaciones generales que se explican 
en este título (que en los puntos de policía, subordinación, disci- 
plina, respeto á sus superiores y exactitud en el servicio, son co- 
munes á todo soldado, Cabo y Sargento en general), deben los de 
artillería saber cuanto previenen los artículos siguientes. 

218. Se les instruirá en la táctica, pie á tierra enseñándoles 
al mismo tiempo la nomenclatura del armamento, y colocación de 
las prendas del vestuario. 

219. Cuando hayan aprendido los movimientos individuales, 
se les instruirá en el servicio del cañón, en el de á caballo y la no- 
menclatura de las partes del atalaje y modo de atalajar. 

220. Conocerán la nomenclatura del sable y su manejo, la de 
la tercerola Rémington y la del machete, así como la del avantrén, 
obús, cureña, juegos de armas, útiles, munición y el servicio del 
cierre de cureña, cilindro, prismática sistema Kruppd). 



(1) El exceso de detalles* en este Código ha hecho que queden disposiciones 
como estas en contradicción con el hecho de haberse adoptado armamento dis- 
tinto del que aquí se menciona. 



CAPITULO V 

OBLIGACIONES DEL SOLDADO DE CABALLERÍA 

22 1 . Además» de las obligaciones explicadae en Iob artículos 

antecedentes (que en los puntos de policía, subordinación, disci- • 
plina, respeto á los superiores, y exactitud en el servicio son comu- 
nes á todo soldado y Cabo en general), deben los de caballería poi- 
sa instituto observar cuanto previenen los artículos siguientes. 

222. A la entrada de un recluta en los Cuerpos de esta clase, 
debe entregársele en sn Escuadrón su vestuario, armamento y mon- 
tura, imponiéndole por menor en el nombre de las piezas de cada 
cosa, y USD que debe hacer de todo, para que con conocimiento dé 
razón de lo que se inutiliza, pierda ó rompa, como responsable de 
su cuidado. 

223. No han de cargársele á su entrada los menajes de mon- 
tura y limpieza del caballo. 

224. El soldado de caballería, debe estar instruido del servi- 
cio de á pie y de á caballo para ejecutarlo con aire, desembarazo y 
propiedad en cualquier acto. 

225. -Debe instruirse en el modo de manejar su caballo y cui- 
dar de su conservación y útil estado de servicio. 

226. No llevará para las marchas en la grupa, más que su va- 
lija ó maletín, y la capa ó poncho, poniéndolo todo bien acomodado 
y asegurado con sus correas. 

227. Cuando llegue á acampar, luego que haya quitado la 
montura á su caballo, acomodará sus armas y arreos con el mejor 
esmero posible. 

22o. Siempi'e que monte á caballo debe presentarse con las 
botas ó botines bien limpios, estando igualmente el correaje de brida 
y montura, y todo su armamento lo conservará constantemente, en 
el mejor estado de servicio. 

229. En e! día que le toque conducirá desde los almacenes las 
provisiones necesarias para su sección, y cuando estuviere empleado 
en la custodia y limpieza del cuartel, hará también el servicio de 
caballerizas. 



LIBRO I. TÍT. IV. — DIVERSAS CLASES DEL EJÉRCITO 55 



CAPITULO VI 

OBLIGACIONES DEL CABO DE CABALLERÍA 

230. El que fuere Cabo de sección de caballería debe saber 
todas las obligaciones del soldado explicadas en los artículos ante- 
•cedentes para instruirles en ellas, y observará para el desempeño 
-de su cargo, las siguientes. 

23 I • Ha de saber y tener en una lista la fuerza individual de 
hombres y caballos en su sección con expresión del destino de cada 
uno y número de 'prendas, menajes y clases del vestuario, montura 
y armaáiento ; en una libreta separada, apuntará las entradas y 
salidas de hombres y caballos de su sección, incluyendo los efecti- ^ 
vos de ella, con inmediata responsabilidad por lo que mira á éstos; 
■del cumplimiento de las obligaciones de cada uno, en su aseo, su- 
bordinación, disciplina y exactitud en el servicio, haciéndoles cum- 
plir y observando él, cuantas órdenes se dieren por escrito en el 
«Cuerpo, las que tendrá asentadas en su cuaderno. 

232. Cuidará de que las monturas de su sección se conser- 
ven aseadas y que estén bien arregladas. 

233. Si los caballos estuviesen herrados, no permitirá que 
«oldado alguno de su sección tenga el suyo sin las correspondien- 
tes herraduras, ni que se lleven á herrar sin darle parte, porque 
precisamente debe asistir á ese acto. 



CAPITULO VII 

OBLIGACIONES DEL SARGENTO DE CABALLERÍA 

234. Además de las obligaciones explicadas en el capítulo 
precedente ( que en los puntos de subordinación, disciplina, respeto 
á los superiores y exactitud en el servicio son comunes á todo Sar- 
gento en general) los de caballería por su instituto de montados, 

observarán cuanto previenen los artículos siguientes. 

/ 

235. Sabrá ejecutar por si y mandar cuanto está explicado en 
las obligaciones de soldados y Cabos, celando que cumplan con las 
^uyas cada clase, y que cada Cabo cuide de mantener el armamento 



CÓDIGO MILITAR 

y montura de su sección, en el mejor estado de aseo, y buen entrete- 
nimiento', qne los caballos ae limpien bien á aus horas, y que es- 
tén herrados, sin desatender por desidia 6 falta de reconocimiento 
este cuidado, de qne pende el evitar enfermedades que los malogren. 

236. No permitirá que soldado alguno pase con destino de 
una sección é. otra, sin su noticia y permiso del Capitán ó Coman- 
dante de Escuadrón. 

237. Tendrá individual noticia de los hombres y caballos que 
tiene el Escuadrón, y puntual razón de los efectivos, destacados, 
enfermos, presos, comisionados en reclutar, remonta y otros desti- 
nos, para satisfacer prontamente á las preguntas que en cualquier 
caso le hiciere el Ayudante ó cualquiera de los Jefes. 

238. Se enterará prolijamente de las órdenes que se le den 
por escrito ó de palabra, para distribuirlas con claridad á los sol- 
dados de su Escuadrón y hacerlas observar con exactitud, comuni- 
cándolas antes al Capitán, Teniente ó Alférez, y siempre que en 
alguna se mandare montar el Escuadrón á caballo para Halir á pa- 
seo, hacer el ejercicio 6 cualquiera otra función, juntará el todo de 
él, en el paraje que señale el Capitán ó Comandante para recono- 
cer, antes de incorporarlo en el Regimiento, si todos los Cabos y 
soldados de él, están con el aseo y propiedad correspondiente á fin 
de que cuando se presente á revistarlo el Oficial de Escuadrón, no- 
halle defecto que corregir; ni el segundo Jefe ó Ayudante que re- 
prender, cuando llegue á formar el Regimiento. 

239. Al desfilar la tropa, llevará especial cuidado de que Ios- 
soldados observen en la marcha las distancias de una fila á otra, 
guardando lo menos la de un cuerpo de caballo y seguir la mar- 
cha con formalidad y mejor orden. 

240. Asistirá á las horas de dar pienso á los caballos, cuando- 
el Escuadrón se halle junto en el cuartel, mandando que cada sol- 
dado se ponga al pie de su caballo por el lado de montar, para re- 
conocer si falta alguno, y después ordenará que se les dé pienso. 

24 1 ■ A las horas de limpiar los caballos asistirá con puntua- 
lidad para ver si se hallan todos, y si lo ejecutan bien, y concluido 
este acto, mandar que monten y poniéndose á la cabeza del Escua- . 
drón lo llevará con buen orden á darles agua. 



LIBRO I. TÍT. IV. — DIVERSAS CLA^BS DEL EJÉRCITO 57 



CAPITULO vni 

DEL SARGENTO PRIMERO DE LA BANDA LISA 

242. El Sargento primero de la banda lisa depende de los Ofi- 
ciales d^ la Plana Mayor y mandará á los- cornetas y tambores del 
Cuerpo en cuyo concepto le estarán subordinados, y obedecerá» 
exactamente las órdenes que diere y acudirán con la mayor pun^ 
túalidad á la hora que señalare para todos los actos de escuela ó 
servicio, y en cualquier culpa que cometan de falta de respeto ó- 
inobediencia incurrirán en las mismas penas qué el soldado ó Cabo 
qiie falta al Sargento de su compañía, con la excepción establecida 
en el artículo 10. Tendrá la facultad de reprender y corregir laa 
faltas de dichos individuos dando parte inmediatamente á su supe- 
rior de la providencia que haya tomado. 

243. La elección del Sargento primero debe recaer en sujeto 
de buena conducta, firmeza en el mando y suma destreza en los to- 
ques de guerra. ' 

Será su principal objeto el comunicar su doctrina á los tambores 
y cornetas en su diaria escuela, imprimiendo sin aspereza los prin^ 
cipios de ella.á los nuevos. 

244. El Sargento primero inspeccionará á los cornetas y tam- 
bores para observar si están con la compostura y aseo correspon- 
dientes, sin cosa ni prenda que desdiga de su vestuario, como si 
traen las cajas bien templadas, porque sólo él será responsable de^ 
las faltas que se les notare en todo. 

245. En los actos de parada, retreta, bando y demás del ser- 
vicio, obligará á los cornetas y tambores á marchar con orden, Si- 
lencio, aire y sin distracción, uniformando su paso á la regla y 
compás del toque de que entonces use, y éste al tiempo y medida- 
que prescribe la táctica. 



CÓDIGO MILITAR 



' TITULO V 

0BI.IGACI0KIÍ6 DE LOS OFICIALES DEL El 



CAPITULO I 

DEL .SUBTENIENTE 

246. M Bubteniante ha de saber todaa las obligaciones res- 
pectivas á reclutas, soldados, Cubos y Sargentos, pai-a hacerlas 
cilmplir con conocimieoto de ellas y ser responsable de sus faltan. 

247. La reputación de su espíritu y honor, y la opinión de su 
conducta, han de ser los objetos á que ha de mirar siempre. 

La antigüedad ni otros méritos personales deben lisonjear sii 
confianza para el ascenso, ni eiícusai'lo del fiel cumplimiento de su.s 



248. Obedecerá desde el Teniente hasta el Teniente General 
en cuanto se le mande del servicio. 

De cuantas novedades ocurran en su compailía, dará aviso al iii- 
mediato superior que se encuentre en el cuartel, pudiendo remediar 
aquellas, que no admitan dilación, dando cuenta sin pérdida de 
tiempo. 

249. Debe conocer por sus nombres á todos los Sargentos, 

Cabos y soldados de su compañía, instruirse de las costumbres, 
■aplicación, exactitud, aseo y propiedades de cada «no, celar la quie- 
tud y unión de todos, el modo en que por sus Sargentos y Cabot; 
sean tratados. Vigilar muy atentamente si éstos cumplen con sti 
respectiva obligación y reprender ó coiregir la falta con arresto ei i 
la compañía ó en la guardia del cuartel, según las circunstancia.-^ 
de la culpa, dando personalmente parte de ella á su Capitán. 

250. Las noticias de ia fuei-za de sn compañía, con distinción 
de las que existen en el cuartel, y los que están empleados fuera 
de él, y presos, debe saberlas para responder prontamente en cual- 
quiera hora á las preguntas que sus superiores le hagan. 

25 I . Tendrá dos listas de su compafiia, la una con nombren, 
apellidos, patria, edad y estatui'a de todas las plazas de ella; y h. 



LIBRO I. TÍT. V. — OBLIGACIONES DE LOS OFICIALES 59 



otra con sólo los nombres, prendas y menajes de cada uno, expre- 
sando el alcance ó deuda de masita que tuvieren. 

252. Siempre que la compañía se haya de poner sobre las ar- 
rias, acudirá á ella, y luego que el primer Sargento haya "hecho la 
inspección de su gente, y le participe que se hajla dispuesta á que 
•ejecute la suyaj reconocerá muy atentamente si toda ella está con 
la propiedad que exige el servicio. 

Corregirá, si hallare falta al Sargento, y avisará á su Teniente 
{que se hallará allí) que empieze su revista, siguiéndole mien- 
tras la practica, para satisfacer lo que hallare digno de reparo como 
responsable á él, de toda la falta hasta entonces. 

253. D©1 mismo modo que en elttodo de la compañía, pres- 
cribe el artículo ^antecedente que vigile la importancia de que se 
presente con asep, propiedad y en estado útil de servicio cuando se 
apronte toda para hacerlo, deberá mandar al Sargento que reco- 
nozca cualquiera pequeña parte de ella que se nombre para guar- 
dia, destacamento) ó cualquiera otra función; pero si fuere la mitad 
de la compañía la parte que se nombre, la revistará por si mismo 
en su semana respectiva. , 

254. En uno y otro caso examinará prolijamente si las armas 
están limpias, corrientes, y en el mejor estado, y reconocerá las 
cartucheras, quitando de ellas los cartuchos que no sean del caso 
para lá acción á que aquella tropa se destina; de modo que si fuere 
para ejercicio no tenga bala, y si pai-a funciones de guerra, tam- 
poco lleven los que están sin ellas. 

255. La obligación de asistir semanalmente á las revistas de 
ropa y armas, ha de ser común al Subteniente y Teniente sin alter- 
nar en semejantes actos, á que ningún Oficial ha de faltar, sin ex- 
cepción, del Jefe, pues sólo en la diaria asistencia de listas y ranchos 
se permitirá que alternen por semanas los subalternos de cada com- 
pañía, reglando el desempeño de este encargo al método siguiente. 

256. Visitará los ranchos de su compañía á la precisa hora 
de comer y cenar, examinando su calidad, y corrigiendo lo que haya 
digno de enmienda. 

25/. Reconocerá si la cuadra está aseada, las armas bien 
<;olocadas en orden, colgadas las mochilas y levantadas las camas; 
oirá las quejas que le dieren, y remediará la que merezca su 
atención. 



60 



258. A la boi-a de la lista, puesta la compaíLia en ala, exami- 
nará si la ropa y prendas del soldado necesitan reparación 6 más 
limpieza, y mandará que inmediatamente se remedie la falta que 

hallase, encargándole al Cabo de la escuadra respectiva que la ad- 
vierta; con lo que hecho este reconocimiento, mandará que la com- 
pañía se retire á su cuadra, conducida de los Sargentos, 6 que 
espere las demás según la disposición del Jefe. 

239. Asistirá puntualmente á la hora mandada en los días- 
señalados para revista semanal de ropa y de armas, y á la lectura 
mensual de leyes penales. En la de ropa acompañado del primer 
Sargento (que deberá seguirle como inmediato responsable) con- 
frontará con el cuadernillo, que ha de llevar del asiento de prendas 
que cada soldado tuviere, las que presentará á su iuspeccidn, exa- 
minando si las existentes en la mochila y las que lleve sobre si, 
componen el completo de las que en su asiento están anotadas y 
de lits que considere inútiles, ó haya menos, prevendrá al Sargento 
que apunte eu reemplazo, y que se habiliten los que necesiten de 
componerse, poniéndose eapecialisimo cuidado en celar que loa bo- 
tones y hebillaje estén muy limpios, sin manchas la ropa, bien ar- 
mado el kepis, lucido el correaje, y todo con el aseo y propiedad 
correspondiente. ' 

260. En la revista de armas, ba de reconocer pi'olijamente 
una por una, la de todos los soldados, examinando si están corrien- 
tes, interior y exteriormente bien limpias y cuidadas, si la bayo- 
neta está ajustada á su encaje, si hay alguna pieza, tornillo ó 
muelle que necesite de reparo; si todos tienen su tapón como todo 
lo demás que conduce á que se hallen en perfecto estado de servicio. 

26 I . Preguntará á cada soldado si en el uso de su arma ha 
hallado algún defecto, examinando con prolija atención el que \b 
explique basta apurar su origen, para la providencia del remedio, y 
cuando procediere e! recurso del soldado de mala inteligencia suya, 
le explicará lo que no conozca, hasta disuadirle de su ignorancia. 

262. Pasará luego á reconocer las municiones, y si las cartu- 
cheras necesitan de reparo para que se hallen preservadas; y verá 
si falta algún cartucho en ellas. 

263. Concluido este reconocimiento, formará la compañía en 

círculo y leerá las obligaciones de Cabos y soldados, distribuyendo 
los puntos de esta instrucción en las cuatro semanas, de modo que 
en cada mes las hayan oído todos, leídas por los subalternos en las 



\ ■ 

I 



I' 



LIBRO I. TÍT. V. — OBLIGACIONES DE LOS OFICIALES 6l 



semanas de cada uno; concluida la lectura, dará parte á su Capitán 
<S Teniente, si estuviere presente, ó al Jefe que alli se hallare, to- 
mando su permiso para mandar que la compañía espere á las de- 
más, ó se retire, y tanto en este acto como en todos los demás en 
-que haya de pasar lista ó revista á su compañía, si el Teniente ó 
Capitán de ellas estuviesen á la vista, estará obligado antes de em- 
pezarlo á tomar su licencia, y después de concluido para despedir 
su tropa. 

264. Al inmediato superior dará parte el Subteniente con 
precisión personalmente de lo que considere digno de su providen- 
•cia, de resulta de todas las funciones que ejerciere. 

265- Al servicio económico de subalternos establecido por 
semanas, corresponde la vigilancia de todas las novedades que ocu- 
rren en la <madra de su compañía, vigilar la tropa de ésta que se 
encuentre en el cuartel y remediar por si las faltas que notaren 
dando cuenta á su Capitán. 

266. La profunda subordinación á sus superiores, el respeto 
é. las autoridades públicas, la atención y urbanidad con los paisa- 
nos y la circunspección y dulce trato con sus subalternos, han de 
ser prendas indispensables de su conducta, mérito y concepto. 

267. Siempre que se halle de facción, sea en paz ó en guerra, 
estará con exacta vigilancia, observando estrictamente si estuviere 
subordinado, las órdenes que el Jefe de quien dependa le consigne, 
sosteniendo .con firmeza, y haciendo obedecer las suyas, cuando se 
hallare independiente. 



/ 

1 



CAPITULO II 

OBLIGACIONES DEL ALFÉREZ DE CABALLERÍA 

268. Las funciones explicadas en el capitulo precedente para 
Subteniente, son comunes á los Alféreces de caballería en todos los 
puntos relativos á su subordinación, disciplina, régimen interior y 
vigilancia sobre la instrucción, aseo y exactitud en el servicio;. han 
de saber además de las obligaciones de Subteniente y las preveni- 
das para soldados y Sargentos de caballería, las siguientes. 

269. Asistirá á las horas de limpiar los caballos y dar agua 
y pienso, reconocerá si tienen alguna novedad y si están bien he- 
rrados. 



\ 



62 CÓDIGO MILITAR 



270. Tendrá una libreta con el nombre de cada soldado por 
pie de lista, y la reseña de su caballo y en ella anotará el vestua- 
rio, armamento y montura, y el estado en que cada uno lo tiene, 
para que en los dias de revista, puedan con pleno conocimiento sa- 
ber de qué el soldado es responsable; y advertir si le falta ó ha 
inutilizado alguna prenda de las. que presentó en su última revista, 
para informar á su inmediato superior y que por él se providencia 
lo que corresponde: el reconocimiento de la montura, lo hará muy 
pormenor, examinando muy prolijamente si necesita de componerse 
alguna pieza. 

271. Bb cuantas novedades advierta en la revista del cuartel 
( que debe hacerse diariamente) ó faltas que repare ^n la obligación 
de los Sargentos, Cabos y soldados dará cuenta á su inmediato su- 
perior, corrigiendo por si las que merezcan pronta providencia. 



CAPITULO III 

OBLIGACIONES DEL TENIENTE 

272. El Teniente ha de estar instruido en todas las obliga- 
ciones de los empleos y clases inferiores, y reglar el ejercicio de^ 
las funciones del suyo á la observancia de las explicadas para el 
Subteniente que en todas sus partes son iguales, con sólo la dife- 
rencia de que cuando se forma la compañía y la reciba del Subte- 
niente para inspeccionarla, ha de acompañar al Capitán para respon- 
der á los reparos que hubiere como lo hace él con el Subteniente, 



CAPITULO IV 

OBLIGACIONES DEL TENIENTE DE CABALLERÍA 

273. Debe estar instruido de las funciones respectivas al Al- 
férez, saber la de los Sargentos, Cabos y soldados ; y como segundo 
comandante del Escuadrón, tomar interés en atender (bajo la di- 
rección y mando del Capitán), á su buen estado y útil servicio, pro- 
curando estar instruido de cuantas noticias conduzcan á su interior 
gobierno para dirigirle con acierto siempre que por ausencia ó falta^ 
del Capitán, recaiga el mando en él. 



LIBRO I. TÍT. V. — OBLIGACIONES DE LOS OFICIALES . 63 



274. Alternarán con el Alférez por semanas en el cuidado- 
de asistir al Escuadrón para la visita ecoi;iómicQ,, sin que por esto 
deje cada uno (en su semana libre) de acreditar su aplicación 9^! 
mismo fin. 



CAPÍTULO V 

OBLIGACIONES DEL CAPITÁN 

275. Sabrá muy |)or menor todas las obligaciones del recluta,., 
soldado, Cabo, Sargento, Subteniente y Teniente, explicadas en los 
artículos antecedentes, las advertencias generales para Oficiales, y 
las leyes penales, para enseñarlas y hacerlas observar en su com- 
pañía, como cualquiera otra tropa en que alguna vez tenga mando, 
sobre todo lo cual que es general, será peculiar obligación suya, lo- 
siguiente. 

276. El Capitán será á sus Jefes el solo responsable de la dis- 
ciplina y todo el gobierno de su compañía: en nada se separará de 
lo prescrito en este Código, vigilará que desde el soldado hasta el 
Teniente cada uno sepa y cumpla su obligación, sostendrá las fa- 
cultades de cada empleo, hará observar la mayor uniformidad en el. 
cuidado y gobierno de las escuadras, cuidando que la enseñanza dé- 
los reclutas sea completa, que todo el servicio se haga con la ma- 
yor puntualidad y arreglo á lo prevenido; que él armamento esté- 
siempre en el mejor estado ; que el rancho se haga con la posible 
economía y atención ; que la subordinación esté grabada en los 
ánimos de todos y bien observada en cada grado; que tengan los^ 
soldados buen* y pronta justicia, ánimo é interior satisfacción. 

El buen desempeño del Capitán en todo lo expresado, recomen- 
dará muy particularmente su mérito, y en él debe fundar mucha> 
más que en su antigüedad la esperanza de sus ascensos. 

277. Es muy interesante el que todos los individuos de su 
Cuerpo estén persuadidos de que se les trata con equidad y que les 
guardan puntualmente las condiciones de su empeño en el servicio ; 
el Capitán responderá de que así se haga en su compañía. 

278. Cada Capitán po^ lo respectivo de su compañía, tendrá; 
la misma obligación que el Jefe por el todo del Cuerpo: se enterará 
bien de la conducta de cada uno, y solicitará la separación 'de los- 
que sean inútiles ó perniciosos. 



64 c6diqo 



279. SI Capitán oays compañía estuviere mal gobernada ó 
mal disciplinada, no tendrá ascenso alguno y deberá ser separado 

-de su mando. 

280. £1 Capitán aera siempre respetado de sus subalternos y 
obedecido puntualmente en los asuntos de servicio; si hubiere al- 
guno que por contemplaciiin ó debilidad no mantuviese á sus sol- 
dados en la debida subordinación, que no les haga cumplir exacta- 
mente con el cuidEido de su compañía y que no corrija como corres- 
ponda al que fuere omiso en su obligación, faltará á su deber, y los 
Jefes corregirán severamente tan grave falta. Si el Capitán reinci- 
diere en ella, será detenido, juzgá^dole como corresponda. 

28 1 . Cuando el Capitán hubiere reprendido ó arrestado en su 
alojamiento algún sub^ temo y éste se atreviese á pedir satisfac- 
ción, el Capitán sin entrar ea contestación alguna, le arrestará fu 
banderas y dará cuenta al Jefe inmediato. 

282. M Capitán recibirá personalmente el prest mensual de 
su compabía, y como depositario y fiel administrador, cuidará de 
su legítima y equitativa distribución, dando cuenta de ella á si) iu- 
mediato superior. 

283. Cada Capitán tendrá un libro maestro que llevai-á asen- 
tada la cuenta de cada soldado, por lo respectivo á su prest y ma- 
sita. Primero le acreditará el todo de su haber, y después le. car- 
gará los socorros diarios tomados, y las prendas de vestuario que 
por culpa propia se le hubiere obligado á reemplazar. 

284. Después de realizado el pago, el Capitán conducirá á eu 

oompafiia á la Maj'oría del Cuerpo para su inspección, llevándolí» 
formada y sin armas; el segando Jefe confrontará la Jibreta de cada 
uno, con el asiento del libro maestro, oirá los recursos, hará justicia 
Á quién la tuviere, y rubricará la cuenta de cada individuo en su 
libreta, y firmará el libro maestro del Capitán. 

285. Para que los soldados empeñen menos sus masitas y se 
presenten con aseo, procurará que su compañía tenga un soldado 
sastre y otro zapatero, á los que eximirá de siervicios de destaca- 
mentos, con cuyo alivio y el de alguna gratificación mensual por 
cargo común, debei'án recorrer y componer en los dias libres de 
servicio las prendas de todos los soldados. 

286. Bl soldado que muriere con alcance, ó tuviera ropa ú 
alhajas propias no comprendidas en los efectos de munición, for- 



I 



LIBRO I. TÍT. V. — OBLIGACIONES DE LOS OFICIALES 65 



mará el Capitán su cuenta, y con eila y su inventario, la presentará 
al segando Jefe. 

287 • A los Sargentos no ha de retenerles cosa alguna por ma- 
sita, pues ellos por si mismos deben cuidar^ de su decencia y entre- 
tenimiento : y si hubiere alguno tan abandonado que por desidia ó 
^icio desatienda esa obligación, dará parte al segundo Jefe. 

288. Cada Capitán procurará tener un barbero en su compa- 
ñía, haciendo su ajuste con acuerdo del segundo Jefe, y cuyo pago 
se hará del fondo respectivo. 

^ m 

289. Conformé se agreguen reclutas á su compañía, les dará 
-el papel del tiempo de su empeño, firmado de su mano, con expre- 

» 

«ion del día, mes y año de su entrada, y los en qn^ cumplen el plazo 
«eñaUdo á su servicio, observando la misma regla con cualquiera 
otra plaza que se destiúe por providencia extraordinaria. 

En cada papel de éstos ha de poner el segundo Jefe su visto- 
bueno, arreglándose el Capitán á lo que conste en la filiación del 
libro maestro, y siempre que concluido el plazo, quiera el soldado 
nuevavcontrata, le presentará el Capitán al Jefe, para que con co- 
nocimiento de su talla y calidades, convenga en el nuevo empeño, 
ó lo repruebe. 

290. Servirá al Capitán de recomendación la policía y buen 
entretenimiento de sus soldados, y que no tengan deudas en su ma- 
bita; si en esta parte hubiere alguno omiso, providenciarán los Jefes 
el pronto remedio, debiéndoles servir de prueba el cotejo que harán 
de débitos y créditos de las otras compañías en los ajustes cuatri- 
mestrales. Como esta economía militar interesa á todos los objetos 
-del servicio, se encarga muy particularmente á los Jefes que vigi- 
len su observancia. 

29 I . Cada Capitán tendrá un pie de lista de su compañía por 
estatura, y otra por antigüedad, con especificación de patria, edad 
y tiempo de servicio; y otra en que estén sentadas las prendas de 
vestuario que tuviese cada uno, y el número ó marca de su arma. 

292. Tendrá un libro en cuarto con la filiación de los solda- 
<ios, tambores ó cornetas. Cabos y' Sargentos de su compañía, cada 
filiación ocupará una hoja, anotando en ella con puntualidad los 
Ascensos, deserciones, licencias y demás ocurrencias, para en todo 
tiempo dar de su compañía los informes que le pidan sus Jefes. 

293. Para la revista mensual y las de inspección, dará cada 
Capitán con su firma los pie de lista que se necesitaren ; con anti- 

CÓD. MIL. 5. 



66 



CÓDIGO MILITAR 



cipación entregará una al segundo Jefe, y en el mismo acto de la 
revista las dará á las demás personas que deban tenerlas; al mar- 
gen de la derecha pondrá el destino de cada uno, señalando los 
presentes con una P. ; y para los demás expresará el paraje, hospi- 
tal ó comisión en que estuviere: y al pie manifestará las altas y 
bajas ocurridas desde la revista anterior, con distinción de nombré^ 
de los que las causaron, días de su salida y entrada ófi los/eclutas, 
cerrando la lista con el resumen. 

294. En las revistas y demás casos, el Capitán es quien debe 
responder á cuanto quieran sus Jefes saber de su compañía; por lo- 
que nada debe ignorar de lo que pase en ella. 

295. El primer día de cada mes el Capitán dará al segundo 
Jefe una relación armada de la fuerza de su compañía y de las altas 
y bajas ocurridas en todo el mes anterior, con expresión de los 
nombres y motivos que las causaron ; el mismo Capitán llevará en 
persona esta noticia al segundo Jefe, para aclararle cuanto quiera^ 
saber de su compañía. 

296- Por ningún motivo se podrá alterar la enseñanza del 
ejercicio por compañía; el Capitán será responsable de que los Ofi- 
ciales, ^ Sargentos y Cabos de la suya, sepan hacerlo, enseñarlo y 
mandarlo; y que cada soldado tenga en sus marchas, fuegos ó evo-^ 
luciones mucha destreza y entera instrucción. 

297. Los Capitanes dedicarán todo su cuidado en inspirar á 
los soldados mucha confianza en las ventajas de su disciplina, y le» 
harán conocer las que proporciona su unión, con la seguridad de 
sus maniobras, aunque inmediatos al enemigo. 

298. Cuando un soldado estuviere cuatro meses en su com- 
pañía, y que no sepa vestirse con propiedad, cuidar bien de suá ar- 
mas, el respeto y pronta obediencia que debe á sus Cabos, Sargen- 
tos y Oficiales, hacer bien el ejercicio, conocer lo que debe practicar 
cuando esté de guardia y de centinela, y demás puntos esenciales 
de su obligación, será prueba cierta de descuido en aquella compa- 
ñía cuyo cargo se hará seriamente al Capitán. 

299. Los Capitanes serán responsables de que sus compa- 
ñías, en los ejercicios de fuego, disparen los tiros que deben, pues 
de lo contrario darán visible prueba de que los soldados están mal 
disciplinados, ó que las armas están en mal estado., 

300. Cuando cada compañía tuviere cinco Cabos primeros y 
cinco segundos, estará repartida en cuatro escuadras, y cada una 



LIBRO I. TÍT. V. — OBLIGACIONES DE LOS OFICIALES 67 



\ 



al cargo de un Cabo primero, quién tendrá para asistirle un se- 
gundo, para las comisiones en que los empleen en ios Cuerpos y 
suplir los que se enfermaren. Satisfecho el Capitán de que los ele- 
gidos estén bien impuestos de su obligación, les dejará obrar con 
libertad; y si algo yerran la reprensión de ellos les enseñará mejor 
su deber, con esto habrá más emulación, se conocerán los sujetos y 
ellos se habituarán al mando. 

30 I . Siempre que la compañía tomare las armas, el Capitán 
con la debida anticipación á la hora dada para la formación del 
Cuerpo, la revistará en ala, examinando con prolijidad su arma- 
mento, vestuario y aseo. 

Si hallare algo que reparar, lo advertirá ó reprenderá al Tenientey 
qui^n durante su revista deberá seguirle y también el Subteniente 
para observar y aprender lo que corrija el Capitán, éste providen- 
ciará el pronto remedio de cualquiera falta que notare. Formará 
el Capitán su compañía en el orden que juzgue conveniente ó que 
se le ordene, y marchará con ella al paraje señalado para reunirse 
al Batallón. 

302. El Capitán no permitirá que soldado alguno de su com- 
pañía haga servicio estando enfermo ó convaleciente; y no omitirá 
cuidado por la conservación de sus soldados. ' 

303. Para el nombramiento de segundo Cabo el Capitán ele- 
girá el soldado que prometa el mejor desempeño ; para primero, 
preferirá al segundo que más cuide de su escuadra; el Cabo pri- 
mero que más sobresalga en el mando y gobierno de la suya, será 
atendido en la primera sargentía de segunda clase que llegue á 
vacar en la compañía; y de éstos el más aplicado y más útil, será 
elegido para primer Sargento, teniendo presente las circunstancias 
prevenidas eñ el capitulo de cada clase. 

304. Los Cabos primeros y segundos tendrán nombramiento 
d^l Capitán, Cónstame del segundo Jefe, y aprobación del Jefe. 
Jjos Jefes no repugnarán la elección del bapitán sin justificado 
motivo. Cuando el primer Jefe haya aprobado los Cabos, mandará 
que se den á reconocer en la orden del Cuerpo; y cada Capitán 
después hará que uno de sus subalternos dé á conocer el Cabo á su 
compañía, formándola sin armas para este acto. 

305. El Capitán hará el nombramiento para los Sargentos 
de su compañía, lo entregará personalmente al segundo Jefe, quien 
satisfecho, pondrá su Cónstame y lo llevará al Jefe, informándole 



68 • CÓDIGO MILITAR 



de la aptitud del elegido, ó de los defectos que tuviere, pondrá el ' 
Jefe al pie Cohsidero al elegido digno de este empleo, fecha y firma. 
Con estos requisitos los dirigirá al Inspector General de Armas, (i) 
quién pondrá á continuación su aprobación. 

306. Tendrá un libro en que estén copiadas las órdenes ge- 
nerales y las del Cuerpo que diere el Jefe, para el régimen, policía 
ú otros puntos del servicio, con la obligación de leerlas una vez 
cada dos meses á sus subalternos; y siempre que el Capitán se 
ausente dejará, para igual fin, el mismo libro al Oficial que quede 
mandando la compañía. 

307. El Capitán que por ascenso, retiro ú otro motivo se 
separase de su compañía dejando la yacante, formará una relación 
comprensiva por pie de lista die todas las plazas de prest que com- 
ponen entonces la fuerza de que conste, con expresión de sus nom- 
bres y sus créditos y débitos en el ajuste de sus cuentas de masita, 
y la entregará al segando Jefe, quién deberá confrontarla con la 
particular que cada uno tenga en su libreta ; y asegurado de que 
todos se hallen satisfechos, liquidará la cuenta de prest con el Ca- 
pitan, que sale, procediendo al cargo ó abono de la que deba ó al- 
cance para seguir la suya á los soldados de la misma compañía en 
el interior/gobierno de ella. 

308. Con }a misma especificación de nombres y apellidos de 
todas las plazas debe formarse otra relación comprensiva de las 
prendas de vestuario, armamento y menaje que tiene cada una, con 
distinción de las que por repuesto ó depósito de plazas que falten, 
estén sin uso entonces, de modo que así como cada soldado ha de 
ser responsable de la prenda de vestuario ó armamento que venda, 
pierda ó voluntariamente inutilice, á su respectivo Capitán, lo ha 
de ser éste al Cuerpo en la entrega de su Compañía, como admi- 
nistrador y gpbernador de los intereses y efectos pertenecientes á 
la asistencia, servicio y policía de ella. 

309. Evacuada así la entrega de la compañía vacante al 
segundo Jefe, precediendo su revista con prolijo examen de la 
gente, vestuario y armamento, asistido del Capitán depositario de 
aquel Batallón, y del Capitán que en él fuere más antiguo, se en- 
cargará provisionalmente su menaje á un Oficial subalterno de la 
misma compañía, ínterin que se provee, en cuyo caso se hará la 
entrega de ella al nuevo Capitán con las relaciones que correspon- 

(1) Actualmente Jefe del Estado Mayor. 



LIBRO I. TÍT. V. — OBLIGACIONES DE LOS OFICIALES 69 



dan al estado en que se hallare entonces, procediendo las formali- 
dades explicadas. 

310. Si la vacante procediere de muerte, se ajustará el pro- 
cedimiento á las reglas prevenidas en el artículo anterior con in- 
tervención de los albaceas ó herederos y á las especiales según 'el 
caso. 



CAPITULO VI 

OBLIGACIONES DEL CAPITÁN DE CABALLERÍA 

311. Ha de saber todas las obligaciones expresadas en éste 
y los anteriores capítulos, desde el soldado hasta el Teniente inclu- 
sive y adaptará á la diferente calidad de su servicio, las preve- 
nidas para el Capitán de infantería, que en todo lo esencial le son 
comunes, y por las mismas reglas, ha de dirigir su celo y vigilan- 
cia para entretener y mejorar la fuerza, disciplina, instrucción, 
policía y buen régimen del Escuadrón á su cargo, como su puntua- 
lidad en el servicio, arreglándose en todo al método que prescribe 
este Código y las órdenes particulares que se distribuyen en el 
Cuerpo, sin que éstas le priven la facultad de dar por si (en cuanto 
no se opongan) las disposiciones que considere convenientes. 

312. Tendrá los mismos libras y relaciones que para el Ca- 
pitán de infantería está mandado, añadiendo en la de vestuario los 
efectos de montura y equipajes, y todas las demás noticias que 
exige la diferencia del instituto, sin alteración de las formalidades 
prescritas para el buen orden y clara administración de justicia y 
equidad en las cuentas interiores. 

313. 5n las horas de dar el pienso, vigilará si los soldados 
ponen el que corresponde. 

314. Siempre que el Escuadrón haya de salir formado, lo 
conducirá el Capitán al paraje que el Jefe ó Comandante destine 
para formar el Regimiento, y para que á su incorporación en él no 
tenga el Jefe que lo reciba que notar, lo revistará con anticipación 
el Capitán, examinando prolijamente cuanto conduce á su aseo, 
propiedad y útil estado de servicio. 



70 CÓDIGO MILITAR 



CAPÍTULO VII 

FUNCIONES DE LOS ABANDERADOS 

315. En los Batallones y Regimientos el abanderado correrá 
con la distribución de pan, camas, leña y aceite para la tropa, y 
totalizará al fin del mes, los recibos que haya dado, formalizando 
en cuanto* pueda á el ajuste de las compañías por lo respectivo al 
detall en que ha corrido. 

3 I 6« Recibirá la gente que cada compañía debe dar para las 
guardias y hará el reparto de ellas; no admitirá soldado alguno, 
que no yenga con mucho aseo y que no tenga su arma en buen es- 
tado, no dejando su cuidado nada que reparar al Ayudante que 
debe despachar las guardias. A cargo del abanderado correrá tam- 
bién la policía del cuartel, que deberá visitar cuando menos dos 
veces al día, para informar á sus Jefes si observan sus órdenes con 
la debida exactitud. 

317. Cuando el abanderado se halle ausente ó enfermo, ó 
éste vacante el empleo, elegirá el Jefe un Oficial del Cuerpo para 
ejercer sus funciones, á fin de que se haga puntualmente el servicio. 

318. Para que el abanderado pueda atender mejor al desem- 
peño del cargo expresado, se le eximirá de destacamentos, guar- 
dias y demás servicios de esVa naturaleza! 

319. Además de sus funciones establecidas en los artículos 
anteriores, en campaña el abanderado desempeñará las de Ayu- 
dante, no pudiendo alternar con éstos en el servicio de semana. 

320. El abanderado será uno de los Subtenientes ó Alféreces 
á elección del Jefe. 



CAPITULO VIII 

SEGUNDOS AYUDANTES 

32 I • Las segundas ayudantías en Batallón ó Regimiento po- 
drán ser servidas por los actuales Aj'^udantes Mayores, ó por Te- 
nientes primeros. 

322. Los segundos Ayudantes obedecerán á los primeros. 
Sus funciones son en todo iguales á las de éstos. 



LIBRO I. TÍT. V. — OBLIGACIONES DE LOS OFICIALES 71 



CAPITULO IX 

« 

FUNCIONES DE LOS CAPITANES AYUDANTES 

323.' Las primeras Ayudantías de los Cuerpos serán servidas . 
por Capitanes Ayudantes. 

^ 324. Los Capitanes Ayudantes obedecerán al segundo Jefe 
y mandarán á todos los demás Oficiales que les quedarán subor- 
dinados. \ 

325. Será de su obligación tomar la orden que le diere el 
Jefe del Cuerpo y reglar en todo el ejercicio de sus funciones á lo 
que le comuniquen sus Jefes. 

326. Su instituto principal es el de cuidar bajo su dirección 
del aseo, detall, disciplina é izistrucción de la tropa y vigilar sobre 
el servicio, régimen económico y pt>licía del cuartel, dando parte 
personalmente á su Jefe inmediato de las novedades que ocurrieren 
y cumpliendo puntualmente las órdenes que recibiere de aquél. 

327. Será de su obliga cióng*ecibir los partes de las noveda- 
des que ocurren en el Cuerpo, para trasmitirlas á su , Jef e inmediato. 

328. Siempre que estuviere vacante la primera Ayudantía 
•del Cuerpo, ó en ausencia del Capitán Ayudante, reemplazará el 
Capitán más idóneo, mientras no sea provisto aquel empleo en efec- 
-tividad, á propuesta del Jefe. 

329. Hará todas las sumarias indagatorias para la averigua- 
ción del autor ó autores de los delitos cometidos por individuos de 
tropa de su Cuerpo. 

CAPÍTULO X 

OBLIGACIONES DEL SARGENTO MAYOR 

330. El Sargento Mayor será segundo Jefe de Batallón man- 
dando á todo Capitán del Ejército y depende inmediatamente del 
Jefe de su Cuerpo. 

_ _ » 

' 33 I . Sabrá las obligaciones desde el soldado basta las de su 
•empleo, no debiendo ignorar las de sus superiores Jefes, leyes pe- 
nales y órdenes generales para todas las clases del Ejército en to- 



1 



72 CÓDIGO MILITAR 



das sus partes, el gobierno económico y demás obligaciones preve^ 
nidas en este Capitujio. 

332 a El Sargento Mayor obedecerá al Jefe de su Cuerpo y 
mandará á todos los Oficiales de él^ no podrá variar lo que mand& 
su Jefe ni dar por si orden nueva; pero en las que diere su Jefe^ 
le toca como «egundo, del Cuerpo, la obligación de vigilar su exacta 
cumplimiento, sostener con firmeza su respeto, avisarle de' las fal- 
tas que advirtiere, corregir las murmuraciones y no callarle por. 
indulgencia y culpable disimulo, especie que puede turbar el btfen 
orden ni desacreditar la disciplina y buena opinión del Cuerpo. 

333. Tendrá facultad de reprender y corregir cualquiera 
falta ó abuso que notare contra lo prevenido en este Código ó man- 
dado por el Jefe de su Cuerpo. 

334. Autorizará con su conforme todas las cuentas del 
Cuerpo. 

335. En cualquier acto del servicio á que concurra el Sar- 
gento Mayor será como tal reconocido y respetado. 

336. Siempre que el Batallón tomase las armas, recibirá el 
Sargento Mayor las compañías 31 hará antes de entrar en formación 
la inspección fle ellas, dando cuenta al Jefe del Cuerpo del estado- 
en que las halle. 

337. Siempre que esté vacante el empleo de primer Jefe del 
Cuerpo ó en su ausencia (si estuviere el Cuerpo fuera del territo- 
rio de la República) tendrá el Sargento Mayor el absoluto mando 
de él en los mismos términos que si fuera Comandante en propie- 
dad; pero hallándose éste dentro del territorio de la Repúblicay 
mandará por comisión, con la obligación de dar cuenta á su pri- 
mer Jefe, de las novedades que ocurran con la brevedad que per- 
mitan las circunstancias, sin innovar por si las reglas que haya 
dejado establecidas el Jefe del Cuerpo, y con precisión de obedecer 
las que le comunique con relación al orden interior. 

338. En el segundo caso del artículo anterior todos los pa- 
peles que deban dirigirse á la superioridad, los remitirá directa- 
mente firmando por comisión. 

339. A la hora que señalare el Jefe del Cuerpo acudirá dia- 
riamente el Sargento Mayor para recibir la orden respecto á la pe- 
culiar de éste, que trasmitirá por conducto del Capitán Ayudante^ 
á las compañías. 



LIBRO I. TÍT. V. — OBLIGACIONES DE LOS OFICIALES 73? 



340. £^n los días que su Cuerpo cubra los puntos de la plaza, 
en que esté de guarnición, los visitará para celar si sus Oficiales y 
tropa desempeñan su obligación exactamente. 

oA" I ■ Las circunstancias que exige el empleo de Sargento Ma- 
yor, son: buen concepto adquirido en las funciones de guerra y en 
su desempeño, robustez para la fatiga, inteligencia en el servicio, 
en las maniobras y gobierno económico de la tropa, firmeza para el 
mando, conducta prudente y mucha aplicación. 

342. Tendrá para las filiaciones de todas las plazas efectivas 
del Cuerpo, un folio formado de hojas sueltas, ocupando cada hoja, 
una filiación: y en otro libro comprenderá todas las filiaciones de 
las bajas que hubiere en cada compañía para dar al Jefe las noti- 
cias que le pida en cualquier tiempo. 

343. Tendrá copiadas á la letra en un libró las órdenes cir- 
culares, y vigilará que cada compañía tenga igual registro de las- 
que incumben á la mayoría. 

344. Vigilará el exacto cumplimiento de los Comandantes de- 
compañía, y si por contemplación ú omisión dejare de corregir y 
remediar eficazmente los defectos que hubieren en ellas, será res- 
ponsable á su Jefe de las faltas y mal ejemplo que haya dado con 
su descuido y tolerancia. 

345. Cada cuatro meses inspeccionará las cuentas de masita 
de las compañías; leerá á cada individuo su libreta, la confrontará 
con los libros de los Capitanes y las rubricará. 

En caso de producirse en aquel acto alguna queja, hará pronta, 
justicia. 

346.. Será responsable de la justa inversión de todos los cau- 
dales que bajo cualquier denominación se administren en el Cuerpo ;: 
tendrá por tanto una de las llaves de la caja donde se depositen 
aquellos, intervendrá en todos los ajustes y gastos, y no se extJfkerá 
de ella cantidad alguna sin que le conste el destino y legitimidad 
de su inversión, confrontará la revista con el Comisario de Guerra 
y responderá de cualquier plaza supuesta que indebidamente se- 
cargue al erario, sea por certificación ú otro modo. 

347. De todos los caudales que haya en caja, tendrá exacto 
conocimiento, y vigilará que no falten los recibos que acrediten la 
inversión de los que se extraigan de ella; así como los demás docu- 
mentos que aclaren el ramo á que pertenecen los existentes para« 



74 CÓDIGO MILITAR 



-que en cada ajuste se proceda siu confusión á los cargos y ^abonos 
que corresponden á cada compañía. 

348. Al fin de cada mes ordenará á los Comandantes de com- 
pañía y al Capitán Ayudante, á los primeros que remitan á la Ma- 
yoría las listas de prest de sus respectivas compañías y al segundo 
la de la Plana Mayor; confrontará estos documentos con la revista 
y demás conocimientos de la fuerza y sus destinos que debe tener 
en su archivo, y estando conformes, los presentará al Jefe del 
Cuerpo, quien satisfecho por su propio examen, dispondrá el pago 
con los caudales que haya entregado la Tesorería y que deberán 
estar en la Caja, quedando en ella depositados los comprobantes 
respectivos. 

349. El Sargento Mayor tendrá especial cuidado que inme- 
diatamente que el habilitado reciba de la Tesorería fondos perte- 
necientes al Cuerpo, sean éstos depositados en la caja, dándole el 
resguardo correspondiente. 

350. El Mayor hará filiar los reclutas que vengan al Cuerpo, 
cuidará de que su empeño no tenga condición que prometa ascenso, 
mayor prest, excepciones de fatiga de servicio, de listas, ni que en 
modo alguno las diferencie de los demás soldados ; celará que estén 
puntualmente satisfechos de lo que se les. haya ofrecido, y si hu- 
biese en esto duda ó queja de alguno, no le dejará filiar, vestir, ni 
presentar en revista, hasta que una formal averiguación del hecho, 
aclare la verdad. Los que no tengan vicio en su empeño, ni defecto 
para su admisión, en su presencia, se filiarán y se les leerán las 
leyes penales. 

35 I . El primer día de cada mes entregará al Jefe cotí el es- 
tado de fuerza, una relación de los soldados que en aquel mes cum- 
plan el térinino de su empeño, arreglada al formulario, y otra de 
los que se consideren inútiles por sus achaques, ó pernioiosos por 
sus vicios. 

352. El Mayor podrá arrestar por su propia voz en su aloja- 
miento á los Capitanes, y en la guardia de prevención á los subal- 
ternos, dando cuenta inmediatamente al Jefe con exposición del 
motivo en que fundó su providencia; á los Sargentos y soldadas les 
impondrá el arresto en el paraje que le parezca, dando parte des- 

t 

pues al Jefe, de la falta y corrección. 

353. Celará que todos sus subordinados desempeñen sus fun- 
<}iones con mucha exactitud, y que los Ayudantes no omitan darle 



"V 



LIBRO I. TÍT. V. — OBLIGACIONES DE LOS OFICIALES 75 

•cuenta sin pérdida de tiempo, de cuantas novedades observen en el 
Cuerpo. 

354. El Mayor asistirá con frecuencia á los ejercicios doctri- 
nales por compañías, para asegurarse por si de la uniformidad y 
total arreglo á la táctica tanto en el método de enseñar y mandar 
los Oficiales y Sargentos, como en la ejecución de la tropa. 

355. No permitirá la menor variación en la uniformidad del 
vestuario, ni en el modo de llevarlo. 

356. Vigilará en sus subalternos ej. exacto cumplimiento de 
todos sus deberes. 

357. Tendrá un escalafón de todos los Oficiales del Cuerpo 
pt)r su antigüedad en la clase respectiya al grado en que sirviere 
•cada uno, igualmente de los SiEtrgentos y Cabos por su orden con 
puntual conocimiento de sus servicios, conducta, aptitud é inteli- 
gencia con reflexión á que debe poner el Cónstame de su aptitud 
en todos los nombramientos de Sargentos y Cabos. 

358. Tendrá especial cuidado que el servicio se haga con la 
mayor formalidad, dando en todo puntual cumpl&niento á lo esta- 
blecido en este Código y á las órdenes de los Jefes autorizados para 
darlas, que la tropa esté bien instruida en los fuegos, marcha y 

-cuanto sea necesario para el servicio y funciones de guerra, el ar- 
mamento en el mejor estado posible, que haya mucha economía en 
el gobierno interior del Cuerpo y la mayor integridad en el manejó 
de los caudales; que los Oficiales estudien, y que en su trato entre 
si, sean circunspectos para acreditar con "esa conducta la buena 
escuela de sus Jefes. 

359. Si en las revistas de inspección que quisiera el Jefe 
pasar, hubiere quejas de Sargentos, Cabos ó soldados, será prueba 
de que no se les haya hecho justicia, ni procedido en sus asuntos 
con la formalidad que se debe para su satisfacción y convenci- 
miento. El Mayor como inmediato Jefe para estos recursos, tendrá 
presente el descrédito que le resultaría de haberlos en su Cuerpo. 

360. Reunirá cuando menos dos veces al año á todos los Ca- 
pitanes y demás Oficiales para asegurarse de, su uniformidad y 
buena instrucción en el manejo de las armas, marchas, evoluciones 
y voces de mando. 

36 I . Tendrá un cartabón muy exacto para medir los reclu- 
tas, en el que anualmente rectificará las tallas de las compañías. 



76 CÓDIGO MILITAR 



CAPITULO XI 

OBLIGACIONES DEL SARGENTO MAYOR DE CABALLERÍA 

362. Las funciones de este Jefe, son iguales á las explicadas 
para el Sargento Mayor de infantería y común la obligación de 
estar perfectamente instruido en las peculiares de cada clase, para 
hacel'las cumplir exactamente, reglando el ejercicio de sus funcio- 
nes, al método prescrito en el capítulo precedente, con aumento del 
examen de montura, y equipos y todo lo demás que corresponda á 
las restantes obligaciones anexas á su arma, para la diferente cali- 
dad de servicio de estos Cuerpos. 



CAPITULO XII 

OBLIGACIONES DEL PRIMER JEFE 

363. Tendrá el mando sobre todos los individuos'de su Cuerpo, 
sabrá las obligaciones de cada uno de sus subordinados, las leyes- 
penales, las órdenes generales, y demás preceptos de este Código 
para en la parte que le toca, vigilar su exacto cumplimiento. 

364. En el Cuerpo de su cargo hará que la subordinación se 
observe con el mayor tesón ; que la obediencia del inferior al su- 
perior sea una, exacta y bien sostenida de uno á otro grado; que á 
cada individuo se le conserve en el pleno ejercicio de sus faculta- 
des; que el servicio se haga con exactitud; que cuantos soldados 
paga la República sean útiles para todas sus circunstancias, y que 
la instrucción, disciplina, conversaciones y confianza de Oficiales, 
Sargentos y soldados sean con la prolijidad y buen espíritu que 
requiere el honor de las armas; que su propio ejemplo, aplicación, 
desinterés, prudencia y firmeza, sirvan de estímulo y escuela; que 
haya mucha integridad en el manejo de los caudales, revista de 
Comisario é Inspector. 

365. El mando militar del primer Jefe sobre los subditos del 
Cuerpo de su cargo, debe extenderse á todos los que no estén em- 
pleados en el servicio de plaza, destacamento ú otro á que hubie- 
ren sido destinados por orden ó providencia en que el Jefe no 
tenga intervención, pues éstos mientras subsistan en su facción,. 



LlrfBO I. TÍT» V. — OBLIGACIONES DE LOS OFICIALES 77 



estarán subordinados al Inspector General de Armas, (D Ejército ó 
superior de quien dependan por la calidad del servicio en que se 
emplean; pero esta excepción, no debe entenderse en los asun- 
tos económicos que , interesan la policía^, aseo y exactitud en el 
<íumplimiento de aquel mismo servicio en que se ocupan, porque * 
puede y debe el Jefe reprender en el mismo acto y corregir des- 
pués que salga de facción la inobservancia ó falta que notare por si 
llegase á su noticia haberse cometido aun á su distancia. 

366. Con relación á este mismo objeto que tanto interesa al 
bien del servicio, será precisa obligación del primer Jefe, en los 
días que su Cuerpo cubra puestos de la plaza en que esté de guar- 
nición, visitarlos para celar si los Oficiales y tropa desempeñan su ' 
deber exactamente ;, y ésto se ordena con tal precisión, que no se 
le admitirá otra causa, qué el estado decaído de su salud. 

367. Aunque el Cuerpo de su mando se halle dividido por . 
compañías ó destacamentos, ha de considerarse general la autori- 
dad del primer Jefe en el todo y por partes para la disciplina, po - 
licía y mecánica, de modo que cada Comandante natural ó; acciden- 
tal dé compañía ó destacamento ha de obedecer las órdenes que 
para los asuntos referidos en este artículo, le comunique el primer 
Jefe, como principal interesado y responsable del buen régimen 
del todo. 

368. En el económico é interior gobierno, del Cuerpo que 
sólo es peculiar al primer Jefe sin que pueda alterarle el superior 
mando de otro Jefe (á quien por el de armas esté subordinado), 
debe entendei'se el método,, equidad y economía fcon que ha de 
^atender á la subsistencia y entretenimiento del soldado ; las reglas 
de policía y buen régimen que dentro y fuera del cuartel debe 
observar su tropa; su instrucción en las evoluciones militares, y 
punto de disciplina, el cuidado de que los Capitanes cumplan con 
la obligación, que sus compañías estén completas, vestidas y ar- 
madas; que los fondos votados á señalado fin, no se inviertan en 
•otro ; que todos desempeñen exactamente sus funciones ; y que nin- 
^na falta *que conspire contra la regularidad del servicio ó buen 
orden del Cuerpo, quede sin "castigo. 

369. Sin permiso del primer Jefe no podrá separarse del 
Ouerpo, Oficial ni individuo de él, y al que lo ejecutare, podrá co- 
rregirle con un arresto que no pase de ocho días, si fuere Oficial, ó 

•(1) Actujalmente Jefe de Estado Mayor. 



78 CÓDIGO MILITAR 



suspenderle de su empleo, según el carácter del subdito y circuns- 
tancias de su falta/ sin que sobre este particular se entiendan los 
Jefes subalternos dispensados. 

370t Tendrá facultad de arrestar en su alojamiento ó en la 
guardia de prevención, á los Oficiales de su Cuerpo, para-corregir 
sus faltas en el servicio ó fuera de él, y si el arresto pasa de ocho 
días, ó sea preciso reducirlo á más estricta prisión, deberá dar 
cuenta '^1 Inspector General de Armas. 

37 I . Podrá suspender de sus empleos á los Oficiales de su 
Cuerpo, dando cuenta con expresión de los motivos al inspector 
General, y el Oficial que fuere suspenso de su empleo, no será res- 
tablecido en él, sin orden del Poder Ejecutivo, comunicada por el 
Ministerio de Guerra. 

372. Tendrá la facultad de deponer á los Cabos de su Cuerpa 
pidiendo para hacerlo con los Sargentos autorización al Inspector 
General, dando cuenta de la falta que motivó su solicitud. 

373. Siempre que eL Presidente c^e la República, el Ministra 
de la Guerra, el General en Jefe del Ejército ó el Inspector Gene- 
ral, presenciaren las maniobras de un Cuerpo, deberá mandarlo su. 
Jefe, y en su ausencia el Jefe en quien recaiga el mando. 

Es correspondiente á los Jefes mandar con su propia voz el ejer- 
cicio y evoluciones de su tropa, pero no hallándose presente alguna 
de las personas expresadas, y sí algún Oficial General, lo hará el 
segundo Jefe, ó en su defecto el Capitán Ayudante. 

En los demás casos elegirá el Jefe cualquiera de sus Oficiales 
para experimentar sus aptitudes y habituarlos al mando. Si fuere 
un subalterno el que mandare el ejercicio, los superiores dejarán 
sus puestos y ocuparán diferentes lugares para observar el desem- 
peño del Oficial que mande y el efecto de la tropa que obedece. 

374. Tendrá la facultad de proponer á la Superioridad, por 
intermedio del Inspector General, para llenar las vacantes que tu- 
viere en el Cuerpo de su mando, desde la clase de Subteniente ó 
Alférez hasta la de Sargento Mayor inclusive, elevando dichas pro- 
puestas con su dictamen respectivo. 

375. En las propuestas de las vacantes, tendrá presente las 
calidades que requiere aquel empleo, y que el que elija haya desem* 
peñado cumplidamente sus obligaciones en el que ejerza. Concu- 
rriendo estas precisas circunstancias, atenderá á la antigüedad de 
servicios y clases con la consideración y preferencia que le es de- 



LIBRO I. TÍT. V. — OBLIGACIONES DE LOS OFICIALES 79 

i 

bida, debiendo tenerse por regla que la sobresaliente aplicación y 
talentos se distingan con el premio y equivalgan á la mayor anti- 
güedad. . 

37 6. Asistirá con frecuencia á los ejercicios doctrinales de 
compañías y á los que deberán hacer los Oficiales dos veces al año 
para su instrucción y uniformar el método de enseñar y mandar. 

3/7. Cuidará de que todos sus subordinados sepan y cum- 
plan exactamente las obligaciones de sus empleos, y será responsa- 
ble de sus faltas y omisiones cuando 'las dejare sin corrección y 
remedio. 

37o« Cada mes hará la revista de armas de todas las compa- 
ñías, y la de ropa, pero en distintos días. 

379. Dedicará especial cuidado al aseo de la tropa, buen es- 
tado del armamento, y cojitento de los soldados, cimentando éste, 
en la exacta observancia de'este Código, y en el buen trato y dis- 
tinción á que cada uno se haga acreedor por su conducta y esmero 
en el servicio ; regla que también observará con los Oficiales. 

380. El Jefe del Cuerpo cuidará que todas las clases inferio- 
res y soldados de él reciban la instrucción primaria de lectura, es- 
critura y aritmética, que le será enseñada á cada compañía por un, 
preceptor nombrado dentro de los individuos de la misma, ó en su 
defecto por otras personas contratadas por el Jefe para ese servi-^ 
ció, cuya remuneración será determinada por. el Presupuesto. 

38 1 . Es de toda responsabilidad el buen porte, disciplina, 
instrucción, economía, conservación del armamento, municiones, 
vestuario, equipo y menaje del Cuerpo de su mando. 

382. Cuidará con escrupuloso celo que la mayoría del Cuerpo 
cumpla con las obligaciones que le están impuestas para el manejo 
de los libros y demás documentos que d'eben hallarse siempre co- 
rrientes y prontos á las revistas de inspección. 

383. *^i hubiere algún Capitán tan olvidado de su obligación 
que empeñe parte alguna del prest de su compañía en otro objeto 
que él (Je su preciso destino, ó que no manejare los intereses con la 
mayor legalidad, le pondrá preso, suspendiéndole del mando de su 
compañía y dará cuenta al Inspector General. 

384. En el caso del artículo 60 de este Código, los primeros 
Jefes de los Cuerpos, obedecerán al Teniente Coronel segundo Jefe 
del Regimiento, y no podrán variar lo que éste mande, tocándoles 



80 CÓDIGO MILITAR 



"Como Jefes de Cuerpo la obligación de cumplir y hacer cumplir las 
órdenes del Teniente Coronel, avisarle de las faltas que advierta, 
<íorregir las murmuraciones y flojedad en el servicio, y no callarle 
por indulgencia y culpable disimulo, especie alguna que pueda tur- 
bar el orden y desacreditar la disciplina y buen espíritu del Regi- 
miento. 

385. Darán diariamente parte por escrito al Teniente Coro- 
nel segundo Jefe del Regimiento, de todas las novedades que ocu- 
rrieren en su Cuerpo. 

386. El más grave cargo que se podrá hacer al Jefe será el 
<ie no dar (en la parte que le toca) puntual y literal cumplimiento 
á todo lo dispuesto en este Código, y á las órdenes de los Jefes au- 
torizados para darlas, el manifestar en sus conversaciones repug- 
nancia en obedecerlas, el hacer crítica de ellas, ó el permitir que 
^us subordinados la hagan. 

387. El esmero en tener la tropa y Oficiales de su mando, es 
un digno modo de pensar y proceder; el formar buenos Oficiales, y 
«el mantener su Cuerpo sobresaliente en la subordinación y disci- 
plina, recomendará muy particularmente á la consideración del Po- 
der Ejecutivo al Jefe. 

CAPÍTULO XIII 

OBLIGACIONES DEL TENIENTE CORONEL DEL REGIMIENTO 

388. En el caso del artículo 60, las. funciones y deberes del 
Teniente Coronel, segundo Jefe del Regimiento, serán respecto á 
éste, las establecidas para los segundos Jefes de los Cuerpos. 

389. El Teniente Coronel obedecerá como tal ab Coronel ó 
primer Jefe, y mandará á todos los demás Jefes y Oficiales que le 
•están subordinados. 

CAPÍTULO XIV 

OBLIGACIONES DEL CORONEL Ó PRIMER JEFE DEL REGIMIENTO 

390. En el caso ya citado del artículo 60, las funciones y de- 
beres del Coronel, serán en cuanto al Regimiento las mismas que 
las de los Tenientes Coroneles Jefes de Cuerpo, con mando inde- 
pendiente respecto á éstos. 



LIBRO I. .TÍT. V. — OBLIGACIONES DE LOS OFICIALES 81 



39 i • El Coronel manda á todos los Jefes y Oficiales del Re- 
gimiento. 

392. Sabrá las obligaciones de todas las clases que le están 
subordinadas, lej^es penales, órdenes generales y demás preceptuado 
en este Código, para cumplirlas y hacerlas cumplir. 

393. Estando los Cuerpos organizados en Regimientos, los 
Jefes de aquellos no podrán usar atribuciones que contraríen las 
del Jefe del Regimiento, aun cuando ellas les están conferidas en 
este Código, como Jefes de Cuerpo con mando independiente. 

394. En el Regimiento, el mando se concentra en el Coronel, 
y en este caso, toda atribución conferida en este Código á los Jefes 
de Cuerpo con mando independiente, que en la práctica del servicio 
pueda contrariar las del Coronel, queda sin efecto en los Cuerpos 
regimentados. 

CAPÍTULO XV 

DE LAS OBLIGACIONES DE LOS GENERALES DE BRIGADA Y 

GENERALES DE DIVISIÓN 

395. Las obligaciones de los Generales de Brigada y Gene- 
rales do División, serán las n^ismas que consigna este Código á los 
Jefes de Regimiento con mando superior ó independiente respecto 
de éstos. 

CAPÍTULO XVI 

OBLIGACIONES DE LOS JEFES Y OFICIALES DE ARTILLERÍA 

396. Además de las obligaciones explicadas á cada empleo en 
los capítulos precedentes (que en los puntos de instrucción y exac- 
titud en el servicio, son comunes á todos los Jefes y Oficiales) de- 
ben los de artillería por su instituto conocer lo siguiente: 

La geometría, trigonometría y topografía. 

La nomenclatura del sable, machete y tercerola Rémington. La 
de los obuses, morteros, cañones de plaza y de campaña, muy par- 
ticularmente la de retrocarga y del cañón metrallador. 

El servicio del cierre de cuña, cilindro prismático sistema Krupp 
ó cualquiera otra que la ciencia y la experiencia aconseje su 
adopción. 

La descripción y nomenclatura de las cureñas, armones, carros 

CÓD. MIL. 6. 



1 



82 CÓDIGO MILITAR 



de munición, juegos de armas, colocación y empaque de las muni- 
ciones, alzas y punterías. 

La nomenclatura del atalaje y de los montajes, de las cabrias, ca- 
brestantes, avantrenes y otras máquinas. 

Las municiones y modo de empacarlas. 

Los toques de corneta y su aplicación á los actos del servicio, y 
en sustitución de las voces de mando. 

El modo de formar parapetos, cercos, empalizadas y todo lo que 
constituye el ataque y defensa de una plaza. 

El conocimiento de la pólvora en todos sus detalles, el de las ba- 
las de todas clases, bombas, granadas, metrallas, palanquetas ó ba- 
las enramadas, cohetes á la Congreve, bombas incendiarias y en fin^, 
todo cuanto concierna á esta arma, cuyo conocimiento forma al Ofi- 
cial facultativo y lo hace distinguir en los Ejércitos. 



CAPITULO XVII 

DEL INSPEC^'OR GENERAL ^D 

397. La Inspección G-eneral de Armas' tendrá su residencia 
donde la tenga el Gobierno de la República. 

39o« El Inspector General de Armas es el segundó del Go- 
bierno en el mando de ias armas, y sólo no estará bajo su autoridad 
un Ejército en campaña, cuyo General en Jefe, como es de práctica ^ 
se entiende directamente con el Gobierno por conducto del Minis- 
terio de la Guerra. 

« 

399. Al Inspector General de Armas están subordinados to- 
dos los Jefes y Oficiales de la Nación, pues que aun los Oficiales 
Generales será por este conducto que recibirán órdenes de la Su- 
perioridad; á menos que con el mando de las fuerzas ú otra comi- 
sión elevada á mayor categoría, tengan directamente que entenderse 
con el Ministerio de la Guerra. 

400. Cada tres meses hará por si personalmente, acompañado 
del Comisario General de Guerra, un reconocimiento exacto del 
Parque, depósitos y cuarteles, para asegurarse de si se hallan ó no 
en el estado conveniente de servicio y de lo que considere preciso, 

(1) Por decreto del 22 de Diciembre de 1890 se resolvió denominar Estado 
Mayor General del Ejército á la Inspección General de Armas. Desde esa fecha 
todas las facultades y obligaciones que el Código Militar asigna al Inspector 
General corresponden al Jefe del Eátado Mayor. 



LIBRO I. TÍT. V. — OBLIGACIONES DE LOS OFICIALES 83 



formará relación individual con expresión que funde la necesidad 
y su remedio, calculando el gasto, y firmando este documento él y 
el Comisario y lo pasará al Ministerio de la Guerra. 

Sin perjuicio de lo establecido en este artículo, el Inspector Ge- 
neral podrá visitar todos los puntos militares siempre que lo con- 
sidere oportuno. 

40 i • El Inspector General será muy celoso para no consentir 
que los Jefes y Oficiales lleven insignias que no les correspondan, 
amonestando y aun corrigiendo á los que abusaren y no obedecie- 
ren sus órdenes. Otro tanto cuidará con los dados de baja que no 
estuvieran por ellas autorizados para el usb de uniforme. 

402. Cuando le dirijan los Cuerpos propuestas para ascensos 
de Oficiales, llamará á la vista las hojas de servicios que le hubie- 
sen presentado en la última revista de los Oficiales del Cuerpo que 
haga las propuestas, verá la perteneciente al Oficial propuesto para 
considerar si podrá^ ser digno del ascenso para que se le propone, 
y esto mismo hará si algún Oficial se quejase de ser postergado por 
el Jefe del Cuerpo en la propuesta que le pase, cotejando la hoja de 
servicios del Oficial propuesto con la del quejoso, y así podrá saber 
cuál de los- dos es digno de ascenso. Si descubriese ó presintiese 
que hay postergación,' devolverá la propuesta al Jefe del Cuerpo, 
manifestándole la irregularidad que encuentra en ella, ordenando 
le explique las causas que ha tenido para no consultar para el as- 
censo al que aparece más acreedor de merecerlo, y si en su exposi- 
ción no satisficiese á la objeción, le prevendrá reforme la propuesta 
en favor del Oficial quejoso que ha resultado con mejor derecho al 
ascenso. (i) ^ 

403rf Prevendrá á los Cuerpos que le remitan mensualmente 
al segundo día después de pasada la revista de Comisario, una 
noticia de los que hubiesen desertado en el mes anterior, con ex- 
presión de las prendas de vestuario que se hubiesen llevado, 

404. Procurará elegir para la oficina. Jefes y Oficiales de 
capacidad é instrucción y buena conducta. 

405. Diariamente en los días hábiles de oficina tomará la 
venia del señor Ministro de la Guerra para dar la orden general, y 
recibirá y trasmitirá, si así se lo ordena, las demás que el Ministro 

* tenga á bien impartir. 

(1) Véanse los artículos 435, 436, 449 y 451. 



84 CÓDIGO MILITAR 



406. Cuando lo tenga por conveniente hará su ronda, á fin 
de reconocer si ha habido alguna equivocación en el santo, ó si 
falta algún Oficial de su respectivo puesto, y esta se llamará 
ronda mayor. , 

407. Siempre que se necesitase sacar municiones ó pólvora 
de los depósitos del Parque, el Inspector General de Armas librará 
orden por escrito al Jefe de dicha repartición, expresando el fin 
para que se destina lo que se extraej, su número ó peso y calidad 
según su especie, como á quién ha de entregarse* 

408. Al tener conocimiento de la muerte de un Jefe, Oficial ó 
soldado, dictará las órdenes necesarias para que se hagan los 
honores de su empleo, (i) 

409. El Inspector General de Armas, concederá á los Jefes y 
Oficiales en servicio activo y de reemplazo las licencias que le 
solicitaren para trasladarse á cualquier punto del interior, y las 
que sean para el extranjero las elevará para la resolución su- 
perior. (2) 

4 1 0. No consentirá que las tropas de la guarnición en parte 
ni en el todo, tomen las armas sin su permiso ; ni que las banderas 
de los Cuerpos estén fuera de los cuarteles respectivos. (3) 

411. Proveerá el servicio de los Jefes de día, nombrándolos 
en la orden general, veinticuatro horas antes' del día de serví- 
cío, llevando para esto en cuenta la antigüedad y empleo de cada 
Jefe. 

41 2. Elevará al Gobierno los expedientes y solicitudes con 
un informe ó dictamen que los ilustre, presentándole los conoci- 
mientos necesarios para una acertada resolución. 

413. Cuando el Inspector General de Armas tenga conoci- 
miento de un delito militar, respecto del cual no se ha iniciado 
el correspondiente sumario, si el delito se ha cometido en un Cuerpo, 
ordenará su formación, y si fuera de él, dará aviso al Juez de Ins- 
trucción. (*) 



(1) Véase el decreto del 22 de Enero de 1892. 

(2) Véase el decreto del 14 de Junio de 1894. . 

(3) Por orden general del Estado Mayor de Noviembre 11 de 1898, se prohi- 
bió usar bandera á los cuerpos de la guarnición que salgan en formación, salvo 
que ésta responda á actos de solemnidad. Véase además las disposiciones del 
Reglamento táctica vigente. 

(4) Véanse los artículos 329, 667 y 691. 



■1 



LIBRO I. TÍT. V.— OBLIGACIONES DE LOS OFICIALES 85 



4 1 4- Hará nombrar diariamente en la orden general á los 
Cuerpos de servicio para el día siguiente; designando en ella las 
guardias y el número de individuos de que deban componerse. 

415. En la orden general del Miércoles Santo de cada año 
disponda^á que el Jueves todasilas tropas de la guarnición pongan 
las armas á la funerala, se arrollen las banderas, las cajas y cornetas 
á la sordina, y qué se conserven así hasta el Sábado de Aleluya. 

416. El día 12 de cada mes dispondrá por la orden general 
el modo de pasarse la revista de Comisario el día 15 y nombrará 
el Jefe Interventor, cuyo nombramiento lo hará saber por nota al 
Comisario General de Guerra y al Jefe electo. 

4 1 7. Toda vez que el Gobierno disponga que las tropas de la 
guarnición formen, el Inspector General de Armas mandai^á la 
parada, y en caso de algún impedimento, designará de acuerdo con 
el señor Ministro de la Guerra, el Jefe que debe mandarla. 

4 1 8. El Inspector General de Armas, pasará al Ministerio de 
Guerra todos los meses, un Estado General de la fuerza. 

419. El Inspector General de Armas, pondrá el visto bueno 
de todo documento que se labre en la Oficina, con excepción en las 
anotaciones de despachos militares y cédulas de viudas é inválidos, 
que las mandará anotar por el Jefe respectivo y firmar por el se- 
gundo Jefe. 

420. En las órdenes generales, hará constar todas las altas 
y bajas de Jefes ú Oficiales, ordenadas por el Gobierno, como asi- 
mismo hará transcribir los decretos gubernativos y leyes con rela- 
ción al Ejército. 

42 I . En el mes de Diciembre de cada año debe pasar una 
revista general á todos los Cuerpos de la guarnición y el 1.° de 
Noviembre debe hacérselo saber en la orden general del día para 
que tengan tiempo de pre.parar todo aquello que han de presentar 
en ella. 

422. Diariamente se hará pasar por los Cuerpos de la guar- 
nición, un estado en que conste la fuerza efectiva que tenga cada 
uno y las demás ocurrencias. 



86 CÓDIGO MILITAR 



TITULO VI 

SUCESIÓN DEL MANDO, ANTIGÜEDADES, ASCENSOS, VACANTES Y 

PROPUESTAS 

CAPÍTULO I 

ORDEN Y SUCESIÓN DEL MANDO ACCIDENTAL 

423. El mando toca al superior 'en clase ó empleo efectivo^y 
entre dos ó más superiores de una misma graduación, al más antiguo 
de ellos. 

424. JBn ausencia ó vacante del primer Jefe de un Cuerpo 
recaerá el mando en el segundo Jefe propietario, y en defecto de 
éste, lo tomará el Jefe agregado más caracterizado si lo hubiere, y 
á falta de éstos, recaerá en el Capitán Ayudante y sucesivamente 
por este orden en el Capitán más antiguo. 

425. El Jefe ú Oficial en quien recayese, según lo dispuesto 
en el artículo anterior, el mando accidental de un Cuerpo, no podrá 
alterar el orden que encuentre establecido para el gobierno econó- 
mico del mismo sin previa autorización del Jefe inmediato, y en su 
defecto, de la Inspección General de Armas. 

426. El grado no da derecho á mando ó precedencia en actos 
del servicio, y entre dos ó más Oficiales graduados, no se tomará 
en cuenta al efecto, sino la antigüedad del empleo efectivo, sin que 
por eso se deje de dispensarles el respeto y consideraciones corres- 
pondientes al empleo de su grado, (i) 

427. Siempre que en tiempo de guerra se reúnan diversos 
Cuerpos en un mismo paraje y en él no hubiere un Jefe superior 
con mando, recaerá éste en el Jefe de mayor empleo de los Cuerpos 
que se hallen reunidos, bien sea en Jefe propietario ó interino de 
alguno de ellos, pues inmediatamente se ha de atender al de mayor 
empleo, y en igualdad, al más antiguo. 



(1) Véanse los artículos 411, 427, 6^ y 664. 



LIBRO I. TÍT. ^l, — SUCESIÓN DEL MANDO 87 



CAPITULO II ' 

DE LAS ANTIGÜEDADES 

42o« La antigüedad de un Oficial debe empezar á contarse 
■desde el día que entró á servir ya en clase de alumno de la Escuela 
Militar ó de soldado del Ejército. 

429. Para determinar la primacía de antigüedad entre dos ó 
más Oficiales de un mismo empleo, se atenderá á la fecha de los 
despachos de dicho empleo ; si estos despachos fueren todos de una 
misma fecha, decidirán de \a primacía las datas de los despachos 
de los empleos inferiores, y en el caso de una constante identidad 
•de fechas, se tendrá al de mayor edad de los Oficiales por el más , 
antiguo. 

430. Los oficiales que hayan obtenido el grado antes (jue el 
empleo que entran á ejercer, gozarán la antigüedad de la fecha de 
aquél. (1) 

43 I . Será de abono para la antigüedad de los Oficiales pri- 
sioneros de guerra el tiempo que permanezcan en poder del ene- 
migo, sin tomar servicio en él. - 

Tampoco se rebajará de la antigüedad de los Oficiales el tiempo 
pasado en licencia. 

432. Los Oficiales que obtuvieren su separación absoluta y 
los que sean privados de su empleo, en virtud de sentencia, legal- 
mente pronunciada y volviesen al servicio militar, su antigüedad 
sólo principiará á contarse desde la fecha que ingresen nuevamente 
en el Ejército. 



CAPITULO III 

DE LOS ASCENSOS 

433. Ningún individuo podrá ascender sino al empleo supe- 
rior al que tuviere y bajo las condiciones de tiempo que se expre- 
san á continuación. 

(1) Véase el decreto del 18 de Febrero de 1895. 



88 ' CÓDIGO MILITAR 



434. Para ser Cabo, se requiere haber servido seis meses á 
lo menos en algún Cuerpo del Ejército é igual tiempo de servicio 
en clase de Cabo, para Sargento. 

433« Para ascender á Subteniente ó Alférez, se requiere ha-' ^ 
ber servido cuatro años á lo menos, el empleo de Sargento primero 
en algún Cuerpo del Ejército; ó ser alumno de la Escuela Militar: 
haber rendido en ella los exámenes prescritos por el Reglamento 
respectivo; y ser mayor de quince años. 

436. Se podrá, también admitir en clase de Sargentos prime- 
ros á los alumnos de la Escuela Militar que, habiendo cursado 
cuando menos dos años con aprobación, lo solicitaren. 

437- Los Subtenientes ó Alféreces no podrán ascender á Te- 
nientes segundos ni los Tenientes segundos á primeros, ni éstos á 
Capitanes, si no han servido dos años á lo menos los respectivos 
empleos de que están en posesión. 

43o. Para la efectividad de Sargento Mayor se requiere ha- 
ber servido cuatro años á lo menos el empleo de Capitán ó Capitán 
Ayudante. 

439- Para la efectividad de Teniente Coronel se requiere ha- 
ber servido tres años á lo menos el empleo de Sargento Mayor. 

440. Para la efectividad de Coronel se requiere haber sei'- 
vido dos años el empleo de Teniente Coronel. 

44 1 . Para ser General se requiere haber servido tres años á 
lo menos el empleo de Coronel. 

442. En la guerra podrá reducirse á la mitad del tiempo fijado 
para pasar de un empleo á otro. 

443- Puede alterarse lo dispuesto en los artículos anteriores- 
para premiar una acción distinguida, debidamente justificada, y 
publicada en la orden general ó al frente del enemigo. 

444. No se conferirá empleo alguno que no esté comprendido- 
en las dotaciones del Departamento General ó de los Cuerpos del 
Ejército. (1) 

445. La concesión de grados no está sujeta á las prescripcio- 
nes del presente título ; pero el grado que se conceda á \\n Oficial 

(1) Véase el articulo 64. 



LIBRO I. TÍT. VI. — SUCESIÓN DEL MANDO 89 

no, debe ser, sino el del empleo inmediatamente superior al que 
desempeña. 

446. No podrá concederse grado del empleo de General. 

447. Todos los ascensos militares -se darán en la orden gene- 
ral del Ejército. 

448. En lo sucesivo queda suprimida la promoción á Ayu- 
dante Mayor. 

CAPÍTULO IV 

r 

4 

PROVISIÓN DE LAS VACANTES 

449. La cuarta parte de las vacantes de Subtenientes ó Al-^ 
féreces que ocurrieren en los Cuerpos del Ejército se proveerán 
con los Sargentos primeros de los mismos. Estas provisiones no 
tendrán, sin embargo, lugar cuando á juicio de los respectivos Jefes 
no sean aptos para el empleo dichos Sargentos. En tal caso se lle- 
narán todas las vacantes con los alumnos de la Escuela Militar que- 
reunieren las condiciones prescritas en el artículo 435. 

450. Las tres cuartas partes de las tenencias y capitanías va- 
cantes se proveerán respectivamente en los Subtenientes, Alféreces- 
ó Tenientes más antiguos de la sección del Departamento General 
ó Cuerpo del Ejército en que vacaren dichos empleos. 

45 I . La cuarta parte restante se llenará según los casos, con 
los Subtenientes ó Alféreces y Tenientes que sobresalgan por su- , 
instrucción, aptitudes y consagración al servicio; cualidades que- 
corresponde calificar al Inspector General ó Jefe del Estado Ma- 
yor General y al Jefe de quien dependan los candidatos. (^) 

452. La provisión del empleo de Capitán Ayudante se hará en 
cualquiera de los Capitanesde un mismo Cuerpo, atendiendo al mé- 
rito y aptitudes para el cargo, con prescindencia de la antigüedad.. 

453. La cuarta parte de que tratan los dos artículos 450 y 451 
precedentes, se irá deduciendo á medida que ocurran las vacantes,, 
si el número de ellas que hubiere simultáneamente no da lugar á 
una división exacta, ó es insuficiente para hacerla. 

454. El empleo de Sargento Mayor se proveerá en uno de los 
Capitanes de la sección del Departamento General ó Cuerpo en que^ 

(1) Véase el articulo 402. 



90 CÓDIGO MILITAR 






-ocurra la vacante; (D quedando la elección á juicio del Gobierno, á 
fin de que el elegido reúna las condiciones necesarias á la impor- 
tancia del empleo. 

455. Las dos terceras partes de los empleos de Teniente Co- 
ronel y Coronel que vacaren, se proveerán respectivamente en los 
Sargentos Mayores y Tenientes Coroneles más antiguos de una 
misma arma, quedando la provisión de la tercera parte restante á 
la elección del Gobierno. 

Para la deducción de esta tercera parte se seguirá la regla esta- 
blecida en el artículo 453. 

456. No se podrá promover á un Oficial prisionero de guerra 
ó juramentado á otro empleo que el inmediatamente superior al que 
tenía al caer en poder del enemigo, y sólo después de haber reco- 
brado su libertad. 



CAPITULO V 

DE LAS PREPUESTAS 

457. Los "nombramientos de Cabos como las propuestas para 
Sargentos se hacen por los Capitanes de las respectivas compañías, 
con intervención del Sargento Mayor del Cuerpo, que debe certifi- 
car la competencia del nombrado ó propuesto y la del Comandante 
del mismo á quien toca aprobar el nombramiento de Cabos y reco- 
mendar el de los Sargentos á la aprobación del Inspector General. 

458. Las vacantes que ocurran en los Cuerpos del Ejército 
hasta la clase de Capitán, se proveerán á propuesta de los Jefes de 

-éstos, y con arreglo á lo dispuesto en los artículos 450 y 451. 

459. Cuando el empleo vacante pertenezca á alguna de las 
secciones del Departamento General, estas propuestas se harán por 
el Jefe de dicha sección. 

460. Las propuestas para los empleos de Capitán Ayudante y 
Sargento Mayor, se harán por el Jeffe del Cuerpo ó sección del de- 
partamento General en que vacaren dichos empleos. 

46 I . Al mismo Jefe corresponde hacer las propuestas para el 
empleo de Teniente Coronel, si fuere Coronel efectivo. Si no lo 
fuere, estas propuestas deberán hacerse por el Inspector General. 

( l ) Véase el articulo 64. 



LIBRO I. TÍT. VII. — SITUACIÓN DE LOS OFICIALES 91 



4u2. Cuando algún Caerpo ó sección del Departamento Gene- 
ral no tenga Jefe en propiedad ó éste se halle f a^ra del territorio 
de la República, las propuestas para los empleos de Sargento Ma- 
yor y Teniente Coronel que le correspondan, debei^á hacerlas el 
Inspector General. 

4u3. Este mismo Jefe hará también las correspondientes al 
«mpleo de Capitán si el Jefe interino no fuere á lo menos Sargento 
Mayor efectivo. 

464. Los Cirujanos y Capellanes deben nombrarse á propuesta 
del Inspector General. 

465. Cuando lo exijan las circunstancias, podrá el Gobierno 
llenar las vacantes de Jefes, sin que preceda propuesta, la cual en 
todo caso es innecesaria para la provisión de los empleos de Gene- 
ral ó Coronel. 



TITULO VII 

SITUACIÓN DE LOS OFICIALES, SUELDOS, RETIROS, COMISIÓN 
CALIFICADORA, LICENCIAS Y PREMIOS 

CAPÍTULO I 

SITÚA CIONES 

466. Es atribución del Gobierno conferir, de conformidad con 
las prescripciones de este Código, todos los empleos y grados mi- 
litares, debiendo preceder el acuerdo del Senado "ó^ Comisión Per- 
manente á la concesión de los empleos de Coronel, General de Bri- 
gada, General de División y Teniente General. 

467. A ningún Oficial podrá privarse de su empleo sino por 
renuncia que de él haga, ó á consecuencia de sentencia legalmente 
pronunciada por los Tribunales Civiles ó por sentencia impuesta por 
los Tribunales Militares, salvo lo dispuesto en el artículo 469. (D 

46o. El destino ó comisión de los Jefes y Oficiales es de la 
libre voluntad del Poder Ejecutivo. 

Es también de la libre voluntad del agraciado, aceptar ó rehusar. 

(1) Véanse además los artículos 609, 790, 794 y 824. 



92 CÓDIGO MILITAR 

469. En caso del segundo inciso del articulo anterior, el Po- 
der Ejecntivo tiene facultad de designar para retiro a! Jefe li Ofi- 
cial que 86 excuse del desempeño de la comisión que se le cometa, 
con ó sin sueldo, según corresponda con arreglo á lo preceptuado 

470. Los Jefes y Oficiales que desempeñando comisiones del 
servicio público, las renunciaren con causas justificadas serán des- 
tinados á reemplazo. 

47 1 . Los Jefes y Oficiales que por no ser necesarios para el 
servicio, el Gobierno designare para i'etiro y que no hayan cum- 
plido quince años en el servicio, tendrán derecho al sueldo míni- 
mum de retiro. 

Los Generales, Jefes y Oficiales, no podrán tenor otras situacio- 
nes que las siguientes: 

La actividad que comprende á. los colocados en los cuadros del 
Ejército y á las reparticiones y oficinas militares. 

El cuartel y el reemplazo, incluyéndose entre estos últimos ¡os 
colocados en las carreras civiles. 

Las mismas situaciones deben entenderse para los asimilados. '2* - 

472. Los Generales que no desempeñen comisiones del ser- 
vicio público, son considerados en cuartel. 

473. Los Jefes y Oficiales colocados en la jarrera civil (con 
excepción de las Policías) serán dados de baja del Ejército, si de- ■ 
sean continuar en aquellas, previa declaración que harán al Supe- 
rior Gobierno por conducto déla Inspección General de Armas; 
contándoseles en el caso de jubilación, los años que hubieren ser- 
vido en el Ejército. 



CAPITULO II 

SL'LLDOS Y TRANSPORTES 

474. Los sueldos con que ia Nación remanera los 
del personal del Ejército, sus dependientes j' agi-egados, 
tablecidos en la Ley de Presupuesto. 



(1) Véftsa al articulo 500. 

(-2) Véanse las artiouloa 479, IBS, 48T, 706, 710, Til y825, y el decreto del 19 de 
Mayo do ISfti. 



LIBRO I. TÍT. VII.— ^SITUACIÓN DE LOS OFICIALES 93 



475. Tanto en campaña como en guarnición, los Oficiales y 
tropa del Ejército, deberán ser alimentados por cuenta del Erario, (i) 

476- Serán también de cuenta del mismo Erario, los gastos de 
transporte por mar ó tierra de los militares ocupados en comisión del 
servicio y de los objetos pertenecientes á los Cuerpos del Ejército. 

CAPÍTULO III 

RETIROS 

477. El sueldo de retiro de los Jefes y Oficiales se compu- 
tará señalándoles tantas cuarentavas partes de su sueldo respecti- 
vo cuantos años de servicios calificados. 

47o. El mínimum del retiro por voluntad ó por edad, lo ob- 
tendrán los Jefes y Oficiales del Ejército á los quince años cum- 
plidos de servicio, y el máximum á los cuarenta años. (?) 

479- Los que no hubieren cumplido quince años de servicio, 
no tendrán derecho á sueldo, salvo lo dispuesto en el artículo 471. (^^ 

480» El retiro se concede á voluntad íal Jefe ú Oficial que lo 
solicite, y es obligatorio por inutilidad en el servicio procedente de 
enfermedad ó heridas recibidas ó por razón de edad. 

48 1 . Las edades á que se expedirá el retiro forzoso son: para 
los Teniente Generales, setenta y cinco años; (^) para los Coroneles, 
setenta años; para los Tenientes Coro.neles, sesenta y cinco años; 
para los Sargentos Mayores, sesenta años; para los Capitanes, cin- 
cuenta y seis años; y los Tenientes y Subtenientes, cincuenta y 
cuatno años. 

482. Los que se retiren por inutilidad en el servicio y que 
no hayan cumplido quince años, tendrán derecho á la mitad del 
sueldo de su clase. ► 

483. Cuando la imposibilidad naciere de causas extrañas á 
las fatigas del servicio, el Oficial que no tuviere quince años de 
servicio, no tendrá opción á sueldo de retiro; recibiendo como 
única compensación cuatro pagos íntegros de su sueldo. (5) 

(1) Véase el artículo 63-1.' 

(2) Véas^e el artíonlo 480. 

(3) Véanse los artículos 471, 482 y 483. 

(4) Como se ve han sido omitidos en esta enumeración los G-en erales de Di- 
visión y Brigada. Se considera que los equipara á los Tenientes Generales. 

(5) Véase el artículo 479. 



94 CÓDIGO MILITAR 



484. Los Jefes y Oficiales que se inutilizaren en función de 
guerra, tendrán opción á las dos terceras partes de su sueldo ; si no 
les correspondiere más por sus anos de servicios. 

485. Los que hayan perdido totalmente la vista ó un miem- 
bro en acción de guerra,, ó en funciones del servicio, disfrutarán 
por retiro, todo el sueldo de su empleo, cualquiera sea el tiempo 
que lleven de servicio. 

486. Los Jefes y Oficiales^ de la Guardia Nacional que se 
inutilizaren en función del servicio ó en acción de guerra, gozarán 
del sueldo de retiro que establecen los artículos 484 y 485. 

487. El Cuerpo de Sanidad Militar, los empleados de. maes- 
tranza y demás asimilados tendrán opción al sueldo de retiro de 
conformidad con lo establecido en este Título. (^) 

488. La concesión de retiro absoluto es irrevocable, y el Ofi- 
cial que la obtenga, cualquiera que sea su graduación, no podrá 
volver en ningún tiempo al servicio activo de las armas, salvo el 
caso de guerra nacional y en el empleo que antes tenia, con excep- 
ción de los retirados por su edad, ó inválidos. 

489. Los Jefes y Oficiales retirados que en el caso previsto 
en el artículo anterior, sean llamados nuevamente al servicio, no 
tendrán derecho á otros beneficios que al sueldo que les corres- 
ponda por su clase, mientras permanezcan en él, salvo en los casos 
previstos en los artículos 484 y 485. 

« 

490. Los Jefes y Oficiales retirados que sean llamados al 
servicio en época de guerra nacional y que terminada ésta, deseen 
continuar en él, y el Gobierno se lo conceda, perderán el derecho 
al sueldo de retiro que gozaban, y para optar á un nuevo retiro se 
les contará su antigüedad desde Ja fecha de su último ingreso en el 
Ejército. (2) 

49 I . Los Jefes y Oficiales á que se refiere el artículo prece- 
dente, tendrán derecho al nuevo retiro en el empleo que ejerzan, á 
los diez años cumplidos de su nuevo servicio. 

492. Los Jefes y Oficiales que entren al goce de retiro, tienen 
el deb,er de justificar su existencia mensualmente los que residan 
en el territorio de la República, y cada tres meses los que residan 



(1) Véanse los artículos 68, 471, 706, 710, 711 y 825. 

(2) Véase el artículo 482. / 



LIBRO I. TÍT. VII. — SITUACIÓN DE LOS OFICIALES 95 



en el extranjero, haciéndolo éstos por medio de los Agentes Con- 
sulares de la República, acreditados en los puntos de su residen- 
cia, y en defecto de éstos, por un certificado de la autoridad de la 
localidad donde residan. 

Los Jefes y Oficiales retirados con sueldo, que cambien de re- 
sidencia al extranjero, darán aviso á la Inspección General de- 
Armas. 

493. El goce de retiro en caso de fallecimiento del retirado, 
pasa integro á su viuda, ó en defecto de ésta á sus hijos menores 
de veintiún años, hijas solteras y á falta de^ éstos, madre viuda del 
fallecido. 

494- Los Jefes y Oficiales retirados con sueldo, no tienen de- 
recho al uso de uniforme. 

495. El Gobierno podrá, si lo juzga conveniente, reformar los 
Jefes y Oficiales que se retiren del servicio, entregándoles por una 
sola vez una cantidad en efectivo, que al uno por ciento de interés, 
represente la renta que le corresponde al retirado. 

496- Los Jefes y Oficiales reformados, én el caso de guerra 
nacional, servirán mientras ésta dure, en los empleos que tenían, y 
no tendrán derecho á retiro sino por inutilidad en el servicio ó-- 
acción de guerra. 

497. Los Jefes y Oficiales reformados no tienen derecho á. 
uso de uniforme. • 



CAPITULO IV 

INVÁLIDOS (^) 

498. Tendrán opción al retiro de inválidos y al sueldo de 
tales, los que estén comprendidos en la Ley de la materia. 

499. Los individuos de tropa que se hubieren invalidado por 
la pérdida de algún miembro en acción de guerra, tendrán opción 
á gozar en su retiro del mismo sueldo que gozaban en servicio 
activo. 



(1) Véanse los artículos 480, 488 y 521, las leyes del 12 de Marzo do 1828 y 14 
de Junio de 1837, el decreto de 21 de Diciembre de 1869, y el 3Ianual de Pen- 
siones. 



06 . CÓDIGO MILITAR 



CAPITULO V 

DE LA COMISIÓN CALIFICADORA 

500. Los servicios de los señores Jefes y Oficiales á quienes 
■el Gobierno llamare á retiro' ó que lo solicitaren, serán clasificados 
por una Comisión nombrada al efecto. 

La Comisión calificadora se compondrá dé los miembros si- 
guientes ; 

El Inspector General del Ejército, como Presidente ; cuatro Ge- 
nerales ó Coroneles vocales, y un Secretario. 

50 I . Para calificar el tiempo de servicio de un Jefe ú Ofi- 
cial, Uaipaado por el Gobierno á retiro, ó que voluntariamente lo 
solicite, la Comisión deberá tener á la vista los despachos origina- 
les ó copia autorizada de la orden general del primero y último em- 
pleo que se le haya conferido al interesado, y además su hoja de 
servicios completamente legalizada, ó en su defecto, certificaciones 
legales que hagan las veces de ella. 

Si el Jefe ú Oficial hubiere principiado su carrera militar en la 
clase de tropa, además de los documentos enumerados, deberá te- 
nerse á la vista la primera revista del interesado. 

502. Cuando un Jefe ú Oficial solicitare su retiro absoluto ó 
sea llamado á él, deberá presentar á la Comisión su solicitud acom- 
pañada de los mismos documentos que expresa el artículo an- 
terior. 

503. Sin el cumplimiento de los requisitos establecidos por 
los artículos anteriores, no podrá la Comisión proceder á ninguna 
calificación de servicios. 

504. La Comisión es responsable de toda infracción ú omisión 
de las disposiciones de este Título en que incurriere al calificar 
los servicios de cualquiera Jefe ú Oficial. 



LIBRO I. TÍT. VII.— SITUACIÓN DE LOS OFICIALES 97 



CAPITULO VI 

LICENCIAS TEMPORALES 

505. Es atribución del Gobierno conceder licencias tempora- 
les á los señores Jefes y Oficiales en actividad que las solicitaren 
para restablecer su salud, trasladarse de un punto á otro de la Re- 
pública ó salir fuera del territorio de la misma, (i) 

506. El Inspector General de Armas tiene facultad de conce- 
der licencias temporales á los Jefes y Oficiales en actividad depen- 
-dientes de su autoridad, para trasladarse de un punto á otro de la 
República previo el informe del Jefe bajo cuyas inmediatas órde- 
nes se encuentre el solicitante. 

Estas licencias no podrán exceder en ningún caso' del término de 
«n mes para los asuntos particulares. (*2) 

507. Los Capitanes de compañía pueden otorgar á los indi- 
viduos de tropa de su mando, licencias temporales que podrán ex- 
tenderse hasta treinta días. Pero estas licencias no se llevarán á 
-efecto sin ser anotadas por el Sargento Mayor, aprobadas por el 
Jefe del Cuerpo y autorizadas por el Inspector General de Armas. 

508. Los señores Jefes y Oficiales que hubieren obtenido li- 
•cencia para restablecer su salud, gozarán del sueldo íntegro por el 
tiempo que ella durase. 

509. Igualmente gozarán de sueldo íntegro los señores Jefes 
y Oficiales é individuos de tropa de los Cuerpos licenciados tem- 
poralmente, en el primer mes de su licencia. 

510. Los señores Jefes y Oficiales en actividad que obtuvie- 
ren licencia para salir del territorio de la República, no gozarán de 
«ueldo alguno, vencido el término de su licencia en el extranjero. 



(1) Véanse el articulo 409, resoluciones del U de Septiembre de 1853, y Junio 
■de 1864, 11 de Marzo de 1903 y 13 de Abril de 19)3. 
<2) Véanse los artículos 369 y 409. 

CÓD. MIL.. 7. 



1 






98 CÓDIGO MILITAR 



CAPITULO VII 

« 

PREMIOS DE CONSTANCIA EN EL SERVICIO 

511. Los premios de constancia se dividirán en cuatro clases^ 
la primera da derecho al goce de una pensión mensual de un peso 
cincuenta centesimos, la segunda de tres pesos, de cinco pesos la 
tercera, y la cuarta á vtn sueldo igual al que por su piase disfrute el 
premiado. (D 

512. El premio de constancia de primeÁt clase se concederá 
á los Sargentos, Cabos y soldados que no habiendo recibido la cuo- 
ta como contratado, que trata el artículo 11 al sentar plaza, hayan 
servido con buena conducta durante nueve años. 

El de segunda clase, á los que haj'an servido catorce años en las^ 
mismas condiciones, el de la tercera á los diez y nueve años, y el 
de la cuarta á los veinticuatro años. 

513. Los Sargentos, Cabos y soldados que hubieren recibido- 
la paga de contrata establecida en el artículo 11, no tendrán op- 
ción á los premios de que habla el articuló anterior, mientras sirvan 
como tales. 

514. El tiempo servido en clase de tambor, corneta ó músi- 
co, será de abono para los premios de constancia. 

515. Los Sargentos, Cabos y soldados voluntarios que des- 
pués de licenciados absolutamente fueren admitidos á servir de- 
nuevo en cualquier Cuerpo del Ejército, tendrán derecho al abono- 
del tiempo que antes hayan servido. 

516. Para que tenga efecto este abono de tiempo, es menes- 
ter que el interesado acredite por la copia autorizada de su filia- 
ción ó por un certificado de la Inspección General de Armas, que^ 
durante su último empeño satisfizo las condiciones requeridas para 
optar á los premios de constancia. 

517. Los individuos de tropa que habiendo desertado du- 
rante el tiempo de su empeño contrajeren uno nuevo, podrán optai" 
á los premios de constancia desde la fecha de este último empeño,., 
siempre que llenen los requisitos exigidos por este capítulo, y sin 
que le sean de abono los años servidos anteriormente. 

(1) Véase el decreto reglamentario, del 16 de Septiembre de 1890 y otras dis- 
posiciones complementaria en el Manual de Pensiones. 



LIBRO I. TÍT. VIII. — AUTORIDAD DEL GENERAL EN JEFE 99 



El tiempo de servicio* impuesto como pena, no se computará para 
optar á los premios de constancia. (1) 

518. Si un Sargento ó Cabo que haya obtenido premio de 
constancia fuere rebajado de su clase, no pederá por esta circuns- 
tancia el derecho á ól. 

519. La misma regla se observará respecto de los Cabos ó 
Sargentos que habiendo obtenido su baja, volvieren al servicio en 
una clase inferior á la que tenían al tiempo de retirarse. < 

520. El goce del cuarto premio exime al premiado del servi- 
cio mecánico de su compañía^ 

52 I . El premiado que se retire del servicio con buena baja 
ó á inválidos, continuará con el goce del premio que disfrutare al 
tiempo de retirarse. 

522. El premiado que ascendiere á Oficial, no tiene derecho 
á continuar gozando de su premio. 

Tampoco lo tiene el premiado á quien se condenare por cual- 
quier delito. 



TITULO VIII 

AUTORIDAD DEL GENERAL EN JEFE EN CAMPAÑA, DE LOS CO- 
MANDANTES MILITARES Y DE PLAZAS SITIADAS Y CAPITULA- 
CIONES. 

CAPÍTULO I 

DEL GENERAL EN JEFE 

523. El General en Jefe de un Ejército destinado á combatir 
á un enemigo extranjero, ya se encuentre éste dentro ó fuera del 
territorio de 'la República, tendrá facultad para dictar por medio 
de bandos, cuantas prescripciones juzgue convenientes para afian- 
zar el orden y obediencia de las tropas, asegurar el acierto de las 
operaciones militares y procurar el éxito favorable de éstas. 

524. Los que contravengan á estas prescripciones, quedan 
sujetos según los casos, á las penas impuestas por este Código. 

(1) Véase artículo 289 y ley de 15 de Julio de 1882. 



100 CÓDIGO MILITAR 



525. Cuando el Ejército se hubiere puesto en campaña sólo 
para prevenir un ataque extranjero ó para mantener ó restablecer 
el orden público, turbado por causas internas, el General en Jefe 
no podrá ejercer en ningún caso otras facultades que las que se le 
confieren en este Código. 

526. Las autoridades locales de todos los Departamentos que 
ocupí^re el Ejército en campaña, con excepción ,de la 'Judicial, es- 
tarán sometidas á la jurisdicción del General en Jefe. 

527. El General en Jefe del Ejército no salva su responsa- 
bilidad sobre el mal éxito de las operaciones confiadas á su direc- 
ción, con la disculpa de haberse sometido á la resolución de una 
junta ó consejo de guerra formado con el fin de consultarlo. 

52o. El General en Jefe del Ejército puede suspender del 
mando á los Jefes de otros Cuerpos del Ejército que le estén su- 
bordinados, á los Comandantes de las plazas militares que estén 
bajo sus órdenes, á los Jefes de División y de Brigada y destituir á 
los de Regimiento y de Batallón y á todos los Jefes y Oficiales su- 
balternos que estén bajo su dependencia, con calidad de dar cuen- 
ta cuando las circunstancias lo permitan, al Poder Ejecutivo. 

529. El General en Jefe no podrá conceder ascenso p^ira lle- 
nar vacantes, ni aun en el caso de haber practicado utia acción dis- 
tinguida; en uno ú otro caso lo solicitará al Gobierno. W 

530. El General en Jefe del Ejército, como cualquier otro 
que teniendo mando cayere en poder del enemigo, queda por el he- 
cho inhibido de impartir órdenes á las fuerzas que le estaban subor- 
dinadas, y en caso de hacerlo, nadie está obligado á obedecerle. (2) 

53 I . El General en Jefe del Ejército, como todo el que mande 
en Jefe, es el responsable de la disciplina y moral de las tropas 
puestas bajo sus Órdenes^ así como de la buena administración. 

No le servirá en ningún caso de disculpa, la falta de cumpli- 
miento de sus subalternos á las órdenes que con tales objetos haya 
impartido. 



(1) Véanse los artículos 443, 647 y 618. 

(2) Véanse los artículos 542 y 543. 



LIBRO I. TÍT. VIII. — AUTORIDAD DEL GENERAL KN JEFE 101 



CAPITULO II 

« 

DE. LOS COMANDANTES MILITARES Y DE LAS PLAZAS SITIADAS 

532. En tiempo de guerra, cuando el Gobierno nombre Co- 
mandantes Militai'es en los Departamentos, las autoridades civiles 
quedan como auxiliares de éstos. 

533 • Los Comandantes Militares de los Departamentos y los 
de las ciudades ó pueblos fortificados ó abiertos que se hallaren si- 
tiados ó próximos á serlo, ejercerán en el recinto de ellos una au- 
toridad absoluta, extendiéndola en consecuencia, á la administra- 
ción interior de los Cuerpos ; pero con la excepción establecida en 
el artículo 526. 

534. La autoridad civil de una plaza sitiada ó próxima á 
serlo, prestará toda su cooperación á la militar en el uso de las fa- 
cultades que á ésta acuerda el artículo 532. 

535. ÍJíi los casos previstos en los artículos anteriores, los 
Comandantes Militares ó de plazas sitiadas, pueden disponer de los 
materiales y demás objetos de propiedad particular que sean apli- 
cables yaá la reparación ó aumento de las obras de fortificación, 
ya á la fabricación de municiones ó á la subsistencia de la tropa, 
dando cuenta al Poder Ejecutivo para la correspondiente indemni- 
zación, sin perjuicio de documentar á los propietarios. 

536. En los mismos casos y bajo las mismas condiciones, los 
Comandantes Militares ó de plazas sitiadas podrán ocupar y forti- 
ficar/los edificios particulares que sean indispensables para la de- 
fensa del punto. . 

537. Tendrán asimismo facultad para poner en servicio ac- 
tivo los Cuerpos de la Guardia Nacional, pudiendo además si fuere 
necesario á la defensa del puesto, compeler á tomar las armas á to- 
dos los ciudadanos que considerasen aptos para ello. 

538. Los Comandantes de plazas sitiadas podrán y aun debe- 
rán mandar destruir los obstáculos que impidan los fuegos de la 
plaza, ó puedan abrigar al enemigo, como edificios, tapias, árboles, 
etc., salvo el derecho y acción délos propietarios sóbrela justa 
compensación. 



102 CÓDIGO MILITAR 



539. Es entendido que las facultades conferidas en este Ca- 
pitalo á los Comandantes Militares no se refieren al punto donde 
resida el Gobierno de la Repiíblica. 



CAPITULO III 

DE LAS CAPITULACIONES Y CONVENIOS MILITARES 

540. Las capitulaciones ó convenios militares son lej^ para 
los celebrantes y deben cumplirse de buena fe; obligan no sólo por 
lo que en ellas hay explícito, sino también por las consecuencias 
que la equidad, el uso ó el derecho de gentes deduce de la obliga- 
ción natural. 

. 54 1 . Las capitulaciones pueden ser verbales ó escritas ; las 
verbales son incondicionales pero de ejecución inmediata; en las 
escritas, se fijarán claramente las condiciones. Establecidas y fir^ 
madas las voluntades de los contratantes, el convenio queda per- 
feccionado. (1) 

542. Los Jefes superiores del Cuerpo de tropas ó plazas mi- 
litares tienen por su posición facultades de hacer cuanto juzguen 
átil para la ejecución de las operaciones militares y disponer de la 
suerte inmediata de las tropas que estén bajo sus órdenes, pero no 
están autorizados para pactar ninguna condición política, para pro- 
meter la cesación de hostilidades que se continúen por Jefes que 
no les están subordinados, y que aun estándolo, no se encuentren 
en el momento de pactar bajo su inmediato mando. 

El arreglo de tales intereses está fuera de sus atribuciones, y el 
pacto que se negocie sobre ellos no debe ser cumplido por log que 
en él se hallan comprendidos indebidamente. ('^) 

543. Los Jefes superiores á cuya autoridad se encuentran 
sometidas plazas militares, pero que no estén bajo su mando inme- 
diato en el caso de capitular con las fuerzas á sus órdenes, no pue- 
den incluir á aquellas en la capitulación. (3) 

544. Toda cláusula cuyo objeto exceda á las facultades def 

negociador, sólo puede valer en un convenio militar por la ratifica- 
ción posterior del Gobierno. 

(1) Véase el articalo 872. 

(2) Véase el articulo 530. 

(3) Véanse los artículos 530 y 872. 



LIBRO I. TÍT. IX. — TRATAMIENTOS Y HONORES 103 

545. La capitulación incondicional no autorizará al vencedor 
á dar muerte á los vencidos ; éstos serán siempre tratados como 
prisioneros dé guerra. 

546. Ningún Cuerpo de tropas puede capitular en campo 
abierto sin combatir, y haber perdido cuando menos la tercera 
parte de sus fuerzas y encontrarse cercado por un enemigo supe- 
rior, ó habérsele agotado las municiones conservándolas el ene- 
migo, ó serle imposible alimentarse durante veinticuatro horas por 
la tenaz persecución de éste, d) 

547 • Las plazas militares no pueden tampoco capitular sino 
-en el caso de haber agotado los víveres, las municiones ó haber 
«ido destruida una parte de la fortificación haciendo practicable 
la brecha de modo que haga imposible la resistencia ó serle insu- 
ficiente la guarnición para cubrir los puestos de defensa, en razón 
de haber disminuido por el combate ú otras causas. 

548. Los Jefes de los Cuerpos de tropa ó plazas militares 
que capitulen serán sometidos á juicio. C-^) 

549. Las conferencias que preceden á los convenios militares 
se celebrarán por medio de parlamentarios nombrados de oficio con 
instrucciones expresas. 



TITULO IX 

TRATAMIENTOS Y HONORES 

CAPÍTULO I 

TRATAMIENTOS 

550. Al Presidente de la República se dará el tratamiento de 
Vuestra Excelencia. 

A los Ministros de Estado, á los Ministros Plenipotenciarios de 
la República y Tribunales Superiores, y al General en Jefe del 
Ejército, igual tratamiento ; y el de Usia, á las personas siguientes: 

A los Generales y Coroneles efectivos y graduados del Ejército. 

Al Inspector General de Armas del Ejército, á los Jefes de Es- 

(1) Véase el artículo 876. 

(2) Véase el articulo 866 y siguientes. 



104 CÓDIGO MILITAR 



tado Mayor de los Ejércitos en campaña, á los Comandantes Mili- 
tares, al Cirujano Mayor en la correspondencia oficial, aunque por 
la graduación de su empleo no gocen del tratamiento. - ^ 

Al Comisario General de Guerra y á los Comisarios Generales^ 
de un Ejército en campaña, . 

A los Agentes Diplomáticos de la República. 

A los Jueces del Tribunal de Justicia individualmente, á los Jue-^ 
ees Letrados de los Juzgados, á los Consejos de Guerra, á los Fis- 
cales en el desempeño de sus funciones y á los Jefes Políticos de 
los Departamentos. 

A los Arzobispos y Obispos se dará el tratamiento dé Señoría 
Jlustrísima. 



CAPITULO II 

HONORES 

55 I . Todo Cuerpo de tropas sea que se halle en formación ó- 
en marcha, debe tributar , al Viático los siguientes honores, to- 
mando al efecto el orden de batalla. 

Desde que se aviste hasta que deje de verse el Viático, se pre- 
sentarán las armas y se batirá marcha regular, y al pasar por de- 
lante de la tropa, se rendirán las armas y bandera. 

Cuando fuera una guardia la que tributa estos honores, desta- 
cará dos soldados que con las armas al hombro acompañen al Viá- 
tico, á quien deberán rendirlas siempre que pasen por su frente. 
Estos' soldados se irán relevando en cada uno de los puestos por 
donde pasare el Viático. 

552« El día de Corpus Christi, la tropa que formare para ha- 
cer los honores al Santísimo, destacará una compañía que mar- 
, chara detrás del acompañamiento de la persona que presida la pro- 
cesión. El Comandante de está-compañía hará colocar á los costadoa 
del palio, seis ú ocho soldados que irán con las armas en la misma 
posición en que las llevare la compañía. 

553. El día de Jueves Santo, luego que en el templo se haya 
colocado el Sacramento en el monumento, las tropas que se hallen 
de facción, en guarnición ó cuartel, llevarán las armas á la fune- 
rala, se arrollarán las banderas y se pondrán á la sordina las cajas- 
y cornetas, manteniéndose en este estado hasta el repique de cam- 
panas del Sábado Santo en que se volverá al estado ordinario. 



LIBRO I. TÍT. IX. — TRATAMIENTOS Y HONORES 105 



554. En los días que lleven las tropas las armas á la f ane> 
rala, no las mudarán de esta posición para hacer licuores ; pero se 
tocarán cajas y cornetas sin quitar las sordinas. 

555. La guardia por cuyo punto pasare una procesión reli- 
giosa, formará descansando sobre las arma§. El tambor pondrá 
la caja á la espalda, y el Oficial saludará con su espada á la Imagen. 
Se guardará esta formación hasta que la procesión se haya alejado. 

55u. En los días de apertura y clausura de las sesiones del 
Cuerpo Legislativo se pondrá á disposición del Presidente del' Ho- 
norable Senado, una guardia de honor con bandera y banda de mú- 
sica, la que se retirará después de concluido el acto, (i) 

557. Al Presidente de la República se presentarán las armas 
y se batirá marcha regular por todo Cuerpo de tropas ó puesto de 
guardias. 

Si la tropa • encontrase en su marcha al Presidente de la Repú- 
blica, hará alto y tributará esos honores en la formación que lleve 
sin cambiar de frente. , • 

558. A la Alta Corte de Justicia los mismos honores que al 
Presidente de la República. . 

559. Al Ministro de la Guerra se pondrán, las armas al hom- 
bro y se tocará marcha redoblada. 

560. Al General en Jefe de un Ejército en campaña se ba- 
tirá marcha redoblada con armas al hombro por las tropas que se 
encuentren en la jurisdicción de su mando. !Fuera de ella no se 
tributarán más honores que los correspondientes á su grado militar. 

,56 I . Cuando se presentare el Inspector General de Armas, 
las guardias formarán con las armas al hombro. Cuando sea en 
marcha, la tropa pondrá las armas al hombro sin interrumpir su 
marcha. 

562. A los Generales, Arzobispos y Obispos, las guardias ó 
Cuerpos de tropa pondrán armas al hombro y los tambores Jas ca- 
jas ala espalda. 

563. Cuando una tropa encontrase á su paso alguna de las 
personas á quien se conceden honores en los artículos 561 y 562 
pondrá armas al hombro sin interrumpir su marcha. 

(1) Por orden general del Estado Mayor, de fecha 29 de Enero de 189B se 
dispone qne la guardia que se manda á. la Jefatura Política se pongan á órde- 
nes de los Presidentes de las Cámaras en los días de sesión. 



106 CÓDIGO MILITAR 



564. A los Comandantes Militares y Jefes de . di ^. que no sean 
Generales, se les formará en ala y sin armas la guardia por cuyo 
puesto pasaren. 

El mismo honor se tributará al Coronel ó Comandante de uri 
Cuerpo por la guardia de prevención de su cuartel. 

565. A los segundos Jefes se les formará la guardia de pre- 
vención en pelotón sin armas, no estando el primer Jefe dentro del 
cuartel. 

566. Las guardias de honor solamente harán honores al Viá- 
tico y al Presidente de la República y á las personas á quienes «s- 
tén destinadas. 

567. Las tropas formadas con ocasión del Corpus ó para re- 
cibir al Presidente de la República, no har-án más honores que tos 
correspondientes al Santísimo y al mismo Presidente. 

56ori Mientras se hallen en ejercicios ó revistas las tropas no 
harán honores, sino al Presidente de la República y al General en 
Jefe del Ejército. Pero si durante tales actos se presenta algún 
Jefe superior en. empleo al que manda las tropas, se le pedirá su 
venia para proseguir el ejercicio, la revista ó retirarse. 

569. No se harán honores á ninguna de las personas que 
quedan mencionadas desde la. entrada á la salida del sol, con ex- 
cepción de la ronda mayor ó Jefe de día, ni tampoco á los milita- 
res á quienes les son debidos, cuando se presenten vestidos de pai- 
sanos. 



CAPITULO III 

HONORES FÚNEBRES AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA 

570. Cuando falleciere el Presidente de la República, se pon- 
drán las banderas á media asta; se dispararán en todas las forta- 
lezas de la República cinco cañonazos consecutivos, y después de 
esta primera señal se continuará tirando un cañonazo de cuarto en 
cuarto de hora con excepción de las de la noche. 

En el momento de entrar el féretro al cementerio se hará una 
descarga general por toda la fuerza, otra el entrar el cadáver en 
la rotunda, y otra al sepultarlo, á la que seguirá una salva general 
de diez y ocho cañonazos. 

El Ejército llevara luto por quince días. * . 



>^ 



LIBRO I. TÍT. X. — MATRIMONIOS Y TESTAMENTOS 107 

57 I . Por el Ministro de la Guerra se designará la forma y 
orden del entierro con arreglo á lo que disponga el reglamento de 
la Inspección General de Armas. 

AL PRESIDENTE DEL SENADO EN EJERCICIO DEL PODEB EJECUTIVO 

572. Todo igual al Presidente con sólo las modificaciones si- 
guientes: ' 

1.* Cuatro cañonazos consecutivos, en vez de cinco. 
2.* Quince cañonazos, en lugar de diez y ocho. 
8.* Ocho días de luto, en vez de quince. 

573. A los Ministros de Estado se les harán los mismos hono- 
res que á los Tenientes Generales. 

574. Para las demás clases del Ejército desde Teniente Ge- 
neral inclusive, el Poder Ejecutivo reglamentará los honores que á 
cada clase corresponda, como también á los demás altos funciona- 
rios á que se refiere el Capítulo anterior. 

575. Cuando los honores fúnebres hayan de tributarse en 
campaña, ño se llevarán las armas á la funerala. 



TITULO X 

MATRIMONIOS Y TESTAMENTOS 

CAPÍTULO I 

MATRIMONIOS 

576. Los Jefes y Oficiales del Ejército qué contraigan matri- 
monio, deberán dar aviso á la Inspección Gen'eral de Armas den- 
tro del plazo de un mes para su anotación. 

577. En igual caso los individuos de tropa deberán solicitar 
licencia del Jefe del Cuerpo á que pertenezcan. 



108 CÓDIGO MILITAR 



CAPITULO II 

testamh:ntos 

3/0. Los militares en tiempo de guerra podrán otorgar tes- 
tamento menos solemne, con arreglo á los artículos 775 á 778 del 
Código Civil. (1) 

(1) Los artículos citados y el 779 que* corresponde al caso, son los que se 
transcriben á continuación: 

Articulo 775. En tiempo de guerra, el testamento de los militares y de los de- 
más individuos «empleados en un cuerpo de tropas de lá. Hepública, y asimismo 
el de los voluntarios, rehenes y prisioneros que pertenecieren á dicho cuerpo, 
y el de las personas que van acompañando y sirviendo á cualquiera de los an- 
tedichos, podrá ser recibido por un capitán ó por un oficial de grado superior 
al de capitán, ó por un comisario, ó un auditor de guerra. 

Si el que desea testar estuviere enfermo ó herido, podrá ser recibido sü tes- 
tamento por el capellán, médico ó cirujano que le asista; y si se hallare en un 
destacamento, por el oficial que lo mande, aun^tue sea de grado inferior al de ' 
capitán. . , 

En todos los casos de este articulo, será siempre necesaria la presencia de dos 
testigos,'de los que uno á lo menos sepa firmar. 

Artículo 776. Para testar militarmente, será preciso hallarse en una expedi- 
ción de guerra que esté actualmente en marcha ó campaña contra el enemigo 
ó en la guarnición de una plaza actualmente sitiada. 

Articulo 777. El testamento llevará al pie el visto bueno del Jefe superior <Je 
la expedición, ó del Comandante de la plaza, si no hubiere sido otorgado ante 
el mismo Jefe ó Comandante, y será siempre rubricado al principio y fin de 
cada página por dicho Jefe ó Comandante; debiendo éste en seguida remitirlo 
con la posible brevedad y seguridad al Ministro de la Guerra, quien á su vez, . 
abonando la firma del remitente, lo pasará al Juez del último domicilio del 
testador. 

No conociéndose al testador ningún domicilio en la «República, será remitido 
el testamento por el Ministro de la Guerra á un Juez Letrado de la Capital, 
para su incorporación en los protocolos de la Escribanía que el mismo Juez 
designe. ' 

Articulo 778. Si el que ha testado militarmente, falleciere dentro de los ciento 
ochenta días subsiguientes á aquel en que hubieren cesado con respecto á él, 
las circunstancias que habilitan para otorgar esta clase de testamentos, valdrá 
el otorgado, como si hubiera sido hecho en la forma ordinaria. 

Si el. testador sobreviviere á este filazo caducará el testamento. ' * . 

Articuló 779. Los testamentos otorgados en la mar y en el curso de un viaje, 
podrán ser recibidos, á saber: ' ' 

A bordo de los buques nacionales de guerra, por el Comandante, con el con- 
tador ó quien haga sus veces. 

A bordo de los buques mercantes, bajo bandera oriental, por el capitán (^^ quien 
haga sus veces, con el sobrecargo si lo hubiere. 

En todos los casos, deberán ser recibidos esos testamentos, á presencia de dos 
testigos tomados de la dotación del buque, prefiriéndose siempre los que sepan 
leer y escribir, aunque en su defecto bastará que uno de los dos testigos sepa 
firmar. 

En los buques mercantes, sí no hubiere sobrecargo, se llamará otro tes- 
tigo más. 



LIBRO I. Tí T. XI. — DEL MONTEPÍO 109 



579. Los individuos que pertenezcan á la Guardia Nacional 
en servicio activo, podrán otorgar también en tiempo de guerra el 
mismo testamento. 

580. Eta los testamentos á que se refieren los dos artículos 
precedentes se estará á lo que dispone el artículo 778 del mismo 
Código Civil. 

58 I . Cuando falleciere un militar en cuartel ó en campaña, 
el Jefe inmediato hará formalizar el inventario de los bienes mue- 
bles que haya dejado el finado, }'' dictará las demás disposiciones 
necesarias á la guarda y conservación de los mismos (i). 

582. El inventario se elevará á la Inspección General de Ar- 
mas para que por el Ministerio de la Guerra se pase al Juez que 
corresponda. 



TITULO XI 

DEL MONTEPÍO 

. CAPÍTULO I 
DE LAS PERSONAS CONTRIBUYENTES AL MONTEPÍO MILITAR 

583. El montepío militar es una institución piadosa que tiene 
por objeto el socorro de las familias de los militares, y es una 
carga que la Nación reconoce sobre- el Tesoro público por la admi- 
nistración que ha asumido de esos fondos. 

584. El descuento del. montepío militar comprende á los Ofi- 
ciales del Ejército, incluso retirados, desde la clase de Subteniente 
ó Alférez, hasta la de Teniente General inclusive. 

La Contaduría General del Estado y la Tesorería General ( en la 
parte que les corresponda) son las oficinas obligadas á practicar los 
descuentos que se previenen en el artículo 585. 



(1) Los inventarios á que se refiere este articulo y el sig^uiente deben remi- 
tirse por duplicado al Estado Mayor, manifestando si el fallecido deja familia 
y donde reside, y por separado liquidación de los haberes dejados, cuyo importe 
se depositará en la Caja del Cuerpo, (Ordenes del Estado Mayor). 



CÓDIGO MILITAR 



CAPITULO n 

S FONDOS DEL MONTEPÍO MILITAR 



585. Los fondos del montepío militar consisten : 
1." En la diferencia del sueldo de un mes que 

los que, habiendo servido de soldados distinguidos ó Sargentos, as- 
cendieron á Oficiales. 

2.0 En la diferencia del sueldo de un mes qne se descontará á 
!o8 Oficiales, por cada ascenso á un empleo superior. 

3," En el descuento del sueldo de un día en cada mea <■>. 

586. No se incluyen en los descuentos de que trata el ar- 
ticulo anterior, los sobresueldos y gratificaciones anexas & los em- 
pleos y comisiones del servicio militar, ni la diferencia de sueldo 
de retiro (reemplazo) al de actividad. 

CAPÍTULO III 

PERSONAS QUE TIENEN DERECHO Á LAS PENSIONES 
DEL MONTEPÍO MILITAR 

587. El derecho de las personas á las pensiones del monte- 
pío militar se graduará en el orden siguiente: en primer lugar las 
viudas, en segundo los kijos, y en tercero las madres viudas d^ los 
Oficiales incluidos en él, siempre que al tiempo de su fallecimiento 
tuvieren éstos las cualidades expresadas en el presente Título. 

588. Las personas que obtuvieren pensión, entrai'án á go- 
zarla desde el día siguiente al fallecimiento del Oficial cuyo dere- 
cho representan. 

589> Ninguna persona podrá gozar más de una pensión de 
montepío á la vez; pero te.ndrá derecho de elegir la mayor entre 
aquellas á qne tnviere opción. 

590. El derecho de los hijos á la pensión cesa en los hombres 

i. los veintiún años, ó antes, si se casaren \\ obtuvieren alguna co- 
locación con renta de la Nación; y en las mujeres cuando tomen 
estado de religiosas ó casadas. 

(1) Véftse el Mnnuoi de Pentianee. 



LIBRO I. TÍT. XI. — DEL MONTEPÍO 111 



59 I . Cuando el derecho de la pensión recayese en los hijos 
por haber muerto ó tomado estado la madre, la disfrutarán entre 
ellos en común ó se la distribuirán por iguales partes con anuencia 
ó consentimiento de su tutor ó curador. 

592. Cuando cesare el derecho de alguno dejos hijos, la parte 
de la pensión que le correspondía, acrecerá á la de sus hermanos. 

593. En caso de obtener pensión una viuda con hijos, que 
después adquiera como madre otra mayor, deberá cegar en la pri- 
mera, y mantener á sus hijos con la segunda; ppro si falleciere la 
madre, quedarán los hijos con la primera pensión que les corres- 
pondía en representación de su padre, cesando la que gozaba la ma- 
dre por la de su hijo. 

594. La viuda que pasare á segundas nupcias, ó tomare es- 
tado de religiosa, peladera la pensión y pasará á sus hijos; pero si 
volviese á enviudar, tendrán éstos la obligación de mantenerla, á 
menos que la nueva viudez le diere derecho á mayor pensión, en 
cuyo caso se suspenderá la de los hijos ínterin viva la madre, y 
ésta los mantendrá. 

595. Cuando un Oficial muriere viudo y sin hijos, dejando 
madre viuda, percibirá ésta la pensión mientras no tome estado de 
religiosa ó casada. 

596. Si al fallecimiento de un Oficial quedaren hijos de va- 
rios matrimonios, y por justas causas no les conviniere vivir en 
compañía de la viuda, la justicia ordinaria dispondrá que se reparta 
la pensión entre ésta y sus entenados, según el número de ellos y 
el de los hijos propios de la misma viuda. 

597. Las viudas, hijos y madres viudas en sus respectivos 
casos cuyos maridos, padres ó hijos fallecieren sin haber cumplido 
ocho años de servicio, recibirán por una sola vez, cuatro pagos ín- 
tegros, correspondientes al iiltimo «mpleo del fallecido. 

59o. Las personas que con arreglo á lo establecido en este 
Código gocen de pensiones militares y que residan en el extranjero, 
tendrán la obligación para conservar éstas, de justificar su exis- 
tencia y estado, cada tres meses, por medio de los Agentes Consu- 
lares de la República. 

599. Las viudas, hijos ó madres viudas de los Oficiales que 
murieren en acción de guerra ó algún tiempo después por conse- 



112 CÓDIGO MILITAD 



cuencia de sus heridas, y los que perdieren algún miembro ó que 
de algún modo quedaren inútiles para el servicio de las armas por 
alguna función de guerra, tendrán, opción á la pensión de inontepío- 
cualquiera que sea el tiempo de servicios de sus causantes cuando 
fallecieren. 

600. £^ii el mismo caso se hallarán las viudas, hijos y madres 
viudas de los Oficiales que fallecieren por consecuencia de naufra- 
gio, incendio ó terremoto, estando empleados en funciones del ser- 
vicio. 

60 1 . Las viudas, hijos ó madres viudas de los Oficiales que 
fallecieren dados de baja por el Gobierno y sin haber sido juzga- 
dos y sentenciados por los Tribunales Militares, tendrán también 
opción al montepío desde que empezaron á servir hasta el día que 
dejaron de sufrir el descuento prescrito en el artículo 585. 

602. Las viudas, hijos ó madres viudas de los Oficiales de la 
Guardia Nacional que se hallaren en los casos del artículo 599, ten- 
drán el mismo derecho á la pensión de montepío que las de los Ofi- 
ciales del Ejército, aunque no se les hubiere hecho los descuentos 
que determina este Título. 



CAPITULO IV 

FORMALIDADES REQUERIDAS PARA OBTENER LAS PENSIONES 

DEL MONTEPÍO MILITAR (^) 

603. Para optar á las pensiones de montepío militar, es nece- 
sario que la persona ó personas acrediten: 

1.^ Que el Oficial cuyo derecho representa,' estaba al tiempo de 
su fallecimiento en posesión de una patente ó despacho firmado por 
el Presidente de la. República y Ministro de la Guerra, ó en su de- 
fecto, de los documentos que exige el artículo 501 con los cuales 
acredite el empleo efectivo. 

2.° Que tenía ocho años cumplidos de servicio militar. 

604. Los hijos que en defecto de la madre entrasen á suce- 
derle en el goce de la pensión, presentarán la fe de muerte de ésta 
en forma legal ; la de honestidad siendo mujeres, y habiendo llega- 
do á la mayor edad, la de solteras; expedidas por el Juez de Paz. 

( 1 ) Véase el decreto del 28 de Septiembre de' 1899 sobre interventor oficial 
en las gestione de pensión y montepío; y el Manual de Pensiones. 



LIBRO I. TÍT. XL — DEL A^ONTEPÍO 113 



605. Cuando la madre viuda entrase á suceder en el goce de 
la pensión á la viuda ó hijos del causante, presentará la fe de muerte 
de su esposo, la fe de casada de ella, la fe de nacimiento ó bautismo 
del hijo, y la de muerte, y acreditará su estado de viuda y la de 
soltería del hijo por quien solicitare. 

606. Cuando alguno de los documentos civiles no pudiera 
presentarse en la forma legal, los interesados ocurrirán al Juez Le- 
trado á rendir pruebas de su derecho, y el Juez deberá hacer por 
si mismo el examen de los testigos. 

607. El Gobierno oyendo previamente á la Inspección Gene- 
ral de Armas, pasará en vista al Fiscal de Gobierno las solicitudes 
sobre montepío, y si estos funcionarios no encuentran inconve- 
niente legal, declarará el derecho á las pensiones. ' 

608. Si se suscitare cuestión sobre la validez ó nulidad del 
naatrimonio ó sobre la legitimidad de los hijos, el Gobierno pasará 
■el expediente al Juez Letrado respectivo para que oyendo á los in- 
teresados y al Fiscal, se pronuncie sobre este punto. Pronunciada 
la declaración, volverá el expediente al Gobierno para que resuelva 
la solicitud de montepío. 



CAPITULO V 

CAUSAS POR LAS CUALES SE PIERDE EL DERECHO 

AL MONTEPÍO MILITAR 

609. Pierden el derecho al montepío militar: 

1.** Los Oficiales que fueren condenados á muerte, con degrada- 
ción por los Tribiinales Militares. 

2.^ Los que fueren dados de baja absoluta del Ejército por sen- 
tencia délos mismos Tribunales Militares, cpmo consecuencia de 
pena impuesta por los Tribunales Ordinarios. 

3.** Los que voluntariamente se hubieren separado del servicio 
militar. 

4.*^ Los que habiendo vuelto al servicio militar después de ha- 
berse reformado, no hubieren completado nuevamente ocho años de 
servicio W, 



(1) Véase el articulo 467 y el Manual de Pensiones. 

CÓO. MIL. 8. 



1» 



114 CÓDIGO MILITAR 



CAPITULO VI 

PENSIONES CORRESPONDIENTES Á LOS AÑOS DE SERVICIO 

Y MODO DE PERCIBIRLA 

610. Las pensiones de montepío que corresponden, según los. 
años de servicio militar, son: , 

Pensión por muerte en función de guerra, ó á consecuencia de 
heridas recibidas en ella, dos terceras partes del sueldo. Pensión 
desde 30 años de servicio para arriba, dos terceras partes. Pensión 
de 20 á 30, mitad del sueldo. Pensión desde 8 años hasta 20 in- 
clusive, una tercera parte del sueldo í i ). 

611. Las pensiones se pagarán mensualmente, y los interesa- 
dos las recibirán por si ó por apoderados que acreditarán ante las- 
Oficinas respectivas. 

612. Cada tres meses presentarán las viudas, hijas ó madres- 
viudas que residan en el país, ün certificado de permanecer en viu- 
dez las unas y las otras de solteras, siendo mujeres de mayor edad,, 
firmado por el Juez de Paz de su sección y Comisario de Policía.. 

Las personas que permanecieren en el extranjero, lo presentarán 
al Agenté Diplomático ó Consular respectivo, quien lo trasmitirá 
en oportunidad al Ministerio de Relaciones Exteriores para g[ue 
sea por éste pasado al de Guerra y Marina (2), 

613.* Los tutores ó curadores de los hijos huérfanos presen-^ 
taran también cada tres meses, los certificados que indica el artí- 
culo anterior, en los cuales conste que los pupilos existen solteros^ 
y no tienen empleo con renta de la Nación. 

614. Los Jueces de Paz y los Comisarios tomarán cuantos in- 
formes fueren necesarios para asegurarse de la verdad de la certi- 
ficación que den, porque también serán responsables de los fraudes 
que por culpa de ellos se cometan. 

615. Las viudas, hijos é hijas, y las madres yiudas que ha- 
biendo cesado en el goce de la pensión, continuaren cobrándola, se-^ 
rán penadas después de justificado el hecho por el Juez del Crimen 

(1) Véase el acuerdo de Gobierno del 21 de Noviembre de 1894 y el Manuar 
de Pensiones. 

(2) Véase el decreto del 9 de Junio de 1894 y el Manual de Pensiones. 



LIBRO I. TlT. XII. — DE LOS CONVOYES Y AUXILIOS 115 



respectivo, con el triple de la cantidad que hubieren usurpado, 6 
con una prisión de tres meses á un año, según la gravedad del caso. 
La misma pena tendrán los que de cualquier modo intervinieren en 
el fraude. 

616. No son responsables los pensionistas por los descuentos 
que se hubieren dejado de hacer en los sueldos de sus causantes. 



TITULO XII 

DE LOS CONVOYES Y AUXILIOS Á LAS AUTORIDADES MILITARES 

CAPÍTULO I 

CONVOYES 

617. El Comandante de un Cuerpo de tropas ó destacamento 
que custodie un convoy, es responsable de que éste llegue á su 
destino. 

6 I O. Si un convoy cayere en poder del enemigo ó no llegare 
al destino á que se le haya dirigido, será sometido á juiéio el Jefe 
superior. 

619. Las reglas que deben observarse en la conducción ó 
custodia de los convoyes, se fijarán en el reglamento de servicio» 
de campaña. 

CAPÍTULO II 

AUXILIO Á LAS AUTORIDADES MILITARES (D 

620. Toda vez que cualquiera autoridad militar, por circuns- 
tancias especiales, tenga necesidad de caballos y ganados, lo hará 
puramente en el número indispensable á las necesidades del ser- 
vicio, debiendo otorgar á sus propietarios el correspondiente re- 
cibo, y dando cuenta al Gobierno inmediatamente por intermedio 
del Ministerio de la Guerra si np fuese posible abonarlos en el acto 
ó devolverlos. 

(1) Véase el Código Rnral artículos 28 á 3á, y leyes de 20 de Mayo de 1865 y 
10 de Julio de 19(@. 



IIG CÓDIGO MILITAK 

d2 i . El auxilio de caballos, ó de cualquier otra clase que 
■ sea, deberá ser solicitado por intermedio del Teniente Alcalde más 
inmediato 6 de la autoridad más cercana, con cuya autorización 
-se documentará al propietario, en el caso de no ser pagado en el 
acto, haciéndose constar el precio que se haya estipulado, 6 que la 
autoridad que hubiese intervenido delibere. • 

En tiempo de guerra, el Poder Ejecutivo podrá señalar previa- . 
mente el precio de los caballos y ganados que se suministren como 
auxilio para las fuerzas en campaña. 

622. El poseedor de documentos en la forma que expresa el 
articulo anterior, podrá cobrar su importe al Gobierno, presentán- 
dolos directamente por el Ministerio de la Guerra. 

623. Bajo la más severa responsabilidad, ningún Jefe ni 
Oficial Comandante de fuerzas, autorizará la carneada á más de 
ana res 6 diez capones ú ovejas por treinta individuos de tropa, 
cada veinticuatro horas. 

624. Mnguna autoridad tiene la facultad de pedir auxilios 
de especie alguna, fuera de las establecidas en los artículos ante- 
riores, llenando las formas en ellos proscriptas. 

625. La Contaduría General del Estado, á los efectos del ar- 
tículo 620, entregará con cargo y cojí orden del Ministerio de la 
Guerra á cada Jefe Militar con mando de fuerzas, justificativos 
correlativamente numerados, impresos con e! sello usual de dicha 
oficina y la firma del Contador General; á fin de que esas autori- 
dades militares, comisiones, partidas y demás en servicio público 
acrediten los auxilios de reses y caballos, que ellos ó sus depen- 
dientes se vean en la necesidad de recibir en circunstancias ex- 
cepcionales, para la movilización y sostén de sus respectivas 
fuerzas. 

626. Todos los Jefes superiores militares están en la preci- 
sa obligación de dar aviso al Ministerio de la Guerra, dentro del 
plazo de un mes, de los justificativos que hubieren otorgado, con 
«xpresión de causas, nombre de los auxiliantes y número de pe- 
ses ó caballos con que hubiesen sido auxiliados. 

627. Al presentarse á liquidación los expresados justificati- 
vos, que deberán tener lugar en el termino de seis meses á contar 
desde la fecha de la expedición del boleto y bajo la pena de no ser 
admitidos, la Contaduría General hará observaciones: 1.° respecto 



LIBRO I. TlT XIII. — DISPOSICIONES GENERALES 117 



á la omisi(5n del término previo que se prescribe, no mediando 
causa justificada que impida esa presentación por impedimento 
visible, dificultad en la comunicación á consecuencia de la conti- 
nuación de la guerra. 2.^ A la suplantación de la firma si se ad- 
virtiere. 3.* A cualquiera enmendatura en la parte escrita del do- 
cumento, pai'ticularmente en la fecha y lugar, que induzcan 
sospechas de fraude. 

62o. Cualquiera de estos casos, dará mérito á una pi'olija y 
severa indagación, postergándose entre tanto el pago del auxilio 
que se reclamé. 

629. Los Jefes Militares están en la estricta obligación de 
5evolver al Ministerio de la Guerra, los justificativos sobrantes, 
luego que su misión haya cesado, juntamente con los talones de los 
expedidos ó inutilizados. 

630. Los caballos y demás bestias de raza introducidos para 
mejorar las del país, no son comprendidos en las disposiciones de 
los artículos anteriores, pues serán rigurosamente respetados, y 
los infractores, á más de ser juzgados como corresponde, quedarán 
obligados para con los dueños, del perjuicio que les causaren. 

63 1 • La provisión de víveres y vicios de las fuerzas milita- 
res de la República, tanto en guarnición como en campaña, se hará 
en lo sucesivo por proveedores y en virtud de contrato celebrado 
al efecto previa licitación. 



TITULO XIII 

DISPOSICIONES GENERALES 

CAPÍTULO ÚNICO 

632. A todo militar le es permitido el recurso por la vía que 
corresponda para llegar hasta los superiores ante quienes tienen 
que representar, y cuando no obtuviere de éstos la satisfacción 
que pretenda, podrá llegar hasta el Poder Ejecutivo. 

633. Se prohibe á todo militar las murmuraciones sobre el 
servicio ó actos que se relacionen con él, y en consecuencia, se re- 
comienda á los superiores vigilen, castiguen y corrijan tales faltas. 



118 CÓDIGO MILITAR 



634. Todo inferior que hablare mal de su superior será co- 
rregido severamente; si tuviere queja de él, la producirá á quien 
la pueda remediar; y por ningún motivo dará mal ejemplo con sus 
murmuraciones. 

635. Los Oficiales tendrán siempre presente que el único 
medio para hacerse acreedores al concepto y estimación de sus 
Jefes, y de merecer la consideración del Poder Ejecutivo, es el 
cumplir exactamente con las obligaciones de su grado, el acreditar 
mucho amor al servicio, honrada ambición y constante deseo de 
ser empleado en las ocasiones de mayor riesgo y fatiga, para dar 
á conocer su valor, talento y constancia. 

636. El Oficial que siendo reprendido de su Jefe por alguna 
falta, produce las aprobaciones que haya tenido de otros Jefes, ú 
otras razones ajenas e^ aquella ocasión del sentimiento que debe 
causarle su falta y de la subordinación con que debe oir á su su- 
perior, será corregido con proporción á la irregularidad del caso. 

El más grave cargo que se puede hacer á cualquier Oficial y 
muy particularmente á los Jefes, es el no haber dado cumplimien- 
to á lo dispuesto en este Código y á las órdenes de sus respectivos 
superiores. La más exacta y puntual observancia de ellas es la 
base fundamental del servicio, y 'por el bien de él, se vigilará, co- 
rregirá y penará al que contraviniere. 

637. Cualquiera especie que pueda infundir disgustos en el 
servicio ó negligencia en el cumplimiento* de las órdenes de los Je- 
fes, se corregirá con rigor, y esta pena será tanto más grave, 
cuanto fuese mayor la graduación del Oficial que cometiere ía 
falta. 

63o. Ningún Oficial se podrá disculpar con la omisión ó des- 
cuido de sus inferiores en los asuntos que pueda y deba vigilar por 
si ; y en este concepto todo Jefe hará cargo de las faltas que notare, 
al inmediato subalterno que debe celar ó ejecutar el cumplimiento 
de sus órdenes, y si éste resulta culpado, tomará con él por si mismo, 
la providencia correspondiente, en inteligencia de que por el disi- 
mulo, recaerá sobr^ él la responsabilidad. 

639. Todo servicio en paz ó en guerra se hará con la misma 
puntualidad y desvelo que al frente del enemigo. 

640. Todo Oficial en su puesto será responsable de la vigi- 
lancia de su tropa y del exacto cumplimiento de las órdenes parti- 



LIBRO I. TÍT. XIII. — DISPOSICIONES GENERALES 119 



"Ciliares que tuviese y de las generales que explica este Código, como 
♦de tomar en todos los accidentes y ocurrencias que no le estén 
prevenidas, el partido correspondiente á su situación, caso y ob- 
jeto, debiendo en los lances dudosos elegir el más digno de su espf- 
ritu y honor. 

64 i . Cualquiera que estuviere mandando una porción de tropa 
TÍO se quejará á su Jefe inmediato de estar cansado, no poder resis- 
tir la celeridad del paso ni fatiga que se le da, ni con otras espe- 
cies que perturben el servicio y si hiciese alguna representación, 
ha de ser muy fundada, convincente, á solas y por escrito precisa- 
mente. La contravención ó ligera reflexión en semejantes casos, será 
corregida y penada como falta grave de subordinación y de flojedad 
•en el servicio, 

642. El Oficial cuyo propio honor y espíritu no lo estimulare 
;á obrar siempre bien, vale muy poco para el servicio; el llegar 
tarde á sus obligaciones (aunque sea de minutos), el excusarse 
•con males imaginarios ó supuestos á las fatigas que le correspon- 
den, el contentarse regularmente con hacer lo preciso de su deber, 
sin que su propia voluntad adelante cosa alguna y el hablar pocas 
veces de la profesión inilitar, son pruebas de grande desidia é inep- 
titud para la carrera de las armas. 

643. En cualquier Oficial que mande á otros ó se halle solo 
será prueba de corto espíritu é inutilidad para el mando el decir 
que no alcanzó á contener la tropa á su orden, ó que él no pudo suje 
tar á tantos, con otras expresiones dirigidas á disculparse de los 
-excesos de su gente ó de cobardía en acciones de guerra ; porque el 
qtie manda desde que se pone á la cabeza de su tropa ha de celar 
la obediencia en todo é inspirar el valor y el desprecio de los ries- 
jgos ; siempre que suceda cualquiera de estos casos el Oficial ú Ofi- 
ciales serán juzgados por el Tribunal Militar, quien graduará y 
penará la falta que haya habido. 

644. Todos los Jefes y Oficiales, desde el Coronel hasta el 
Subteniente inclusive, cuando fueren mandados para algún servicio 
se hallarán puntualmente en el paraje y hora determinada en la 
orden que se les diere, y se encarga á los Generales, Jefes, Oficia- 
les y demás autoridades que no disimulen ni aun los minutos con 
objeto tan interesante al descanso de las tropas, y acierto en las 
operaciones. 



120 CÓDIGO MILITAK 

045* El qae se mandare para caalqaíer servicio, sea de la 
graduación ó cuerpo qae fuere, lo hará sin murmurar, poner difi- 
cultades, ni disputar lugar para si, ni para la tropa que llevare : y 
aunique no le tocase el servicio ni el puesto que se le diese, ó que 
comprenda otro agravio, reservará su queja hasta haber concluido 
la facción á que fuese destinado : entonces la producirá al Jefe que 
corresponda y únicamente en el caso de no atrasarse el servicio, lo 
podrá antes significar á su inmediato superior. 

04o. Ningún Jefe ú Oficial podró formar recurso ni decir que 
le toca un destacamento ó lugar fuera de línea, en que emplease á 
otro el General del Ejército ; éste sin sujetar ni ceñir sus eleccio- 
nes á turnos ni formalidades, empleará los Oficiales ó la tropa en 
los puestos ó destinos que considerase más convenientes al servicio, 
y se prohibe que persona alguna, ni cuerpo, pida explicaciones en 
este asunto ni haga recursos, ni manifieste agravio cuya igual ac- 
ción tendrá todo Jefe ú Oficial que mande Cuerpo separado, res- 
pecto á sus inferiores. 

647. El militar que hiciese una acción de señalada conducta 
ó valor en las funciones de guerra, será premiado con justa propor- 
ción á ella, para cuyo efecto su Jefe inmediato, y testigo de la ac- 
ción, dará por escrito noticia al Comandante de la tropa, y éste 
bien asegurado con la pública notoriedad del suceso, é informe que 
adquiera, lo trasladará por escrito al General del Ejército, inclu- 
yéndole la primera relación que le hubiere pasado el inmediato 
Jefe de aquel individuo. El General hará nueva averiguación, y 
bien instruido, dará cuenta con remisión de los expresados docu- 
mentos, exponiendo su dictamen sobre el premio de que le consi- 
dere digno por la acción; y para que los Jefes procedan en este 
asunto con el debido conocimiento, y los militares de cualquiera 
clase no aleguen por servicio distinguido el regular desempeño de 
sus obligaciones, unos y otros tendrán presente lo siguiente. 

648. En un militar es acción distinguida el batir al enemigo 
con un tercio menos de gente en ataque ó retirada, el detener con 
utilidad del servicio á fuerzas considerablemente mayores, con sus 
maniobras, posiciones y pericia militar; mediando á lo menos pe- 
queñas acciones de guerra, el defender el puesto que se le confía 
hasta perder entre muertos y heridos la mitad de su gente, el ser 
el primero que suba una brecha ó escala y el que forme la primera 
gente encima de un muro ó trinchera del enemigo, el tomar una 
bandera en medio de tropa formada, y si además de las expresadas 



LIBRO I. TÍT. XIII. — DISPOSICIONES GENERALES 121 

acciones hiciere alguna otra no prevenida, que por conducta y va- 
lor le haga digno de ascenso ó premio, la graduará según las cir- 
cunstancias el General y la hará présente al Ministerio de la 
Guerra. 

649. La única certificación que apreciarán los Oficiales es la 
pública notoriedad, como el buen concepto de sus Jefes, Generales 
ó inmediatos, pues los del Cuerpo no deben dar otras que sus infor- 
mes á las instancias á que se dieren curso y sentar sus notas en las 
libretas de servicios, exceptuando únicamente el caso de pasar el 
Oficial á otro destino; pues como en él puede justificar los que ten- 
gan contraídos, le dará entonces el segundo Jefe certificación que 
los especifique con visto bueno de su Jefe. 

650. Todo militar de cualquiera graduación que fuese, siendo 
atacado en su puesto, no lo desamparará sin haber hecho toda la 
defensa posible por conservarlo y dejar bien puesto el honor de las 
armas; si tuviese el General de Ejército alguna duda de su desem- 
peño, le hará juzgar por el. Tribunal Militar. 

65 I . El militar que tuviere orden absoluta de conservar su 
puesto á todo costo, lo hará. 

652. Todo Oficial en campaña reconocerá la inmediación de 
su puesto, para en cualquier evento, aprovecharse mejor de los des- 
filaderos, caminos, pozos, desigualdades y demás ventajas que pro- 
porcione el terreno, tomando para su seguridad y desempeño las 
precauciones que le dictasen su prudencia y talento militar. 

653. El superior infundirá en sus inferiores, de cualquier 
clase que sean, el concepto de que el enemigo no es de ventajosa 
calidad, reprimiendo toda conversación dirigida á elogiar su disci- 
plina, inteligencia de sus Jefes, armamento, municiones, caballos, 
provisiones y trato. ^ 

654. Todo Oficial que hubiere sido destacado estará obligado^, 
cuando se restituya al Cuerpo, á enterarse de todas las órdenes 
dadas en el tiempo de su ausencia á la guarnición, y en las de su 
Cuerpo. 

655. En caso de alarma, sublevación ó fuego, el Oficial Co- 
mandante de una guardia de plaza ó de cuartel, hará tomar sua- 
armas' inmediatamente á la tropa que la forme y dará parte al Jefe 
de éste y esperará formada la orden del Jefe de día ó del inmediato 
de quien dependa, sin permitir que salga soldado alguno del Cuerpo- 
sin orden del Comandante de cuartel. 



1 



122 CÓDIGO MILITAR 



656. El Jefe del Cuerpo podrá en caso de incendio, hacer 
salir del cuartel, la fuerza que según su juicio sea necesaria para 
prestar auxilio, llevando una parte de ésta armada. 

657. Cuando en tiempo de guerra, se presentasen carruajes á 
la entrada de una plaza ó puesto militar serán antes reconocidos 
por un Cabo y algunos soldados á fin de examinar si hay algo que 
indique sorpresa. 

658. Siempre que se encontraren sobre la marcha tropas yen- 
tes y viníentes, la que vuelva de facción deberá ceder y hacer lugar 
á la que lleva destino á ella, no habiendo espacio para continuar 
ambas su viaje; pero habiéndolo j se proseguirá, tomando cada tropa 
la izquierda de la otra, tanto en caminos, cuanto en plazas ó calles. 

659. Toda tropa que marche sin armas con cualquier destino 
que lleve, cederá el paso á las que vayan con ellas, y toda tropa que 
no tuviere banderas, hará lo mismo con las que las tengan. 



LIBRO SEGUNDO 

TÍTULO XIV 

BE LA JUSTICIA MILITAR, ORGANIZACIÓN DE SUS TRIBUNALES, 
COMPETENCIAS DE ÉSTOS Y RECURSOS DE SUS FALLOS 

CAPÍTULO I 

JUSTICIA MILITAR 

O 60. La Justfcia Militar ordinaria será ejercida á saber: 
l.o Por Jueces sumariantes. 

2.^ Un Juez de Instrucción con su correspondiente Secretario (i). 
3.*^ Por un Consejo de Guerra Permanente, compuesto de cinco 
Jueces, presidiendo el más caracterizado y un Secretario. 
4.^ Por un Fiscal General Militar (2). 



(1) Por ley del 31 de Mayo de 1898 se aumentó otro juez. 

(2) Por ley del 2 de Junio de 1898 se creó otra Fiscalía. Los fiscales, según 
"decreto del 6 de Junio del mismo año, ejercen sus funciones por tumos sema- 
nales. 



-— — — y- 



LIBRO II.. TÍT. XIV. — DE LA JUSTICIA MILITAR 123 



5.^ Por un Tribunal Militar de Apelaciones, compuesto de cinco 
Ministros y un Secretario. 

6,° Por un Supremo Tribunal Militar. 

,66 I . Los Tribunales Militares Ordinarios tendrá su residen- 
cia donde la tenga el Poder Ejecutivo. 



CAPITULO II 

DEL SUPREMO TRIBUNAL (D 

662. El Supremo Tribunal Militar lo formarán cinco Oficia- 
les Generales, desde la clase de Coronel á la de Teniente General, 
propuestos por el Poder Ejecutivo á la Asamblea General, debien- 
do presidir el más caracterizado por su empleo, y en igualdad de 
empleos, el más antiguo. . 

Tendrá un Secretario de su elección. 

663. Los Oficiales Generales que componen este Supremo 
Tribunal, pueden desempeñar en épocas extraordinarias el mando 
de las armas, en cuyo caso serán sustituidos mientras dure la co- 
misión, por otro Oficial General sorteado por el Tribunal entre los 
residentes en la Capital, que no desempeñen comisión del servicio 
y cuyas funciones durarán por el tiempo que esté ausente el ti- 
tular (2). 

En caso de impedimento ó recusación se integrará el Tribunal 
en la misma forma. 

CAPÍTULO III 

DEL TRIBUNAL DE APELACIONES, CONSEJO DE GUERRA, JUEZ DE 

INSTRUCCIÓN Y FISCAL 

664. Los Ministros del Tribunal de Apelaciones serán nom- 
brados por el Honorable Senado ó la Comisión Permanente, á pro- 
puesta del Poder Ejecutivo. 

La presidencia del Tribunal de Apelaciones será deseijipeñada 
por el más caracterizado por su empleo. 



(1) Véanse los decretos de 17 de Febrero de 1892, 21 de Octubre de 1892 y e 
de 26 de Agosto de 1893 que se refiere al cargo de Asesor letrado de los Tribu- 
nales. 

(2) Los con jueces gozan sueldo de cuartel (resolución gubernativa del 21 de 
Septiembre de 19(B). 



CÓDIGO MILITAR 



665. El Fiscal General será nombrado por el Poder Ejecutivo. 
El Consejo de Guerra Permanente, será nombrado por el Supremo 
Tribunal, debiendo presidirlo el más caracterizado. 
El Juez de Instrucción será nombrado .por el Tribunal de Apela- 



666. En caso de recusación ó impedimento de alguno ó algu- 
nos de los miembros del Tribunal de Apelaciones y del Consejo de 
Guerra, los recusados ó impedidos serán sustituidos en la forma 
determinada en el articulo 663. 

El Juez de Instrucción lo será por nombramiento del Tribunal 
de Apelaciones y el Fiscal, por el Poder Ejecutivo. 

667. Serán Jueces sumariantes en cada Cuerpo para la clase 
de tropa los Capitanes Ayudantes ó quienes desempeñen sus fun- 
ciones. 

En los delitos cometidos por Jefes ú Olicíales, el sumario corres- 
ponde al Juez de Insti'ucción. 



CAPITUI.0 IV 

DE LOS EMPLEADOS 

06o. Los empleados de la Administración de Justicia Militar, 
serán todos militares l'l- 

669. Los Secretarios de los Tribunales serán nombrados por 
los mismos á pluralidad de votos. 

O/Ué Los empleados subalternos serán nombrados por el Pre- 
sidente de cada Tribunal. 

6/ I . El Juez de Instrucción propondrá al Tribunal de Ape- 
laciones su respectivo Secretario. 



CAPITULO V 

TRIBUNALES EXTKAOEDINARIOS 

672. Los Tribunales Extraordinarios se organizarán en tiem- 
po de guerra: 

1." En los Ejércitos en campaña. 

2." En toda plaza militar ó militarizada, donde no residan los 
Tribunales Ordinarios y funcionarán como éstos. 



eto del a de Julio de KKO sobre jerarquia de es 






LIBRO II. TÍT. XIV. -^ DE LA JUSTICIA MILITAR 125 



CAPITULO VI 

su COMPOSICIÓN 

673. I^^s Tribunales Extraordinarios se constituirán en cada 
Cuerpo de Ejército, ó plaza militar ó militarizada : 

1.^ Con los Tribunales de tercera instancia para el caso del'ar* 
tículo 686. Estos Tribunales se compondrán en los Ejércitos en 
campaña, con el General en Jefe, el Jefe del Estado Mayor y el 
Oficial superior de la más alta jerarquía y en las plazas militares 
ó militarizadas, con el Jefe de la plaza, el Jefe del Detall de la 
misma y el Oficial de mayor. graduación. Ambos Tribunales ten- 
drán su Secretario. 

2.^ Con un Tribunal de Apelaciones, compuesto de cinco Jueces 
y un Secretario. 

3.** Con un Consejo de Guerra, compuesto de cinco Jueces y un 
Secretario. El Tribunal será presidido por el miembro más carac- 
terizado de cada uno. 

4.*^ Con un Fiscal. 

4 

5.^ Con un Juez de Instrucción, sin perjuicio de los Jueces su- 
mariantes. 

0/4. Los Tribunales Extraordinarios conocen y sentencian 
en todas las causas que se.instnjij^an por delitos militares y some- 
tidos á la jurisdicción militar. # 

675. Los nombramientos de los Jueces que en el caso del 
artículo 672 deben componer los Tribunales Extraordinarios y 
el del Fiscal, serán hechos en los Ejércitos por el General en Jefe, 
y en las plazas militares, por los Comandantes de ellas. 

Si no hubiese el número suficiente de Jefes para organizar los 
Tribunales, éstos podrán organizarse con Oficiales del grado inme- 
diato y así sucesivamente. 

676. El Juez de Instrucción y los empleados subalternos de 
estos Tribunales serán nombrados en la misma forma que los de 
los Tribunales Ordinarios. 



CÓDIGO UILITAB 



CAPITULO VII 

TKIBC NALES OBDIN ARIOS 



677. Los Tribunales Ordinarios conocen en todas las causas 
que 86 formen para la averiguación y conocimiento de los delitos 
militares. 

CAPÍTULO VIII 

COMPETENCIA DEL SUPREMO TRIBUNAL 

678. SI Supremo Tribunal Militar conoce en apelación y en 
relación de todas tas sentencias revocatorias de segunda instan- 

679. Es de atribución del Supremo Tribunal Militar el re- 
solver las dudas que ocurran en los juicios militares y Tribunales 
inferiores sobre cualquier punto relativo á la jurisdicción militar 
y sus procedimientos con arreglo á este Códig». 

680. En caso de que la resolución de la duda suscite contienda 
de competencia sobre la jurisdicción militar y la civil, el punto 
se decidirá por ta Alta Corte de Justicia ó Tribunal que haga sus 

68 I . Resuelve, con audiencia fiscal, todas las consultas que 
le sean remitidas por el Poder Ejecutivo sobre materias militares. 

682. El Tribunal no podrá pronunciar sentencia definitiva sin 
la concurrencia de todos sus miembros. 

683. Las providencias de mero trámite podrán ser dictadas 
por el Presidente, 

684. De los fallos del Tribunal Supremo no habrá recurso 
alguno, salvo la facultad de conmutar, conferida al Presidente de 
la Kepública. 



LIBRO II. TÍT. XIV. — DE LA JUSTICIA MILITAR 127 



CAPITULO IX 

COMPETENCIA DEL TRIBUNAL DE APELACIONES 

Oo5« El Tribunal de AjDelaciones conoce en apelación y en 
relación de todas las sentencias pronunciadas en primera instancia 
por el Consejo de Guerra Permanente. 

686« En los casos de revocación de la sentencia del inferior^, 
^e concédela apelación en la misma forma, para ante el Supremo 
Tribunal Militar. 

CAPÍTULO X 

COMPETENCIA DEL JUEZ DE INSTRUCCIÓN 

687. El Juez de Instrucción conocerá con la limitación del 
artículo 667, las causas por delitos militares sometidas á la juris- 
dicción militar (i). 

688. El Juez de Instrucción sustanciará hasta ponerlas ea 
estado de sentencia, todas las causas que se formen para la averi- 
guación de los delitos militares. 

689. D© los incidentes que resuelva el Ju'ez de Instrucción j. 
podrá apelarse en relación al Tribunal de Apelaciones, cuya deci- 
sión causará ejecutoria. 



CAPITULO XI 

COMPETENCIA DEL CONSEJO DE GUERRA 

690. El Consejo de Guerra conoce y sentencia en todas las 
causas de su jurisdicción cualquiera que sea la calidad del reo. 



(1) Por acuerdos del Supremo Tribunal Militarse ha declarado que los Jue- 
ces de Instrucción militares, no tienen facultad para declinar jurisdicción; que 
pueden decretar inspecciones domiciliarias en las causas de su competencia, de- 
biendo practicarlas personalmente; que pueden decretar excarcelación provi- 
soria siempre que proceda: y que deben decretar ocupación de bienes, sólo por 
lo estrictamente necesario. 



CAPITULO XII 

LOS JUECES SCMAHIAKTES 

69 i ■ Los Capitanes Ayudantes de los Cuerpos ejercen jurís- 
diceión dentro de sus respectivos Cuerpos, y no pueden pi-oeeder á 
la formación de sumarios de la clase de trf>pa sino en virtud de 
orden escrita del Jefe del Cuerpo. 

692, Terminado el sumario, lo elevará con nota al Jefe del 
Cuerpo, quien en caso de que la natut-aleza del delito exija ser so- 
metido á los Tribunales Militares, lo jasará á la Inspección Gene- 
ral de Armas para los efectos á que haya lugar. 



CAPITULO XTII 

DE LOS TRIBUNALES EXTRAORDINARIOS ■ 

693. Las sentencias de los Tribunales Extraordinarios se 
harán ejecutar: 

1." En los Ejércitos y plazas militares no cercadas por el enemigo 
y que estén bajo su dependencia, por el General en Jefe, con cali- 
dad de dar cuenta al Poder Ejecutivo. 

2." En las plazas cercadas por el enemigo, por 



694. El Comandante de una plaza que no esté cercada por el 
enemigo, tiene la obligación de dar previamente cuenta de la sen- 
tencia al General en Jefe de quien dependa, ó al Poder Ejecutivo 
en defecto de aquél. - 

695. El Tribunal que pronuncie sentencia ejecutoria, la co- 
municará para su cumplimiento, en el Ejército al General en Jefe, 
y en las plazas militares á los Comandantes de ellas, dentro de las 
veinticuatro horas. 

696. Los Tribunales Extraordinarios cesarán en sus funcio- 
nes, inmediatamente que desaparezcan las causas que originen su 
■instalación. 



LIBRO II. TÍT. XIV. — JUSTICIA MILITAR 129 



CAPITULO XIV 

DE LOS MINISTROS DEL TRIBUNAL DE APELACIONES, FISCAL 

Y DEMÁS JUECES 

&97. Pueden ser nombrados : 

1.^ Ministros del Tribun«,l de Apelaciones; los militares de Sar- 
gento Mayor á Teniente General, que tengan treinta y tres años de 
edad y doce de antigüedad en el servicio. 

2.° Del Consejo de Guerra; los militares desde Sargento Mayor 
hasta Coronel, que tengan treinta años de edad y diez de anti- 
güedad. ' 

3.0 Fiscal, desde Teniente Coronel á Coronel inclusive, que tenga 
veintiocho años de edad y diez de antigüedad; (i) 

4.^ Juez de Instrucción, los militares desde Sargento Mayor 
hasta Coronel que tengan veinticinco años de edad y ocho de anti- 
güedad. (2) 



CAPITULO XV 

INCOMPATIBILIDADES 

698. Es incompatible el desempeño de ningún otro puesto 
público con el de funcionario de la Administración de Justicia Mi- 
litar Ordinaria. 

699. Los funcionarios de los Tribunales Extraordinarios, con 
excepción de los Jueces de Instrucción y sus Secretarios, podrán 
desempeñar en los Ejércitos ó plazas militares el mando de las ar- 
mas ú otras comisiones de servicio público, en cuanto no se opon- 
gan al desempeño de las funciones que les son peculiares. 



(1) Según ley de 23 de Junio de 1898 que derogó los incisos 2." y 3." de este 
articulo, los empleos de jueces de instrucción y Fiscales Militares, podrán ser 
provistos con Jefes del Ejército, desde el grado de Sargento Mayor á Coronel 
que tengan veinticinco años de edad. 

(^) Véase la nota anterior. ^ 

CÓD. MIL. 9. 



130 OÓDIGO MILITAR 



CAPITULO XVI 

INAMOVILIPAD DE LOS EMPLEADOS SUPERIORES EN LA JUSTICIA 
MILITAR Y MODO DE JUZGAR SUS FALTAS 

700. Los empleados de la Administración de Juáticia Militar 
Ordinariji, son inamovibles sin justa causa. 

70 I . El Tribunal Supremo Militar al examinar los procesos^ 
si notare que alguno de los vocales en los Consejos de Guerra, ó 
de los funcionarios que hayan intervenido, se ha separado de lo 
prescrito en este Código, le hará las amonestaciones convenientes 
y, en caso de reincidencia, sin haber explicado á satisfacción del 
Tribunal su anterior proceder, será sometido á juicio y suspenso 
de su empleo. 

702. El juicio en este caso, y en los demás que importen una 
causa justa de destitución, se seguirá ante el vocal menos antiguo- 
del Supremo Tribunal Militar con audiencia del Fiscal, y el encau- 
sado y la sentencia será sometida á revisión del Supremo Tribunal 
si fuere condenatoria. 

703. Si el encausado sobre destitución, fuere un miembro del 
Supremo Tribunal Militar, sustanciado el proceso por uno d« los 
vocales que la suerte designe, le fallará el Tribunal Supremo; y si 
la sentencia contuviere imposición de pena, se someterá á revisión 
de un Tribunal compuesto de tres vocales del Tribunal Suprema 
de mayor graduación, que el mismo Supremo Tribunal llamará por 
el orden de antigüedad. 

704. En la misma forma establecida en los dos artículos ante- 
riores, se procederá en los demás casos en que los miembros de los 
Tribunales Militares, Juez de Instrucción ó Fiscal. 

705. El Fiscal Militar asistirá al examen de los procesos por 
el Tribunal Supremo para informar sobre lo que fuere requerido. 



LIBRO II. TÍT. XV. — JURISDICCIÓN MILITAR 131 






TITULO XV 

DE LA JUBISDICCIÓN MILITAB EN LA AVEBIGUACIÓN Y 

CASTIGO DE LOS DELITOS 

» r 

CAPÍTULO ÚNICO 

DISPOSICIONES GENERALES 

706. Dependen de la jurisdicción militar: 

1.^ Todos los militares en actividad, cuartel y reemplazo, desde 
la clase de Teniente General hasta la de soldado inclusive y sus 
asimilados. 

2.^ Los músicos de contrata, herradores y empleados de maes- 
tranza. 

3.*^ Los vivanderos, proveedores y criados. 

4.** Los prisioneros de guerra y espías. 

5.^ La Guardia Nacional, desde el momento que sea movilizada» 

6.*^ Todas las personas empleadas en un Ejército en campaña. 

707. Quedan sujetos á la misma jiHrisdicción : 

1.^ Los militares que encontrándose en actividad, reemplazo 6 
cuartel, injuriasen á sus superiores de hecho, de palabra, por escri- 
tos privados ó por la prensa. 

2.^ Todos los que, encontrándose el Ejército en país enemigo, 
cometan un delito contra las personas ú objetos pertenecientes al 
Ejército ó funcionarios militares, los hostilicen ó contravengan á 
los bandos. 

708. Quedan también sujetos á la misma jurisdicción, todo 
individuo militar ó paisano que ataque la acción militar ejercida 
dentro de la Ley, contra tropas en marcha, en campaña ó en los 
parajes señalados en el artículo 711. . 

• Si el ataque proviene del enemigo, se estará á las leyes de la 
guerra. 

709. Quedan también sujetos ala misma jurisdicción: 

1.0 Los que trataren de sustraerse al servicio niilitar aparen- 
tando alguna enfermedad ó mutilándose, como también el médico 
que á sabiendas expida certificados falsos relativamente á asuntos 



132 CÓDIGO MILITAR 

que se relacionen con el servicio ó á la salud del índividao llamado 
á él ó viceversa. 

2." Loa reclutas que se incorporen al Ejército deade qne se les 
hayan leido las disposiciones consignadas en este Código y qne 
36 relacionan con ana obligaciones respecto al aervicio; y aun- 
que no hubieren recibido en todo ó en parte, la paga de en- 
ganche. 

S." Los crímenes é delitos cometidos por individuos del fnero 
común, en los parajes designados en el artículo 711, quedan suje- 
tos á la jurisdicción ordinaria, salvo el caso de ser cometidos en el 
Ejército encontrándose éste fuera del territorio de la República ó 
-de estar sometido por este Código á la jurisdicción militar. 

4,° Los que sin pertenecer al Ejército cometan el delito de trai- 
ción, espionaje, sustracción, devastación de cosas ú objetos, cuando 
estos hechos se realizaran al frente del enemigo, ó pn cualquier 
otro lugar ú ocasión eu tiempo de guerra, que causen daño á las 
operaciones militares 6 que tengan por objeto cansarlos. 

B." Los que perteneciendo ó nó al Ejército ejecuten' cualquier acto 
-de violencia sobre los heridos ó despojen los muertos. . 

/lo. Las infracciones cometidas por militares & sus asimíla- 

i3o8 que sólo sean tales por ser cometidas por ellos. 

/ I I . Las infracciones comunes cometidas por militares ó 
por las personas asimiladas i ellos, quedan sujetas á la legislación 
militar, cuando se ejecuten en fuertes, plazas de. guerra, campa- 
mentos, campos de. batallas, cuarteles, marchas, destacamentos, 
buques de guerra de la Nación ó funciones del servicio. 

712. Los crímenes ó delitos conexos 6 mixtos de militar y 
común, cometidos por militares y particulares, quedan sujetos ala 
jurisdicción á que pertenezca el crimen ó delito que tenga aeñalada 
mayor pena respecto de los autores. 

7 I 3. Las acciones ú omisiones punibles que cometan los mi- 
litares, son crímenes, delitos ó faltas de disciplina. 

No se aplicarán penas que. no estén determinadas en este Código 
ó en las leyes generales de la Nación. • 

7 1 4. Las penas de crímenes ó delitos sometidos á la juris- 
dicción militar, sólo pueden ser aplicables por sentencias de sus 
Tribunales. 

Las faltas de disciplina, serán penadas por las autoridades mili- 
tares qne correspondan. 



n 



LIBRO II. TÍT. XV. — JURISDICCIÓN MILITAR 133 

715. Si un individuo dependienl^e de la jurisdicción militar, 
fuere aprehendido por la justicia ordinaria, será . puesto á disposi- 
ción de la militar, cuando competa á ésta el conocimiento del delito 
que se impute á dicho individuo. Si por el contrario este conoci- 
miento fuese del resorte de otra jurisdicción que la militar, la au- 
toridad aprehensora se limitará á dar aviso inmediatamente de la 
captura .al Jefe respectivo del reo. 

716. Sin embargo, aunqu^ el delito en cuestión toque á la 
jurisdicción militar, la justicia aprehensora retendrá en sil poder 
al preso hasta tener el sumario, cuando por la distancia á que se 
encuentre la autoridad militar y por la naturaleza del delito come- 
tido no sea practicable la investigación del hecho sino en el lugar 
de su aprehensión. Terminado el sumario, se remitirá con el suma- 
riado á la autoridad militar correspondiente. 

717. Los individuos dependientes de la jurisdicción militar 
hasta la clase de Teniente Coronel inclusive, tienen el deber de 
comparecer á declarar como testigos ante los Jueces de otra juris- 
dicción siempre que fueren citados, previo aviso á su Jefe respec- 
tivo, quien en ningún caso impedirá el cumplimiento de este deber. 

Este aviso será innecesario en aquellos que no tengan dependen- 
cia inmediata. 

718. Las declaraciones de los arrestados se tomarán dentro 
de las veiiiticuatro horas y en ellas no se exigirá juramento ni 
promesa de decir verdad. 

719. La confesión con cargo queda abolida. 

720. A las declaraciones asistirán los defensores que nom- 
bren los acusados ó los que se les nombre, si ellos rehusasen ha- 
cerlo. 

72 I . Los testigos del sumario serán examinados á presencia 
de los acusados y de sus defensores. 

722. Los testigos que hubieren declarado antes de la prisión 
ó arresto de los sumariados, volverán á declarar en la misma forma 
del anterior artículo, sin necesidad de más ratificación. 

Las actuaciones se harán en papel común y no se devengarán 
costas. 



1 ■> 



134 CÓDIGO MILITAR 



TITULO XVI 

DE LAS INFRACCIONES EN GENERAL Y DE LAS PERSONAS 

RESPONSABLES 

CAPÍTULO I 

DE LA INTENCIÓN CRIMINAL 

723. Las acciones y omisiones penadas en este Código, pro- 
ceden de intención criminal, ó de cnlpa, ó negligencia. 

7 24. Hay infracción intencional, cuando el agente ejecuta su 
acción voluntariamente y á sabiendas de que es ilegitima y punible. 

725. Hay culpa ó negligencia, cuando el actor procede sin 
intención. dolosa, pero contraviniendo la obligación que tienen to- 
dos los hombres de abstenerse de las acciones ú omisiones viola- 
torias de sus deberes. 

CAPÍTULO n 

DE LA CONSUMACIÓN DE LOS HECHOS PUNIBLES 

726. £^1 crimen ó delito se considerará consumado, desde 
que concurran todas las condiciones exigidas por la ley para cons- 
tituirlo. 

727. Hay delito frustrado, cuando el culpable practica todos 
los actos de ejecución que deberían producir como resultado el de- 
lito, y sin embargo, no lo producen, por causas independientes de 
su voluntad. 

728. Hay tentativa, cuando los actos de ejecución son de tal 
naturaleza, que aun falte algún otro por parte del autor para la 
consumación del delito. 

729. La conspiración y la proposición para cometer un de- 
lito, sólo son punibles en los casos en que la ley las pena especial- 
mente. La conspiración existe, cuando dos ó más personas se con- 
ciertan para la ejecución del delito y resuelven ejecutarlo. La pro- 



LIBRO II. TÍT. XVI. -^INFRACCIONES EN GENERAL 135 



posición existe cuando el que ha resuelto cometer un delito, procura 
inducir á otra ú otras personas á concurrir á su ejecución, 

/30. Lsks faltas de disciplina sólo se castigan cuando han 
sido consumadas ó frustradas. 

/O I . La, tentativa no está sujeta á pena alguna cuando el 
agente desiste de su empresa, no por obstáculos exteriores, sino 
por un movimiento espontáneo de su voluntad. 

732. La ley presume el desistimiento voluntario, tocando 
por lo tanto á la acusación probar que la tentativa ha sido inte- 
rrumpida por circunstancias fortuitas ó independientes de la vo- 
luntad del agente. 

733. £1 crimen ó delito frustrado tendrá la misma pena del 
crimen ó delito consumado, disminuida en un grado. 

. 734. La tentativa será castigada con la pena del crimen ó 
delito consumado, disminuida en dos ó tres grados, según las cir- 
cunstancias, y especialmente, según la mayor ó menor aproxima- 
ción del acto á la consumación del crimen ó delito. 

.735. Cuando la ley pronuncia una pena especial contra la 
tentativa de ciertos delitos ó crímenes, esta pena debe ser aplicada. 



CAPÍTULO III 

DE LOS AUTORES, CÓMPLICES Y ENCUBRIDORES 

736. Las penas establecidas en el presente Código, se apli- 
carán : 

1.^ A los autores de la infracción criminal. 
2.0 A los cómplices. 
3:^ A los encubridores. 

737. Son autores: 

1.^ Los que hayan dado orden para cometer la infracción. 
' 2.0 Los que con dádivas, promesas, amenazas, artificios, abusos 
de poder ó de autoridad, ó de otra .cualquiera manera, hayan de- 
terminado voluntariamente su ejecución. 

3.^ Los que concurran directamente y con sus actos á la ejecu- 
ción de la infracción, ó que antes y durante la ejecución, presten 
para realizarla una cooperación ó auxilio sin el cual no habría te- 
nido lugar. 



136 



CÓDIGO MILITAR 



738. Son cómplices, los que no hallándose comprendidos en 
el artículo anterior, cooperen á la ejecución del hecho por actos 
anteriores ó simultáneos. 

Tienen en consecuencia, el carácter de cómplices: 

I.** Los que sin ser autores de la infracción instigan, dan ins- 
trucciones, ó dirigen para cometerla. 

2.° Los que procuran armas, instrumentos ó cualesquiera otros 
medios para la ejecución de ellas, sabiendo el uso á que se destinan, 

3.** Los que sin haber prestado un inmediato concurso para la 
ejecución del acto, hayan concientemente auxiliado á los delincuen- 
tes principales facilitando su ejecución. 

739. Son encubridores, los que con conocimiento de la per- 
petración de un crimen ó de un simple delito, ó de los actos eje- 
cutados para llevarlo á cabo, sin haber tenido participación en él 
como autores ni como cómplices, intervienen con posterioridad á 
su ejecución, de alguno de los modos siguientes : 

l.<> Aprovechándose por si mismo ó facilitando á los delincuen- 
tes medios para que se aprovechen de los efectos del crimen ó sim- 
ple delito. 

2P Ocultando ó inutilizando el cuerpo, los efectos ó instrumen- 
tos del crimen ó simple delitoj para impedir su descubrimiento. 

3.** Albergando, ocultando ó proporcionando la fuga al culpable, 
siempre que concurran algunas de las circunstancias siguientes : 

A. — La de ser el encubridor un funcionario público á quien 
competa impedir, esclarecer ó penar el delito. 

B. — La de ser el delincuente reo de traición, parricidio ú ho- 
micidio cometido con alguna de las circunstancias que especial- 
mente lo agravan, si estuvieran en noticia del encubridor, ó cuando 
el delincuente fuere conocido como reo habitual de otros crímenes 
ó simples delitos. 

4.** Acogiendo, receptando ó protegiendo habitualmente á los 
malhechores, sabiendo que lo son, aun sin conocimiento de los 
crímenes ó simples delitos determinados que hayan cometido, ó 
facilitándoles los medios de reunirse ú ocultar sus armas ó efectos, 
ó suministrándoles auxilios ó noticias para que se guarden, preca- 
van ó salven. 

740. Los autores de una infracción criminal incurrirán en la 
pena señalada en este Código á dicha infracción. 

74 1 . El cómplice tendrá la pena inmediata siguiente á la del 
autor principal, pudiendo ésta, sin embargo, ser disminuida en 



i 



LIBRO II. TÍT. XVI. -- INFRACCIONES EN GENERAL 137 



uno Ó más grados por los Tribunales Militares, según la mayor 
ó menor gravedad de los actos que constituyan la participación 
criminal. 

/42. Los encubridores serán castigados: 

1.^ Con presidio ó penitenciaría de cuatro á seis años, cuando se 
trate de crimen á cuyo autor corresponda la pena de muerte. 

2.® Con prisión de tres á cinco' años cuando la pena de los auto- 
res principales fuera la de presidio ó penitenciaría por tiempo de 
veinte años. En todos los demás casos se aplicará la pena de pri- 
sión, graduada por los Tribunales Militares, según la importancia 
real de los actos y la culpabilidad que revelen, no pudiendo exce- 
der del término de tres años. 

743. Están exentos de las penas impuestas á los encubrido- 
res, los que lo sean de un cónyuge, ó de sus parientes legítimos por 
consanguinidad ó afinidad en toda la línea recta, y en la colateral 
hasta el segundo grado civil inclusive, de sus padres é hijos na- 
turales, á menos que se aprovechen de los efectos del crimen ó 
delito, ó auxilien á los autores ó cómplices para aprovecharse de ellos. 

744. Los autores, encubridores y cómplices, estarán sujetos 
solidariamente á las responsabilidades civiles, para la indemniza- 
ción del daño causado. 

Estas responsabilidades no pasan á los herederos sino hasta 
donde alcance el haber hereditario. 

El juez asignará, sin embargo, á cada delincuente la cuota pro- 
porcional que le corresponda, según el grado de participación ó 
culpabilidad que hubiéáó tenido en el hecho, y al lucro que hu- 
biese reportado, á fin de que pueda pedir reintegro de los otros el 
que hiciere el pago. 

CAPÍTULO IV 

DE LA CULPA 

745. El que por negligencia, imprudencia ó ignorancia, efec- 
tuare un hecho calificado de crimen ó delito por las leyes penales, 
será castigado con prisión ó arresto. 

746. La pena de prisión respecto de los actos ú omisiones 
culpables, no podrá exceder del término de dos años. 

747. El mínimum de la pena de arresto, con relación á loa 
mismos actos, será de ocho días. 



138 CÓDIGO MILITAR 



748. I^os Tribunales Militares aplicarán estas penas gra- 
-duándolas en cada caso dentro de sa máximum y mínimum legal. 

Para hacer esta graduación, se atenderá á la naturaleza del he- 
cho, á la majer ó menor gravedad de la culpa, j á sus consecuen- 
-cías ó efectos ^directos. 

749. Cuando la pena del delito intencional fuera pecuniaria, 
la de la culpa será la quinta parte como máximum, y la ¿lécima 
•como mínimum de la misma pena. 



CAPITULO V 

DE LAS CAUSAS QUE EXCUSAN DE RESPONSABILIDAD 

750. La acción ú omisión contraria á la ley que no tiene por 
-causa la voluntad criminal ó la culpa ó imprudencia, está exenta 
^e pena. 

Xo incurren por consecuencia, en responsabilidad criminal: 

1.° El menor de diez años. 

2.0 El que ha cometido el hecho en estado de locura, ó en cual- 
quier otro mental, que le quite la conciencia de delinquir. 

3.^ El que obra violentado por una fuerza irresistible ó impul- 
sado por miedo insuperable de un mal inminente mayor ó igual del 
que causa á otro. 

4.^ El que causa un mal por evitar otro mayor inminente á que 
ha sido extraño. 

5.0 El que con ocasión de ejecutar un acto lícito, con la debida 
•diligencia, causa un mal por mero accidente sin intención de caur 
sari o y sin culpa. 

6.** El que obra en cumplimiento de un deber, ó en el ejercicio 
legítimo de un derecho, autoridad, oficio ó cargo. 

1,^ El que obra en defensa de su persona ó derechos, siempre 
que concurran las circunstancias siguientes: 

1.* Agresión ilegítima. 

2.* Necesidad racional del medio empleado para impedirla ó 

repelerla. 
3.**^ Falta de provocación por parte del que se defiende. 
4.^ Carencia de exceso en la defensa, con relación al peligro. 

8.0 El que obra en defensa de la persona y derechos del cónyuge, 
de sus parientes consanguíneos legítimos en toda la línea recta y 
•en la colateral hasta el cuarto grado inclusive, de sus afines legí- 



LIBRO II. TÍT. XVI. — INFRACCIONES EN GENERAL 139 



timos en toda la línea recta y en la colateral hasta el segundo gi*ado 
inclusive, de sus padres ó hijos naturales reconocidos, siempre que 
concurran la primera y segunda circunstancias prescritas en el 
número anterior y la de que, en caso de haber precedido provoca- 
ción de parte del acometido, no tuviere participación en ella el 
defensor. 

9.® El que obra en defensa de la persona y derechos de un ex- 
traño, siempre que concurran las circunstancias expresadas en el 
número anterior, y la de que, en caso de haber precedido provoca- 
ción de parte del acometido no tuviera participación en ella el 
defensor. 

10. El que hiere ó mata rechazando durante la noche el escala- 
miento ó violencia de la propiedad, ó al que encontrase dentro del 
hogar si se resistiese. 

11. El que incurre en alguna omisión, hallándose impedido por 
causa legítima ó insuperable. 

- 4 

12. El cónyuge que, sorprendiendo á su consorte en flagrante 
delito de adulterio, hiere ó mata á los culpables ó á uno de ellos, 
siempre que la mala conducta del autor de las heridas ó muerte no 
haga excusable el hecho de su consorte. 

75 I , Están igualmente exentos de pena, los que tienen en su 
favor alguna excusa absolutoria. 

Se encuentran comprendidos en esta disposición : 

1.^ El que tratándose del crimen de traición, revela la conspira- 
ción á la autoridad pública, antes de ésta haber comenzado el pro- 
cedimiento. 

2.0 El rebelde ó sedicioso que obedeciendo á la primera intima- 
ción, se somete a la autoridad legítima. 

3.^ El que ha sido perdonado por su delito, cuando la pena sólo 
puede imponerse por acusación de la parte agraviada, ó cuando in- 
terviniere amnistía ó indulto de la autoridad competente, tratán- 
dose de otra clase de infracciones. 

4.^ El que hubiera proscripto su condena. 

5.** El raptor que contrajere Aiatrimonio con la mujer robada, 
siempre que intervenga el libre consentimiento de ésta. 

6.° En general, todo el que por una disposición expresa de este 
Código, á pesar de ser capaz de imputabilidadyde obrar libremente, 
se le exonera del castigo correspondiente á la infracción cometida, 
por consideraciones de utilidad social. 



140 CÓDIGO MILITAR 



CAPITULO VI 

DE LA ATENUACIÓN DE LAS PENAS 

752. Los Tribunales Militares atenuarán las penas: 

1.^ Cuando el procesado fuese menor de diez y siete años y ma- 
yor de setenta. 

2.^ Cuando hubiese mediado provocación, amenaza u ofensa di- 
recta ó indirecta por parte del ofendido. 

3.^ Cuando se hubiere encontrado en estado de irritación ó fu- 
ror, sin culpa propia, que no le haya hecho perder por completo la 
conciencia de sus actos. 

4.^ Cuando el hecho ' se ejecutare por exceso en el uso del de- 
recho. 

5.** Cuando hubiese corrido la mitad del tiempo necesario para 
la prescripción. 

6.^ Cuando el proceso hubiere durado más de uno ó dos años,, 
según los casos. 

7.0 Cuando inmediatamente después de cometida la infracción 
criminal él delincuente muestra un arrepentimiento eficaz, impi- 
diendo en todo ó en parte las consecuencias de la misma. 

8.^ Cuando por falta de instrucción ó por debilidad natural de 
la inteligencia, el .culpable no ha comprendido toda la gravedad 
del hecho, ni la extensión de la prohibición ó de la pena estable- 
cida. 

9.^ Cuando ha ejecutado su acción en virtud de una orden supe- 
rior extraña al servicio. 

10. Cuando el agente ha sido impelido por una necesidad apre- 
miante. 

11. Cuando excitados sus deseos por un suceso imprevisto, ha 
sido arrebatado instantáneamente á la ejecución del hecho crimi- 
noso. 

12. Cuando su inteligencia haya sido ofuscada por una pasión 
violenta. 

13. Cuando hubiese ejecutado la acción en completo estado de 
embriaguez. 

Para que la embriaguez se considere circunstancia atenuante^ 
deberán reunirse conjuntamente los siguientes requisitos : 

1.^ Que el delincuente no haya formado antes de ello el proyecto 
de cometer el delito. 



--'--' ^T '^ 



LIBRO II. TÍT. XVI. — INFRACCIONES EN GENERAL 141 



2.^ Que la embriaguez no haya sido buscada por el delincuente 

como medio para la perpetración del delito. 
3.^ Que el delincuente no tenga la costumbre de cometer delitos 

mientras se halle en ese estado. 

Si la embriaguez fuese total é involuntaria, será causa eximente 
de pena. La embriaguez voluntaria constituye, sin embargo, por si 
sola de parte de los militares ó personas asimiladas á éstos, una 
falta que debe ser reprimida con una pena disciplinaria. 

14. • Cuando la voluntad del agente haya sido determinada por 
consejos ó sugestiones de personas que ejerzan sobre su espíritu 
una influencia directa. 

15. Cuando proceda por intimidación ó amenazas, en los casos 
en que estos h^hos no reúnan las condiciones de una verdadera 
causa eximente de pena. 

16. Cuando el culpable se ha limitado voluntariamente á causar 
menor daño que el que podía. producir. 

17. Cuando la cooperación prestada en los actos de complicidad 
fuera de poca importancia. 

18. Cuando el mismo se ha entregado á la justicia. 

* 19. Cuando el culpable por su buena conducta anterior ó por ser- 
vicios distinguidos se hubiera hecho acreedor á la consideración y 
aprecio de sus superiores. 

20. Cuando hubiere terminado el tiempo de su servicio militar 
y no se le hubiere expedido la baja correspondiente. 

21. Cuando se le tratara con un rigor no autorizado por las le- 
yes militares. 

22. Cuando la administración militar hiciera carecer á los indivi- 
duos del Ejército de los medios necesarios para la subsistencia, siem- 
pre que el delito reconociera este origen. 

753. Los mayores de diez años y menores de diez y siete, á 
quienes se impute infracción voluntaria, serán castigados, siempre 
que procedieren con discernimiento, con prisión de dos meses á un 
año, que el Tribunal podrá graduar, según las circunstancias, au- 
mentándola con trabajos forzados dentro de la prisión. 

754. Para graduar las penas establecidas en los artículos an- 
teriores, se considerará particularmente la naturaleza de la infrac- 
ción en si misma, la edad más ó menos avanzada del culpable, el 
carácter de su inteligencia, el grado de su educación y de las ma- 
las inclinaciones que hubiese manifestado. 



142 CÓDIGO UILITAU 

755. Las infi-acoiones de la ley penal, cometidas por culpa ó 
imprudencia por menores de diez y siete años y mayores de diez, es- 
tin sometidas únicamente á la reprensión de sus superiores, ó á la 
pena de arresto leve, según los casos. 

756. Pasados los diez y siete años, no habrá lugar í la atenua- 
ción de la pena. Sin embargo, los Tribunales, según las circunstan- 
cias, podrán reemplazar la pena de muerte con el másimum de 
la de penitenciaria 6 presidio, si el culpable fuere mayor de diez y 
siete años y menor de veintidós. 

757. Si la detención preventiva se prolonga, sin culpa del 
acusado, la duración de la pena impuesta se disminuirá proporcio- 
nalmente i la detención indebida, y si de esta disminución resulta 
que la pena está agotada, el preso será puesto en libertad. 

Cuando el proceso dure más de dos años y el culpable deba ser 
condenado á la pena de muerte, ésta será sustituida por el máxi- 
mum de presidio ó penitenciaria. 

75o. Cuando falten algunos de los elementos indispensables 
da la causa para la estricta aplicación del castigo, ó cuando aque- 
llos sean inciertos ó incompletos, los Tribunales Militares aplics:- 
rán una pena inferior á la señalada por la ley. 

759. Las circunstancias atenuantes que resulten de la cali- 
dad de las personas, ó de hechos que les conciernan, no favorecen 
á los copartícipes en el crimen ó^delito que no tengan la misma ca- 
lidad. 

CAPITULO VII 

DE LA AGRAVACIÓN DE LAS PENAS 

760. Son causas agravantes: 

I.^ Cometer el delito contra las personas, con alevosía, que es la 
agresión segura, sin peligro para el agresor. 

2.' Cometer el delito con perfidia, que consiste en el engaño ó 
sirviéndose de las relaciones de parentesco, 'gratitud ó amistad. 

3.* Cometerlo mediante precio, recompensa ó promesa. 

4."- Aumentar deliberadamente el mal del delito, causando otros 
malos innecesarios para su ejecución. 

5." Ejecutarlo por medio de inundación, incendio, veneno úotro 
artificio que pueda ocasionar grandes estragos ó daftos á otras per- 
sonas. 



LIBRO II. TÍT. XVI. — INFRACCIONES EN GENERAL 143 



6.* Obrar con premeditación conocida, que consiste en el desig-: 
nio formado de antemano de atentar contra la persona de un indi- 
viduo cierto ó incierto. 

7.* Emplear astucia, fraude ó disfraz. 

S,^ Cometer el delito con abuso de confianza. 

9."^ Prevalerse del carácter público que tenga el culpable. 

10. Abusar el delincuente de la superioridad de su sexo, de sus- 
fuerzas ó de las armas, en términos que el ofendido no pudiera de- 
fenderse con probabilidad de repeler la ofensa. 

11. Emplear medios ó hacer que concurran circunstancias que 
añadan la ignominia á los efectos propios del hecho. 

12. Cometer el delito con ocasión de incendio, naufragio, sedición, 
rebelión, tumulto ó conmoción popular, ú otra calamidad ó desgracia.- 

13. Ejecutarlo con auxilio de gente armada ó de personas que 
aseguren la impunidad. 

14. Ejecutarlo de noche ó en despoblado. El Tribunal tomará ó 
nó en consideración esta circunstancia, según la naturaleza y acci- 
dentes del delito. 

15. Ejecutarlo en desprecio ó con ofensa de la autoridad pública,, 
ó en el lugar en que se halle ejerciendo sus funciones. 

16. Cometer el delito en lugar destinado al ejercicio de uñ culto- 
permitido en la República. 

17. Ejecutar el hecho con ofensa ó desprecio del respeto que por 
la dignidad, autoridad, edad ó sexo, mereciese el ofendido, ó en su 
morada, cuando él no haya provocado el suceso. 

18. Ejecutarlo por medio de fractura ó escalamiento de lugar ce- 
rrado. 

19. Ser la persona ofendida pariente dentro del cuarto grado ,. 
salvo que se probase la ignorancia del vínculo, y ser tutor, profe- 
sor ó tener cualquier otro título análogo que obligue al delincuente 
á un respeto particular. 

20. Mediar reiteración ó reincidencia. 

/ O I . Hay reiteración cuando se encuentran reunidas en un 
mismo agente dos ó varias infracciones no castigadas todavía, y 
que deben ser juzgadas en el mismo proceso y por el mismo Tri- 
bunal. 

762. Cuando por medio de una sola acción se ejecutan varias 
infracciones á las leyes penales, ó se ejecutan distintas infraqcio- 
nes con actos ó hechos distintos también, la pena será: 

En el primer caso, la que corresponda á la más grave de las in- 
fracciones cometidas. 



144 CÓDIGO MILITAR 

Ha el segundo, se acumularán las penas correapondientee & las 
-distintas infracciones siempre que sean de la misma naturaleza, y 

la acumulación no exceda del máximum fijado por la' ley para esa 
especie de penas. 

8i las penas acumuladas ultrapasaren el máximum legal, se acu- 
mularán con un lapso de tiempo que graduarán prudencialmente 
los Tribunales Militares, no podiendo exceder la agravación de la 
tercei'a parte del mismo máximum. Si las penas fueran de diversa 
naturaleza deberá aplicarse la que corresponda á la infracción ma- 
yor, acumulada con la del delito menor, sin que esta última pueda 
■esceder en duración al tercio de la pena más grave. 

En caso de que las penas sean unas corporales y otras pecunia- 
rias, éstas deberán cumplirse integramente, precediéndose con re- 
lación á las primeras, de acuerdo con las reglas establecidas en el 
e articulo. 



763. Cuando se tratare de varias infracciones de las cuales 
una de ellas mereciese la pena de muerte, sólo podrá aplicarse es- 
ta última. 

#64. La reincidencia tiene lugar cuando una persona casti' 
gada por un crimen ó delito, comete otro de igual ó análoga natu- 
raleza, dentro del término señalado para la prescripción, 

765. No se estiman para avaluar la reincidencia: 

1 ." Las condenas por infracciones voluntarias respecto á las con- 
denas por infracciones involuntarias y viceversa. 

2° Las condenas impuestas por Tribunales extranjeros. 
3.'^ Las condenas á penas extinguidas por amnistía. 

766. La reincidencia será castigada de acuerdo con las si- 



1.* El condenado á presidio ó penitenciarla por dos á cuatro 
años, sufrirá estas mismas penas por cuatro á oclio años. Si la pri- 
mera condena hubiera sido de cuatro á ocho años, la última debe- 
rá ser de oclio á diez y seis. 

En el caso de que la primera hubiere merecido este último pe- 
ríodo, la reincidencia será castigada con la pena de veinte años. 
Impuesta esa peua, el derecho de gracia sólo podrá ejercitarse des- 
pués de diez años de buena conducta. 

2.* Si el condenado á presidio ó penitenciaría, cometiere una 
infracción análoga á la que díó causa á la primera condena, pero 
que sólo mereciese la pena de prisión, .sufrirá el máximum legal 
de esta pena, si á la infracción correspondiera el mínimum ú otro 



LIBRO II. TÍT. XVI. — INFRACCIONES EN GENERAL 145 



grado intermedio, y la de penitenciaría ó presidio por cuatro á seis 
años, si hubiera de aplicarse ese máximum. 

3.* Si á las dos infracciones correspondiera la pena de prisión 
ó arresto, se aumentará la pena de la última por un lapso de tiem^ 
po igual á la de la primera condenación hasta llegar al máximum 
establecido por la ley, en cuyo caso se aplicará el mínimum de la 
pena del género inmediato superior. 

Exceptúanse de esta disposición los delitos contra los que la ley 
no señala más de seis meses de prisión, respecto de los cuales la 
agravación nunca podrá exceder de dos años. 

767. En el caso de reincidencia ulterior, se observarán las 
siguientes disposiciones: 

1.* Si la primara condena hubiera sido de dos á cuatro años de 
presidio ó penitenciaría, el último delito se castigará con seis á 
-doce años. Si hubiera sido de seis á doce, se penará con doce á vein- 
te años, con derecho de gracia por buena conducta durante doce 
años. 

Este inciso se aplicará cuando el nuevo delito, prescindiendo de 
la reincidencia, no mereciera una pena mayor que la del primero. 
En el caso de que al último correspondiere una pena mayor, la 
agravación se hará en la proporción establecida' en este mismo in- 
ciso hasta llegar al máximum de la pena. 

2.* SL la pena del último delito fuera igual á la del primero, se 
aumentará en la proporción establecida en el inciso I.** y con la 
limitación que en él se establece respecto de la duración de la pena 
y del derecho de gracia. 

768. En el caso de que las penas fuesen pecuniarias, se au- 
mentará por la primera reincidencia, con una cantidad igual á la 
de la primera condenación, y así sucesivamente en las reinciden- 
<íias ulteriores. 



CAPITULO VIII 

DE LA PRESCRIPCIÓN 

769. La acción penal se prescribe: 
Para los delitos comunes sujetos á la jurisdicción militar: 
1.^ Por el trascurso de diez años, si la infracción se castiga con 

la pena dé muerte. 

2.^ Por el trascurso de ocho años, si la infracción se castiga con 

la pena de veinte años. 

CÓD. MIL. 10. 



146 CÓDIGO MILITAR 



3.^ Por el trascurso de cinco años, si la pena correspondiente 
fuera la de diez á quince años. 

4.^ Por el trascurso de tres años, si la pena fuese de cinco á diez 
años; en los demás casos, por dos años. 

770. El tiempo que se requiere para la prescripción empieza 
á correr desde el día en que se ha cometido la infracción criminal. 
Sin embargo, si se hubieran practicado actuaciones aunque éstas 
hubieran sido sumarias, el término no principia á correr sino desde 
la última diligencia. 

771. Se consideran crímenes ó delitos comunes, todos los 
actos punibles en la vida civil, independientes de la posición mi- 
litar del actor, tales como el asesinato, el robo ó la estafa, etc. 

772. El derecho de acusar las infracciones á la ley penal mi- 
litar, se prescribe por el trascurso de un año á contar desde el día 
del licénciamiento ó cese en el servicio. 

773. Para la prescripción de las penas, se observarán las 
reglas siguientes: 

1.^ La i)ena de muerte se prescribe por treinta años; sin em- 
bargo, después de cinco años, ya no puede ser impuesta, conmu- 
tándose de pleno derecho por la de presidio ó penitenciaría por 
veinte años. 

2.** Las penas en general se prescriben por un tiempo igual al 
de la condena, con excepción de la de muerte; 

3.^ La multa, á los dos años. 

774. Los términos para la prescripción de las penas, empie- 
zan á correr desde el día en que la sentencia queda ejecutoriada, ó 
si la sentencia Jia principiado á cumplirse, desde el día en que la 
ejecución se interrumpe. 

775. Si antes de vencido el término, comete el>reo otro delito 
de la misma especie, ó que merezca igual ó mayor pena, la pres- 
cripción comenzada, queda sin efecto. 

776. La acción que procede de la responsabilidad civil por 
delitos ó crímenes, se prescribe á los plazos fijados por el Código 
Civil. 



LIBRO II. TlT. XVII. — DE LAS PENAs"" 147 



TITULO XVII 

DE LAS PENAS 

CAPÍTULO I 

' DE LAS PENAS EN GENERAL 

777. Las penas que este Código establece, son: corporales, 
privativas de honores ó derecho^ y pecuniarias. 

778- Las penas corporales comprenden : 
1.* La muerte. 
2.* El presidio. 
3.* La penitenciaría. 
4.* La prisión, (i) 
5.* El arresto. 

779. Las privativas de honores y derechos, son: 
1.* La degradación. 

2.^ La destitución. 
3.* La suspensión. 
4.* La privación de los derechos políticos. 

780. Las penas pecuniarias que pueden aplicar los Tribuna- 
les Militares, se limitan : 

A la multa. 

78 1 . Las íaltas serán castigadas con las penas disciplinarias 
determinadas en el Capítulo respectivo. 

CAPÍTULO II 

DE LAS DIVERSAS ESPECIES DE PENAS Y SUS EFECTOS 

782. Todo individuo condenado á la pena de muerte por los 
Tribunales Militares, será fusilado. El cadáver podrá ser entrega- 
do á sus parientes si lo reclamaren, pero la inhumación deberá ha-* 
cerse sin pompa. 

<1) La ley de 27 de Junio de 1908 establece qne la pena de prisión cnando 
sea de seis meses ó menos, no será considerada como corporal, á los efectos 
de la encarcelación provisional, ya se trate de delitos comunes ó militares. 



148 CÓDIGO MILITAR 

783. Cuaado la. condenación & la pena de muerte ó á la de 
presidio sea pronunciada contra un militar, en virtud de las leyes 
penales ordinarias, llevará aparejada la degradación militar. 

La pena de muerte pronunciada con arreglo á la legislación mi- 
litar, no implica la degradación sino en los casos determinados por 
la ley. 

784. Ninguna presunción, por vehemente que sea, dará lugar 
á la imposición de la pena de muerte. 

785. Los Tribunales Militares no podrán condenar á muerte, 
sino por las cuatro quintas partes de votos. 

786. La ejecución de la pena de muerte deberá verificarse 
dentro de las veinticuatro horas de la notificación de la sentencia 
irrevocable que la ordene. 

787. La pena de presidio consiste en la sujeción á trabajos 
forzados, duros y constantes, en obras públicas sin compensación, 
debiendo el condenado llevar una cadena al pie, pendiente de la 
cintura ó unida á la de otro penado. 

Siempre que por falta de presidio ó por falta de trabajos en que 
deban ocuparse los reos, no pudiera cumplij'se la condena, serán 
destinados á penitenciaria, computándose tres diaa de esta pena, 
por dos de aquella, y sin que puedan reportar utilidad en el trabajo, 
ni exceder de veinte años los de penitenciaria. 

788. Cuando se impusiere la pena de veinte attos de presidio, 
el condenado tendrá derecho á obtener su libertad, pasados quince 
años, si durante ocho consecutivos hubiese demostrado una aplica- 
ción notable al trabajo, sin incurrir en castigo por actos de maldad 
ó desobediencia, y dando señales irrecusables de su corrección mo- 
ral, salvo el caso del artículo 767. 

789. La pena de presidio variará entre dos y veinte afioa y 
en los menores de este tiempo, podrán los condenados abreviar su 
duración si hubieran cumplido las tres cuartas partes de su con- 
dena, y hubieran llenado las condiciones que requiere el articulo 
anterior por un período consecutivo é igual á la tercera parte del 
de la condena. 

Cada grado de esta penalidad comprenderá el período de dos años. 

790i La pena de presidio lleva consigo las siguientes; 
1." Degradación militar. 



1 



LIBRO II. TÍT. XVII. — DE LAS PENAS 149 



2.^ rnhabilitación para cargos públicos por la mitad más del 
tiempo de la condena, contado desde el cumplimiento de ésta. 

3.0 Interdicción civil que hace al penado inhábil para la admi- 
nistración de los bienes j lo somete á las disposiciones del Código 
Civil respecto de los incapaces. 

79 I • La pena de penitenciaría consiste en la reclusión del 
condenado en un establecimiento público, especialmente destinado 
á este objeto d), con sujeción á trabajos dentro del mismo estableci- 
miento involuntarios, pero no duros ni penosos, sin cadenas, ni pri- 
siones, exceptuándose el caso de temerse fundadamente una tenta-* 
tiva de evasión. 

792. . ^1 producto del trabajo en penitenciaria se aplicará: en 
primer lugar, á indemnizar el gasto causado en el establecimiento; 
en segundo lugar, á satisfacer la responsabilidad civil, y final- 
mente á procurar á los condenados algún auxilio y formarles un 
ahorro, cuyo importe se les entregará cuii^plida la condena. 

793. La pena de penitenciaria como la de presidio no podrá 
exceder de veinte años ni bajar de dos y con el derecho de gracia 
determinado en los artículos' 788 y 789. (2) 

794. La pena de penitenciaría produce los mismos efeótos que 
la de presidio, con excepción de la degradación militar, á menos 
que ésta se imponga especialmente por alguna disposición de este 
Código. 

795. La pena de prisión en los términos de este Código signi- 
fica la detención en cárcel^ en fortaleza ó en cuartel. 

La pena de prisión es temporal, siendo su máximum de cinco años 
y su mínimum un mes. 

79d. La pena de arresto consiste simplemente en la detención 
de la persona que lo sufre, siendo su máximum un mes. 

797. El arresto se divide en arresto á domicilio, arresto leve, 
mediano y riguroso. 

798. El arresto á domicilio ha de cumplirse en la habitación 
del que deba sufrirlo, no pudiendo abandonarla ni admitir visitas 
sin previo permiso, durante el término de la pena. 

Los Capitanes y Oficiales pueden sufrirlo en cuarto de bandera. 

(1) Por decreto del 6 de Marzo de 1895 está dispaesio que los penados mili- 
tares cumplan su condena en la fortaleza «General Artigas». 

(2) Véase el articulo 762. 



150 CÓDIGO MILITAR 



799. El arresto leve, el mediano y el riguroso deben cum- 
plirse en departamento aisla(lo. El máximum del arresto riguroso 
es de un mes. 

800. El arresto mediano durará de diez á quince días. 
El arresto leve tendrá como máximum diez días. 

80 1 . El arresto riguroso se sufre en calabozo. 

802. El arresto á domicilio será aplicable á los Jefes^ pudiendo 
imponerse también á los Oficiales, y en los demás parajes á los 
individuos de tropa. 

803. La* degradación militar impuesta como pena principal ó 
como accesoria, consiste en arrancar al sentenciado sus insignias y 
condecoraciones militares en el centro de un cuadro de tropas. 

La degradación impuesta como pena principal, lleva consigo la 
de prisión ; cuya duración será determinada por la sentencia, de 
acuerdo con el artículo 795. 

804« Los efectos de la degradación militar, son: 

1.** La privación del grado y del derecho de usar sus insignias 
y uniforme. 

2.^ La incapacidad de servir en el Ejército bajo concepto alguno. 

3.^ La privación del derecho de llevar condecoraciones. 

4.^ La pérdida de todo derecho á pensión y á recompensas por 
servicios anteriores. 

805. La destitución consylste en privar al condenado del grado 
que reviste y del goce de uniforme y condecoraciones militares. 

El destituido no podrá obtener pensiones ni recompensas por 
servicios anteriores, á menos de ser rehabilitado. 

806. La suspensión consiste en la priyación temporal del em- 
pleo ejercido por la persona que comete la infracción. 

Esta pena es temporal, siendo su máximum un año y su míni- 
mum un mes, y sólo es aplicable á los Jefes y Oficiales. 

807. La pena de suspensión produce los siguientes efectos: 
1.^ Impedir al condenado el ejercicio de las funciones anexas al 

empleo. 

2.^ La suspensión decretada durante el juicio trae como conse- 
cuencia inmediata la privación de la mitad del sueldo al presunto 
reo, la cual sólo se le devolverá en el caso de pronunciarse senten- 
cia absolutoria. 

La suspensión decretada por vía de pena, priva de todo sueldo 



LIJ^RO II. TÍT. XVII. ^- DE LAS PENAS 151 

al suspenso mientras ella dure. Perderá también, si la suspensión 
pasa de seis meses, el derecho á los ascensos que le correspondan^ 
durante su condena. 

oOo. La privación de los derechos políticos inhabilita para 
el ejercicio de los derechos electorales activos y pasivos. 

Esta pena no podrá ser aplicada por los Tribunales Militares, 
sino como accesoria de otra, siendo el máximum de su duración la 
mitad más del tiemí)o de la condena principal. 

809. La pena de multa obliga al condenado al pago de la can- 
tidad determinada en la sentencia. 



CAPITULO IIÍ 

DE LA APLICACIÓN DE LAS PENAS 

810. Cuando el delincuente no pudiere, ó rehusare pagar la 
multa, será ésta sustituida por la pena de prisión. 

La graduación se hará en tal caso por los Tribunales Militares, 
computándose un peso cincuenta centesimos fuertes, por cada día 
de prisión. 

La prisión, sin embargo, no podrá exceder en ningún caso de un 
año, ni ser menor de un mes. ' 

8 1 I . Las penas que se impongan por los Tribunales Milita- 
res, deben estar señaladas en la ley con anterioridad á la perpetra- 
ción de la infracción criminal. 

Si después de consumada la infracción, pero antes de su castigo, 
se promulgare otra ley que mitigue la pena aplicable al hecho eje- 
cutado, ó que exima ese hecho de toda pena, deberá conformarse la 
sentencia á los términos de la nueva ley. 

Si la nueva ley no comprendiese entre los delitos un hecho cas- 
tigado por la ley anterior, cesarán de derecho los efectos del pro- 
cedimiento y de la condena. 

8 1 2. Los delincuentes que durante el proceso ó después de la 
sentencia llegaren á encontrarse en estado de demencia, no sufrirán 
castigo alguno mientras permanezcan en dicho estado. 

813. En las penas divisibles, la pena correspondiente al dev- 
lito será el término medio, debiendo los Jueces recorrer toda su 
extensión, aumentándolas hasta el máximum ó disminuyéndolas 
hasta el mínimum, con arreglo al carácter de las circunstancias 



152 CÓDIQO MIUTAR 

agravantes 6 atenaantee que existan, salvo determinacióo especial 
en este Oódigo. 

814. Cuando en los casos en que la ley señala la pena capi- 
tal concurren sólo circunstancias atenuantes, la pena correspon- 
diente será la inmediata en grado. 

8 1 5. Siempre que los Tribunales impongan ana pena que 
lleve consigo otra, se hará aplicación de ambas en la sentencia. 

8 1 6. Cada grado de una pena divisible constituye pena dis- 

81 7. En los casos en que la ley señala una pena compuesta de 
dos 6 más distintas, cada una de estas forma un grado de penalidad, 
la más leve de ellas el mínimum y la más grave el máximnm. 

818. En los casos en que la ley prescriba que la pena ae au- 
mente ó disminuya en uno ó más grados, si el aumento ó disminu- 
ción no pudiera efectuarse en el todo ó en parte en la misma es- 
pecia de pena, se pasará, agotados los grados de ésta, á la pena in- 
mediata superior 6 inferior, en el grado correspondiente. 

819. Los grados ordinarios de las penas de presidio ó peni- 
tenciaria serán de dos á cuatro años, de cuatro á ocbo, de ocho á 
doce, de doce á quince y de quince á veinte. 

820. Los Tribunales Militares elevarán ó disminuirán estas 
penas según los grados expresados, salvo los casos en que especial- 

, mente se haya determinado en este Código algún periodo particular 
de duración. 

82 1 . Los grados ordinarios de la pena de prisión, serán de 
uno á seis meses, de seis meses á un año, de un año á dos, y asi su- 
cesivamente hasta cinco años, con la misma salvedad establecida 
en el artículo anterior. 

822. Cuando por razón de la naturaleza de la pena y de la 

calidad del justiciable, no puedan aplicarse las penas militares, se- 
rán éstas reemplazadas de la manera siguiente: 

1.'^ La degradación militar impuesta como pena principal, por la 
privación de los derechos políticos. 

2," La destitución por prisión graduada dentro del máximnm y 
mínimum qne á esta pena corresponde. 

823. Las penas impuestas per los Tribunales Militares em- 
piezan á correr: 



J 



LIBRO II. TÍT. XVIII. — DE LAS INFRACCIONES 153 



1.^ Las que estén acompañadas de la degradación militar, desd& 
el día en que ésta se verifiqué. 

2.^ Las demás penas, d.esde que la sentencia que las impone quede- 
ejecutoriada, ó desde el día en que tenga lugar la lectura de la sen- 
tencia en presencia de la tropa, cuando esta formalidad fuere exi- 
gida. 

3.** Si el condenado no estuviere detenido en la época expresada, 
la pena empezará á correr desde su ingreso á la prisión. 

824. Toda condenación pronunciada contra un Oficial, depri- 
mente del decoro y de la dignidad, con^o por razón de robo, hurto,, 
estafa ó malversación, entraña la pérdida del grado. 

825. Los funcionarios, agentes, empleados militares y otros 
asimilados á los militares, serán considerados para la aplicación de 
las penas, como Oficiales, Sargentos primeros ó individuos de tropa^ 
según el grado que corresponda á su rango. 



TITULO XVIII 

DE LAS INFRACCIONES CONTRA LA SEGURIDAD DEL ESTADO 

CAPÍTULO I 

DE LA TRAICIÓN 

82o. Comete el crimen de traición todo militar ó cualquiera 
otra persona que ejecute alguno de los hechos siguientes: 

1.^ Tomar armas contra la República. 

2,^ Facilitar al enemigo la entrada en el territorio de la Nación, 
el progreso de sus armas, ó la toma de una plaza, puestos militares, 
buques del Estado ó almacén ó municiones de boca. 

3.^ Proporcionar al enemigo medios directos de hostilizar á la 
Nación. 

4.® Destruir ó inutilizar caminos, establecimientos ó telégrafos^ 
en beneficio del enemigo. 

5.** Dejar de cumplir el militar, total ó parcialmente, una ordeni 
oficial, ó alterarla de una manera arbitraria, con el mismo pro- 
pósito. * 

6.^ Dar noticias falsas ú omitir las exactas relativas al enemigo- 
cuando fuera su deber trasmitir esas noticias. 



154 CÓDIGO MILITAR 



7.*^ Comunicar intencionalmente al enemigo, noticias sobre el 
•estado del Ejército Nacional ó sus aliados. 

8.^ Poner en su conocimiento los santos, órdenes y secretos mi- 
litares ó políticos que le hayan sido confiados. 

9.** Reclutar gente dentro ó fuera del territorio nacional para una 
potencia enemiga. » 

10. Seducir las tropas de la Nación para engrosar las filas ene- 
migas. 

11. Provocar la fuga ó impedir dolosamente la reunión de tropas 
desbandadas en presencia del enemigo. 

12. Servir de guía al enemigo para una operación militar con- 
tra tropas orientales ó aliadas, ó siendo guía de tropas orientales 
ó aliadas, desviarlas dolosamente del camino que se proponían 
seguir. 

13. Divulgar noticias con el propósito de hacer decaer el ánimo 
del Ejército. 

14. Impedir que las tropas nacionales ó aliadas reciban en tiempo 
de guerra, los auxilios y noticias que se les enviaren. 

15. Poner en libertad á prisioneros de guerr^ con el objeto de 
que engruesen las filas enemigas. 

16. Mantener directamente, ó por medio de tercero, corresponden- 
cia con el enemigo, que se relacione con el servicio ó con las opera- 
ciones encomendadas á las fuerzas nacionales, si no han recibido al . 
efecto orden escrita del Jefe superior de quien dependan. Este caso 
comprende á cualquier otra persona existente en el Ejército. 

17. La tentativa para destruir la independencia ó integridad de 
la Nación. 

827. Cuando los Jefes ú Oficiales y tropa del Ejército de lí- 
nea ó de la Guardia Nacional colectivamente cometieran el crimen 
de traición serán castigados: 

1.^ Con la pena de muerte, previa degradación militar los Jefes, 
si los actos de traición han puesto en efectivo peligro la indepen- 
dencia ó integridad de la República ó han producido perjuicios con- 
siderables. 

2.^ Con la de presidio de diez á veinte años, según la importan- 
cia y gravedad de los mismos actos, fuera del caso del anterior 
inciso. 

3.^ Los Oficiales subalternos sufrirán la pena de seis á diez años 
de presidio. ^ 

4.® Los Sargentos, Cabos y soldados, de cuatro á seis años de 
presidio. 



LIBRO II. TÍT. XVIII. — DE LAS INFRACOIONÍIS 155 



828. Fuera del caso del artículo anterior, el autor de la trai- 
ción será castigado con la pena de muerte ó la de presidio hasta 
veinte años, según la gravedad de los casos que determina el artí- 
culo 826. 

829. La conspiración para el crimen de traición sin mediar 
su ejecución ó tentativa, se castigará: 

En los individuos de la primera clase, con la pena de seis á ocho 
años de presidio ó penitenciaría. 

En los de segunda clase, con las mismas penas de cuatro á seis 
años. 

En los de tercera clase, con uno á tres años de prisión. 

830. El que tenga conocimiento de una conspiración proyec- 
tada á tiempo de poderla impedir, y jio diere parte de ella, sufrirá 
la pena de los cómplices, si el crimen ó su tentativa tuviere efecto. 

83 I . Queda eximido de toda pena, el que revelase la conspi- 
ración á la autoridad pública, antes de haber comenzado el proce- 
dimiento. 



CAPITULO II 

DEL ESPIONAJE 

832. Comete el crimen de espionaje, el individuo que bajo un 
disfraz ó un falso pretexto, trata de tomar informes que se propone 
comunicar al enemigo. 

No se consideran, en consecuencia, reos de este crimen: 

1.** Los militares pertenecientes al Ejército enemigo que abier- 
tamente con su uniforjne y en ejercicio de sus funciones, penetran 
en el Ejército Nacional para practicar un reconocimiento ú obser- 
var sus movimientos. 

2.*^ Los correos ó los chasques que sin introducirse artificiosa- 
mente en el seno del Ejército ó en puestos militares, conduzcan 
correspondencia para el enemigo y sean tomados por las fuerzas 
nacionales. 

3.^ Los que asciendan en globos aerostáticos para reconocer las 
posiciones del Ejército Nacional. 

833. Las personas mencionadas, ú otras que se encuentren en 
condiciones análogas, quedarán sujetas, sin embargo, á las leyes de 
la guerra prescritas en el Derecho Internacional. 



156 CÓDIGO MILITAR 

834. £^ reputado espía, el enemigo que se introduce disfni- 
' zado en una plasa de guerra, en un puato ó establecimiento mili-. 

tar, en los trabajos, campamcatos ó acantonamientos militares. 

835. ^1 militar del Ejército de la Nación que, í sabiendas, 
oculta ó hace ocultar & los espías ó enemigos enviados para hacer 
una descubierta, se considerará por el mismo hecho coautor del 
delito. 

836. Ein la misma condición se coloca el militar que pone en 
salvo & un espía 6 agente enemigo, si verifica su acción conociendo 
el carácter que invisten. 

83/. Los espías tendrán la pena de muerte, y si pertenecie- 
ren al Ejército de la República y fueren Oficiales sufrirán además 
la degradación militar. 



CAPÍTULO ni 

INFRACCIONES QUB COUPROUBTEN LA PAZ DB LA NACIÓN 

838. El militar que teniendo nn mando prolongue las hosti- 
lidades después de recibir aviso oficial de haberse hecho la paz, 
tregua ó armisticio, será condenado á la pena de presidio, según la 
gravedad det delito. 

839. El Comandante mUitar que sin necesidad hubiera veri- 
ficado actos hostiles no mandados ni autorizados por el Gobieino, 
exponiendo al Estado á una declaración de guerra, será castigado 
con la pena de seis á diee años de presidio ó penitenciaria. 

Incurrirá en la pena de presidio ó penitenciaria de diez á veinte 
aflos, si los actos hostiles han consistido en un ataque á mano ar- 
mada contra tropas, subditos ó ciudadanos de una nación aliada ó 
neutral, si por efecto de aquellos actos se ha declarado la guerra 
ó se ha producido incendio, devastación ó la muerte de alguna 
persona. 

840. Cuando los actos de hostilidad hayan sido efecto de 
provocación, se aplicará la pena de penitenciaria por tiempo de- 
terminado ó de prisión, graduada una ú otra por los Tribunales 
Militares, según las circunstancias especíales de cada caso, salvo 
el de ataque á mano armada. 



1 



LIBRO II. TÍT. XIX. — DE LAS INFRACCIONES 157 



84 1 • Las mismas penas consignadas en el último período del 
artículo anterior y con la salvedad que él expresa, se aplicarán si 
las hostilidades cometidas después de hecha la paz ó durante una 
tregua, ó armisticio, hubieran sido provocadas. 



TITULO XIX 

DE LAS INFRACCIONES CONTRA EL ORDEN CONSTITüOIONAXi 

CAPÍTULO I 

DE LAREBELIÓN 

o42. Son reos de rebelión los militares que en número de 
cuatro ó más, se alzan armados en abierta hostilidad contra el Go- 
bierno de la Nación para cualquiera de los objetos siguientes: 

1.0 Destruir la Constitución del Estado ó cambiar la forma de 
Gobierno. 

2.0 Despojar al Presidente de la República de su autoridad ó 
privarle de su libertad personal. 

3.^ Variar el orden legítimo de sucesión de mando impidiendo 
que se encargue del Gobierno del país aquel á quien corresponda, 
en virtud del nombramiento legal efectuado por la Honorable 
Asamblea General en la forma que dispone lá Constitución del 
Estado. 

\ 4.** Usar y ejercer en si, ó despojar al Presidente de las prerro- 
gativas que la Constitución le concede ó coartarle la libertad en 
. su ejercicio. 

5.^ Impedir la celebración de la^ elecciones para Diputados y 
Senadores en la República, ó la reunión legítima de las mismas 
Honorables Cámaras. 

6.^ Disolver las Cámaras ó impedir la deliberación de alguno 
de los Cuerpos Colegisladores ó arrancarles alguna resolución. 

843. La rebelión será castigada en la forma siguiente: 
1.** Los autores ó Jefes principales sufrirán la pena de muerte. 
2.^ Los que ejercen un mando subalterno, sufrirán la "pena de 
cinco á diez años de presidio ó penitenciaría. 

3.** Los meros ejecutores, de dos á cinco años de presidio ó peni- 
tenciaría. 



• \ 



1^ CÓDIGO MILITAR 



o44. £1 rebelde que obedeciendo á la primera intimación, se 
sometiera á las autoridades legítimas , quedará exento de toda pena. 

845 • Los rebeldes que no obedeciendo á la primera intima- 
ción depusieren más tarde espontáneamente las armas, y antes que 
hubiere mediado derramamiento de sangre, sólo, tendrán: los auto- 
res ó Jefes, la pena de ocho mesefe á dos años de prisión, y los su-' 
balternos, de dos á seis meses. 



CAPITULO II 

DE LA SEDICIÓN 

846. Cometen el delito de sedición, los militares que reuni- 
dos en número de cuatro á lo menos, se alzan con alguno de los 
propósitos siguientes: 

1.^ Impedir á cualquier autoridad el libre ejercicio de sus fun- 
ciones ó el cumplimiento de sus providencias administrativas ó ju- 
diciales. 

2.** Impedir la promulgación ó la ejecución de las leyes ó libre 
celebración de las elecciones populares en alguno de los Departa- 
mentos ó secciones del Estado. 

847. Las penas del delito de sedición serán : ' 

1.* Para los autores ó Jefes, la de penitenciaría ó presidio por 
diez á quince años. 

2.* Para los Oficiales subalternos, la misma pena por cinco á 
diez años. 

3.^ Para los meros ejecutores, la misma pena por dos á cuatro 
años. 

848. Los sediciosos que se sometiesen á la primera intima- 
ción, quedarán exentos de toda pena. 

Los que, negándose á la obediencia en la primera intimación, 
se sometiesen más tarde espontáneamente, antes de ocurrir el derra- 
mamiento de sangre, serán castigados: los Jefes, con la pena de 
tres meses á un año de prisión, y los subalternos, de uno á tres 
meses. 



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:^\' 



LIBRO II. TÍT. XX. — DELITOS CONTRA EL ORDEN 



159 



TITULO XX 

DELITOS CONTRA EL ORDEN Y SEGURIDAD DEL EJÉRCITO 

CAPÍTULO 1 ''^ 

MOTÍN 

849. Son considerados en estado de motín : 

1.° Los militares que estando sobre las armas y que reunidos en 
número de cuatro, por lo menos, y obrando de concierto, rehusaren 
á la primera intimación obedecer las órdenes de sus jefes. 

2.^ Los militares que en ,el mismo número tomasen las armas,, 
sin autorización, y obraren contra las órdenes de sus Jefes. 

3.° Los militares que reunidos en el número de ocho cuando 
menos, se entregaren á violencias, haciendo uso de las armas, y 
que á la voz de sus superiores, rehusaren dispersarse ó volver al 
orden. 

o50. La pena del mptin será la de muerte para los instiga- 
dores ó cabezas, y para los Jefes que concurran á él, en defecto de 
Jefes para los Oficiales, y á falta de éstos para los Sargentos y 
Cabos, si el motín hubiera producido derramamiento de sangre, ó 
pusiere en grave peligro la disciplina ú obediencia del Cuerpo en 
cuyo seno se produjera. 

Los delincuentes á quienes no les comprenda la pena de muerte 
sufrirán la de presidio por diez á qujnce años. 

85 I • Fuera de los casos previstos en el artículo anterior, la 
pena será de diez á quince años de presidio para los instigadores, 
cabezas, Jefes, Oficiales ó Clases de tropa en su caso respectivo. 
A los otros partícipes, la de presidio por dos á seis años. 



CAPITULO II 

DE LA INSUBORDINACIÓN 

852. Es reo de insubordinación el que falta al respeto que 
debe á sus superiores ó que no obedece la orden de servicio que se 
le hubiese dado. 



1-60 CÓDIGO MILITAR 



853. £^1 <iue no cumpla la orden relativa al servicio que se 
le haya dado, sufrirá en los casos leves una pena de disciplina, y 
en los graves, la pena será impuesta por los Tribunales con arreglo 
•á las circunstancias y carácter del delito. 

854. 1^1 que por si solo resiste pública y obstinadamente una 
orden* de servicio que se le haya dado, será castigado, no estando 
sobre las armas, con prisión militar de seis meses á tres años, y si 
-estuviese con ellas, úe dos á cinco años. 

855. SI militar que al frente del enemigo rehusase manifies- 
tamente atacarle, defenderse ó cumplir la orden de servicio que su 
superior le hubiese dado, será condenado á muerte. 

856. Todo individuo de tropa, que en función de guerra ú 
otra del servicio, maltratare de obra á cualquier Oficial del Ejér- 
<€Íto, ó que ponga mano á las armas con intención de ofenderlo, 
aun cuando haya sido castigado por dicho Oficial, sufrirá la pena 
de muerte: fuera de estos casos, será penado con seis á diez años 
de presidio, si del maltrato no ha resultado herida ó muerte, en 
^uyo caso sufrirá la última pena. 

857. El individuo de tropa, que en función de guerra ú otra 
del servicio, ofendiere con palabras ó amenazas á cualquiera Oficial 
•del Ejército, sufrirá la pena de tres á seis años de presidio : fuera 
de estos casos, si el Oficial fuere dé su Cuerpo, dos á cuatro años 
«de presidio, y siendo de otro del Ejército, de uno á tres años. 

858. Todo Cabo ó soldado que en función de guerra, ú otra del 
servicio, maltratare de obra al Sargento por quien estuviere man- 
cado, tendrá pena de muerte, pero si sólo pusiere mano á las armas 
con intención de ofenderlo, sufrirá seis años de presidio : fuera de 
estos casos, será castigado con presidio de dos á seis años si el 
Sargento fuere de su Cuerpo, y siendo de otro del Ejército, de uno 
á cuatro años, pero si del maltrato resultare la muerte, sufrirá la 
última pena. 

859. El Cabo ó soldado que en función de guerra ú otra del 
servicio, ofendiere con palabras al Sargento por quien estuviere 
mandado, sufrirá la pena de uno á tres años de presidio; fuera de 
estos casos, de cuatro á doce meses de prisión, si el Sargento fuere 
de su Cuerpo, y siendo de otro del Ejército, se le impondrá prisión 
de dos á seis meses. 

860. El soldado que en función de guerra ú otra del servicio 
maltratare de obra al Cabo por quien estuviere mandado, ó al que 



LIBRO II. TÍT. XX. — DELITOS CONTRA EL ORDEN 161 

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se-le hubiere dado á reconocer como tal, tendrá pena dé muerte; pero 
si sólo hubiere puesto mano á las armas con intención de ofenderle, 
será penado con cuatro años de presidio: fuera de estos casos, será, 
■castigado con presidio de uno á cuatro años si el Cabo fuere de su 
Cuerpo, y siendo de otro del Ejército se le impondrá una pena co- 
rreccional con arreglo á las circunstancias, pero si del maltrato 
.hubiere resultado la muerte, sufrirá la última pena. 

06 I . El soldado que en función de guerra ú otra del servicio 
ofendiere con palabras ó amenazas al Cabo por quién estuviere 
mandado, ó al que se le hubiere dado á recon(«3er como tal, será 
penado con prisión de seis meses á dos años : fuera de estps casos 
se le impondrá una pena de disciplina. 

86 2> W Sargento segundo que con .respecto al primero co- 
meta cualquiera de los delitos determinados en los artículos ante- 
riores, sufrirá la pena que por la naturaleza del delito corresponda 
al Cabo que lo cometiera con el Sargento. 

o63. El Cabo segundo que incurra en los delitos determina- 
dos en los artículos anteriores respecto al primero, sufrirá la pena 
establecida para el soldado que faltare al Cabo. 

0D4. El militar Üe cualquiera clase que fuere, que faltare al 
respeto debido á sus superiores, con palabras ú obras, por escritos 
privados ó por la prensa, sufrirá irremisiblemente la pena que co- 
rresponda á las circunstancias y calidad del ofendido y ofensor, 
<3ebiehdo graduarse la pena bajo este concepto por las que quedan 
determinadas en este Código, y teniendo presente el Tribunal las 
circunstancias en que se cometa el delito y la calidad de las per- 
sonas. 

865. El Jefe ú Oficial que quebrante el arresto obligatorio 
sufrirá la pena de un mes á dos años de prisión. 



CAPITULO III 

DE LAS INFRACCIONES EN EL MANDO SUPERIOR 

866. El Comandante Militar de una plaza ó puesto militar 
■cualquiera, que capitule, haga su entrega, ó la abandone al ene- 
migo, será sometido á juicio militar en el acto de presentarse ó de 
ser aprehendido, si conserva su libertad, y si cae prisionero, cuando 
regrese' á la patria. 

1 
CÓD. MIL. 11 1 



162 CÓDIGO MILITAR 



1 — 



867. Los Tribunales Militares aplicarán á los que resulten 
culpables, según el artículo anterior, la pena de muerte en los si- 

'guientes casos: 

1.° Si hubieren hecho la capitulación, entrega ó abandono sin 
agotar los medios de defensa y sin practicar todo lo que el deber 
y el honor prescriben ó encontrarse en el caso del artículo 547. 

2,^ Si por negligencia en el uso de los medios de defensa de que 
puedan disponer han capitulado, abandonado ó entregado al ene- 
migo la plaza ó puesto á su mando. 

3.0 Si hallándose en peligro de ser atacado ó aislado por el ene- 
migo, fuere culpable de negligencia en pedir ó procurarse con 
tiempo, municiones, armas, víveres, forrajes ó cualquier otro ele- 
mento necesario á la defensa, ó que por negligencia no haya puesto 
la plaza ó puesto militar en estado de resistir al enemigo, según las 
reglas del arte de la guerra, si la pérdida ó rendición de la misma 
proviene de algunas de estas causas. 

Quedará libre de cargo y culpa si justificare que sus pedidos 
fueron hechos con tiempo y no fueron provistos. 

868. La pena determinada en el artículo anterior podrá ser 
sustituida por cinco años de presidio como mínimum, cuando in- 
tervinieran en el hecho circunstancias especiales que modifiquen 
su gravedad y que serán apreciadas en cada caso por los Tribuna- 
les Militares. 

869. El Comandante Militar de una plaza ó puesto militar 
no podrá justificar su conducta en los casos de los artículos ante- 
riores, con la opinión ó acuerdo de algún consejo que. hubiere re- 
unido y que se hubiere pronunciado por la capitulación, entrega ó 
abandono antes de cumplir alguna de las prescripciones determi- 
nadas en el artículo 547. 

Sin embargo, el cumplimiento de esas prescripciones y la impo- 
sibilidad de defender por más tiempo la plaza ó puesto militar, 
deberá justificarse por acuerdo de un consejo de defensa formado 
por los Jefes superiores de las distintas armas que compongan la 
guarnición, siendo responsal?les personalmente de la entrega, aban- 
dono ó capitulación los individuos que hubiesen firmado el acuerdo, 
y quedando, en consecuencia, sujetos á las mismas responsabilida- 
des que el Jefe de la plaza ó puesto, si no se hubiere llenado alguna 
de las condiciones requeridas pcfr el citado artículo 547, 

870. Los que hubieren votado contra la rendición ó abandono, 
harán constar su dictamen por escrito. 



LIBRO II. TÍT. XX. — DELITOS CONTRA EL ORDEN 163 

87 I . Incurren en las mismas responsabilidades^ establecidas 
en el anterior artículo, los Oficiales que hubieren aconsejado ó que 
hubieren cooperado á los actos á que él se refiere ó la celebración 
de las convenciones relativas á los mismos. 

872.' Las disposiciones de los artículos precedentes de este 
capítulo no son de modo alguno aplicables al Comandante ú Oficial 
que hubiere sido autorizado por su Jefe para rendir ó abandonar 
una plaza ó puesto. . , ' 

873. Si la entrega 6 capitulación tuviere lugar á consecuen- 
cia de motín, rebelión ó desobediencia de Oficiales y tropa que 
impidan á su Jefe superior continuar la lucha, éste quedará exo- 
nerado de toda responsabilidad ; pero deberá justificar convenien- 
temente ante el Tribunal Militar, que usó sin reserva y sin éxito, 
las facultades que le correspondían para obligar á sus subalternos 
al cumplimiento del deber ; y si no hubiere empleado estas facul- 
tades, sufrirá las penas de destitución ó de prisión militar, pOr un 
tiempo que variará, según las circunstancias, dentro del máximum 
y mínimum legal. 

874. Los subalternos que obliguen al Jefe superior á la en- 
trega ó capitulación en la forma establecida por el artículo ante- 
rior, serán castigados con penas que'Variarán entre la de muerte y 
la de presidio, con arreglo á las circunstancias del caso, cuya apre- 
ciación corresponde al Tribunal respectivo. 

875. El General ó Jefe de una fuerza armada que capitule 
en campo abierto sin encontrarse en alguno de los casos determi- 
nados en el artículo 546, sufrirá la pena de muerte. 

87d. Aun cuando por las circunstancias de la capitulación 
el Jefe que la hubiere hecho, no hubiese incurrido en las penas de- 
terminadas en los artículos anteriores, sufrirá siempre la de prisión 
militar de tres á cinco años, si por la capitulación, no siguiese en 
todo la suerte de la guarnición ó de la tropa de sú mando y hu- 
biese estipulado condiciones más ventajosas para si y para los 
Oficiales. 

, 877. Incurren en la pena de muerte el Jefe ó cualquiera Ofi- 
cial Comandante de un destacamento ó Cuerpo de tropa que en 
campo abierto y con grave daño del Ejército ó de parte del mismo, 
sé hubiere retirado y se le justifique en juicio que no hizo por su 
parte cuanto exigía el honor y el deber. 

La pena será de destitución ó prisión militar de uno á cinco años 



164 CÓDIGO MILITAR 



á juicio del Tribunal y ©n relación á la gravedad del hecho, si hu- 
bieren ocurrido circunstancias extraordinarias que disminuyan su 
culpabilidad. 

o7o. El General en Jefe del Ejército ó Comandante de un 
Cuerpo de tropas que sin legítimo motivo abandone el mando ya 
sea frente al enemigo, ya en circunstancias tales que comprometan 
la seguridad del Ejército, ó de una parte del mismo, sufrirá la pena 
de muerte. 

Si el abandono hubiera tenido lugar en cualquiera otra circuns- 
tancia, se le impondrá el máximum de la pena de la prisión militar^ 

87 9. El Comandante de un destacamento ó Cuerpo de tropas 
que en tiempo de guerra no hubiere cumplido con la orden que se 
le haya dado, si la falta de cumplimiento hubiese favorecido al ene- 
migo causando grave daño al Ejército ó á las fuerzas nacionales, 
será castigado con la pena de muerte. 

Si la orden fué desobedecida por negligencia y ha ocasionado los 
perjuicios determinados en el párrafo anterior, sufrirá la pena de 
cinco á quince años de presidio, pudiendo comprenderse la desti- 
tución. 

Si la falta de cumplimiento á la orden no ha ocasionado los per- 
juicios determinados en los dos párrafos anteriores, sufrirá en el 
caso del primero, de diez á veinte años de presidio con destitución, 
y en el caso del segundo párrafo, de tres á seis años de presidio. 

En tiempo de paz la pena será de un año de prisión como mínimum. 

880. El Comandante Mifttar que por haber practicado sin ne- 
cesidad algunos actos no autorizados ni ordenados por el Gobierno, 
diera lugar con ellos á que los ciudadanos ó cualesquiera otras per- 
sonas, que se hallen bajo la protección de las leyes del Estado su- 
fran represalias, será castigado con prisión graduada, salvo el caso 
de ser atacado. 

Si los actos arbitrarios de que se trata, no hubieren producido 
represalias, la pena será de un año de prisión militar. 

88 I • El Jefe que, salvo el caso de necesidad ó de evidente 
conveniencia, ataque al enemigo contra orden expresa de su supe- 
rior, sufrirá la pena de cinco años de prisión. 



LIBRO II. TÍT. XX. — DELITOS CONTRA EL ORDEN 165 



CAPITULO IV 

DE LOS CRÍMENES Y DELITOS EN EL DESEMPEÑO DE COMISIONES 

002. Los militares que hallándose encargados de la custodia 
de un objeto determinado, lo hayan inutilizado, destruido ó ro- 
bado, serán castigados por haber violado su mandato, con prisión 
ó presidio desde seis meses' á diez años, según la gravedad de los 
casos. 

003. El militar que estando de guardia, de piquete, ó pres- 
tando cualquier otro servicio sobre las armas, se hallase embria- 
gado ó se presentare en tal estado al tiempo de ir á prestar cual- 
quiera de los indicados servicios, sufrirá la pena de dos á seis 
meses de prisión. 

8i el culpable fuera Jefe de puesto ó Comandante, la pena de 
prisión no será menor de seis meses; y podrá el Tribunal aumen- 
tarla hasta dos años, estudiadas las circunstancias y aun imponer 
la de suspensión si fuere Oficial, por el misn^o tiempo de prisión, 
y hasta la destitución según el caso. 

884. El Oficial que encargado de la custodia de un convoy 
lo abandonare voluntariamente, se le castigará : 

1.0 Si fuere en tiempo de guerra, con la pena de muerte, siem- 
pre que á consecuencia del abandono el convoy cayere total ó par- 
cialmente en poder del enemigo ; y si esto no tuviere lugar, se apli- 
cará la de presidio ó penitenciaria, de cuatro á diez años. ' 

2.*^ En tiempo de paz, de uno á tres años de prisión. 

885. Si el Oficial encargado de la escolta de un convoy se 
hallare separado del todo ó parte del mismo, por efecto de su ne- 
gligencia, será castigado, en tiempo de guerra, con la destitución, 
y en tiempo de paz, con seis meses á un año de prisión, según la 
gravedad del hecho. 

886. El Oficial encargado de una expedición ó misión, que 
ño cumpliendo las órdenes recibidas, hubiese llevado las tropas á 
lugares distintos, ó hubiere desempeñado mal el encargo que se le 
confió, será castigado con prisión hasta cuatro años ó con suspen- 
sión deLempleo por el mismo tiempo, según las consecuencias del 
hecho. 

887 • El militar que en tiempo de guerra recibiese encargo 
de trasmitir una orden por escrito, ó cualquier otro despacho, y 



166 CÓDIGO MILITAR 






que voluntariamente lo hubiese abierto, ó no lo hubiese entregado 
á la persona a quien iba dirigido, sufrirá la pena de muerte ^si por 
aquel hecho hubiere comprometido la seguridad del Estado, del 
Ejército, ó de la Marina ó de una parte de ellos. 

Si no hubiel-e ocurrido, ó no pudiere ocurrir peligro alguno, la 
pena será de dos á cinco años de prisión. 

OOO. El Militar á quién en tiempo de paz se comisionare para 
trasmitir una orden ó despacho cualquiera, y lo hubiese abierto, 
incurrirá en la pena de uno á dos años de prisión. 

Si lo hubiese perdido por no haberlo guardado cuidadosamente, 
ó si no. lo entregare á la persona á quién iba dirigido, será penado 
con tres meses á un año de prisión. 



CAPITULO V 

DE LAS INFRACCIONES COMETIDAS POR LOS QUE RECIBEN CONSIGNA 

889. Toda centinela que estando apostada cerca del enemigo 
ó en una plaza sitiada, abandone su puesto antes de ser relevada, 
será castigada con la pena de muerte. 

890. Toda centinela que en tiempo de paz ó de guerra, fuera 
de la presencia del enemigo, abandone el puesto, será penada con 
prisión de dos á cinco años. 

89 I . Toda centinela que al frente del enemigo se deja mudar 
por otra persona que no sea su Cabo y sin orden del Comandante 
de la guardia, será pasada por las armas. 

892. Toda centinela que en tiempo de paz ó de guerra, fuera 
de la presencia del enemigo, incurre en- el delito determinado en el 
artículo anterior, será penada con dos á cinco años de prisión. 

893 • Toda centinela que estando apostada al frente del ene- 
migo, se embriague durante su facción, será pasada por las armas. 

894. Toda centinela que en tiempo de paz ó de guerra, fue- 
ra de la presencia del enemigo, incurra en el delito determinado 
en el artículo anterior, será penada de dos á cinco años de prisión. 

895. El que estando de facción al frente del enemigí), se le 
encuentre dormido, será penado con dos á cuatro años de presidio. 

896. La centinela que en tiempo de paz ó de guerra, fuera 
de la presencia del enemigo, incurra en el delito determinado en 



LIBRO II. TÍT. XX- — DELITOS CONTRA EL ORDEN 167 



el articulo anterior, será penadli con eeis meses á dos años de 
prisión. 

o9/ • La centinela apostada en una plaza sitiada ú otro punto 
fortificado al frente del enemigo, que viere escalar la o1bra de forti- 
ficación de resguardo, sea muralla, estacada, ú otra, para salir ó en- 
trar en la plaza ó punto fortificado y no dé parte ó no haga fuego 
en caso necesario, será pasada por las armas. 

Cualquiera omisión que cometa en los demás casos citados en el 
artículo anterior, será castigada con una pena de prisión, según 
las circunstancias. 

o9o« En el caso del inciso primero del articulo anterior, no 
estando al frente del enemigo, será penada con cuatro an(TS de pre- 
sidio en tiempo de guerra, y en tieffl^po de paz, con dos años de 
prisión. 

Eu los demás casos deben aplicarse las disposiciones del inciso 
segundo del mismo ai'tículo anterior. 

o99. El que estando de centinela y viere que el enemigo se 
aproxima al puesto y no dé aviso ó no haga fuego, será pasado por 
las armas. 

900. El que robe estando de centinela, Me le impondm la 
pena de seis á doce años de pi'esi^io. 

901 . El militar que siendo Comandante de una patrulla, 
-guardia ó destacamento, abandona su puesto, es castigado : 

1.** Con pena de muerte, si el abandono ha tenido lugar al frente 
• del enemigo. 

2.® Con dos á cinco años de prisión, si el hecho tuvo lugar no 
estando comprendido en el inciso primero; en territorio declarado 
en estado de sitio. 

^P Los demás individuos que formen parte de la patrulla, guar- 
. dia ó destacamento, sufrirán en el caso del inciso primero: los Ofi- 
ciales y clases de tropa la pena de veinte años de presidio ó peni- 
tenciaría con destitución, y los individuos de tropa, la de quince 
años. 

En el caso del inciso segundo, la pena será de tres años de pri- 
sión ó penitenciaría para los Oficiales y clases de tropa, y para los 
soldados de seis meses á un año. 

4.** Con arresto riguroso en los demás casos. 

902. El militar que quebrante ó viole la consigna fuera de 
.los casos especialmente penados en este Código, sufrirá las siguien- 
tes penas: 



' n 



168 * CÓDIGO MILITAR 



1.* Siendo Oficial, la destitución, si la infracción tiene lugar al 
frente del enemigo. 

2.^ Si el hecho no ti^ne lugar en estas circunstancias y acaece 
en territorio declarado en estado de sitio, de uno á cuatro años de 
prisión. 

3.^ En los demás casos, de dos meses á un año de prisión-. 

4."^ Las clases de tropa en el caso del primer inciso, uno á tres años 
de prisión con destitución, y en caso del segundo, uno á dos años. 

5.* Los demás individuos de tropa, en el primer caso, uno á tres 
años de prisión, y en el segundo, seis meses á, un año. 

6.* En los demás casos, sufrirá una prisión correccional. 



CAPITULO VI 

INSULTOS Á CENTINELAS Y SALVAGUARDIAS 

903. El militar que con armas cometiere cualquier violencia 
contra* una centinela ó salvaguardia, será condenado á muerte. 

Si la violencia fuere cometida sin armas por dos ó más militares, 
se impondrá la pena de presidio por cinco á diez años. 

Si la violencia fuere cometida sin armas por una sola persona, se 
le impondrá la pena de uno á cinco años de prisión. 

El que con palabras ó acciones amenazare ú ofendiera á alguna 
centinela ó salvaguardia, será castigado con prisión de tres meses 
á un año. 

904. El que resiste á una patrulla en el cumplimiento de su 
consigna, será castigado con dos á diez años de presidio según la 
gravedad del caso. 

Si la resistencia fuera de muchos á la vez, ó si fuere combinada 
ó sostenida, se impondrá la pen8^ de motín. 



CAPITULO VII 

DE LOS CULPABLES DE FUGA DE PRESOS Y DE PRISIONEROS 

905. El militar que hubiere dejado fugar, favorecido ó pro- 
curado la fuga de algún preso, sufrirá las penas siguientes : 

1.* Si el evadido estuviese acusado ó condenado por crimen pe- 
nado con la muerte, presidio ó penitenciaría por veinte años, de 
dos á tres años de prisión. 



LIBRO II. TÍT. XX. — DELITOS CONTRA EL ORDEN 169 



2.* Si estuviese acusado ó penado por crimen cuya pena sea la 
de presidio ó penitenciaría por tiempo menor, prisión de un año. 

3.* En todos los demás casoií la pena variará desde arresto ri- 
guroso hasta seis meses de prisión, según las circunstancias y el 
carácter del hecho. 

906. Los militares de un Cuerpo de guardia, de una escolta 
ó custodia que intencionalmente dejaren escapar á un prisionero, 
fuera del caso previsto en el artículo 826, inciso 15j serán castiga- 
dos, atendida la importancia del prisionero y en razón del conoci- 
miento que tuvieren de esta importancia, con dos á cinco años de 

t 

prisión. 

Los que de cualquier otro modo se hagan culpables de este de- 
lito, sufrirán la pena de uno á tres años de prisión, con la salvedad 
del inciso anterior. 

907. Si la fuga de presos ó prisioneros de guerra tuviere lu- 
gar por negligencia de sus guardianes ó encargados de conducir- 
los, éstos sufrirán la pena de prisión de dos meses á un año. 

90o. Si la evasión tiene lugar violentamente ó con fractura, 
el militar ó militares culpables de complicidad en el hecho, sufri- 
rán la pena de dos á cinco años de prisión. 

909. El que intencionalmente dejare de ejecutar una captura 
que le hubiese sido ordenada por su Jefe, ó la cual estuviese obli- 
gado á practicar por su deber, será castigado con la pena de uno á 
dos años de prisión; pero si la omisión tuvo lugar por negligencia 
ó descuido, esta pena será de tres á seis meses. 



CAPITULO VIII 

INFRACCIONES Di; DEBERES INHERENTES AL CARÁCTER MILITAR 

» 

9 I 0. Todo militar que en tiempo de guerra no acudiese á su 
puesto al toque de generala ó en caso de alarma, será castigado, 
dadas las. circunstancias que apreciará el Tribunal, en la forma 
siguiente: 

1.0 Los soldados y clases con un mes á un año de prisión. 

2.0 Los Jefes y Oficiales con un mes á un año de suspensión. 

911. Cuando el delito á que se refiere el artículo anterior 
tenga lugar en tiempo de paz, la pena será de arresto riguroso para 



170 CÓDIGO MILrlTAR 



la tropa y clases, y de arresto á domicilio para los Oficiales y 
Jefes. 

9 I 2« ^^ <V^^ huyere durante el combate por cobardía ó insti- 
gare á sus compañeros por palabras ó señas á la faga, sufrirá la 
pena de muerte. ^ 

913. Será condenado á la pena de prisión hasta cinco añoe: 
1.^ El que marchando al combate ó durante el mismo, 6 en mar- 
cha ó en retirada, se apartase clandestinamente de su destacamento 
ausentándose ú ocultándose ; el que arrojase ó inutilizase sus armas 
ó municiones, ó su caballo. 

2.° El que con pretexto de herida, enfermedad ó embriaguez ín- 
tencionalmente procurada, se sustrajere del combate, ó de cual- 
quier servicio peligroso. 

3.*^ Si fuere Jefe ú Oficial, además de esta pena, suírirá la des- 
titución. 

914. Eil que en otros casos, además de los previstos en este 
título, quebrantase su deber militar, por temor de un peligro per- 
sonal, será castigado con prisión hasta tres años; y si el culpable 
fuere Jefe ú Oficial, será además destituido de su empleo. 

915. Será condenado á muerte el Jefe ú Oficial que en pre- 
sencia del enemigo se retira ó abandona el puesto que se le con- 
fiara, sin verse obligado á ello por fuerzas superiores. 

916. El que hubiere incurrido en los casos previstos en eiíte 
capítulo y que siguiendo ó volviendo á la acción, diere pruebas de 
valor, sufrirá el mínimum de la pena, si es de los comprendidos en 
el artículo 913, y si es de los comprendidos en el artículo 914, que- 
dará libre de castigo. 

917. El Jefe ú Oficial que no se encuentre en su puesto 
cuando deba marchar hacia el enemigo ó batirse, y no jiflstifique 
su ausencia de una manera satisfactoria, será castigado coii pri- 
sión de tres meses á tres años. 

El Sargento ó C^bo que incurriere en este delito, será destituido 
y condenado á prisión de dos meses á dos años. 

El simple soldado será ccndenado con pena de prisión por igual 
término. 

918. El militar que teniendo conocimiento de alguna conspi- 
ración, sedición ó motín ú otro delito militar, no lo revelase á sus 






.LIBRO II. TÍT. XX.— DELITOS CONTRA EL ORDEN 171 



superiores, será castigado con dos años de prisión si el delito se 
ha consumado. 

919, El inilitar que requerido por su superior ó por una pa- 
trulla, para que contribuya á la detención de alguna persona, no 
obedeciere, será castigado con tres meses á un año de prisión ; y si 
el caso fuese poco grave, con arresto. 

920. Nadie debe, sin permiso de su superior, escribir á per- 
sona alguna del ejército enemigo, ó que sepa que está en relación 
con él, -aun cuando el contenido del escrito sea enteramente indife- 
rente. Esta prohibición no alcanza*, sin embargo, á la correspon- 
dencia militar que tuviese un Jefe por los deberes de su cargo, con 
los Jefes enemigos. 

El quebrantamiento de esta disposición se castigará con prisión 
variable entre dos meses á un año, según las circunstancias. 

92 I . Todo militar que use públicamente los distintivos de 
un grado que no le pertenece, ó una condeíjoracióíi á la cual no 
tiene derecho, será castigado con uno á seis meses de prisión. 

Sufrirá arresto todo militar que use condecoraciones, medallas ó 
insignias extranjeras, sin haber sido anteriormente autorizado por 
el Poder competente. 

♦ 

922. El militar que descuidara de una manera vituperable 
la vigilancia de sus subordinados, ó que intencionalmente omitiera 
dar parte ó reprimir actos indebidos de los mismos, sufrirá prisión 
de dos á seis meses, y si el culpable fuere Oficial podrá ser sus- 
pendido temporalmente en sus funciones. 

923p El que presentare una queja fundada en falsas asevera- 
ciones ó asertos, sufrirá prisión de tres meses á un año. 

El que reiteradamente y con ligereza, presentare quejas funda- 
das en relaciones falsas ó el que lo haga por escrito ó por otro con- 
ducto que el debido, será castigado con arresto. 

924. Todo militar á quién se confiare reservadamente cual- 
quiera comisión de servicio, y revelase las circunstancias que ha- 
cían necesario el secreto, será destituido y sufrirá de dos á cinco 
años de prisión. * 

Si á consecuenxíia de la revelación resultare malograda la em- 
presa, la pérdida de una batalla, plaza fuerte ó puesto cualquiera 
sufrirá la pena de muerte, pudiendo el Tribunal reemplazarla por 
la de presidio ó penitenciaría, según las circunstancias que concu- 
rran. 



V 



172 CÓDIGO MILITAR 



925. Los que hallándose en un combate ó en presencia del 
enemigo, emprendieren la fuga, ó incitaran á otros á fugar, po- 
drán ser muertos por sus superiores ó por orden de éstos, después 
de habérseles mandado en alta voz que vuelvan á sus deberea y no 
obedecieren. Los que habiendo fugado ó excitado á otros á hacerlo 
fueren capturados posteriormente, serán castigados con presidio, 
cuando menos por ocho años. 

926. El Jefe de un Cuerpo que, á sabiendas, admitiere en el 
de su mando soldado perteneciente á otro Cuerpo, sin que hubiere 
presentado su licencia absoluta, será castigado con la destitución 
del mando del Cuerpo. 

i 

927. En igual pena incurrirá el Oficial que enganche, á sa- 
biendas,, soldado de otro Cuerpo, sin que hubiere manifestado su 

licencia absoluta. 

« 

92o. Los individuos de tropa que contrajeren matrimonio 
sin licencia de sus respectivos Jefes, sufrirán una pena de disci- 
plina y la pérdida de su antigüedad. 



CAPITULO IX 

INFRACCIONES DE DEBERES ADMINISTRATIVOS 

929. Los Jefes de administraciones militares ó de Estado 
Mayor á quiénes corresponda proveer á las tropas de todos los ele- 
mentos de guerra necesarios para el cumplimiento de los deberes 
militares, y que voluntariamente ó por negligencia no lo hicieren 
en la oportunidad en que debieron verificarlo, serán castigados de 
la manera siguiente: 

1.** Con la pena de muerte ó presidio por veinte años, si el hecho 
tuvo lugar al frente del enemigo y fuere la causa única ó principal 
de una derrota, capitulación ó entrega de tropas, plazas ó puestos 
' militares. 

2.*^ Con la destitución del empleo en comisión y suspensión del 
empleo militar, de seis meses á un año, si el hecho tuvo lugar en 
época de paz. 

930. El que teniendo á su cargo las provisiones de tropas ó 
Cuerpos militares, omite, á sabiendas, hacer en todo ó en parte las 
debidas pr9 visiones y su entrega á quién corresponda, será casti- 
gado, según fueren los perjuicios y consecuencias del hecho, con 



LIBRO II. TÍT. XX. — DELITOS CONTRA EL ORDEN 173 

destitución y prisión de seis meses á cuatro años si fuere militar y 
con el mismo tiempo de prisión y multa, dentro del máximum esta- 
blecido en este Código^ si fuere paisano. 

93 I . El empleado en el ramo de víveres ó en el de sanidad 
del Ejército que en el cumplimiento de sus servicios se hiciere cul- 
pable de negligencia grave, así como todo Jefe que teniendo noti- 
cia de esta negligencia en daño de la tropa que estuviere á sus ór- 
denes, no pone remedio inmediato, ó no denutícia el hecho á la 
autoridad, pudiendo hacer una de estas cosas, serán castigados con 
destitución y prisión de tres m^ses á dos años. 

Si á la negligencia se uniere el propósito de realizar un benefi- 
cio ilícito, se impondrá la pena de la malversación ó del fraude, se- 
gún el caso. 

Si esta negligencia fuese la causa de la pérdida total de la salud 
ó de la muerte de algún subordinado, la penaj será la de destitu- 
ción y de tres á cinco años de prisión. 

932. El que por negligencia deja que se deterioren las provi- 
siones ó el material de guerra puesto á su cuidado, sufrirá prisión 
de un año á lo más y pagará el daño siempre que no exceda éste de, 
un valor de quinientos pesos. 

Si el daño excediera de dicha 4suma ó se añade otra infracción 
grave, lá pena será de destitución y de dos años de prisión. 



CAPITULO X 

DE LOS ABUSOS DE AUTORIDAD Y DE FACULTADES 

933. Será castigado con pena de muerte ó de presidio ó de 
penitenciaría hasta veinte años, todo militar que sin derecho ó mo- 
tivos legítimos tomase el mando de un Cuerpo de tropas, de una 
plaza, de una villa, de una ciudad, ó de un puesto militar, v 
con la mismia pena, cuando contra la orden del Presidente de la 
República, retuviese un mando militar cualquiera, ó no diere cum- 
plimiento á una orden de desarme ó de licénciamiento. 

934. Incurre en la pena de uno á cinco años de prisión, el 
militar que en análogas circunstancias y sin necesidad disponga 
un movimiento de tropas, exceptuándose de esta disposición los 
Comandantes en Jefe de Ejército ó de tropas que operen, indepen- 
dientemente. 



174 CÓDIGO MILITAR 



935. El que en un acto de servicio, abusare de su autoridad, 
contra un inferior, dándole órdenes que no se refieran al servicio 
ó con fines particulares, así como el que exigiere del inferior dá- 
divas, tomare prestado dinero, ó aceptare regalos sin conocimiento 
del superior común, ó de. cualquier modo incitare al subalterno, 
valiéndose de su posición oficial, á entrar en compromisos que pu- 
dieran serle perjudiciales, ó ejerciere influencia desventajosa en 
las relaciones mutuas del servicio, será castigado con prisión hasta 
por dos años, y en los casos leves coYi arresto. 

936. El superior que ordene á un subalterno la ejecución 
de un acto punible en él orden del servicio ^ será castigado con la 
pena establecida en el artículo precedente, quedando exonerado del 
castigo el subalterno que (fiera cumplimiento á esa orden. 

937. El que con abuso de su autoridad ó de su posición ofi- 
cial haya inducido á un inferior á cometer una acción punible, si 
la infracción se ha llevado á efecto, sufrirá la pena señalada por 
este Código para el- mismo delito. 

El que abusando de su autoridad ó de su posición oficial, tra- 
tare de inducir á un inferior á cometer una acción punible, sufrirá 
la pena de prisión hasta de un año. 

93o. El superior que, con amenazas, intentare impedir á uno 
ó varios inferiores presentar una reclamación, el que intentare de- 
jarla sin curso estando obligado á dárselo ó á informarla, sufrirá 
una prisión de uno á tres años. 

939. El que intencionalmente se excediere de sus facultades 
ó atribuciones y, en particular, el que, á sabiendas, impusiere cas- 
tigos superiores á los que está autorizado, según sus facultades, 
sufrirá de uno á tres años de prisión, pudiendo además imponér- 
sele la destitución. 

940. El militar que sin orden ejecute lo que solamente pue- 
de hacer en virtud de un mandato ó autorización especial, sufrirá 
prisión variable entre dos meses á un año. 

94 1 . El que ofendiere á un inferior ó se hiciere culpable de 
un tratamiento arbitrario hacia el mismo, será castigado con pri- 
sión hasta de dos años. 

942. El que intencionalmente maltratare á un subalterno ó 
de otro r^odo perjudicara directamente su salud, sufrirá hasta tres 
jaños de prisión. 



LIBRO II. TÍT. XX. — DELITOS CONTRA EL ORDEN 175 



En los casos poco graves, 1& pena se reducirá á arresto por una 
semana. En caso de reincidencia, además de la pena de prisión, 
sufrirá el culpable la de destitución. 

943. El que emplee con los presos medios aflictivos para 
apremiarlos á la declaración, será destituido de su empleo en el 
Ejército. 

944- Las vías de hecho de un superior en defensa de . una 
agresión del inferior, ó en caso de peligro urgente á fin de obtener 
el cumplimiento de sus órdenes, no se reputan abuso de autoridad. 
Lo dicho es aplicable al Jefe ú Oficial que, á falta de otros me- 
dios para obtener la obediencia; hubiese hecho uso de ;su arma, 
contra el inferior que llegase á las vías de hecho. 



CAPITULO XI 

DE LA DESERCIÓN 

945. Comete deserción: 

1.*^ El militar que faltare arbitrariamente á las listas durante 
cuatro días consecutivos, ó el que habiendo faltado sólo dos, se le 
encuentre vestido de paisano. 

2.^ El militar que habiendo faltado dos días fuere aprehendido 
á más de nueve kilómetros del punto de su destino. 

3.® El Sargento, Cabo ó soldado que se hallen ocultos á bordo 
de alguna embarcación. 

4:P El militar cuya licencia ó permiso hubiese expirado y que 
durante los quince días subsiguientes al señalado para su regreso 
ó llegada al puesto ó Cuerpo correspondiente, dejare de presen- 
tarse. 

• 5.^ El militar que habiendo sido prisionero po se presentare á su 
Cuerpo inmediatamente después de obtenida su libertad. 

6.0 El militar que se fugase de la cárcel ó puesto en que sufriere 
una condena. 

946. Los que incurran en tiempo de paz en la infracción á que 
se refiere el artículo anterior, serán castigados con prisión de seis 
meses á dos años. 

Si la infracción tuviere lugar en tiempo de guerra, la pena será 
de tres á cinco años de prisión. 

Los Oficiales, Sargentos y Cabos, serán además destituidos en 
ambos casos. 



176 



CÓDIGO MILITAR 



947. En tiempo de guerra, los'plazos para presentarse á su 
cuartel ó puesto, se reducirán á veinticuatro horas. Dentro del 
mismo término, los ausentes deberán dar aviso de ponerse en mar- 
cha á la autoridad ó superior más inmediuto. 

Los infractores de esta disposición, sufrirán la pena de prisión 
por dos á' cinco años. 

948. Será castigado con la pena de presidio de seis á diez 
años, todo el que desertare al frente del enemigo. 

949. Los desertores al enemigo serán pasados por las armas, 
y si fueren Oficiales, serán previamente degradados. 

950. Cuando la deserción tuviere lugar por complot }' al 
frente del enemigo, los culpables sufrirán la pena de muerte. 

95 I . Sufrirá la misma pena del artículo anterior, el Jefe dé 
un complot de deserción en tiempo de paz ó de guerra. 

Los demás partícipes del complot, en tiempo de paz serán casti- 
gados con el máximum de la pena establecida en este título para la 
deserción en época de paz, y con el máximum de la penalidad co- 
rrespondiente, en tiempo de guerra en su caso. 

952. E^ ^^®» habiendo vencido el término después del cual 
es considerado desertor, se presentare voluntariamente, quedará 
exonerado de la pena y sufrirá prisión de dos á ocho meses si no 
se justificare, siendo individuo de tropa, y si fuere Oficial, será 
destituido. 

953. ^^ ^^^® reincidiere en la deserción, será castigado en la 
forma prescripta por el artículo 766 de este Código. 

954. Los que desertan con armas, níuniciones, bagajes ú 
otros materiales ó elementos de guerra, sufrirán la pena corres- 
pondiente á los reincidentes. 

955. Corresponde la pena del desertor á los militares que 
provoquen, favorezcan ú oculten la deserción, debiendo tenerse en 
cuenta en la aplicación de la pena, las distinciones establecidas en 
este capítulo. 

956. Todo individuo que no sea militar ó que no esté asimi- 
lado á los militares, que provoque ó favorezca la deserción, será 
castigado con prisión de dos á tres años. 



LIBRO II. TÍT. XX. — DELITOS CONTRA EL ORDEN 177 

957. Cuando la deserción tiene lugar con fractura, violencia 
ó escalamiento, la pena será de presidio dé cuatro á ocho años en 
tiempo de paz ó de guerra, y cuando el hecho tenga lugar en pre- 
sencia del enemigó, los culpables serán pasados por las armas. 



CAPITULO xn 

DE LAS FALTAS CONTRA LA DISCIPLINA Y SUS PENAS 

958. Se consideran faltas de disciplina: 

1.° El abandono, sin permiso, del servicio de instrucción, salvo 
-el caso en que se hubiere incurrido en una pena mayor. 

2.** El retardo ó la falta de asistencia á ejercicios, revistas, ins- 
pección ó cualquiera otro acto del servicio que se hubiere orde- 
nado. 

3.*^ El retardo en presentarse á las listas. 

4.° La falta de limpieza ó negligencia en el uniforme, armamento 
ú objetos de equipo." 

5.® Las infracciones á las disposiciones de policía ó á las órde- 
nes que se hubieren dado; la violación de los deberes prescritos 
'por los reglamentos del servicio interior del Ejército, ó por las le- 
yes del mismo, así como la falta de cumplimiento de una orden re- 
lativa al servicio, si la gravedad del caso no reclama pena más 
severa. 

6.^ La embriaguez, siempre que no esté acompañada de circuns- 
tancias agravantes que merezcan mayor pena. 

7.® Las riñas entre militares ó con paisanos en que no se hiciere 
uso de armas y de que no hubieren resultado lesiones. 

8.^ Las heridas leves causadas por imprudencia jó negligencia. 

9.^ La desobediencia, ó en general, la conducta inconveniente 
hacia un -«uperior militar^ autoridades ó funcionarios militares, 
<íuando esa conducta no constituya un. delito especial. 

10. Las amenazas de poca gravedad. 

11. Los falsos informes dados á superiores militares relativos al 
servicio ó á la disciplina. 

12. Negarse á dar su nombre ó el de otro con mala intención, 
■cuando un superior lo requiere formalmente, ó el hecho de dar un 
nombre falso. 

13. El quebrantamiento de una pena disciplinaria impuesta. 

14. Las comunicaciones ilícitas con presos, especialmente para 
darles bebidas alcohólicas. 

CÓO. MIL. 12. 



178 CÓDIGO HILITAU 

16. La condacta, pretensiones ó exigencias iodebidas hacia el 
dueño de la casa en que se estuviese alojado, 6 hacia caalquier 
otra persona de la casa, salvo el caso en que haya Ingar^ á njayor 

16. La conducta inconveniente, con snperiores, co'mpañeroa ó 
paisanos. 

17. Los insultos leves. 

18. Los insnitos á objetos religiosos en los casos de poca gra- 

Í9. Los daños causados á las propiedades y sastracciones de poco 

20. Los actos de merodeo, mientras no constituyan una infracción 
más grave. 

21. El dar en prenda cualquier objeto confiado al militar para 
au nao, mientras el valor del mismo no aea tal que haga considerar 
este acto como delito. La repetición en contraer deudas. 

22. El no caatigar ó no dar parte de una íalta cometida por un 
subordinado. 

23. La negligencia que sin ser la causa de una evasión de presos, 
ha contribuido á ella. 

24. La violación de una orden del día, en caao de que no consti< 
tuya delito. 

25. £1 que en el desempeño de comisiones del servicio, de poca 
importancia, expidiere testimonio ó pasare partes inexactos. 

26. El abuso ó exceso de poder, como el uso de atribuciones ile- 
gales, en loa casos poco importantes. ' 

27. Las faltas contra la moral ó contra el honor. 

28. Las murmuraciones del orden en que se hagan los ascensos, 
de la mediocridad del sueldo, del exceso de fatiga, de la incomodi- 
dad de loe cuarteles ó alojamientoa, de la mala calidad del rancho 
ó del vestuario, y en general, cualquier censura de la conducta de 
los superiores y cualquier queja que pueda producir descontentos 
ó debilitar la subordinación. 

29. Los juegos de azar. 

959. Solamente será.n aplicadas á las infracciones contra la 
disciplina militar, laa siguientes penas : 

A PARA SIMPLES SOLDADOS 

1." Recargo del servicio, 
2." Arresto. 
3." Plantón. 



J 



LIBRO II. TÍT. XX. — DELITOS CONTRA EL ORDEN 179 

4.*^ Prisión en calabozo. 

5.^ Barra. 

• 6.^ Grillos. 

7.^ Grolpes con la espada. 

B PARA CABOS T SARGENTOS 

» 

' 1.^ Suspensión en sus funciones. 
2.° Destitución. 
3.^ Arresto. 
4.^ Prisión en calabozo. 
5.^ Barra y grillos. 

• 

C PARA JEFES Y OFICIALES 

1.° Arresto simple. 
2.^ Riguroso. 
3.° Forzado. 

960. La pena del recargo del servicio consiste en imponer 
al culpablej además de su servicio ordinario, otros ejercicios y 
guardia^ de poca duración, debiendo mediar un cierto tiempo entre 
uno y otro acto. 

96 I • £^1 arresto consiste en la prohibición de salir del cuar- 
tel, y puede durar de veinticuatro horas hasta un mes, debiendo el 
arrestado quedar recargado con el servicio interno del cuartel. 

962. El plantón consiste en poner al culpable de pie, firme 
y sin armas, en un sitio dado, del cual no se podrá mover. 

Esta pena no excederá de cuatro horas. 

963. La prisión en calabozo ^o aplicará para las faltas más 
graves y consiste en la detención del culpable en el calabozo del 
cuartel con centinela de vista. 

La pena se extenderá desde cinco á quince días. 

964. La barra y los grillos se aplicarán como recargo de las 
penas anteriores en las faltas de mayor gravedad ó como medida 
dé seguridad cuando el estado del culpable lo exija. La pena de 
barra podrá durar hasta veinticuatro horas, y la de grillos hasta 
oeho días. 

965. Los golpes de espada deben ser aplicados de plano y 
por Oficial ó Jefe, en caso de insubordinación cuando sin revestir 



180 CÓDIGO MILITAR 



el hecho el carácter avanzado, exija una reprensión instantánea; 
pero los golpes no pasarán de tres. 

966. La suspensión de los Cabos y Sargentos puede durar 
hasta treinta días. 

El que la sufra, conserva las insignias distintivas; pero no ejerce 
los derechos ni aprovecha las ventajas anexas á su grado. 

967. La destitución consiste en la pérdida del empleo, que- 
dando los culpables reducidos á la categoría de soldados rasos. 

968. Las penas de arresto, calabozo, barra y grillos para 
Cabos y Sargentos, serán aplicadas en la forma dada para soldados. 

969. El arresto simple y riguroso se aplicará en la forma 
establecida en el artículo 961. 

El arresto forzoso es el de rigor pon centinela de vista, no pu- 
diendo recibir visitas el arrestado- 

970. Durante las marchas, el arresto se cumple en las guar- 
dias del respectivo cuerpo; y si se trata de un Oficial condenado á 
arresto simple, podrá marchar con su compañía. 

97 I ■ Las faltas de disciplina cometidas por Jefes ú Oficia- 
les Generales, se castigan con arresto de veinticuatro horas á 
ocho días. 

972. Los Jefes y Oficiales arrestados no pueden usar espa- 
da, sino cuando el arresto es simple. 

CAPÍTULO XIII 

DE LAS INFRACCIONES COMETIDAS POR PRISIONEROS DE GUERRA (1) 

973. Los prisioneros de guerra que incurran en uno ó va- 
rios delitos previstos en este Código, serán juzgados con arreglo á 
sus disposiciones. 

974. Contra un prisionero fugitivo, se puede hacer u^o de 
las armas, si no obedece á las intimaciones de detenerse. 

975. Si fuese capturado de nuevo antes de salir del terriío- 
rio del captor, ó de haber podido incorporarse á sus propias' filas, 
solamente sufrirá algunas de las ponas disciplinarias establecidas 

(1) Véase el «Convenio de la Cruz Roja:«>, y sus coniplementos, aprobado por 
ley del 9 de abril de 1900. 



LIBRO II. TÍT. XXI. — 1>ELIT0S CONTRA LAS PERSONAS 181 



en el capítulo anterior según su rango y circunstancias del caso; 
pero si hubiese .logrado escaparse y fuera tomado de nuevo, no 
sufrirá pena alguna. 
En ambos casos, si el prisionero capturado hubiere dado pala- 
. bra de no fugar, puede ser privado de los derechos de prisionero 
de guerra. . ' 

976. Sufrirán la pena de muerte los Jefes y Oficiales prisio- 
neros en guerra- nacional, que puestos en libertad bajo promesa de 
no volver á la lucha, fuesen tomados con las armas en la mano. 

977. En los casos de rebelión ó motín, los prisioneros de 
guerra culpables sufrirán : 

1.** Los actores principales, pena de muerte. 
2.^ Los cómplices, la pena de un grado menor. 



TITULO XXI 

DE LOS DELITOS CONTRA LAS PERSONAS 

CAPÍTULO I 

HOMICIDIO SIMPLE 

978. Es reo de homicidio simple el que lo ejecuta sin preme- 
ditación, sin ventaja ni alevosía ó traición. 

979. La pena del homicidio simple será de penitenciaría ó 
presidio por cinco á diez años. 

980. El autor de un homicidio simple, será, sin embargo, cas- 
tigado con tres años de prisión en los casos siguientes: 

1.^ Cuando la vÍQtima hubiera provocado el acto con ofensas é 
injurias graves. 

2.° Cuando el autor del homicidio lo hubiese ejecutado en un 
arrebato instantáneo de cólera ó indignación, cuya causa no le sea 
imputable. 

3.^ Cuando la muerte fuera dada por los padres ó hermanos á 
los que yacieren con sus hijas ó hermanas menores de edad, siem- 
pre que los sorprendiesen en fraganti. 



182 OÓDIOO MIUTAS 

98 1 . Lo dispaeeto en el inciso 3." del artículo ftnteríor, sólo 
tendrá logar caando Iob padres & hermanos no hubieren dado oñ- 
gen á la prostitución de sus hijas ó hermanas. 

982. Coando en una rifia en qae tienen parte mis de dos 
personas, restiltase uno ó más mnert-os, se observarán las reglas 
signieotes : 

1.* El que hubiera causado la herida mortal, será solo conside- 
rado como homicida. 

2.* Si la muerte fuera cansada á consecuencia de varias heridas 
mortales inferidas por diversos delincuentes, serán castigados como 
homicidas todos Jos autores de estas heridas. 

3.* Si las heridas cansadas por diversos copartícipes fuesen mor- 
tales, no intrínsecamente, sino por su número ó reunión, se procu- 
rará en lo posible proporcionar el tiempo de condena á la gravedad 
é importancia de las heridas inferidas por cada uno de ellos. 

Pero si no foere posible determinar el principal ó principales 
culpables, la pena se impondrá á todos por ignal y será de cuatro 
á ocho años de presidio ó penitenciaría. 

4.^ Si entre las heridas que se reconozcan en la victima, unas 
resultan mortales y otras nó, los antores de estas últimas serán 
castigados, según la naturaleza y gravedad de las heridas causa- 
das por ellos, conforme á las disposiciones especiales contra las 
lesiones. 

Si no existe certidumbre completa respecto al autor de cada he- 
.rida particular, todos serán castigados, imponiéndoles ana peas de 
ocho á doce años de presidio ó penitenciaría. 

9o3. Para que una lesión ó herida se repute mortal en el 
sentido legal, basta que la lesión ó herida sea la cansa eficiente de 
la muerte. 

984. Cuando la herida produzca la muerte de la victima y 
haya certidumbre de que la muerte ha sido el resultado de una 
causa que existia en el momento de la herida y que no ha sido 
desarrollada por ella ; ó que la lesión infligida no era capaz de pro- 
ducir la muerte, y que sólo se ha vuelto mortal por efecto de una 
causa posterior, como el uso de medicamentos positivamente noci- 
vos, de operaciones quirárgicas funestas, etc., el culpable sufrirá 
solamente tres años de presidio ó penitenciaría. 



LIBRO n. TÍT. XXI. — DELITOS CONTRA LAS PERSONAS 183 



CAPITULO II 

4 

ASESINATOS 

9o5. Es calificado asesinato el homicidio en cuya ejecución 
interviene alguna de las circunstancias siguientes: 

1.* Premeditación. 

2.* La ventaja. 

3.* Alevosía ó traición. 

4.* Precio ó promesa remuneratoria. 

5.* Ensañamiento que aumenta deliberada ó inhumanamente el 
dolor ó aflicción de la víctima. 

6.* 'Empleo de veneno. 

7.* Empleo de medios que pongan en peligro inminente á otras 
personas, como descarrilamiento, inundación, etc., etc. 

8.* Muerte dé varias personas por causa directa del delito. 

986* La pena de asesinato, será la de muerte. 

987 • Cuando existiendo alguna ó algunas de las circunstan- 
cias agravantes previstas en el artículo 985, concurriesen igual- 
mente alguna ó algunas de las circunstancias atenuantes expresa- 
das en el artículo 752, éstas destruirán los efectos legales de aque- 
llas en le relativo á la pena de muerte. 

Si fuera igual ó mayor el número de las circunstancias atenuan- 
tes, la pena será presidio ó penitenciaría por cinco á diez años. 



CAPITULO III 

PARRICIDIO 

988. Es calificado parricidio el homicidio voluntario de pa- 
dre, madre ó hijos legítimos ó naturales, Ó el de cualquier otro des- 
cendiente ó ascendiente legítimo ó natural. 

- 989. Para que el homicidio en los casos del artículo anterior 
se repute parricidio, es necesario que el autor haya conocido las 
relaciones que lo ligaban á la víctima. 

990. La pena del parricidio será la de muerte, si hubiera sido 
ejecutado con alevosía, premeditación, ú otra de las circunstancias 
enumeradas en el artículo 985. 



184 CÓDIGO MILITAR 



En el caso de no concurrir alguna de esas circunstancias se im- 
pondrá la pena de presidio ó penitenciaria por cinco á diez años. 

99 I . El que diere muerte á su cónyuge ó hermano, será cas- 
tigado con penitenciaria de diez á quince años. 

Si interviniera alguna de las circunstancias determinadas en el 
artículo 986, la pena será la de muerte. 



CAPITULO IV 

DEL DUELO 

992. Los que provocaren á un duelo ó desafío, y los que acep- 
tasen, incurrirán por este sólo hecho, en el máximum de la pena de 
arresto mayor. 

Si efectuado el duelo resultare muerte ó heridas graves, en la 
pena de uno á tres años de prisión al que las infirió. 

Si no resultase muerte ni lesiones graves, en la pena de prisión 
de seis meses á un año. ' ' 

Si no resultase ninguna lesión, la pena será de seis meses de pri- 
sión para ambos duelistas. 

Si la provocación ha tenido lugar entre militares de igual grado, 
serán castigados con la detención de los duelistas hasta que de- 
sistan. 

993. Si á pesar de su desistimiento llegase á efectuarse el 
duelo, se estará á lo dispuesto en el artículo anterior, sejgún sus 
resultados. 

994. La provocación á duelo á un superior, se considerará 
como insubordinación y se castigará como tal. 

995. El superior que desafíe á un inferior, será castigado 
con dos á seis meses de prisión. 

Si el duelo se realiza, se estará á lo que dispone el artículo 993.(1) 

996. El superior que teniendo noticia de un desafío, lo con- 
sienta ó no lo impida, sufrirá la pena de cuatro meses de sus- 
pensión. 

997. El militar que solicite del superior licencia para efec- 
tuar un duelo, será despedido del servicio. 

(1) Debe entenderse el 992. 



1 



LIBRO II. TÍT. XXI. — DELITOS CONTRA LAS PERSONAS 185 



998. El que instigue á otro á provocar ó aceptar^un duelo, si 
éste se lleva á efecto^ será castigado de dos á cuatro años de prisión. 

El que desacredite públicamente á otro por haber rehusado un 
duelo, incurrirá en la pena de dos á seis meses de prisión. 

999. Los padrinos de un duelo sufrirán la pena de los au- 
tores : 

l.ó Si usaren cualquier género de alevosía en la ejecución del 
duelo ó en el arreglo de sus condiciones. 

2.^ Si lo concertasen á muerte ó con conocida ventaja de uno de 
los combatientes. 

I OOO. Fuera de los casos del artículo anterior, los padrinos 
estarán exentos de pena si hubiesen hecho esfuerzos serios para 
impedir el duelo, ó para prevenir durante el combate sus desagra- 
dables resultados. 

I 00 1 • Los que se batiesen sin asistencia de dos ó más padri- 
nos, mayores de edad, sin que éstos elijan las armas y arreglen las 
demás condiciones, y sin que hayan transcurrido veinticuatro ho- 
ras entre la provocación y el duelo mismo, sufrirán la pena seña- 
lada por este Código para los casos del homicidio ó lesiones graves, 
según el resultado del duelo, y si no resultase herida alguna, sufri- 
rán la pena de dos á seis meses de prisión. 

I 002. Se impondrá la pena de cuatro á seis años de presi- 
dio ó penitenciaría: 

1.° Al que provoque ó dé causa á un desafío proponiéndose un 
interés pecuniario ó un' objeto inmoral. 

2.® Si el desafío tiene lugar y ocasiona la muerte ó heridas gra- 
ves, la pena será en el primer caso de ocho a doce años de presidio 
ó penitenciaría, y en el segundo, de seis á ocho años. 

3.^ Al combatiente que faltare en daño de su adversario á las 
condiciones ajustadas por los padrinos, se le aplicará la pena de- 
terminada en el inciso anterior para el primer caso. 

I 003. Se penará con tres meses á un año de prisión: 

1.^ Al que habiendo injuriado á su adversario se haya negado á 
darle una satisfacción decorosa. 

2.^ Al provocador que se negare á explicar á su adversario los 
motivos del desafío. 

3.® Al que desechase las explicaciones suficientes ó la satisfac- 
ción decorosa que le ofrezca su adversario. 

4.° Al que tuviese hábito de retar ó buscar ocasiones de reñir. 



186 . CÓDIQO MILITAR 



i 004. £1 que se batiere por gntve ofensa inferida á su es- 
posa, madre, padre, hija ó hijo, safrii-á iaa tres cuartas partes me- 
nos de las penas señaladas para los dadistas. 



CAPÍTULO V 

LESIONES CORPORALES 

1 005. Bs culpable del delito de lesión corporal, el que sin 
intensión de matar, pero con propósito deliberado y sin derecho, 
-causa daíío á la persona ó la salud de otro por un ataque violento, 
por malos tratamientos, por heridas, contusión ó de cualquier otra 
manera. 

1006. La persona que infiera heridas leves ó diera golpes 
semejantes, seri castigado con la pena de arresto ó de prisión deade 
uno á seis meses. 

En caso de premeditación, el culpable será condenado ¿ prisión 
por dos meses á un ailo. 

I 007. Si las heridas ó golpes han causado una enfermedad ó 

una' incapacidad temporal de trabajo personal, el culpable será cas- 
tigado con prisión de seis meses á dbs aQos. 

Si hubiere obrado con premeditación, la pena será de uno i tres 
años de prisióü. 

1 008. Las penas serán dos & cuatro años de prisión si de 
las heridas ó golpes resultase una enfermedad incurable ó que lo 
parezca, una incapacidad permanente de trabajo personal á la pér- 
dida del uso absoluto de un órgano ó una mutilación grave. 

La pena aera de cinco años de prisión, si el culpable hubiera pro- 
cedido premeditadamente. 

1009. Cuando los golpes ó heridas hubieran causado la 
muerte, el autor será castigado con cinco años de presidio ó peni- 
tenciaria. 

8i los actos de violencia se hubieran ejecutado con premedita- 
-ción, la pena será de seis á diez años. 



LIBRO II. TÍT. XXI. — DELITOS CONTRA LAS PERSONAS 187 



CAPÍTULO VI 

VIOLENCIAS COMETIDAS POR LOS MILITARES EN SUS ALOJAMIENTOS 

1010. El militar que encontrándose alojado accidentalmente 
en una casa, ofendiere corporalmente ó maltratase al dueño de ella 
^ á cualquier miembro de su familia, será condenado á prisión de 
dos á cinco años, si no resultase crimen ó lesión que merezca ma- 
yor pena. 

I O I I . M militar que con palabras ó acciones ofendiera al 
dueño ó encargado de la casa en que se alojare ó^ á alguna persona 
de su familia, será condenado á prisión militar de tres meses á dos 
años. 

Si las amenazas fueran con un mal que constituya delito y con 
la condición de ejecutar un acto cualquiera, se aplicará el máximum 
de la pena establecida para esta clase de delitos en el titulo res- 
pectivo. 

1012. £^1 militar que indebidamente tomare alojamiento ó se 
apoderase de carros, animales ó cualesquiera'otros objetos, hallán- 
dose en marcha el Cuerpo á que pertenece, en acantonamiento ó 
guarnición, ó cuando se le encargase alguna diligencia, ó en cual- 
quier otro caso, será condenado á prisión de tres meses á dos años. 



CAPITULO VII 

VIOLENCIAS COMETIDAS POR MILITARES CON MOTIVO DEL CUMPLI- 
MIENTO DE ALGUNA ORDEN Ó CONSIGNA 

1013. SI militar encargado del cumplimiento de alguna or- 
del superior ó que en el ejercicio de sus deberes emplease ó hiciese 
emplear, sin motivo legítimo, contra cualquiera persona, violencias 
innecesarias para el cumplimiento de su cometido, será condenado 
á prisión de tres n^eses á dos años, si los actos de violencia de que 
se trata no estuvieren calificados de crímenes á que corresponda 
pena mayor. 

1014. El militar que teniendo orden de conservar ó restable- 
cer el orden público, empleare Ó hiciere emplear por sus subordi- 
nados las armas, sin causa justiticada por fuerza mayor, ó sin or- 



1 



188 CÓDIGO MILITAR 



den expresa para ello, ó sin haber llegado los casos dispuestos por 
las leyes, ni cumplido todas las formalidades en ellas expresadas, 
será condenado á prisión de tres meses á cinco años, si no resulta 
crimen al que corresponda pena más grave. 



CAPÍTULO vin 

DE LA& AMENAZAS Y COACCIONES 

1015. M que amenazare con un mal que constituya delito, 
para imponerle la ejecución de un acto cualquiera, sufrirá prisión 
de uno á cuatro años. 

Si la amenaza fuera incondicional, se castigará con prisión de 
tres meses á un año. 

Si fuera de un mal que no constituya delito, con prisión de uno 
á tres meses. 

I O I 6. Las amenazas á un superior militar serán castigadas 
con arreglo á lo dispuesto en el Capitulo II del Título XX. 

luí/. Fuera de la pena establecida en el artículo 1015, el 

autor de una amenaza podrá ser condenado á dar caución de no 
ofender al amenazado. 

1018. ^1 que, sin estar legítimamente autorizado, impidiera 
á otro con violencia á hacer lo que la ley no prohibe, ó le coijipe- 
liere á ejecutar lo que no quiera, sea justo ó injusto, sufrirá prisión 
de uno á tres meses. 

1019. La forma escrita es una circunstancia agravante de 
la amenaza. 



CAPITULO IX 

DEL SECUESTRO ILEGAL DE PERSONAS 

I 020. El que priva ilegalmente á una persona de su libertad, 
ya sea encerrándola, ya de cualquier otro modo, se hace reo del 
delito de secuestro ilegal de personas, salvo el caso en que no cons- 
tituya otro delito más grave. Este delito se castiga: 

1.*^ Con cuatro á seis años de presidio ó penitenciaria, si el se- 
cuestro h^ durado más de un año. 

2.^ Con prisión de seis meses á tres años, si el secuestro ha du- 
rado más de diez días, sin exceder de un año. 



LIBRO II. TÍT. XXI. — DELITOS CONTRA LAS PERSONAS 189 



3.^ Con prisión do uno á seis meses, si el secuestro ha durado 
diez días ó menos. 

1 02 I • Guando la secuestración durase menos de tres días, 
y se pusiere en libertad al detenido antes de haberse hecho ges- 
tiones á la autoridad para obtenerla, sin concurrir circunstancia 
alguna agravante, la pena será de arresto. 



^ I 022. El que se introduce en domicilio ajeno contra la vo- 
luntad de su dueño, sufrirá prisión de uno á seis meses. 

Si el allanamiento se verifica con violencia ó intimidación, la 
pena será prisión de seis meses á dos años. 

I 023. La» disposición del articulo anterior no es aplicable al 
que entre en la morada ajena para evitar un mal grave á si propio, 
á los moradores, ó" á un tercero, ni al que lo hace por cumplir con 
un deber de humanidad ó prestar auxilio á la justicia. 

I 024. Lo dispuesto en la primera parte del artículo 1022 no 
tiene aplicación á los cafés, tabernas, posadas y demás casas pú- 
blicas, mientras estuviesen abiertas. 



CAPITULO XI 

[ DESCUBRIMIENTO Y REVELACIÓN DE SECRETOS 

! I 025. El que se apodere de papóles ó cartas de otro y revele 

I los secretos que contengan, será castigado con prisión de uno á 

I tres meses. 

j . Si se hubiese impuesto de los secretos, aunque no los revele, su- 

; frirá la pena de arresto mediano. 



CAPÍTULO XII 

INJURIAS Y CALUMNIAS 

I 026. Comete delito de injuria el que deshonra, desacre- 
dita ó menosprecia á otro por medio de palabras, escritos ó ac- 
ciones. 



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VIOLACIÓN DE DOMICILIO ?^ 



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190 CÓDIGO MILITAR 

1 027. Son injnrifts graves : 

1.* La imputación de un vicio 6 falta de moralidad que paeda 
pwjadicar conBÍderablemente l&fuua, el crédito ó los interesen del 
agraviado. 

2.' Las palabras, dichos ó acciones que envuelvan gran falta de 
respeto á los padres y demás ascendientes, á ios sacerdotes, supe- 
riores 7 personas constituidas eo dignidad. 

3.' Las palabras, dichos ó acciones que en concepto público se 
tengan por afrentosas, ea razón de su naturaleza, ocasión ó cir- 
cunstancia. 

I U2o- Son injurias leves aquellas en que no concurra nin- 
guno de los requisitos del precedente articulo. 

1 029. £t que injuria á otro públicamente por escrito, sea de 
un modo directo, sea empleando alegorías ó pinturas, ó de cual- 
quiera otra manera, sufrirá prisión de seis meses á un afio. 

Si la injuria fuere hecha á un superior militar, la pena será de 
uno á dos años. 

1 030. Guando la injuria se infiera públicamente y de pala; 
bra, se aplicará la pena de prisión por uno á seis meses. 

Si la injuria fuera hecha á nn superior militar, se estará á lo dis- 
puesto en el articulo 864. 

I 03 I ■ Las injurias leves se castigarán con arresto e/a pro- 
porción á la falta. 

I 032. ^ que deshonrase á otro flagelándolo, aunq^ue no le 
origine lesión, ó escupiéndole públicamente á la cara, ó practicando 
con ói cualquier otro acto igualmente ignominioso, será castigado 
con prisión de uno á dos años. 
Bntre militares se estará á lo dispuesto en el articulo 864. 

I 033. La falsa imputación de un delito común ó de delitos 
cometidos por un militar en ejercicio de sus fundones, constituye 
el delito de calumnia. 

I 034. £1 reo de calumnia será castigado con prisión de uno 
á dos años. Si probase la imputación, quedará libre de pena. 

En los casos de acusación ó denuncia calumniosa hecha en juicio, 
la pena será de prisión de dos á cuatro afios. 

Si la imputación fuere hecha de un inferior á un superior mili- 
tar, la pena en el primer caso será doble, y en el segundo, por el 
mismo tiempo con destitución. 



LIBRO II. TÍT. XXI. —DELITOS CONTRA LAS PERSONAS 191 

1 035. SI reo de injuria ó calumnia encubierta ó equivoca 
que rehuse dar en juicio explicaciones satisfactorias sobre ella, su- 
frirá únicamente la pena de prisión que corresponde á la injuria ó 
calumnia manifiesta, disminuida en la tercera parte. ' 

I 036. Cuando la calumnia ó la injuria se hubiese propagado 
por medio de la prensa, el Tribunal ordenará, si lo pidiese el ofen- 
dido, que se inserte en los respectivos impresos* ó periódicos, y á 
costa del culpable, la sentencia ó satisfacción. 

1037. Estando vivo él ofendido, nadie sino él puede acusar 
por injuria ó calumnia. Si hubiese muerto podrán ejercer la acción 
los ascendientes, descendientes, ó hermanos ó cónyuges del difunto 
agraviado, y en todo caso el heredero. ^ 

Quedan, sin embargo, fuera de la acción de calumnia, ó injuria,, 
los juicios históricos sobre los hombres públicos fallecidos. 

1 038. El culpable de calumnia ó injuria contra un particu- 
lar queda exento de pena: 

1.^ Si lo perdona el ofendido. 

2.** Si media provocación en las injurias verbales y en las escri- 
tas leves. 

8.^ Si en las mismas consiente en hacer una retractación pública.. 



CAPITULO XIII 

DELAVIOLACIÓN 

I 039. Es reo de violación: 
1.^ El que, con violencia ó amenazas graves, abusa de una mujer- 
2.° El que, por empleo de narcóticos ú otros medios, deja á una 
mujer en la imposibilidad de defenderse y se aprovecha de este es- 
tado para abusar de ella. 

3.° El que comete actos atentatorios al pudor de una niña menor 
de doce años. 

I 040. Comete el mismo delito el que, aunque* sin mediar vio- 
lencia, ó amenazas, abusare de una mujer privada de razón. 

I 04 1 . La violación se castiga: 

1.^ Con presidio ó penitenciaría de tres á cinco años, si se hu- 
biera ejecutado sobre persona honrada mayor de catorce años. 

2.^ Con presidio ó penitenciaria por cuatro á doce años si fuere 
menor de esta edad. 



y.- 



192 CÓDIGO MILITAR 



3.** Con presidio ó penitenciaría de octo á diez y seis años si re- 
sultaren lesiones graves. 

4.° Con la pena capital si produjera la muerte. 

I 042. La violación de mujer prostituta será castigada con 
prisión de tres meses á un año. 

I 043. Las penas establecidas en los artículos precedentes 
serán aplicadas sin perjuicio de la destitución que los Tribunales 
Militares deberán ordenar si^la infracción fuera cometida por Ofi- 
ciales ó clases. 



CAPITULO XIV 

• DEL ESTUPRO Y CORRUPCIÓN DE MENORES 

I 044. SI que seduzca á una mujer honrada, mayor de doce 
años y menor de veinte para abusar de su persona, se castigará con 
prisión de seis meses á dos años. 

1 045. Si el estupro fuese cometido por persona que ejerza 
autoridad militar ó pública, ó que la tenga respecto de la víctima, 
la prisión será de uno á tres años. 

I 046. El que atentare al pudor cíe un niño menor de quince 
años, será, castigado con presidio de uno á tres años si no mediara 
violencia ni amenaza, y de tres á seis años si el atentado se hubiera 
cometido interviniendo alguna de estas circunstancias. 

I 047. El que promoviese ó facilitase para satisfacer las pa- 
siones de otro, la prostitución ó corrupción de menores de uno ú 
otro sexo, será castigado con prisión de uno á tres años, si no se 
hubieren consumado los delitos que mencionan los artículos ante- 
riores. En este caso será también castigado como autor del delito. 



CAPITULO XV 

DEL RAPTO 



I 048- El rapto de una mujer casada, soltera ó viuda, ho- 
nesta, ejecutado con violencia, será castigado con prisión de uno á 
tres años. 

Cuando no gozase de buena fama, la pena será de tres meses á 



un ano. 



LIBRO II. TÍT. XXI. — DELITOS CONTRA LAS PERSONAS 193 

: __ . _ r— - — ' ' " ' " — — ' ■ ' " ■ — ■ 

I 049. El rapto de una menor de veinte años y mayor de 
doce, ejecutado con su anuencia, será castigado con prisión de^ cua- 
tro á diez y ocho meses*. 

I 050. Los reos de delito de rapto que no dieren razón del 
paradero de la persona robada ó explicación satisfactoria sobre su 
suerte ó desaparición, incurrirán en la pena de homicidio simple. 

I 05 I . Cuando el rapto ejecutado sin violencia tiene por 
designio contraer matrimonio, la pena será de uno á tres meses de 
prisión. 

CAPÍTULO XVI 

DISPOSICIONES COMUNES 

I 052. En los casos de violación, estupro ó rapto de una mu- 
jer soltera, quedará exento de la pena el delincuente, si se casare 
con la ofendida, prestando ella su Ubre consentimiento, después de 
restituida á poder de su padre ó guardador, ó á otro lugar seguro. 

I 053. No se procedeirá á formar causa por los delitos expre- 
sados, sino por acusación ó instancia de la interesada, ó de la per- 
sona bajo cuyo poder se hubiese hallado cuando se cometió el 
delito. 

Si el delito se cometiere contra una impúber que no tenga pa- 
dres, ni guardador, puede acusar cualquiera del pueblo, y prece- 
derse de oficio. 

I 054. Los ascendientes, tutores, curadores y cualquiera per- 
sona que con abuso de autoridad ó encargo, cooperasen como cóm- 
plices á la perpetración de los mismos delitos, serán castigados 
como autores. 



/•» 



CAPITULO XVII 

BIGAMIA Ó MATRIMONIOS DOBLES 

I 055. Comete el delito de bigamia, el que habiéndose unido 
con otra persona en mati'imonio válido y no disuelto todavía, con- 
trae uno nuevo con las formalidades que eitige la ley. 

I 056. El reo de bigamia será castigado con cinco años de 
prisión cuando la persona con quien celebre el nuevo matrimonio 

CÓD. MIL. 13. 



19i CÓDIGO MILITAR 

sea. libre y no aepa que aquél es casado. Si lo supiere, se impondrá 
á cada uno tres s,ííob de prisión. 

I 03/. Las circunstancias atenuantes, son: 

1." Jlaber tenido el reo motivos graves á juicio del Tribunal 
para creer disuelto el matrimonio anterior. ,' 

2.^ No haber tenido hijos en su matrimonio anterior el contra- 
yente casado. Atediando estas circunstancias el Tribunal moderará 
la pena dentro del término seQalado. 

1 058. Ss circunstancia agravante que el bigamo tenga có- 
pbla con su nuevo cónyuge, en este caso la pena será de cinco años 
de penitenciaría. 



TITULO XXII 

INFRACCIONES CONTRA LA PBOPIEDAD 



CAPITULO I 
DEL ROBO 

1 059. El <]ue violentamente se apodera de una cosa mueble 
ajena, comete robo. 

£1 robo será castigado con la pena de tres á cinco años de 
prisión. 

1 060. La misma pena corresponde, cuando para evitar la 
resistencia, se hubiese invocado orden de autoridad ó se usaren 

insignias militares. 

1 06 I . La pena será de ocho á doce años de presidio, si el 

robo se ejecuta: 

1." Hiriendo ó maltratando á una persona para que descubra, 
entregue ó no defienda la cosa que se trata de robar, ó empleando 
los mismos medios para conservar su posesión ó asegurar la íuga, ■ 

2.° 'Obligando por violencias á suscribir documentos de obliga- 
ción ó chancelación. 

3." La pena será de muerte para todo militar que robe á mano 
armada en campaña, á los habitantes en sus casas 6 posesiones, ó 
devaste sus propiedades sin orden de su Jefe. 

4° Se impondrá la misma pena á todo militar que en una plaza 



LIBRO II. TÍT. XXII.r- INFRACCIONES CONTRA LA PROPIEDAD 195 

tomada por asalto, abandonase su puesto y se' le encuentre ro- 
bando. 

> 

1062. Si las violencias causaren lesiones graves, alteracio- 
nes permanentes á la salud, ó pérdida de un miembro, la pena será 
de doce á quince años de presidio ó penitenciaría. 
Si produjesen la muerte, se impondrá la pena capital. 

I 063. La peuia será de cuatro á ocho años de presidio ó pe- 
nitenciaria, cuando sólo concurra alguna de 'las circunstancias, si- 
guientes : 

1.* Amenaza ó intimidación para que^ se descubra, entregue ó no 
defienda la cosa, ó para asegurar su posesión ó la fuga. 

2.* Ejecutarse el delito con violación de domicilio en despoblado 
ó en camino público. 

3.* Asociarse dos ó más personas para cometerlo. 

4.* Ejecutarse por autoridad militar, al amparo de su carácter. 

I 064. Cuando concurriesen dos ó más de las circunstancias 
enunciadas, la pena será de ocho á doce años de presidio ó peni- 
tenciaría. 

I 065. En los casos del artículo 1068, la pena será de dos á 
cuatro años de prisión si el valor del robo no excediese de qui- 
nientos pesos. 

I 066. Sufrirán de cuatro á seis años de presidio ó. peniten- 
ciaría los que ejecutaren el robo sin violencia ni intimidación á la 
persona: 

1.^ Cuando el robo se perpetre con escalamiento, entendiéndose 
que lo hay cuando se exitra por vía no destinada al efecto, perfo- 
rando paredes, ó techos, ó fracturando puertas ó ventanas. 

2.0 Cuando se haga uso de llaves falsas ó de las verdaderas que 
hubieran sido sustraídas, de ganzúas ú otros instrumentos seme- 
jantes para entrar en el lugar del robo. 

3.° Cuando el robo se ejecuta de noche ó con el auxilio de un 
doméstico ó dependiente de la casa, al cual se hubiese sobornado. 

1067. Lá pena será de uno á tres años de prisión en los 
casos del artículo precedente, cuando el valor de los efectos roba- 
dos no excediese de quinientos pesos. 



CÓDIGO MILITAR 



CAPÍTULO II 

DEL HURTO , 

1 068. La, Bustracción frauduleota y clandestina de una cosa 
mueble de otro, cohstituye el delito de hurto, que será castigado 
con la pena de uno á cuatro años de prisiÚD. 

1 069. Cnando el valor de ta cosa hurtada no exceda de cin- 
cuenta pesos, la pena será de dos meses á un aELo de prisión. 

CAPÍTULO III 

DISPOSICIONES COMUNES 

1 0/0. Se consideran circunstancias especialmente agravan- 
tes del robo y del hurto: 

1." Ejecntarse estando de centinela, hallándose de salvaguardia 
ó en el desempeño de otra comisión ó servicio. 

2." Recaer sobre armas, pólvora, municiones ú otro efecto mili- 
tar en los parques, almacenes, depósitos ó convoyes de guen-a. 

3.^' Ejecutarse dentro del cuartel, tienda de campaña, A casa de 
Oficial dependiente del Ejército. 

4." Recaer sobre objetos destinados al culto, siempre que el 
robo se efectuare en un templo ó lugar sagrado. 

6.* Cometerse frente del enemigo ó en lugar donde el agente se 
encontrare alojado. 

6.'' Ejecutarse de objetos salvados de la guerra, del fuego ó de 
la inundación, en los momentos de ser salvados. 

7." Ejecutarse respecto de camaradas ó compañeros. 

8,'^ Ejecutarse en la persona de un herido. 

9." Cometerse en campaña respecto de un vivandero ó comer- 
ciante que trafique con el Ejército. 

10. Cometerse con perjuicio del Erario Público, de las adminis- 
traciones, en el cuartel, arsenales ó en cualesquiera otros almace- 
nes ó dependencias militares aun cuando sólo fuera momentánea- 
mente. 

1 07 I . El valor de lo robado ó hurtado será considerado 
como circunstancia agravante ó atenuante para la aplicación de la 
pena con relación al tiempo que ésta comprende. 



J 



LIBRO II. TÍT. XXII. — INFRACCIONES CONTRA LA PROPIEDAD 197 

1 07 2. En los casos comprendidos en este capítulo, serán 
exentos de pena los cónyuges, descendientes, ascendientes ó her- 
manos entre los cuales se cometa el hurto mientras que no hubie- 
ran intervenido ^violencias materiales ; pero esta excepción per- 
sonal no favorece á los demás que hubiesen intervenido ó coope- 
rado á él. 

CAPÍTULO IV 

EXACCIÓN 

i 073. Comete el delito de exacción: 

l.o El que por medio de violencia ó amenazas obliga á otro áha,- 
cer ó dejar de hacer alguna cosa con el objeto de procurar, para si 
ó para otro un beneficio ilícito. 

2.0 El que cobrase contribuciones de guerra ó provisiones forzo- 
sas, sin autorización competente. 

3.*^ El que excediese el límite de sus facultades en el caso deme- 
diar esa autoridad. 

I 074. La pena del delito de exacción será : 
En el primer caso, la del robo al cual se asimila. 
En los dos últimos, la del hurto, si la exacción se cometiere en 
el provecho propio del delincuente. En el caso de ejecutarse en be- 
neficio público, la pena será de uno á seis meses de prisión, si el 
importe de las contribuciones ó exacciones excediese de cincuenta 
pesos y de diez días á un mes de arresto, si no pasare de esta 
suma. 

^ CAPÍTULO V 

ESTAFA 

i 075. Comete delito de estafa, la persona que por artificios, 
maquinaciones ú otros medios fraudulentos, engaña á otra para 
sustraerle alguna cosa. 

I 076. La estafa se castiga con las penas establecidas res- 
pecto del hurto. 

1077. Cuando concurrieren en la estafa los delitos de fal- 
sedad ó prevaricación, se considerará calificada y se castigará de 
acuerdo con las reglas establecidas respecto de la reiteración de 
los delitos en general. 






CÓDIOO llILITAB 



CAPÍTULO VI 

DEL ABDSO DE CONFIANZA 



1 078. El que fraudulentamente oculte, disipe ó extraiga en 
perjuicio de otros, dineros, efectos, billetes ó documentos de cual- 
quier naturaleza que importen una obligación 6 un descargo y que 
le fueran entregados á condición de darles un oso ó un destino de- 
terminado, sei-á castigado con prisión de un mes i dos años. 

I 079. Comete el mismo delito é incurre en la misma pena, la 
persona que administre de una manera infiel los intereses que se 
le hayan encomendado, ó presente cuentas falsas. 

1 080. El que abusando de las necesidades, debilidades ó pa- 
siones de un menor, le prive de los bienes muebles de que pueda 
disponer, bajo cualquier forma que se hiciere ó disfrazare este acto, 
será castigado con prisión de seis meses á tres años. 

1 08 1 . El que venda, se apropie ó disponga de la prenda sobre 
la cual prestó dinero, sin sujetarse á las formalidades legales, incu- . 
rrirá en la pena de uno á tres meses de prisión además de la in- 
demnización de daños y perjuicios. 

CAPÍTULO VII 

DE LA VENTA, EMPBÍÍO, ENAJENACIÓN Ú OCULTACIÓN DE EFECTOS 
MILITARES 

1082. El Sargento, Cabo ó soldado que hubiese vendido ó 
hecho vender, dado en prenda ó regalado, permutado ó enajenado 
ó de cualquier otro modo que fuese, efectos de vestuario ó de 
equipo, salvo los casos en que se permita la venta, incurrirá en la 
pena de uno á seis meses de prisión. 

Igual pena se impondrá al militar que inutilizare cualquiera de 
los efectos anteriormente expresados. 

Sin embargo, el Jefe del Cuerpo podrá imponer por la primera 
vez, penas disciplinarias á los reos de este delito siempre que el 
valor del objeto ú objetos de que se trate, no exceda de cinco peSos. 

1 083. El militar que hubiere dispuesto por cualquiera de los 
modos sobredichos, del armamento, municiones de guerra ú otros 



LIBRO II. TÍT. XXII. — INFRACCIONES CONTRA LA PROPIEDAD 199 

efectos pertenecientes al Estado, ó que el Cuerpo le hubiese con- 
fiado, será castigado con prisión de seis meses á dos años* 

Esta pena se impondrá en cualquier caso, si el objeto enajenado 
fuese un caballo. 

I 084. T.odo militar que empeñare ó vendiere sus despachos 
ó diplomas, será privado de su empleo. 

I 085. Todo individuo que, á sabiendas, compre, empeñó ú 
oculte los efectos referidos, incurrirá en la pena de seis meses á 
dos años de prisión y además la indemnización de daños y per- 
juicios. 

CAPÍTULO VIH 

INCENDIO Y OTROS ESTRAGOS 

1 086. Se castiga con la pena de presidio por veinte años al 
i)ailitar ó persona asimilada que voluntariamente incendiase alma- 
cenes, edificios ú obras militares, puentes, fábricas, arsenales, ofi- 
cinas ó naves del Estado, parque de artillería, depósito de pólvora 
ó astillero ó que los destruyere por medio de una mina ó de cual- 
quier otra explosión. 

Si resultare una ó más muertes, se le aplicará la última pena. 

1 087. El militar que voluntariamente y por medios distin- 
tos de los expresados en el artículo anterior, hubiese destruido ó 
causado estragos ó deterioro en edificios, arsenales, oficinas ó na- 
ves del Estado y demás lugares determinados en el precedente ar- 
tículo, si el daño ascendiera á quinientos pesos, será castigado con 
presidio ó penitenciaría por cuatro á seis años. 

Si el daño no llega á quinientos pesos pero excede de cien, se im- 
pondrá la pena de prisión por uno á tres años. 

Si el daño no excediere de cien pesos, se impondrá la misma pena 
por tres meses á un año. 

I 088. Si los hechos de que se hace mérito en el articulo an- 
terior, hubieran ocasionado la muerte, herida ó lesión de alguna 
persona, se impondrá la pena de presidio ó penitenciaría por cinco 
á diez años. 

1089. El militar que voluntariamente hubiese quemado ó 
destruido de cualquier modo que fuere, registros, minutas, docu- 
mentos originales, administrativos ó judiciales, de la autoridad mi- 
litar, incurrirá en la pena de prisión no menor de cinco años. 



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2(X) CÓDIGO MILITAR 

1 090. La misma pena se impondrá al militar que volunta- 
riamente destruya armas, municiones, comestibles, muebles del 
cuartel, vestuario 6 cualquier otra cosa perteneciente á lo3 Cuerpos 
ó administración, ó que cause daño á los caballos. 

1 09 I . Si los hechos de que se hace mérito en los artículos 
anteriores, ocurriuseu por imprudencia ó negligencia, ó por falta 
de cumplimieato de lo dispuesto en los reglamentos militares, se 
impondrá la pena, según las circo nstancias, desde dos meses hasta 
un año de prisión. 

1 092. Se aplicará la pena de cuatro á ocho años de presidio 
cuando el incendio sea de establecimiento industrial ó lugar de 
morada; de un edificio cualquiera en poblado, aunque no esté des- 
tinado á habitación; ó de almacén de granos, eras, montes, vine- 
dos, mieses y otfas semejantes plantas. 

-1093. DI incendiario de otros objetos no comprendidos en 
los artículos precedentes, sufrirá prisión de tres á cinco años, si el 
valor de lo incendiado excediese de quinientos pesos. 

Si no llegara á esta cantidad, pero pasase de cuatrocientos pesos, 
la prisión será de dos á tres años. 

Si no llegase á cuatrocientos pesos, la pena será prisión de seis 
meses á dos años. 

1 094. E^l incendio de choza, pajar ó cobertizo deshabitado ó 
de cualquier otro objeto cuyo valor no llegue á cincuenta pesos, y 
en que no haya peligro de propagación, será castigado como daño, 
según las disposiciones del capítulo siguiente. 

I 095. Incurrirá respectivamente en las penas señaladas en 
los precedentes artículos, el que causase estragos por medio de su- 
mersión ó vai-amiento de naves, explosión de mina, bomba ó má- 
quina de vapor, inundación, descarrilamiento ú otro medio de des- 
trucción tan poderoso como los 



1 096. ^1 que fuere sorprendido con bomba de inceudio, 
mezcla ú otro preparativo conocidamente destinado para incendiar 
ó causar alguno de los estragos indicados en este capítulo, sufrirá 
prisión de seis meses á dos anos si no diese explicaciones satisfac- 
torias del fin Á que se proponía aplicar ese elemento de destruc- 



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LIBRO II. TlT- XXIII.— INFRACCIONES EN LOS CARGOS 201 



CAPITULO IX, 

DE LOS DAÑOS 

1097. Los que voluntariamente y sin necesidad, por cual.- 
quier medio que no sea el incendio ó los demás indicados anterior- 
mente, causen daño en casáis, fábricas, ganados, heredades, estable- 
cimientos industriales ú otras propiedades ajenas, ó en puentes, 
acequias, caminos ú otros objetos de uso común, sufrirán prisión 
de tres meses á un año. , ' 

Cuando este valor no llegue á cien pesos, se castigarán con la 
pena de arresto ó prisión hasta tres meses. 

Si el daño, cualquiera que él sea, causase la ruina del ofendido ,. 
la pena será de uno á tres años de prisión sin perjuicio de la con- 
siguiente indemnización. 

. • 

I 098. £^1 que hiciere daño en documentos, expedientes ú 
otras cosas que no puedan estimarse, sufrirá prisión dé arresto 
hasta su grado máximo, ó prisión de uno á seis meses, según la 
importancia del hecho. 

I 099. Cuando el autor del daño no pudiere satisfacer la res- 
ponsabilidad civil, la pena será de seis meses á un año de prisión,, 
si el daño excede de cien pesos; en caso contrario será condenada 
á la misma pena, de uno á tres meses. 



TITULO XXIII 

,DE LAS INFRACCIONES EN EL DESEMPEÑO DE CARGOS 

Ó COMISIONES ESPECIALES 

CAPÍTULO I 

DE LA USURPACIÓN DE AUTORIDAD 

I 100. Usurpa autoridad: 

1.*^ El militar que se atribuye comisiones ó funciones que no le 
han sido conferidas por autoridad competente. 

2.*^ El que sabiendo su destitución ó suspensión, continúa ejer- 
ciendo las funciones anexas al destino que desempeñaba. 



202 CÓDIGO MILITAR 

I I O I . La pena para los comprendidoa en el articulo anterior 
será la de arresto hasta sa grado máximo, ó prisión hasta tres 
meses, según las circunstancias del caso, sin perjuicio de la que 
-corresponda á los otros hechos punibles que el acto pueda com- 



capItulo II 

DEL COHECHO Y PREVARICATO 

I 102. £>! militar que en ejercicio de funciones judiciales, 
administrativas 6 sanitarias, hubiese recibido dádivas 6 aceptado 
promesas para ejecutar ó dejar de ejecutar algún acto, será casti- 
gado, en el caso de ser el acto justo, con destitución si fuese Ofi- 
cial, ; con prisión hasta tres meses si fuere Sargento ó Cabo. 

I 103. En los casos expresados en el artículo anterior, si el 
acto ejecntado ó no ejecutado, fuera injusto, el culpable será cas- 
tigado con prisión de dos á cinco años, sin perjuicio de la desti- 
tución. 

I I 04. Si el cohecho ha tenido por objeto favorecer ó perju- 
dicar al acusado de algún delito, el militar revestido de funciones 
judiciales ó dedicado al servicio de la administración de justicia 
militar, sufrirá la pena de presidio por cuatro á diez años. 

I 1 05. Si por efecto del cohecho, se hubiese impuesto la pena 
superior ó la de presidio ó penitenciaria por diez años, se impon- 
drá ]a misma pena al reo de cohecho, con excepción de la de muerte, 
que se conmutará en la de presidio poi> veinte años. 

Si la sentencia no se hubiese llevado á efecto, se rebajará la 
pena en cuatro grados. 

I 1 06. Los militares autores del cohecho, sufrirán la pena 
fi^da para los militares cohechados, rebajándola, sin embargo, en 
dos grados. 

No se hará la predicba rebaja, si el autor del cohecho fuera su- 
perior en graduación al que se hubiese dejado cohechar. 

I I 07. La simple tentativa de cohecho que no ha llegado á 
tener efecto alguno, será castigada imponiendo á los militares reos 
de la misma, la pena de prisión hasta tres años. 

I 1 08. En ningún caso se entregarán al autor del cohecho 
los objetos que hubiese dado, ni su valor: si existieren, se confis- 



LIBRO II. TÍT. XXin. — INFRACCIONES EN LOS CARGOS 203 

carán y entregarán á los establecimientos de beneficencia del lugar 
en que se hubiese cometido el delito. 

I I 09, Si el daño producido ó que ha podido ser producido 
por el prevaricato ó cohecho de que se trata en los artículos ante- 
riores, fuera menor de cincuenta pesos, se rebajarán respectiva- 
mente de dos á cuatro grados las penas establecidas para tales de- 
litos. 



CAPITULO III 

DE LA MALVERSACIÓN Y FRAUDE EN LA ADMINISTRACIÓN MILITAR 

I I I 0. Comete delito de malversación y defraudación, el mi- 
litar que, teniendo en su poder por razón de su empleo, dinero, 
título de crédito ó cualquier efecto movible perteneciente al Estado 
ó militares, los distrajere de sus legales aplicaciones en provecho 
propio ó en el ajeno, ó los administrare de una manera infiel. 

lili. Se hace especialmente reo de estos delitos : 

1.^ El que enajena ó emplea en su propia utilidad los sueldos, 
víveres, forrajes, municiones ó utensilios de guerra, cuya guarda ó 
distribución le esté confiada. 

2.^ El que en un contrato con proveedores, por regalos ó por pro- 
mesas, favorece á uno de ellos. 

3.° El que en la distribución de salarios, víveres, forrajes ú otras 
<508as, comete una infidelidad de cualquier clase que sea. 

4.*^ El que con miras interesadas presenta cuentas inexactas so- 
bre los gastos de servicio. 

5.^ El militar que hubiese obrado fraudulentamente respecto de 
la naturaleza, cualidad ó cantidad de los trabajos, mano de obra ó 
provisionees destinadas al uso militar. 

6.° El militar encargado de suministros ó cualquier otra cosa 
"destinada al servicio militar, que dolosamente hubiere faltado á su 
debida entrega. 

7.*^ El militar que haya hecho algún tráfico ú operación mercan- 
til con fondos pertenecientes á la administración militar ó de los 
Cuerpos del Ejército. 

8.*^ El militar que encargado de funciones administrativas, abier- 
tamente ó con actos simulados ó por medio de una tercera persona, 
se interese particulaimente en la adjudicación de las subastas ú 
otros actos de la administración militar en los cuales haya tenido 
alguna intervención. 



204 CÓDIGO MILITAR 



I - 



9.0 El militar que tome interés como particular en cualquier 
asunto, relativamente al cual le corresponda dar órdenes, liquidar 
cuentas, hacer cualquier arreglo ó recibir juramento. 

10. El militar que sin autorización y en vista de un beneficio, 
cambia las monedas ó valores que hubiere recibido con otras mo- 
nedas ó valores distintos. 

I I 12. Los delitos de malversación y defraudación se casti- 
garán como el hurto. 

1113. Esta pena se disminuirá en un tercio de su duración 
legal, si los dineros ó fondos obtenidos por el delito é indebida- 
mente sustraídos, fueran devueltos ó entregados espontáneamente 
antes de haber resultado daño ó entorpecimiento en el servicio pú- 
blico. 

1114. Las disposiciones de este capítulo no obstan para po- 
der ejercitarse todas las acciones civiles que autorizan las leyes 
generales contra los bienes del que se haya hecho culpable de mal- 
versación de los intereses que le estaban encomendados. 



CAPITULO IV 

INFIDELIDAD EN LA CUSTODIA DE DOCUMENTOS 

1115. El militar que, teniendo á su cargo la custodia de ar- 
chivos, papeles ó efectos sellados por la autoridad, viola los sellos 
ó consiente en su violación, será castigado con prisión de tres me- 
ses á dos años. 

1116. El militar que abre ó permite abrir, sin orden de au- 
toridad competente, papeles ó documentos cerrados, cuya custodia 
le estuviera confiada, sufrirá arresto ó prisión hasta seis meses, 
según las circunstancias especiales del caso. 

I I 17. Las penas de prisión ó arresto designadas en los ar- 
tículos anteriores, son aplicables á los particulares encargados del 
despacho ó custodia de documentos ó papeles, ó que violen los se- 
llos puestos por la autoridad. 



LIBRO II. TÍT. XXIV. — DE LAS FALSEDADES 205 



CAPITULO V 

REVELACIÓN DK SECRETOS 

I I I O. El militar que en asuntos de servicio público, revele 
secretos de que tenga conocimiento por razón de su cargo, será 
castigado con prisión de seis meses á dos años. 

Si de la revelación resultase un perjuicio grave a la cosa pública, 
la pena será de tres á cinco años de prisión. 

Los Oficiales y clases sufrirán además, destitución en este úl- 
timo caso. 

1119. -El militar que revele secretos de un particular, de 
que tenga conocimiento por razón de su cargo, sufrirá arresto ó 
prisión hasta tres meses, según los casos. 



TITULO XXIV 

DE LAS FALSEDADES 



/ 



CAPITULO I 

• 

DE LA FALSEDAD EN LA ADMINISTRACIÓN EN EJERCICIO 

DE FUNCIONES MILITARES 

I 120. Será condenado á la pena de dos á cinco años de pri- 
sión el militar : 

1.*^ Que de cualquier modo falsificase dolosamente, estados, re- 
laciones, diarios, libros ó cualquier otro documento militar; au- 
mentando el efectivo ó número de hombres, caballos ó días que se 
estuvieren adeudando ; exagerando el consumo de comestibles, fo- 
rrajes ó municiones ; haciendo relaciones ó dando informes falsos ó 
inexactos, ó finalmente cometiendo cualquier otra falsedad en ma- 
teria de administración militar, por efecto de la cual pueda cau- 
sarse perjuicio alguno al Estado. 

2.0 Que dolosamente falsificare, de cualquier modo que fuere, ac- 
tuaciones de algún procedimiento criminal militar, libros de regis- 
tro, asientos de regimiento ó compañía, licencias, bajas, guías ó 
itinerarios, ó diera á los superiores informes falsos sobre cualquier 
objeto del servicio militar. 



206 CÓDIGO MILITAS 

' 3.*^ Que no siendo responsable de la faUif ícacióu á gae se refiere 
cnalqDier íugíbo de los dos anteriores, hubiese hecbo uso de docu- 
mentó falsificado, sabiendo qne lo era. 

4 ° Que ae apropiare ó hiciere uso de baja, licencia, gnia, itine- 
rario ó atestado que no le pertenezca, aun que no sea falsificado. 

1121. ^y facultativo militar que en el ejercicio de sus fun- 
ciones certificara 6 encubriera falsamente la existencia de cual- 
quier molestia ó lesión, 6 que exagerara ó atenuara la gravedad de - 
la molestia 6 enfermedad realmente existente, será condenado á 
prisión de tres meses á un año, salvo las mayores penas en que 
hubiere incurrido si hubiese mediado corrupción. 

I I 22, Será condenado & prisión de uno á caatro años, el 
militar que, en perjuicio de los suministros militares de Cuerpos ó 
individuos militares, hiciere uso de pesas ó medidas falsas. 

I I 23, Será condenado á prisión de dos á cinco años el mi- 

1." Que falsificare sellos de alguna autoridad ú oficina militar, 
destinados á autorizar los documentos relativos al servicio militar 
ó á servir de signo distintivo de objetos pertenecientes al Ejército. 

2.» Que hiciere uso de sellos, marcas, ó cuños falsificados, sa- 
biendo que lo son. 

I I 24. El militar que, en perjuicio del Estado ó de militares, 
hiciera uso fraudulentamente de sellos, marcas ó cuños verdade- 
ros, de naturaleza de los expresados en el articulo anterior, y des- 
tinados en algunas de las aplicaciones en el mismo expuestas, su- 
frirá destitución, sin perjuicio de las demás responsabilidades pe- 
nales en que incurra por los actos ejecutados. 

I I 25. Se declara que, además de las penas establecidas en 
los artículos anteriores, con excepción del precedente, loa Tribu- 
nales podrán aplicar la degradación militar. 



CAPITULO II 

DE LA FALSIFICACIÓN DE MONEDA 

I I 26. Los que fabriquen, introduzcan ó expendan moneda 
falsa de especie que tenga curso legal en la ^República y sea de un 
valor inferior á la legítima, serán castigados con la pena de pre- 
sidio por cuatro á diez años, pero si fuese de cobre, aunque su 



LIBRO U\ TÍT. XXIV.— DE LAS FALSEDADES 207 

valor no sea inferior al de la legitima, con la de prisión por dos á 
cinco años. 

I I 27 . Si la moneda falsa se hubiera recibido en pago, de- 
buena fe, y se expendiera con conocimiento de su falsedad, la pena 
será una multa equivalente al triple de la suma expendida., 

I 1 28. £^1 que cercenase moneda legitima de oro ó plata, será 
castigado con^prisión de uno á tres años. El que expidiere ó in- 
trodujere moneda cercenada, incurrirá en la misma pena. 

Si la moneda cercenada se hubiese recibido en pago, de buena 
fe, y só expendiere con conocimiento de su cercenamiento, la pena 
será una multa equivalente al triple de la cantidad expendida. 



CAPITULO III 

FALSIFICACIÓN DE DOCUMENTOS DE CRÉDITO PÚBLICO, DE MüNICI- 
PALIDADES É INSTITUCIONES LEGALMENTE AUTORIZADAS, Y DE. 
BILLETES DE BANCO. 

I I 29. El que falsificare bonos emitidos por el Tesoro Pú- 
blico, cupones de intereses correspondientes á esos bonos, ó bille- 
tes de Banco al portador, cuya emisión estuviese autorizada, sufri- 
rá la pena de diez á quince años de presidio ó penitenciaría. 

I I 30. El que falsificare obligaciones al portador de la deuda 
pública en un país extranjero, cupones de intereses correspondien- 
tes á esos títulos, ó billetes de Banco al portador, cuya emisión es- 
tuviese autorizada por una ley de. ese país extranjero, sufrirá la 
pena de cuatro á ocho años de presidio ó penitenciaría. 

I I 3 I • Sufrirán la pena de tres á cinco años de prisión, los 
que falsificaren títulos al portador emitidos por municipalidades 
ó establecimientos públicos debidamente autorizados plira ello, ó 
cupones de interés ó dividendos correspondientes á-esos títulos y 
los que falsifiquen letras ó libranzas de ministerios ú oficinas de 
hacienda. 

I 132. Serán tenidos por falsificadores y sufrirán la pena 
señalada, los que en títulos ó billetes de Banco verdaderos, hagan 
alteraciones sustanciales, aumentando la cantidad que expresan, - 
borrando las anotaciones que en ellos existan, ó de cualquier otra, 
manera. 



208 CÓDIGO MILITAR 



I I 33. Las mismas penas corresponderán á los que introduje- 
ren al país, títulos ó billetes falsificados y á los que, habiéndolos 
j)rocurado, á sabiendas, los expendieren ó emitieren. 

I 1 34. El que habiendo adquirido de buena fe los títulos ó bi- 
lletes falsos, los circulase después con conocimiento de su falsedad 
ó alteración, sufrirá como pena, una multa del duplo al triple de 
1^ suma expendida. 

CAPÍTULO IV 

DE LA FALSIFICACIÓN DE DOCUMENTOS PÚBLICOS OFICÍALES 

Ó PRIVADOS 

I I 35. Será castigado con la pena de cuatro á ocho años de , 
presidio ó penitenciaría, el militar que, abusando de su cargo, co- 
metiere falsedad: 

1.^ Contrahaciendo ó fingiendo letra, firma ó rúbrica. 

2.0 Suponiendo en un acto la intervención de personas que no la 
han tenido. 

3.^ Atribuyendo á los que han intervenido en él, declaraciones 
ó ínanifestaciones diferentes de las que hubieren hecho. 

4.^ Faltando á la verdad en, la narración de los hechos. 

5.^ Alterando las fechas verdaderas. 

6.^ Haciendo en documentos verdaderos, cualquiera alteración ó 
intercalación que varié su sentido. 

7.^ Dando copia en forma fehaciente de un documento supuesto, 
ó manifestando en ella cosa contraria ó diferente de lo que con- 
tenga el original. 

8.^ Ocultando, con perjuicio del Estado ó de particular, cualquier 
documento oficial. 

I I 36. El que, con perjuicio de tercero, cometiera en docu- 
mento privado algunas de las falsedades consignadas en el artículo 
1133, y el que, á sabiendas, y maliciosamente hiciere uso de tales 
documentos, sufrirá la pena de dos á cinco años de prisión. 

CAPÍTULO V 

DEL FALSO TESTIMONIO 

1137. El testigo que haya declarado falsamente en contra 
del reo en causa criminal, será castigado con arreglo á las siguien- 
tes disposiciones: 



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LIBRO II. TÍT. XXIV.— DE LAS FALSEDADES 209 

1.* Si se trata de crimen que merezca la pena de muerte, sufrirá 
presidio por diez á quince años. 

2.* Si se trata de crimen que merezca presidio ó penitencia- 
ría por veinte años, sufrirá presidio ó penitenciaría por seis á 
diez años. 

3.* Si se trata de crimen que merezca presidio ó penitenciaría de 
seis á quince años, sufrirá las mismas penas reducidas á las dos 
terceras partes de su duración. . 

4.* Si se trata de crimen que merezca de cuatro á seis años de pre- 
sidio ó penitenciaría, sufrirá prisión por tres á cinco años. 

5.* Si el delito mereciese cualquier otra pena, los Tribunales Mi- 
litares impondrán al testigo falso, la pena de prisión hasta tres 
años, ó la de simple arresto, según la gravedad del caso. 

I I 38. Si la falsa declaración se hubiera prestado en favor 
del reo, se impondrá al testigo la pena de un mes á un año de 
prisión. 

I 139. Si el falso testigo hubiera prestado su declaración por 
soborno ó cohecho, sufrirá el máximum de las penas señaladas y 
pagará una multa igual al duplo de lo que hubiera recibido ó espe- 
rado recibir por el soborno ó cohecho. 

I 1,40. El sobornado sufrirá la pena del testigo falso. 

1141. Los que siendo preguntados legalmente en juicio ó fuera 
de él, pero en algún acto oficial, por autoridad legítima, aunque 
sin juramento, faltaren á la verdad, sufrirán la pena de arresto. 

I 142. El Jefe ú Oficial que en cualquiera causa en que tu- 
viere que declarar, faltare á la verdad, será depuesto de su empleo 
y despedido del servicio, sin perjuicio de la pena correspondiente 
al delito. 

I 143. ^^ falsa exposición de los peritos ó intérpretes, se 
castigará con las penas señaladas para los testigos falsos, consi- 
derándose el carácter que invistan como circunstancia agravante. 



I CAPÍTULO VI 

I DE LA USURPACIÓN DE NOMBRES, FUNCIONES Y OTRAS FALSEDADES 

I 1 44. El que de cualquier modo que no esté especificado en 
los capítulos anteriores, ú ocultando maliciosamente la verdad, con 
perjuicio de tercero, por palabras, escritos ó hechos, usurpando 

I CÓD. MIL. 14. 

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210 , CÓDIGO MILITAR 

nombres, calidad 6 empleo que no le corresponda, suponiendo vira 
á una peraona muerta 6 atribuyendo existencíft á otra que no la ba 
tenido, ó al contrario; sufrirá prisión de seid meses á dos años, 
según las circnstancias. 

I 1 45. ^I militar que usare públicamente uniforme, distinti- 
vos, insignias militares, medallas ó condecoraciones que no le per- 
tenezcan, será condenado á prisión de un mes á un año. 

La misma pena sufrirá cualquier militar qUe hiciere uso de con- 
decoraciones, medallas ó insignias extranjeras, sin autorización 
previa. 



TITULO XXV 

INFHACCIONES CONTRA LA RELIGIÓN, EXHUMACIÓN DE CADÁVERES . 
Y VIOLACIÓN DE SEPULTURAS 

CAPÍTULO I 

CONTRA LA RELIGIÓN 

I 1 46. £1 que intencionalmente ejecute actos de irreverencia 
en los lugares destinados al culto, turbe el servicio divino ú ofenda 
á nn sacerdote en el ejercicio de sus funciones, será castigado con 
prisión hasta un año, y en los casos de poca gravedad con una 
pena disciplinaria. 

I 147. Si el acto ejecutado asumiera el carácter de alguna 
de las otras infracciones previstas y penadas por este Código, se 
aplicará el máximum de la pena que corresponda á dichas infrac- 



I 1 48. El hecho de escalar ó penetrar violentamente en un 
templo ó lugar consagrado al culto, ó servicio religioso, será cas- 
tigado con prisión hasta seis meses. 

En el caso de ejecutarse ó de intentarse la ejecución de alguna 
otra infracción criminal, el hecho expresado se considerará como 
circunstancia agravante para la aplicación de las penas. 



LIBRO II. TiT. FINAL. — DISPOSICIONES COMPLEMENTARIAS 211 



CAPITULO II 

EXHUMACIÓN DE CADÁVERES Y VIOLACIÓN DE SEPULTURAS 

I |49« El que exhumare los restos humanos^ sin licencia de 
la autoridad, incurrirá en la pena de uno á seis meses de prisión. 

i I 50- El que violare los sepulcros ó. sepulturas, practicando 
cualquier acto que tienda á faltar al respeto debido á la memoria 
de los muertos, será castigado con prisión de uno á dos años. 



TITULO FINAL 

DISPOSICIONES COMPLEMENTARÍAS 

« 

I i 5 I • El presente Código empezará á regir tres meses des- 
pués de su promtilgación. 

i I 52. Quedan derogadas las Ordenanzas Españolas que han 
regido hasta la fecha, y todas las disposiciones de carácter militar 
en cuanto se opongan á las que este Código consagra. 

I I 53. Las disposiciones penales de la legislación ordinaria, 
serán supletorias de las del presente Código en los casos no pre- 
vistos y en cuanto sean aplicables, dada la naturaleza de las infrac- 
ciones. 



I 

[ 



Índice 



r 



ÍNDICE 



/ 



Págs. 

DeoretQ del Superior Gobierno nombrando la Comisión Revisora . 5 
Nota aceptando la renuncia del Teniente Coronel don Manuel M. 
Rodríguez y nombrando ál Teniente Coronel don Juan J. Go- 

mensoro ........ ...........*........;...... 5 

Sanción del Código Militar por- las Honorables Cámaras y su pro- 
mulgación por el Poder Ejecutivo .... 6 

.Informe de la Comisión 6 



LIBEO PEIMEEO 

c ' ' ' 

TÍTULO I . 

DEL EJÉRCITO Y SU RECLUTAMIENTO 

Capítulo I. — Del Ejército de Línea , 19 

— II. — Reclutamiento del Ejército en tiempo de paz 20 

■— ' IIL — De la Guardia Nacional. .... * 21 

— IV. — Be la Guardia Nacional en tiempo de guerra 24 

TÍTULO II 

COMPOSICIÓN, ORGANIZACIÓN Y DOTACIÓN DEL EJÉRCITO 

Capítulo I. — Composición y organización del Ejército. 27 

^— II. — De la fuerza del Ejército permanente y su dota* 

ción de GeneraleSj Jefes y Oficiales 28 

^— ni. — De los empleados en el Ejército sin clase militar. 30 

' — IV. — Del Cuerpo Médico y de Sanidad Militar 31 



216 CÓDIGO MILITAR 



TITULO m 

DEL VESTUARIO, ARMAMENTO Y BANDERAS 

Págs. 

Capítulo L — Del vestuario 31 

— n. — Del armamento 32 

— in. — De las banderas 32 



TITULO IV 

DE LAS DIVERSAS CLASES DEL EJÉRCITO 

Capítulo I. — Del soldado '. 33 

— n. — Del Cabo : 40' 

— ni. — Del Sargento 48 

* — IV, — Obligaciones del soldado, Cabo y Sargento de ar- 
tillería.. . 53 

— V. — Obligaciones d^l soldado de caballería . . . 54 

— VL — Obligaciones del Cabo de caballería 55 

— VU. — Obligaciones del Sargento de caballería 55 

— Vin. — Del Sargento primero de la banda lisa - 57 



TITULO V 

» 

OBLIGACIONES DE LOS OFICIALES DEL EJÉRCITO 

Capítulo I. — Obligaciones del Subteniente 58 

— n. — Obligaciones del Alférez de caballería 61 

— ni. — Obligaciones del Teniente 62. 

—. IV. — Obligaciones del Teniente dé caballería 62 

— V. — Obligaciones del Capitán 63 

— VI. — Obligaciones del Capitán de caballería 69 

— VU. — Funciones de los Abanderados 70 

— VITE. — Segundos Ayudantes 70 

— IX. — Funciones de los Capitanes Ayudantes 71 

— X. — Obligaciones del Sargento Mayor 71 

— XI. — Obligaciones del Sargento Mayor de caballería . . 76 

— XTT. — Obligaciones del primer Jefe 76 

— XIII. — Obligaciones del Teniente Coronel del Regi- 

miento 80 

— XIV. — Obligaciones del Coronel ó primer Jefe del Re- 

gimiento 80 



Índice 217 

Paga, 

Capítulo XV.— Delaa obligaciones de losGenetalos de Brigada 

y Qenec&leB de División 81 

— XVI.— Obligaciones de los Jeíeay Oficiales de artille- 

ría ', 81 

— ■ XVn.—DelInspector General 82- 



TITULO VI 

«UCECION DEL MANDO, ANTIGÜEDADES, ASCENSOS, VACANTES 
Y PROPUESTAS 

Capitulo I.— Orden y sucesión del mando accidental 

— IL— De las antigüedades 

— m. — De loa ascensos 

— IV, — Provieiin de las vacantes 

— V. — De las propuestas 



TÍTULO vn 

SITUACIÓN DE LOS OFICIALES, SUELDOS, RETIROS, COMISIÓN 
CALIFICADORA, LICENCIAS Y PREMIOS 

Capítulo I.— Situaciones 91 

— II. — Sueldos y transportes 92' 

— HL— Retiros 93 

— IV. — Inválidos 95 

— V. — De la Comisión Calificadora 9© 

— ■ VI. — Licencias temporales 97 

— VH.— Premios de constancia en el s< 



TITULO vm 



Capitulo I. — Del General en Jefe 

— n. — De los Comandantes Militares y de las plazas si- 

tiadas 

— III.— De las capitulaciones y convenios militares. . . . 



tt^ 



218 CÓDIGO MILITAR 



TÍTULO IX 

TRATAMIENTOS Y HONORES 



Págg. 



Capítulo I. — Trafcamientos 103 

— n, — Honores 104 

— m. — Honores fúnebres al Presidente de la República. 106 

ídem al Presidente del Senado en ejercicio del 

Poder Ejecutivo 107 

TÍTULO X 

MATRIMONIOS Y TESTAMENTOS 

Capítulo I. — Matrimonios 107 

— n. — Testamentos i , 108 

TÍTULO XI 

DEL MONTEPÍO 

■Capítulo I. — De las personas contribuyentes al montepío mi- 
litar 109 

— n. — De los fondos del montepío militar 110 

— m. — Personas que tienen derecho á las pensiones del 

. montepío militar ....'......... 110 

— IV. — Formalidades requeridas para obtener las pen- 

siones del montepío militar - 112 

^— V. — Causas pior las cuales se pierde el derecho al 

montepío militar 113 

— VI. — Pensiones correspondientes á los años de servi- 

— cío y modo de percibirlas 114 

, TÍTULO XII 

DE LOS CONVOYES Y AUXILIOS Á LAS AUTORIDADES MILITARES 

Capítulo I. — Convoyes ,. 115 

— n. — Auxilios á las autoridades militares 115 

TÍTULO xm 

disposiciones generales 
Capítulo único 117 



, LIBRO SEGUNDO. 

TÍTULO XIY 

DE LA JUSTICIA MILITAR, OR&ANIZACIÓN DE SUS TRIBUNALES, 
COMPETENCIAS DB ÉSTOS Y RECURSOS DE SUS FALLOS 

Págs, 

■Capítulo I. — Justicia militar 122 

— ■ ■ n. — Del Supremo Tribunal ^23 

— m.— Bel Tribunal de Apelaciones, Consejo de Oaerra, 

Juez de Instrucción y Fiscal I . -. 123 

— IV.— De los empleados 124 

— V. — Tribnnalea Extraordinarios 124 

— VI,— Su composición 126 

— Vn. — Tribunales Ordinarios ; 126 

— Vm. — Competencia del Supremo Tribunal ......... 126 

— IX. — Competencia del Tribunal de Apelaciones 127 

— X— Competencia del Juea de Instrucción 127 

— XI. — Competencia del Consejo de Guerra 127 

— XII. — Competencia de los Jueces Sumariantes 123 

— XIII.— De las sentencias de los Tríbanales Extraor- 

dinarios , 128 

— XIY. — De los Ministros del Tribunal de Apelaciones, 

Fiscal y demás Jueces 129 

— XV.— Incompatibilidades 129 

— . XVI. — Inamovilidad de los empleados superiores en la 

Justicia Militar j modo de juzgar sus faltas 130 

TÍTULO XV 

DB LA JURISDICCIÓN MILITAR EN LA AVERIGUACIÓN Y CASTIGOS 



Capítulo único. — Disposiciones generales.. 



TÍTULO XVI 

dbJi:,a8 infracciones en general y de las personas responsables 

Capítulo I.— De. la intención criminal 134 

— II. — De la consumacián de los becbos punibles 134 

— ni.- De los autores, cómplices y encubridores 135 

— IV.— De la culpa 137 



CÓDIGO MILITAR 



Capítui^ y. — Be las causas que excasao de responsabilidad. . . 13S 

— YI. — De la atenuación de las penas 140 

— "VU. — De la agravación de las penas 142 

■— Vlil.— De la prescripción 145 

TÍTULO XVII 

. DE I.A8 PENAS 

Capítulo I. — De las penas en general . 147 

— II. — De las diversas especies de penas y sus efectos. . 14T 

— in.— Déla aplicación de las penae 151 

título xvín 

DE LAS INFRACCIONES CONTRA LA SEGURIDAD DEL ESTAI>'.i 

Capítulo I.^De la traición 153 

— H. — Del espionaje 166 

— in, — Iníracciones qoe compi-ometen la paz de la 

Nación 156 

TÍTULO XIX 

DE LAS INFRACCIONES CONTRA EL ORDEN CONSTITUCIONAL 

CapItulo i.— De la rebelión 157 

— 11. — De la sedición 15S 

TÍTULO XX 

DELITO CONTRA EL ORDEN Y SEGURIDAD DEL BJÉRCITII 

Capítulo I. — Motín 159 

— n. — De la insubordinación , . . , J59 

— IXL — De las infracciones en el mando superior 161 

— lY, — De los crímenes j delitos en el desempeño de co- 

misiones 166 

— V. —De las infracciones cometidas por los que reciben 

consigna 166 

— VI. — Insultos á centinelas y salvagnardias| ... 168 

— VTI. — De los culpables de fuga de presos y de prisio- . 

ñeros 168 

— VIII,— Infracciones de deberes inherentes al carácter 

militar 169 



Capítulo IX. — Infracciones de deberes administrativoe 

— X, — De los abuaoB de autoridad y de facultades 

— XL — De la deserción 

— XII. — De lae faltas contra la disciplina y sus penas . . 

— Xm. — De las infraccioneá cometidas por prisioneros 

de guerra. . . , , 

TÍTULO XXI 

DE LOS DELITOS CONTRA LAS PERSONAS 

Capítulo I. — Homicidio simple 

— II. — Asesinatos 

^ III. — Parricidio 

— IV. — Del duelo 

— V.— Lesiones corporales 

— VI.— Violencias cometidas por los militares en sns 

alojamientos 

— Yll. — Violencias cometidas por militares, con motivo 

del cumplimiento de alguna prden ó consigna 

— VIIl. — De las amenazas y coacciones 

— IX.— Del secuestro ilegal de personas 

— X. — Violación de domicilio 

— XI. — Descubrimiento y revelación de secretos 

— Xn. — Injurias y calumnias 

— xm. — De la violación 

— XIV. — Del estupro y corrupción de i 

— XV. — Del rapto 

— XVI. — Disposiciones comunes 

— XVn. — Bigamia ó matrimonios dobles. . 

TÍTULO XXII 

INFRACCIONES CONTRA LA PROPIEDAD 

Capítulo I. — Del robo 194 

— n.— Del hurto : 196 

— m. ^ Disposiciones comunes 196 

— IV. — Exacción 197 

— V. — Estafa 197 

— VI.^Del abuso de confianza 198 

— VIL— De la venta, empeño, enajenación. il ocultación 

de efectos militares 198 

— VIH. —Incendios y otros estragos 199 

— IX.— De los daños 201 



222 CÓDIGO MILITAR 



TITULO xxin 

DE LAS INFRACCIONES EN EL DESEMPEÑO DE CARGOS Ó COMISIONES 

ESPECIALES 

PAgs. 

Capítulo I. — De la usurpación de autoridad 201 

— II. r— Del cohecho y prevaricato 202 

m. — De la malversación y fraude en la administra- 
ción militar . 203 

— IV. — Infidelidad en la custodia de documentos .', 204 

— V. — Revelación de secretos 205 

TÍTULO XXIV 

DE LAS FALSEDADES 

Capítulo I. — De la falsedad en la administración en ejercicio de 

funciones militares 20& 

— n. — De la falsificación de moneda 206 

— III. — Falsificación de documentos de Crédito Público, 

de Municipalidades, Instituciones legalmente autori- 
zadas, y de billetes de Banco 207 

— IV. — De la falsificación de documentos públicos, ofi- 

ciales ó privados 208 

— V. — Del falso testimonio 208 

— VI. — De la usurpación de nombres, funciones y otras 

falsedades 209 



TITULO XXV 

INFRACCIONES CONTRA LA RELIGIÓN, EXHUMACIÓN DE CADÁVERES 

Y VIOLACIÓN DE SEPULTURAS 

Capítulo I. — Contra la religión 210 

— II. — Exhumación de cadáveres y violación de sepul- 
turas 211 



TITULO FINAL 
Disposiciones complementarias 211 



BARREIRO Y RAMOS - Editor 

EXTRACTO DEL CATÁLOGO GENERAL 



Proyecto de Código eiVil, para la República. 
Oriental del Uruguay, por el Dr. Enrique 
AzABOLA. — ^Un tomo de 1064 páginas, encua- 
dernado $ lOtOO 

Cuestiones de Política y Derecho 0onsti- 

tUCionalt por Justino Jiménez de Abéchasa. 

— Un volumen » l.$0 

ministros y CegisiadOres. por Justino Jimé- 
nez DE Akéohaga. — Un volumen »> 0<S0 

notas y npuntes. — Contribución al estudio 
de la Historia Económica y Financiera de la 
República Oriental del Uruguay (1903), por 
Eduakdo Acevedo. — Tomo i, Origen de nues- 
tras deudas públicas. ^ Tomo ii, Comercio 
exterior, Crisis comercial. Legislación econó- 
mica. Legislación financiera. ^ — Los dos tomos. » 4>00 

estudios Constitucionales, por Fbancisco 

Bauza. — Un tomo » 2.00 

Comentarios del Código Civil del Uruguay, 

por e! Dr. Alvako Guillot.-- Tomo i, tela. . . » 3*00 

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de Procedimiento Civil v Criminal, por 

Ramón TE Requeséns. — Tres tomos en 8.", i 

la rústica » 5.00 

manual teórico práctico de los Códigos 
de Procedimiento Civil y Criminal, por 

Ramón de Bequeséns. — Tres tomos en 8.°, 
encuadernados » 0.00 



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Un error lUdicial. por Pedro Fioari. .(Causa por 
la muerte de Butler). — Un volumen, á la 
rústica, de 4ri8 páginas $ 1*00 

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Ovilr ?<"■ el Dr. EüGBNio J. Laqarmilla.— 
De los abogados, procuradores, actuarios j 
alguaciles. — Un volumen en 8.", encuadernado » 3.00 

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Eugenio J. I/A(íarmilla. — Un volumen en 

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Con una carta-prólogo del Dr. Pablo De María. 
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todas las leyes, decretos y disposiciones gene- 
rales relativas, á Policía y las órdenes del día 
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de Montevideo. — Tres volúmenes en rústica » 3.30 

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jamín Fernández y Medina, ■ — Un volumen 

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tado, por el coronel Telémaco Eraida. — 
Un volumen en 8", de 477 páginas, en tela. . » 3.00 

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Oriental del Uruguay, por Eduaedo Acevedo. 

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709 páginas, de 16 X 22, encuadernados en 
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tela » KSO 

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— Un tomo, tela » 1.50 

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Código Civil.— Un tomo, tela. » 2.00 

Código de Comercio.— Un tomo, tela » 2.OO 

Código Rural.- Un tomo, tela » |.50 

Código militar.— Un tomo, tela » 1.50 

Código de minería.— Un tomo, tela » I.OO 

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